El uso de la fuerza física – incluido su uso como retaliación – no puede dejarse a discreción de ciudadanos individuales. La coexistencia pacífica es imposible si un hombre tiene que vivir bajo la constante amenaza de fuerza que puede ser usada contra él por cualquiera de sus vecinos en cualquier momento.
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“¿Qué pasa si una persona no quiere delegar su derecho a legítima defensa?” pregunta el anarquista con frecuencia. “¿No es ese un aspecto legítimo de la ‘libertad’?” La cuestión implica que un “hombre libre” es uno con el derecho a aplicar su deseo, cualquier deseo, simplemente porque es su deseo, incluido el deseo de usar la fuerza. Eso significa equiparar “libertad” con adoración a caprichos. Filosóficamente, la premisa subyacente es subjetivismo (en su versión personal).
Los ciudadanos de una sociedad deberían responderle a ese subjetivista de la siguiente forma: “No delegues tu derecho a la defensa propia, si ese es tu deseo. Pero si actúas basado en tu punto de vista – si recurres al uso de la fuerza contra cualquiera de nosotros – te responderemos por la fuerza. Nuestro gobierno te responderá en los términos que sólo tú haces posible”.
Es una contradicción afirmar el derecho de uno a usar la fuerza como uno quiera, y al mismo tiempo exigir que otros se abstengan de organizarse para protegerse a sí mismos. Quien infringe las leyes de un gobierno justo, no importan cuáles sean sus razones filosóficas, se convierte por ello en un criminal, y los hombres están moralmente obligados a tratarlo como tal.
Los anarquistas en los Estados Unidos se presentan como individualistas. Filosóficamente, sin embargo, el anarquismo es lo contrario al individualismo; como su principal divulgador moderno, Karl Marx, deja bien claro, el anarquismo es una expresión del colectivismo utópico. En la perspectiva utópica, el estado por su naturaleza es una aberración explotadora, si bien temporal; una vez que los hombres sean debidamente reprogramados, esta aberración desaparecerá, junto con todos los conflictos y las injusticias; la humanidad estará impregnada de una armonía amorosa. La armonía llegará cuando los hombres aprendan finalmente a fusionarse en el Uno o el Todo “orgánico” que realmente son. En otras palabras, los problemas sociales y la necesidad de tener gobierno se desvanecerán cuando la individualidad se desvanezca.
La teoría del anarquismo no acepta que el desacuerdo honesto y la maldad intencionada siempre serán posibles para los hombres; no comprende la necesidad de un mecanismo que les permita a seres humanos de verdad a vivir juntos en armonía. El motivo es que en la teoría no hay lugar para seres humanos de verdad, es decir, para individuos.
Aparte de algunas pequeñas comunas cerradas y de corta duración, el anarquismo ni siquiera puede ser puesto en práctica. La anarquía, la ruptura de la ley y el orden, es posible por un breve período, pero no el anarquismo como una filosofía que se pueda implementar. El resultado inmediato de la anarquía, asumiendo que una sociedad no tenga liderazgo racional, tiene que ser el establecimiento de una cierta apariencia de orden a través del mandato de pandillas y / o el mandato de un dictador. Hasta los salvajes a nivel perceptual entienden que el caos sin ley es incompatible con la supervivencia.
Si las palabras han de corresponder a objetos en la realidad, entonces el único referente de “anarquismo” – el único sistema político al que se refiere – es una versión del estatismo. Es por eso por lo que Objetivismo rechaza como absurda la noción de que el gobierno republicano es un término medio entre el estatismo y el anarquismo. El estatismo es un extremo, el individualismo es el otro. El anarquismo es simplemente una forma más que insensata de estatismo; no es la “libertad” llevada al extremo, sino la negación del concepto.
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La anarquía, como concepto político, es una ingenua abstracción flotante: . . . una sociedad sin un gobierno organizado estaría a merced del primer criminal que apareciese y la convertiría en el caos de una guerra entre diferentes pandillas. Pero la posibilidad de inmoralidad humana no es la única objeción a la anarquía: incluso una sociedad en la que todos sus miembros fuesen completamente racionales y moralmente sin falta no podría funcionar en estado de anarquía; es la necesidad de leyes objetivas y de que exista un árbitro para resolver desacuerdos sinceros entre los hombres por lo que es necesario crear un gobierno.
