Amor, amistad, respeto, admiración… son la respuesta emocional de un hombre a las virtudes de otro, el pago espiritual que se da a cambio del placer personal, egoísta que un hombre recibe de las virtudes del carácter de otro hombre. Sólo un salvaje o un altruista alegaría que apreciar las virtudes de otra persona es un acto de generosidad, y que en lo que concierne a su propio interés y placer egoístas, no hay ninguna diferencia si uno trata con un genio o con un estúpido, si se encuentra con un héroe o con un bandido, si se casa con la mujer ideal o con una prostituta.
El amor romántico, en el pleno sentido del término, es una emoción que sólo es posible para el hombre (o la mujer) de auto-estima inquebrantable: es su respuesta a sus propios y más altos valores en la persona de otro – una respuesta integrada de mente y cuerpo, de amor y deseo sexual. Tal hombre (o mujer) es incapaz de experimentar un deseo sexual divorciado de valores espirituales.
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El hombre es un fin en sí mismo. El amor romántico – la profunda, exaltada, eterna pasión que une su mente y su cuerpo durante el acto sexual – es el testimonio vivo de ese principio.
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Hay dos aspectos de la existencia humana que pertenecen al ámbito especial del “Sentido de Vida” y constituyen su expresión: el amor y el arte.
Estoy hablando del amor romántico, en el sentido más serio del término – a diferencia de los caprichos superficiales de aquellos cuyo Sentido de Vida carece de valores constantes, es decir, carecen de emociones duraderas que no sean el miedo. El amor es una respuesta a los valores. Es del Sentido de Vida de otra persona de lo que uno se enamora – de esa suma esencial, la actitud fundamental o forma de encarar la existencia, que es la esencia de una personalidad. Uno se enamora de la encarnación de los valores que formaron el carácter de una persona, los cuales se reflejan en su más amplias metas o en sus menores gestos, los que crean el estilo de su alma – el estilo individual de una consciencia única, irrepetible, irremplazable. Es el Sentido de Vida de uno mismo el que actúa como el selector, y el que responde a lo que reconoce como sus propios valores básicos, en la persona de otro. No es cuestión de las convicciones que profesa (aunque estas no son irrelevantes); es cuestión de una armonía mucho más profunda, una armonía consciente y subconsciente.
Muchos errores y desilusiones trágicas son posibles en este proceso de reconocimiento emocional, puesto que un Sentido de Vida, por sí solo, no es una guía cognitiva confiable. Y si hay grados de maldad, entonces uno de los efectos más perversos del misticismo – en términos de sufrimiento humano – es la creencia de que el amor es una cuestión “del corazón”, no de la mente; que el amor es un sentimiento independiente de la razón, que el amor es ciego e indiferente al poder de la filosofía. El amor es la expresión de la filosofía – de la suma filosófica subconsciente – y, tal vez, ningún otro aspecto de la existencia humana necesite el poder consciente de la filosofía de forma tan desesperada. Cuando ese poder es llamado a verificar y confirmar una evaluación emocional, cuando el amor es una integración consciente de razón y emoción, de mente y valores, entonces – y sólo entonces – es la mayor recompensa en la vida del hombre.
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Amar es valorar. Sólo un egoísta racional, un hombre de autoestima, es capaz de amar, porque él es el único hombre capaz de mantener valores firmes, consistentes, sin concesiones, sin traiciones. El hombre que no se valora a sí mismo no puede valorar nada o a nadie.
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[En El Manantial], el héroe pronuncia una frase que es citada a menudo por los lectores: “Para decir ´Yo te quiero´, primero uno tiene que saber cómo decir el ´Yo´”.
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[El amor desinteresado] tendría que significar que tú no obtienes ningún placer ni felicidad personal de la compañía y la existencia de la persona que amas, y que lo único que te motiva es la lástima del auto-sacrificio por la necesidad que tiene esa persona de ti. No creo necesario demostrarte que nadie se sentiría halagado por ello, ni aceptaría un concepto de ese tipo. El amor no es auto-sacrificio, sino la afirmación más profunda de tus propias necesidades y valores. Es por tu propia felicidad por lo que necesitas a la persona que amas, y ése es el mayor elogio, el mayor homenaje que le puedes rendir a esa persona.
