Es sólo una meta final, un fin en sí mismo, lo que hace posible que existan valores. Metafísicamente, la vida es el único fenómeno que es un fin en sí mismo: un valor adquirido y mantenido por un proceso constante de acción. Epistemológicamente, el concepto de “valor” es genéticamente dependiente y derivado del concepto anterior de “vida”. Hablar de “valor” como algo aparte de “vida” es peor que una contradicción en términos. Sólo el concepto de “Vida” hace posible el concepto de “Valor”.