Si una sociedad no ofreciera ninguna protección organizada contra la fuerza, cada ciudadano estaría obligado a ir armado, a convertir su hogar en una fortaleza, a dispararle a cualquier extraño que se acercase a su puerta – o a unirse a una pandilla protectora de ciudadanos que pelearían con otras pandillas, a su vez formadas con el mismo objetivo, y así esa sociedad degeneraría en el caos del mandato por pandilla, o sea, el mandato por la fuerza bruta, en una perpetua guerra tribal de salvajes prehistóricos.
El uso de la fuerza física – incluido su uso como retaliación – no puede dejarse a la discreción de ciudadanos individuales. La coexistencia pacífica es imposible si un hombre tiene que vivir bajo la constante amenaza de fuerza que puede ser usada contra él por cualquiera de sus vecinos en cualquier momento. Da igual que las intenciones de sus vecinos sean buenas o malas, que sus opiniones sean racionales o irracionales, que ellos estén motivados por un sentido de justicia o por ignorancia o por prejuicios o por malicia – el uso de la fuerza contra un hombre no puede dejarse a la arbitraria decisión de otro.
Una reciente variante de la teoría anarquista, que está confundiendo a algunos de los más jóvenes defensores de la libertad, es el extraño absurdo de lo llaman “gobiernos en competencia.” Aceptando la premisa básica de los modernos estatistas – quienes no ven ninguna diferencia entre las funciones del gobierno y de las funciones de la industria, entre fuerza y producción, y que abogan por que el gobierno sea propietario de empresas de negocios – los proponentes de los “gobiernos en competencia” toman el otro lado de la misma moneda y declaran que ya que la competencia es tan beneficiosa para los negocios, debería aplicarse también al gobierno. En vez de un solo gobierno monopolista, declaran, debería haber varios gobiernos diferentes en la misma área geográfica, compitiendo por la lealtad de ciudadanos individuales, cada ciudadano pudiendo “ir de compras”y escoger el gobierno que le gustara.
Recordemos que el impedir la actuación de los hombres por la fuerza es el único servicio que un gobierno puede ofrecer. Pregúntate a ti mismo qué significado tendría el que existiera competencia en impedir la actuación de los hombres por la fuerza.
No podemos llamar a esta teoría una contradicción en términos, puesto que obviamente carece de cualquier entendimiento de los términos “competencia” y “gobierno”. Y tampoco se le puede llamar una abstracción flotante, puesto que carece de cualquier contacto con la realidad o referencia a ella y no ser concretada en absoluto, ni siquiera en general o de forma aproximada. Un ejemplo será suficiente: supongamos que el Sr. Smith, cliente del Gobierno A, sospecha que su vecino, el Sr. Jones, cliente del Gobierno B, le ha robado; una patrulla de la Policía A se dirige a la casa del Sr. Jones y es recibido en la puerta por una patrulla de la Policía B, que declara que no acepta la validez de la reclamación del Sr. Smith y no reconocen la autoridad del Gobierno A. ¿Qué pasa entonces? Puedes tener una idea a partir de ahí.
El denominador común de esos [los defensores de los "gobiernos en competencia"] es el deseo de escapar de la objetividad (la objetividad exige una cadena conceptual muy larga y principios muy abstractos), para poder actuar por capricho, y para tratar con hombres en vez de con ideas – es decir, con los hombres de su propia pandilla, unidos por los mismos concretos.
Imagina una pandilla de desconocidos andando por la calle principal, metralletas en ristre. Cuando la policía se enfrenta a ellos, el líder de la pandilla advierte: “Los chicos y yo estamos aquí sólo para asegurarnos que se haga justicia, así que no tenéis derecho a interferir con nosotros”. Según los anarquistas “libertarios”, en tales confrontaciones la policía está moralmente obligada a retirarse, so pena de traicionar los derechos a la defensa propia y al libre comercio.
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La fuerza privada es fuerza que no está autorizada por el gobierno, no está validada por sus garantías de procedimiento, y no está sujeta a su supervisión. El gobierno tiene que considerar ese tipo de fuerza privada como una amenaza – es decir, como una potencial violación de los derechos individuales. Al prohibir esa fuerza privada, el gobierno está tomando represalias contra esa amenaza.