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Uno obtiene una alegría profundamente personal y egoísta por la mera existencia de la persona amada. Es la propia felicidad personal, egoísta, lo que uno busca, gana y recibe con el amor.
Un amor “generoso” y “desinteresado” es una contradicción en términos: significa que uno es indiferente a lo que uno valora.
La preocupación por el bienestar de los que uno ama es una parte racional de los propios intereses egoístas de cada uno. Si un hombre que está apasionadamente enamorado de su mujer gasta una fortuna para curarla de una enfermedad grave, sería absurdo pretender que lo hace como un “sacrificio” por el bien de ella, no por el suyo propio, y que le da igual a él, personal y egoístamente, el que ella viva o muera.
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La aplicación práctica de la amistad, el afecto y el amor consiste en añadir el bienestar (el bienestar racional) de la persona implicada a la jerarquía de valores de uno mismo, y luego en actuar en consecuencia.
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Amar es valorar. El hombre que te dice que es posible valorar sin valores, amar a los que consideras que no tienen valor, es el hombre que te dice que es posible hacerse rico consumiendo sin producir y que el dinero de papel es tan valioso como el oro.
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Pero cuando se trata de amor, la más alta de las emociones, permites que te griten acusadoramente que tú eres un delincuente moral si eres incapaz de sentir un amor sin causa. Cuando un hombre siente miedo sin razón lo llevas al cuidado de un psiquiatra; no eres tan cuidadoso protegiendo el significado, la naturaleza y la dignidad del amor.
El amor es la expresión de los propios valores, la mayor recompensa que puedes ganar por las cualidades morales que has logrado en tu carácter y tu persona, el precio emocional que paga un hombre por la alegría que recibe de las virtudes de otro. Tu moralidad exige que divorcies tu amor de valores y se lo pases a cualquier haragán, no en respuesta a lo que vale, sino en respuesta a su necesidad; no como recompensa, sino como limosna; no como pago por virtudes, sino como un cheque en blanco por vicios. Tu moralidad te dice que el propósito del amor es liberarte de las ataduras de la moralidad, que el amor es superior al juicio moral, que el amor verdadero trasciende, perdona y sobrevive cualquier forma de maldad en su objeto, y que cuanto mayor el amor, mayor la depravación que le permite al amado. Amar a un hombre por sus virtudes es mezquino y humano, te dice; amarle por sus defectos es divino. Amar a quienes se lo merecen es interés propio; amar a quienes no se lo merecen es sacrificio. Les debes tu amor a quienes no lo merecen, y cuanto menos lo merecen, más amor les debes – cuanto más odioso el objeto, más noble tu amor – cuanto menos meticuloso tu amor, mayor tu virtud – y si puedes convertir tu alma en un estercolero que acepta de buena gana cualquier cosa en cualquier condición, si puedes cesar de valorar valores morales, habrás conseguido el estado de perfección moral.
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Al igual que cualquier otro valor, el amor no es una cantidad estática a ser dividida, sino una respuesta ilimitada a ser ganada. El amor por un amigo no es una amenaza al amor por otro, y tampoco lo es el amor por los varios miembros de la familia de uno, asumiendo que se lo merezcan. En su forma más exquisita – el amor romántico – no es una cuestión de competir. Si dos hombres están enamorados de la misma mujer, lo que ella siente por cualquiera de ellos no está determinado por lo que ella siente por el otro y no es algo que le esté quitando. Si ella elige uno de ellos, el “perdedor” no podría haber tenido lo que el “ganador” ha ganado.
Es sólo entre personas irracionales, motivadas por la emoción, cuyo amor está divorciado de cualquier criterio de valor, donde predomina la posibilidad de rivalidades, de conflictos esporádicos y de elecciones ciegas. Pero entonces, quienquiera que gane no está ganando mucho. Entre los que se dejan llevar por la emoción, ni el amor ni ninguna otra emoción tiene ningún sentido.
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Respondamos a la pregunta: “¿Se puede medir el amor?”
El concepto de “amor” se forma aislando dos o más ejemplos del proceso psicológico apropiado, conservando sus características distintivas (una emoción que procede de evaluar algo que existe como siendo un valor positivo y una fuente de placer) y omitiendo el propio objeto y las mediciones de la intensidad del proceso.
El objeto puede ser una cosa, un acontecimiento, una actividad, una condición o una persona. La intensidad varía según la propia valoración del objeto, como, por ejemplo, en el “amor” que uno siente por el helado, o por fiestas, o por la lectura, o por la libertad, o por la persona con la que uno se casa. El concepto de “amor” comprende una amplia gama de valores y, en consecuencia, de intensidades: se extiende desde los niveles inferiores (designado por la subcategoría “gustar de”) a los niveles superiores (designado por la sub-categoría “tenerle afecto a”, que sólo es aplicablea personas) al más alto nivel, que incluye el amor romántico.
Si uno quiere medir la intensidad de un caso particular de amor, lo ha de hacer por referencia a la jerarquía de valores de la persona que lo experimenta. Un hombre puede amar a una mujer, pero puede ser que aprecie las satisfacciones neuróticas de promiscuidad sexual más que el valor que su mujer representa para él. Otro hombre puede amar a una mujer, pero puede renunciar a ella, poniendo su miedo a la desaprobación de los demás (de su familia, sus amigos o extraños al azar) por encima del valor de esa mujer. Y otro hombre puede arriesgar su vida para salvar a la mujer que ama, porque todos sus otros valores perderían cualquier sentido sin ella. Las emociones en estos ejemplos no son emociones de la misma intensidad o tamaño.No dejes que un místico del tipo James Taggart [personaje de Atlas Shrugged] te diga que el amor no se puede medir.
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No me gusta en absoluto. Actúa bajo la premisa de que existe una disociación entre una persona real y nuestra concepción de ella. Es un mundo platónico o incluso kantiano, en el que no nos relacionamos con los entes reales. Supongamos por un momento que tú amas ese concepto de la persona: ¿de dónde proviene? ¿Tienes experiencia sensible de lo que esa persona hace o piensa? ¿O has creado enteramente ese concepto de manera arbitraria -o sea, sin tener en cuenta los hechos-? Parece ser esto último el caso, puesto que afirma la frase que “es un concepto nuestro”. Y finalmente, ¿por qué considera que por amar a un concepto que nosotros hemos creado nos amamos a nosotros mismos? Parece sugerir algo así como que nos proyectamos a nosotros mismos en un concepto y se lo atribuimos ciegamente a esa otra persona. Eso es totalmente irracional. Si fuera así, amaríamos a gente de forma totalmente arbitraria, y es probable que le atribuyéramos ese concepto a mucha gente diferente.
De todas formas, uno mismo, la consciencia, no se compone de los conceptos que tienes. Por ejemplo, yo puedo tener el concepto de hablar en ruso pero ni eso me conforma a mí ni yo tengo necesariamente que encarnar ese concepto.
Pero, en esencia, si no te preocupas por cómo es esa persona, no puedes amarla, y considerar que es el concepto lo que amas es irracional, tanto si es porque no reconoces la relación entre la persona real y los valores que le atribuyes como si le atribuyes unos valores que no posee, independientemente de dónde provengan.
JC: Pues que para una persona racional, es completamente falso y peligroso, es decir, es amor falso.
Sucede mucho, el hecho de que una persona se enamora de otra persona por la impresion que le da esta ultima, y luego, cuando realmente se encuentra con la realidad (tarde o tempran otodo el mundo se encuentra con la realidad..), empiezan los problemas.
Si tu pregunta es: ¿puede una persona montarse sus historias acerca de otra persona, y cegandose a como es en realidad la persona a la que supuestamente ama? si, es posible que suceda.
Es eso amor ? no. Es es valorar unos ciertos valores, y creer, equivocadamente, que estan en la otra persona, cuando realmente no estan.