A Anarquista 101: Gracias por comentar. Conocemos la posición de los anarco-capitalistas, y la hemos rebatido en varios escritos, el más reciente de los cuales acabamos de publicar (“Contradicciones del “Anarco-Capitalismo”).
Creo que muchos anarquistas son sinceros, y el problema es que parten de conceptos intermedios — como “libertad” — sin tener una validación epistemológica y moral más profunda; normalmente no conocen Objetivismo lo suficiente ni cómo éste justifica su posición sobre lo que es un gobierno apropiado. (Ver los artículos: Derechos del Hombre y La Naturaleza del Gobierno.)
Los que no merecen ningún respeto son aquellos que quieren ser “más papistas que el Papa”, los que pretenden conocer Objetivismo y consideran a Ayn Rand un genio filosófico (que lo es), pero se sienten capaces de “mejorarla”, de “cambiar” arbitrariamente una pequeña parte de su filosofía, ignorando el hecho que eso hace desmoronarse todo el sistema.
Son los que — para colmo de la subjetividad — afirman que, aunque Ayn Rand siempre rechazó clara y rotundamente el anarquismo, ella siempre fue “en realidad” una anarco-capitalista. Son los que creen que para que sus caprichos se conviertan en realidad sólo tienen que expresarlos. Pues bien, pongámonos a su nivel: Sinceramente, ningún anarquista puede “realmente” estar tan loco como para querer vivir ni un solo minuto, “de hecho”, en una “sociedad” donde cada cual se tome la justicia por su mano.
El problema del anarquismo es no entender el principio clave de una sociedad civilizada y es la seguridad de los derechos de las personas a largo plazo, es decir, la seguridad jurídica, las personas para ser capaces de interrelacionarse, comerciar, producir, crear valores, necesitan tener la certeza de que hay un gobierno de leyes objetivas e instituciones que le protejan de los que pueden usar de la fuerza, en una sociedad anarquista no hay forma de tener esa certeza racional, ya que existen distintas reglas establecidad por distintos sujetos al gusto ( nunca mejor dicho), del consumidor, es decir, de lo que cualquiera considera que es justo, entonces pensemos una cosa, y continuemos el argumento de Ayn Rand, una persona llega con su agencia y dice que otra persona ha incumplido un contrato que había celebrado con ella, entonces esta tiene otra agencia, y dice que no reconoce validez a dicho incumplimiento, entonces que ocurre, pues, muy sencillo pueden pasar dos cosas o una pelea entre las dos agencias o sea entre los dos grupos, o bien que una de las partes no vea satisfechas sus pretensiones porque las agencias decidan no protegerlo, pasa muchísimo con las compañías de seguros, asi que es fácil imaginar como colapasaría una sociedad cuyos contratos celebrados entre las personas individuales no estuvieren respaldados por la fuerza de unas leyes objetivamente definidas, sino que dependiera del cálculo subjetivo de costes- beneficios de las agencias de defensa o tribunales arbitrales, pongamos un ejemplo más claro aún que el que suministra Ayn Rand, digamos que hay dos sujetos que sostienen una controversia que versa sobre el modo de cumplir una cláusula contractual y ambos han contratado con la misma agencia , pues bien, bastará que una de las partes rompa su contrato con la agencia para que ya ésta no tenga jurisdicción, entonces pueden ocurrir dos cosas que el sujeto que no rompa con ella no tenga modo de satisfacer sus pretensiones, o bien que ese sujeto o la agencia fuercen a la otra persona a cumplir con lo cual estamos violando el principio básico del anarcocapitalismo y es que fuera de su jurisdicción ninguna agencia puede forzar a alguien a adoptar una conducta.