Por eso, cuando el amor es mas racional, mas “verdadero” es, ya que realmente buscas a esa persona tal y como es en realidad, no el “como te gustaria que fuese”.
una persona que es capaz de querer asi a una persona, si que puede ser capaz de decir que ama.. una persona que dice estar enamorado de algien, pero realmente esta cegado en lo que ese algien es, me da pena.. se que tarde o temprano, se dara de frente con la realidad
Yo diría que la frase ciertamente es irracional, claro que podemos amar realmente a otra persona, si esa persona concretiza las abstracciones conceptualizadas normativas más elevadas que tenemos sobre como debe ser una persona del sexo opuesto, si esa persona concreta corporiza dichas abstracciones ciertamente la podemos amar y normalmente la amaremos, pero como bien dice Alpha Columbia, se trata en realidad de que no amas a esa persona, amas solo los valores que desearías encontrar en una persona, con lo cual en realidad no estás amando a nadie en ese momento, y sí suele ocurrir mucho pero como diría John Galt un valor que no se gana no puede disfrutarse.
Lo que me sorprende es que ese tema sea tratado deliberadamente por casi todo el mundo como algo totalmente más allá de la razón e inalcanzable, y muy a menudo también incognoscible, simplemente “ocurre”, y ya está, no tiene explicación. Esa concepción “sin causa” del amor es la causa de tantas frustraciones adolescentes -y no tan adolescentes- hoy en día, ni siquiera parecen saber por qué quieren a una persona. Si a eso se le añade la concepción de que el amor “desgraciadamente” conlleva sacrificios y sufrimiento, agrava más el problema, cuando amor sacrificado es una contradicción, como un oxímoron filosófico, el amor no puede ser malo, es intrínsecamente bueno. Es sencillamente desconcertante que un tema como el amor haya logrado una concepción tan mística, que se puede equiparar a cualquier misticismmo religioso, prácticamente, completamente apartado del territorio de la razón.
Ahora que lo pienso, qué raro se me hace no ver en el glosario el término Sentido de Vida.
no es: quien más te valora es quien más te hará llorar
es: quien más valoras es quien más te hará llorar.
Dos frases cortas y perfectas que resumen muy bien lo que es el amor: Amor es valoración y lo primordial es a quien uno valora, no el ser valorado por otros.
Uno se preocupa por aquellos que valora, y uno puede experimentar llanto porque aquellos de los que uno se preocupa, ergo, uno experimenta llanto por aquellos que valora, así que lo relevante es a quién valoras tú, no quién te valora a ti, en todo caso, tú le harás llorar a quien te valora.
La frase hecha: Quien bien te quiere, te hará llorar, en realidad debería ser: Quien bien tú quieres, te hará llorar.
Siempre se nos ha dicho que ser egocéntrico es malo, pero es precisamente todo lo contrario, ser egocéntrico es tomar el ego propio como la medida de todos los valores, y por tanto eso es bueno, no se puede valorar si no hay alguien que valore, y no se puede valorar si uno no persigue un interés, y no se puede perseguir un interés si uno no es beneficiario de sus propias acciones, y uno puede ser beneficiario de sus propias acciones si no persigue como objetivo primordial presevar su propia vida, es decir, si no es egoísta.
Es absurdo que se diga que amar es desinteresado, nunca nadie salvo Ayn Rand y Aristóteles se han parado a pensar que sin valoración no puede haber amor, y si egoísmo no puede haber valoración.
No debe haber conflictos entre amigos, familia y entorno, una persona debe valorar en su justa medida y en el momento oportuno cada cosa. Por ejemplo, supongamos que tu estás con tu chica y ella ahora quiere irse con sus amigas a pasear al campo, y tu deseas jugar al ajedrez con un amigo al que llevas mucho tiempo sin ver. Pues bien, una persona racional no tiene conflictos, encuentra el momento justo para estar con su novia y vicerversa.
O la familia, si uno se casa con una persona no tiene porqué ser amigo de sus familiares, cada cosa en su lugar. La familia tiene que aceptar que tu esposa o tu esposo según los casos o la novia o novio tiene derecho a hacer sus propias elecciones.
Muchos problemas o yo diría que todos los problemas del mundo vienen porque la gente quiere meterse en los asuntos ajenos o en lo que no le importa, que por otra parte es la base del altruismo, son las actitudes altruistas las que dan al traste con una relación de amistad, amorosa, de trabajo o con una sociedad política.
¿Qué opinan del “poliamor”? es un término reciente que significa el entablar relaciones íntimas con más de 1 persona al mismo tiempo con el mutuo consentimiento.
Yo pienso que puedes admirar y reconocer a muchas personas, respetarlas y sentir un gran placer al estar con ellas, pero cada persona es única, incluyéndote, entonces quien posea un sentido de vida más semejante al tuyo es a quien le darás un lugar especial sobre el resto (no significa que dejen de tener valor para ti, pero esa persona tiene aún más valor).
“Poliamor” es un eufemismo para “promiscuidad”, lo que se conoce como “swinging” o sexo grupal, y es algo que Objetivismo rechaza.
Veamos, supongamos a Dagny Taggart que tiene que elegir entre Rearden, Galt y Francisco, a los tres los puede amar ya que los tres encarnan los más altos valores de razón, propósito y autoestima, y las más altas virtudes correspondientes, pues bien, Objetivismo dice: Uno de ellos es el que de todos le podía dar el amor romántico más elevado, pues a ese escogió Dagny.
Pues igual ocurre aquí, tu puedes tener muchísimas amigas o amigos pero la persona con la que estés debe ser la mejor o más elevada de todas las personas racionales que encuentres, el amor romántico es la respuesta especial que uno le da a una persona que encarna los más altos valores por encima de todas las demás personas que en el contexto de tu propia vida encarnan también esos valores, es un plus añadido a la amistad con una respuesta sexual que la amistad no permite proporcionar y el amor sí.
¿Por qué es inmoral la promiscuidad? ¿Qué tiene de malo tener sexo con bastantes mujeres? Si no haces mal a nadie no veo lo negativo que puede llegar a ser eso. Sólo hay una vida y hay que vivirla.
Se considera moral cambiar de pareja porque se ha encontrado en una nueva persona un nivel más elevado de virtudes y valores?
Pues ver la respuesta de Ayn Rand a tu pregunta sobre promiscuidad en el primer párrafo de este link: http://objetivismo.org/ayn-rand-sobre-amor-y-sexo/
Entiendo, aunque me cuesta entender cuando se compara una persona promiscua con la que piensa que la riqueza no tiene significado intelectual.
Sanfer, es que ambas comparten el mismo error filosófico, ambas renuncian al espíritu en favor de la materia, ambas buscan un efecto, que es el placer, ignorando la causa que realmente provoca el efecto, que es la producción o el amor valorativo.
Igual que un saqueador quiere llevarse el dinero sin producirlo o sea ignorando que el valor de lo que obtiene está determinado por la producción que es su causa, el promiscuo es un saqueador del espíritu, él quiere placer sin preocuparse realmente por lo que realmente ocasiona el placer sexual, que es el amor, y de ahí que un promiscuo enseguida se canse de las mujeres con las que está, porque es un placer físico que le dura muy poco tiempo.
He leído bastantes cosas de aquí y me recuerda una conversación de la que fuí testigo hace meses. ¿Según el Objetivismo la última contestación de este diálogo es inmoral por qué es Kantiana? No la veo mal a pesar de estar en contradicción con las ideas de esta página, que suelen ser contrarias a Kant.
Padre preocupado : “Vaya, el mayor me viene llorando del cole. Resulta que hacen el amigo desconocido (Nota: consiste en hacer un regalo a ciegas). El se pasó todo el fin de semana currando para hacer un cojín que ponía bordado “me gusta el deporte”. A el le han regalado un dibujo “que lo ha hecho su madre. ¿Que le digo? Si tiene razón.”
Kantiano: “Explícale que si hace algo esperando una retribución justa, no está siendo generoso. Solamente está comerciando con su esfuerzo”.