Pero además los anarcapitalistas no entienden que el mercado es, como bien ha explicado la Escuela Austríaca de Economía, un proceso de cooperación entre millones de individuos pero que presupone el establecimiento de una serie de principios que lo garantizan, sin los cuales la estructura se demuele; y es que el mercado no puede quedar a expensas de cualquiera que decida no cumplir las leyes del mercado, por ejemplo, la Ley de la oferta y la demanda presupone que se cumpla por los sujetos implicados de manera que si uno de ellos en vez de entregar la oferta decide quedarse con el dinero pero no entregar la mercancía, la expectativa es que los Tribunales la hagan valer, en caso de que no existan tribunales que estén por encima de las partes, entonces cualquiera sabe que en cualquier momento puede incumplir entonces la inseguridad sería tan grave que nadie podría relacionarse más que con unos pocos conocidos con los que tuviera plena certeza de que no van a engañarlo. Por tanto si se observa bien, el anarquismo presupone necesariamente la existencia de una sociedad tribal o cerrada o de un lobo solitario , es inaplicable al concepto de sociedad abierta o como decía Rand la sociedad en la que nadie es conocido y todo el mundo es desconocido, es decir, la existencia una sociedad no tribal y por tanto no colectivista es impensable para la visión ancap porque en ella la gente ha de regirse no por las expectativas, deseos, miedos, moralidad, etc, de los semejantes, sino por la objetividad de principios de convivencia abstractos. ¿ Alguien de verdad cree que las personas van a tratar con desconocidos en operaciones comerciales a larga distancia sabiendo que no depende de principios objetivamente validados y plasmados en instituciones jurídicas estables, sino de las intenciones que esa persona va a tener, o de que la posible agencia de defensa que también es desconocida, puesto que, habrían millones y millones de reglas y ordenamientos jurídicos a gusto de cualquiera, ?, la respuesta es que sería imposible, grandes transacciones de millones y millones de euros o de dólares etc, dependen de que en última instancia existan reglas de derecho objetivas. Buena prueba de ello es que incluso en la tan alabada lex mercatoria que algunos consideran ejemplo de ordenamiento sin Estado, incluso en ellas las partes se somenten en última instancia a Tribunales de Estados que tienen un ordenamiento jurídico eficaz, bajo el amparo de leyes objetivas, ( uhmm objetivas, eso es algo que les chirría a los anarcocapitalistas creyentes en la soberanía caprichosa de los consumidores de violencia), y que en cualquier caso, siempre se exigen de antemano determinadas garantías muy elevadas para el caso de incumplimiento, precisamente porque esas relaciones contractuales tan delicadas y valiosas monetariamente hablando no pueden quedar al capricho de cualquier sujeto que decida cuales son las reglas de juego. En cuanto a lo que se habla de que entre los distintos Estados no hay autoridad superior, es cierto, pero observad una cosa, para ello se desarrolló durante muchos siglos la diplomacia que están soemtida a fuertes reglas jurídicas para encauzar su actividad, os imaginais si todas las personas incluso las legas en esas reglas tuvieran que ser pequeños diplomaticos y estar a merced de cualquiera y de su buena voluntad, pues sería imposible. En cuanto a las posibles situaciones de guerra, el ejército interviene raramente en Guerras, y de hecho el problema es como algunos objetivistas americanos han dicho sobre la guerra contra el terror son las malas políticas basadas en premisas ideológicas falsas las responsables de que éstas se hayan perpetuado. Pero en última instancia corresponde a los intelectuales preservar en la gente las ideas que conducen a la libertad, y para ello se necesita una filosofía correcta, la objetivista.
Todos esos principios que el mercado necesita, son aceptados entre los que los usan, cualquiera que inciumpliese un contrato, no podría tener más contratos porque nadie querría tratar con él (ese es el argumento que parece más lógico en la postura anarquista). Si se considera que las leyes son necesarias no es porque “se necesite una seguridad para hacer el trato” (el coche anda igual sin seguro), la razón que se suele dar para la existencia de un gobierno es defenderse de un modo organizado frente a ataques que un solo individuo (o la ausencia de tratos con alguien) no podrían evitar… sin embargo dado que los impuestos serían voluntarios no hay diferencia entre ese gobierno y una empresa de guardaespaldas, las leyes de propiedad más complejas (como pueden ser las de los derechos de autor) son acordadas por la mayoría o impuestas sin que haya un modo objetivo de colocar determinados datos (poir ejemplo la duración de una patente) y aunque en efecto, sirven para defender la propiedad, son en realidad un método para defenderse de los irracionales oportunistas que no pagarían por la idea que alguien ha tenido una vez la obtuviesen. Esos son aquellos que si merecen ser llamados mezquinos, es por esa clase de egoistas, en el sentido que alguien que diga ser altruista podría usar esa palabra, que son necesarias las leyes. El asunto es que las leyes no so necesarias entre individuos racionales y eso está claro. Pero entre anarcocapitlismo y… lo de Rand, que no sé que nombre tiene ¿cuál es la diferencia exacta? Si un anarquista tiene algo en contra de las leyes es porque imponen la voluntad, si no la imponen y los impuestos son voluntarios discutir sobre ello sería un poco pérdida de tiempo.