Padre: “Ser generoso tiene sentido cuando el de enfrente ha tenido un problema y necesita ayuda. Lo que tu me pides no es que sea generoso, sino que acepte la jeta de los demás, vamos que sea un poco gilipollas. Eso no lo voy a hacer. Encima de la frustración, cargarle la responsabilidad de esta a él. El otro es un jeta y la actitud incorrecta es la del otro, no la suya.
El le ha dedicado tiempo y creatividad a su regalo y lo que esperaba era que la contraparte hiciera un esfuerzo. Simplemente que pusiera interés la otra parte.”
Kantiano: Me he expicado mal.Lo que venía a decir es que la recompensa es el placer de hacer las cosas bien. Tu hijo hace bien en elaborar con cariño el regalo. Y entiendo que se frustre cuando recibe algo que percibe como de menor valor pero no debería relacionarlo con lo primero. En el acto de recibir él no tiene ningún poder, solo le queda la aceptación o el rechazo. No depende de su esfuerzo anterior lo que recibe después, y por tanto no tiene razón de frustrarse. Haga lo que haga, recibirá regalos como quiera que sean. Entonces su mérito no sería rebajarse a hacer regalos peores; su mérito es justamente cumplir con su parte y hacer el regalo bien hecho.Y eso no creo que sea ser un gilipollas, al contrario: eso es una persona que sabe dar ejemplo. Y para mi es admirable.
Y el problema es que personalizas el amor que das en la otra persona, al decir eso de “devaluar el amor”. Fíjate que en mi nota decía “el placer de hacer las cosas bien”, no “el placer de dar a otro”, ni siquiera “el placer de dar”. Decía el placer en hacer lo que uno cree que debe hacer, desde el cariño, eso es amor. El amor no necesita un objeto para expresarse, se expresa a través de nuestras acciones, de dónde partimos al decidir actuar de una manera u otra.
Tú pareces muy preocupado por el otro, por el que te va a dar el regalo a ti. Condicionas tu regalo al regalo del otro: entonces no estás regalando nada, estás comerciando. No quieres salir perdiendo con el cambio.”
No creo que a alguien le guste saber que su pareja lo ama por deber y en lo que respecta, no habría diferencia en si eres un ser racional, productivo, con integridad; o alguien irracional, parásito y que se traiciona a sí mismo.
Amar por deber, menuda estupidez, nadie puede amar por deber eso es una pura contradicción, La cuestión sería ¿Deber hacia quien y Por qué?
En realidad el antioncepto deber es solo una racionalización para esconder la cobardía moral, la gente cuando tiene miedo de hacer lo correcto y sabe que está haciendo algo malo simplemente recurre al mito del deber, dice lo hice por deber, lo hice porque debía obediencia, eso es simplemente cobardía moral, uno hace las cosas porque quiere, simplemente si sus premisas filosóficas son erradas esa persona actúa por cobardía moral, no tiene las armas intelectuales precisas para rebelarse contra lo que considera malvado o puede que considere bueno lo que hace simplemente porque tiene una filosofía de vida errónea.
Amar por deber no, simplemente miedo de saber que no tiene valores para merecer ser amado o miedo para reconocer que la persona con la que está no merece ser amada y que probablemente no conozca a nadie que merezca ser amado.
Eso es el amor por deber.
Fíjate la enorme estupidez de la moral católica en esta materia, dicen que hay que mantener relaciones sexuales solo porque hay que reproducir la especie, y yo me pregunto, ¿Para ti qué importancia tiene reproducir la especie para que esta se siga conservando dentro de tropecientos miles de años, sí tu estás muerto, sí en esta vida no disfrutas, qué valor puede tener la especie para ti sí consideras que el disfrute y la propia vida de un individuo no merecen consideración? Si los propósitos de un individuo no son importantes, entonces ¿Por qué los de la especie sí?
O sea significa que mientras un individuo vive no tiene derecho más que a comportarse como un zombi en aras de objetivo que él no conocerá, ¿Qué valor puede tener la vida humana si la única vida que uno vive es considerada carente de valor?