Para entender la posición Objetivista, sugiero que leas estos dos ensayos: http://objetivismo.org/derechos-del-hombre/ y http://objetivismo.org/naturaleza-del-gobierno/, y por supuesto, las otras entradas relacionadas con anarquismo.
Hasta que no existan unas leyes para un sistema objetivista la discusión no tiene mucho sentido, pero los problemas que se plantean para la existencia de leyes son perfectamente fundados, considero que las leyes son necesarias, pero ¿cómo se pondrían las leyes objetivas? parece imposible marcar una pena de manera que pueda demostrarse que es la mejor: el pago que debe hacer el delincuente, cuanto tiempo se pasa en la cárcel si es que se va… O sobre como juzgar a niños, ¿pasa a ser la inteligencia un agravante? Parece claro que no se juzgaría intencionalidad (que no se puede conocer de manera objetiva) ni consecuencias de los actos (que no dependen del delincuente), sino el acto en si, que es lo único objetivo: entonces incluso en un apuñalamiento tendría que haber diferentes penas según donde fuese ¿se tendría en cuenta el posible conocimiento previo del delincuente? Las leyes están para proteger los derechos pero no se pueden hacer de manera totalmente objetiva o con una utilidad plena, o de poder, es muy difícil. Los problemas causados por una ley no objetiva son evidentes: en casos como el de las patentes resulta difícil saber cuando alguien se ha aprovechado de la idea de otro, el considerar si “copió″ no puede ser legislado objetivamente porque para ello habría que hablar de lo que copió y todavía ni siquiera se conoce que es aquello que se podrá copiar. Pasa una cosa que Rand si que tenía clara, todo esto es un problema al que enfrentarse más adelante, antes que nada hay que aceptar una serie de cosas totalmente básicas. Independientemente de para que, parece claro que objetivistas y anarquistas (me parece redundante decir anarcocapitalismo porque el resto de anarquismos son contradictorios) están de acuerdo en vivir del mismo modo, sin imponer la voluntad. Por ejemplo una salida en el tema de las patentes sería señalar al infractor y negarle la posibilidad de comercio con ese producto, pero que la pena no fuese más allá y que solamente aquellos que deseasen el amparo de la ley tuviesen que cumplir el no comerciar con eso (bajo pena de dejar de estar protegido por ella). Los objetivistas aun (que yo sepa) no tienen unas leyes definidas, así que es ridículo criticar antes siquiera de que existan. La única “obligación” que impondrían las leyes sería la de no imponer la voluntad, eso es lo que defiende el objetivismo, así que no veo porque quejarse de la existencia de unas leyes que aun no existen por decir que impondrían la voluntad, cuando existan, ya será tema de discusión. Respecto al tema de la legítima defensa… si alguien solamente impone que no se le imponga la voluntad, no ha cometido un delito, aunque use la fuerza física. Si más tarde se juzgase que si que ha impuesto su voluntad, entonces si que sería un delito. Los anarquistas y los objetivistas buscan lo mismo, ninguno de los grupos sabe como llegar a ello, ambos necesitan de la cooperación de los individuos para su formación… este texto tiene cosas sacadas de contexto, por ejemplo al definir al anarquismo, cuando en general es una palabra que carece tanto de significado como democracia o más y que en un principio siempre fue individualista, lo que dijo Marx ahí, es (como casi todos los textos que justifican irracionalidades) algo con cierto sentido, el fascismo utilizó trozos de discursos de Ayn Rand, Marx habló de la “alienación del tranbajo” (obviando que precisamente el obrero sentirá que su trabajo no le pertenece cuando ni siquiera tiene poder de decisión sobre lo que le pagan, a diferencia de en el capitalismo) y en este caso, habla de “adoctrinar” y no es un estupidez total, ¿cómo se pretende llegar a una sociedad objetivista (o anarquista) si no es convenciendo a la gente, o al menos a la mayoría, de que es lo correcto? Lo que los anarquistas (los de verdad, los que escriben anarquía con q y no llevan una camiseta del ché) dicen, es que el gobierno no sería necesario si todos están de acuerdo, en realidad es totalmente cierto, lo que pasa es que es impopsible llegar a tal nivel de acuerdo, el problema a la hora de poner leyes es básicamente eso, que en “lo que es bueno para el hombre” fuera de un nivel general, es muy difícil, o tal vez imposible, ser objetivo (y sigo sosteniendo que las leyes son necesarias). El anarquismo no dice que el desacuerdo honesto o la maldad no sean posibles, dice que las leyes no son un método por el que solucionar los problemas que su existencia conlleva. Incluso en una ciudad pequeña la función de policía es necesaria, con o sin leyes… pero no entiendo la diferencia entre policía y pandilla, al final son un grupo de individuos que defienden algo, lo que se dice es que ya que consideran que las leyes no pueden ser objetivas, es mejor que cada individuo sea juzgado por cada individuo que se tope y tratado en consecuencia, si hay un asesino y alguien lo mata en defensa propia, pocos considerarían culpable, en cambio al asesino primero, si. La “pandilla” existe porque la gente permite que exista… como solamente pueden sobrevivir las sociedades racionales o aquellas que viven a costa de ellas, con métodos de defensa, la única ley no escrita que se impondría sería la de no imponer, porque aquel que impusiese sería el que sería destruido por cualquiera. Tiene sentido, igual que tampoco la sociedad objetivista puede existir si la mayoría no está de acuerdo con su existencia. Respecto a los desacuerdos honestos en los que ambos creen llevar razón, el árbitro de la ley solo puede ayudar si cuando se puso se demostró que era lo mejor más allá de toda duda, luego si se acude a la ley, al individuo se le puede demostrar que está equivocado, si continua creyendo llevar razón lo razonable será que intente defenderse (con la fuerza, que es lo que se le aplicará) ¿qué diferencia hay con el anarquismo o las sociedades de competencia? Poca si los individuos que consideran algo son suficientes. Lo de los gobiernos de competencia da bastante más problemas que la existencia de leyes, (entre otras cosas sobre como se reparte el área geográfica, porque es inviable en la práctica) pero tiene sentido. Si no estás de acuerdo con una ley, te vas, dejas de relacionarte con los que si está de acuerdo con ella y te vas un sitio con tu propia ley… eso se dice porque se da por sentado que una ley objetiva es imposible, no es más que otra idea más. Lo del señor Smith, puede pasar exactamente igual en la sociedad objetivista. No puedes atacar a alguien por “ser una amenaza”, tener un arma o ser fuerte, eso si que lo creía claro.
A ver, veo que ultimamente se esta poniendo de moda esto del anarcocapitalismo…
Es un imperdonable error por parte de los ancap, que puede llevar a un problema en el futuro, ya que NO saben por que realmente defienden el individualismo, la libertad, etc. No han llegado al fondo del asunto. Son contradictorios consigo mismos.
Los anarcocapitalistas (palabra contradictoria, porcierto) rechazan cualquier imposicion. Creen que todo debe de ser voluntario, ya que eso es la base del libre mercado. Dicen que los objetivistas no defendemos a fondo la libertad. Rechazan el concepto de constitucion, (se me paro el corazon cuando vi fotos de una payasa en facebook quemando la constitucion americana con la bandera aurinegra detras).
En definitiva, creen que el hombre debe de estar libre de imposiciones exteriores.
Pero.. al mismo tiempo defienden el principio de libertad, el derecho a la propiedad privada, etc.. en fin, los principios del capitalismo.
Esos derechos, son, para una persona ajena, una *obligacion*, una *IMPOSICION*: la de *abstenerse* de robar la propiedad de otra personas, la de abstenerse de matar, etc.
ESTA es la contradiccion logica que terminaria colapsando una sociedad asi.
Alzan sus brazos hacia la idea de diferentes empresas de seguridad con sus propias leyes, otorgando asi la posibilidad de elegir al individuo entre unas y otras, neutralizando por completo las imposiciones.