El deber es la negación de todo ser humano, el motor cardinal del ser humano es la pregunta, ¿Para qué?, lo dice muy bien Ayn Rand en Atlas cuando describe la niñez y juventud de Francisco D´Anconia, y dice, tenía campos ganaderos, explotaciones de cobre, plantaciones de café, dueño de medida Sudamérica etc, y luego dice pero él lo sustituirá todo por el lema, ¿ Para qué?. Y al final termina descubriendo que no había un para qué, para seguir conservando esas cosas a pesar de la riqueza material que generaban.
O sea la clave de un ser humano de verdad es tener siempre un buen motivo racional para hacer algo, o sea un Para qué en todas sus acciones, si no merece la pena que las haga.
Por ejemplo, me levanto de la cama por la mañana, ¿Para qué? Para vivir, bien, ¿Para qué vivo? ¿Para un trabajo que me exija toda mi potencialidad y que me haga sentir orgulloso? O vivo solo porque tengo el deber de ir a una oficina que no me gusta, a hacer algo que aborrezco y simplemente me pagan para ello. En España más bien es lo segundo ya que aquí siempre encuentras algún miserable o te encuentras con leyes que te ponen o mueres por falta de ingresos o trabajas bajo nuestras condiciones estúpidas.
También después de levantarte dices, Desayuno, ¿Para qué? Para mantener mi cuerpo en forma y saborear la comida que me da vitalidad y energía para afrontar el resto del día, luego, Me lavo los dientes, ¿Para qué? Para que no se me pudran y eso me provoque dolores desagradables, caída de muelas, imposibilidad de masticar alimentos y gastos monetarios excesivos en visitas al dentista etc.
Así, pero decir, que debo ir a un sitio, o debo hacerlo porque la sociedad me lo manda, o porque todo el mundo lo hace, o porque no tengo más remedio es simplemente miedo y cobardía para conocer los propios motivos de las acciones o miedo para darse cuenta de que tu vida es una farsa que no vives.
Bien lo dijo Ayn Rand en Filosofía: Quien la necesita: Muchos hombres se rinden a la moral del deber por pensar que es lo más fácil, y a menudo descubren lo que es más conveniente para ellos cuando es demasiado tarde. Pero conocer los propios motivos de las acciones, sus beneficios y sus costes requiere la virtud humana más elevada: la racionalidad.
Pues eso es lo que ocurre con el amor y con cualquier otro valor, la gente a cambio de un poco de afecto y cariño a cuenta gotas que otra persona le pueda dar, prefiere evadir el hecho de que su relación sentimental nunca nació, y todo por miedo a estar solos.
Es más comprensible que uno trabaje en un lugar que no le exige una plena utilidad, al fin y al cabo sigue manteniendo un propósito legítimo, conseguir llevar pan cada día a su casa y no depender de la caridad ajena o de los familiares, pero en materia de amor no hay excusa, uno necesita para vivir bien el amor romántico pero no lo necesita para sobrevivir y desde luego si uno no encuentra en la realidad una persona digna de ser amada mejor estar solo ya que lo contrario son años de frustración.
Este es el esquema de pensamiento de un hombre racional, se pone una meta o un fin primario a conseguir que es el que le permite vivir, y luego todos los demás fines son solo medios para conseguir ese fin, y a su vez todos los demás medios o acciones pequeñas a corto plazo y cotidianas que realiza son medios para esos fines, todo muy Aristotélico, Teoría lógica de Conjuntos donde A representa el propósito primario, B representa los valores secundarios que tienden a realizar el anterior, y C representa todas las acciones menores.
C está contenido en B, y B está contenido en A, luego C está contenido en A.
O para expresarlo en términos matemáticos: El conjunto C pertenece al conjunto B, y el conjunto B al conjunto A, luego el conjunto C pertenece al A.
Así, con los millones de conjuntos lógicos que representan la vida y las acciones de un hombre racional.
¿Y eso de “tu error es que lo personalizas demasiado” (la acción de amar) lo achacas a un remanente del misticismo?
8:43 am
Hola, si alguien tiene tiempo y alguna idea sobre esta frase se lo agradeceré mucho:
“Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.”
¿Qué piensas de ello?