Es decir, cometen el error de “permitir” que la gente tenga diferentes concepciones de la realidad, y no aceptaria reglas centrales, reglas objetivas para todos.
Esto permitiria que personas impusiesen su propia moral sobre otras continuamente, sin atender a un sistema objetivo, a una realidad a la que estemos todos sujetos.
por ejemplo,
En una sociedad ancap, cuando “L” roba a “P”, P llama a su empresa para que medie con la empresa de L (suponiendo que ambos tienen empresas..)
Hay dos posibilidades unicamente: que se le de la razon a L o a P, o un acuerdo entre ambas, en las que tanto como P como L tendrian algo que perder, L no puede quedarse con lo que ha robado y al mismo tiempo P recuperar todo.
En la primera posibilidad, se le da la razon a L. El sistema en si ha cometido una contradiccion con sus principios: se da como valido por principios el hecho de que una persona imponga sobre otra algo, en este caso, la imposicion de L sobre P, al robarle, la imposicion de la moral de L al pobre P.
En la segunda posibilidad, se le da la razon a P, y se obliga a L a que devuelva el material robado a P. Ya es una contradiccion: P esta imponiendo su moral a L, al obligarle a devolverle las cosas, violando asi la “supuesta libertad de imposiciones exteriores” de L.
Es mas, ya solo por el hecho de obligar a L a asistir al juicio entre ambas empresas, se le esta imponiendo una moral sobre el.
en todos los casos hemos visto imposicion, cuando el mismo sistema anarcocapitalista niega esto.
Por supuesto, los ancaps suelen responder que en X tiempo, mediante el “orden espontaneo”, la sociedad anarcocapitalista lograria funcionar como un ente solo, ya que se formarian unas reglas tacitas entre todos, que todos aceptarian…. lo que viene a ser la base de una constitucion, unas reglas que todos aceptarian, unas leyes objetivas centrales, publicas, para todos.
Los anarcocapitalistas dan por sentado de que la propiedad privada, la libertad, el derechoa la vida, y todos los demas derechos son algo basico para su sociedad, pero todos estos derechos conllevan imposiciones para todas las personas que rodean al individuo que ejerce estos derechos basados en esos principios.
Estos principios son lo que producen unas reglas comunes para todos, una *cosa publica*, de la que NO se puede escapar, y en caso de que se consiga, es por que se ha violado el derecho de algun individuo. Esta cosa, se llama consitucion, y esa cosa publica, es la que fundamenta la Republica. Republica de leyes y principios, no de hombres.
Los objetivistas, en politica, luchamos para que esas leyes sean objetivas, y esten aseguradas frente a ataques de todo tipo.
Los anarcocapitalistas confunden conceptos axiomaticos, lo que les lleva al error de pensar que una constitucion, o que una organizacion central que defienda esa constitucion, es una violacion de la libertad, cuando eso es la base de la libertad, entre seres vivos con uso de razon y consciencia de si mismos.
Capitalismo es un sistema que se basa en estos principios, y es IMPOSIBLE que haya capitalismo si no hay leyes centrales, publicas, que afecten e *impongan esas obligaciones a todos*.
Anarcocapitalismo es un sistema que precisamente no se basa en principios, mas que en los de “no imposicion”, y voluntariedad, permitiendo los canibalismos entre moralidades.
Los Anarcocapitalistas, (ya he dicho que es una palabra contradictoria) se dividen en dos tipos:
los anarquistas, que abogan por ningun principio, ninguna ley central, y los capitalistas confundidos, que tienen claro que defienden la libertad, la propiedad privada, etc, pero no tienen claro el *por que* lo hacen.
estoy pensando en escribir algun articulo o algo respecto a esto, por que la verdad es que los ancaps me dan pena, son “aliados” en cierto modo, si, pero no llegan a profundizar en los conceptos clave de los que tanto claman ser defensores
POST DATA:
Adán Suárez Méndez: “las leyes no son necesarias entre individuos racionales y eso está claro”
nonononononononononononono, piensa que si las leyes no son necesarias entre individuos racionales, es PRECISAMENTE por que estos han aceptado unas reglas, unos principios para convivir.
Por ejemplo, no matar a tu novia. —> esto YA es una imposicion: la de abstenerse de matar a tu novia.
ESTAS imposiciones son las que fundamentan las leyes, leyes basadas en los principios de libertad, vida, propiedad, etc etc etc etc.
Las leyes, que son imposiciones con sancion,
son un derivado de unos principios, como libertad, etc.
Estos principios, son derivados de la razon humana, de la existencialidad, en fin, el aspecto filosofico y todo eso..
otra cosa, en mi cuarto parrafo empezando por abajo, donde pone “*impongan esas obligaciones a todos*”, me refiero a esas abstenciones precisamente: la de no matar, no prohibir libertad de prensa, no robar, etc.
Sin estas imposiciones no hay capitalismo, punto.
Quizas haya algo mas que pueda explicar mejor, pero me voy a dormir, es tarde y vengo de fiesta, asi que quizas haya alguna frase que no concuerde bien oasi..
y Adan, te recomiendo que leas a T Jefferson, el explicaba esto bien la verdad, aunque los anarquistas tambien se han empeñado en intentar presentarlo como “uno de los primeros anarquistas”
No lo he visto hasta ahora, no has entendido lo que he escrito… ¿lo has leido? quizás lo haya dejado mejor explicado en el otro post sobre anarcocapitalismo. Anarcocapitalismo es una palabra compuesta, anarquía quiere decir ausencia de leyes, o así lo uso yo… porque no quiero diluir el significado. Capitalismo no hace referencia a las leyes, solamente significa ausencia de leyes en economía, también se puede ser monárquico y capitalista y no hay contradicción. El significado de la palabra imposición es hacer algo aunque no quieras, eso es antiobjetivista. Las leyes objetivistas serían aceptadas por todos de antemano, luego no serían impuestas, ¿no te parece contradictorio? parece que no… Solamente serían “impuestas” en el momento del crimen. La verdad, iba a decir que no sé como puede alguien pensar que una contradicción así de evidente es lo que hace el anarcocpitalismo, pero la verdad es que si que lo es en muchos casos, sin embargo no llames anarcocapitalismo a lo que considera la mayoría en vez de a lo que significa, simplemente ausencia de leyes (por eso decir anarcocapitalismo es redundante, basta decir anarquismo porque un anarquismo no capitalista es contradictorio). Y si entiendes que las leyes no se pueden colocar en principio de modo objetivo (es necesario abstraerse un poco… o leer mi comentario), entenderás que la ausencia de leyes es una salida lógica del problema… y me repito diciendo que prefiero que haya leyes a pesar de eso, siempre y cuando sean al menos mínimamente racionales y no lo que hay ahora. En el útópico sistema anarquista, cada uno es juzgado por cuantos le rodean y tratado en consecuencia… pero no me voy a extender explicando lo que sería la ausencia de leyes porque no creo que sirviese para nada y porque sería extenderse hasta llegar hasta la imposibilidad práctica de ese sistema en un inicio basada en la estupidez, como dije. Pero los anarquistas tienen la posibilidad racional de una postura basándose precisamente en términos objetivistas, no pondré lo mismo más veces.
1:22 am
Saludos y felicitaciones por su iniciativa. Estoy de acuerdo en que cada quien puede tener su visión sobre el anarquismo, pero en el caso del anarquismo racional o anarquismo capitalista – también llamado sociedad de derecho privado- me gustaría anotar que existen no sólo puntos en común, sino sectores objetivistas, o personas de filosofía objetivista, que adhieren a este anarquismo.
Pongo un ejemplo, el artículo de George H. Smith, En Defensa del Anarquismo Racional
http://anarquista101.com/?p=1890
George H. Smith explora la historia del pluralismo jurídico, la lógica interna y el subjetivismo de la soberanía estatal, y el significado y las consecuencias de la justicia objetiva, llegando a la conclusión de que el concepto de Ayn Rand de gobierno es una “oveja con piel de lobo” y que Rand, en realidad, era una defensora del anarcocapitalismo (ver el artículo para entender por qué lo dice).
Pongo esto a consideración suya y de los lectores. Quien sabe, y podría ser publicado también en este sitio. Agradezco que me hayan brindado el espacio para comentar.