“¿No le aterroriza a usted en lo más mínimo la muerte?”
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Sí. *Llegar* a ese momento es lo que me aterroriza. Estar conectado o enchufado a algún aparato durante quién sabe cuánto tiempo sin que te den la oportunidad de acabar. Eso es lo que me asusta. Y por eso considero el mayor crimen del gobierno contra cualquier persona de edad la prohibición contra el suicidio asistido. La idea es que: mientras seas capaz de suicidarte es demasiado pronto, y cuando quieres hacerlo, ya no puedes hacerlo más. Y esa es la razón por la que el suicidio asistido es absolutamente obligatorio en un sistema político moral, y por eso crea tal pánico entre la tercera edad, quienes buscan formas de escapar que no duren tanto ni sean tan dolorosas.
Si no fuera por eso, si pudieras simplemente tomar una pastilla o beber la cicuta, y se acabó… yo no tendría ningún terror, porque el proceso de llegar hasta ese punto no sería nada, y una vez que estuviera allí… bueno, como dijo Epicuro, yo no estaría: “Donde está la muerte no estoy yo; donde estoy yo, la muerte no está”. Esas eran sus palabras, y él decía: ¿Por qué preocuparse de algo que nunca voy a saber…?
Y luego la pregunta continúa: ¿Tienes algún consejo para adultos jóvenes enfrentándose al concepto de la muerte, que no pueden *aguantar* la idea de que su propia existencia se acabe de forma permanente?
Bueno, en primer lugar, te recuerdo que la muerte no significa: el mundo continúa, todo el mundo está divirtiéndose, y tú estás… sabes… en una vida futura de Hollywood viendo cómo todo eso pasa, siendo incapaz de participar. Eso sería bastante malo, pero eso no es la muerte. La muerte es: “se acabó”.
Y ¿por qué no puedes “aguantar” eso? Tienes que definir lo que puedes aguantar – o lo que odias, o lo que amas – en referencia a la realidad, y en este caso, en referencia a la duración de la vida humana. Si algo es un hecho en la realidad, no puedes decir: “Ayúdame a aguantarlo”. Nadie puede darte un argumento más potente que el hecho de ser un hecho. Es exactamente igual a la ley de la gravedad. Si dices: “Ayúdame a aguantar la idea de que los objetos caen cuando los sueltas, no lo aguanto…” No puedo ayudarte. Ni siquiera Newton puede ayudarte. Así es como es. Y así es como es la vida. ¿Puede haber una vida infinita…? No sé. ¿Podría ser así, químicamente, en 10 trillones de años….? No sé. Pero tal como están las cosas ahora, es un hecho que tú vas a llegar a tu fin… con suerte, dentro de bastante tiempo. Así que… no puedes poner un “lo quiero” por encima de “lo es”. Tu emoción está equivocada, te está confundiendo seriamente en este asunto.
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yo no soy nadie para decirle a una persona que esta bien o esta mal que quiera llevar a termino su vida por el simple hecho de que no he pasado por su mismo sufrimiento agonia o desesperacion no tendria derecho a opinar en este caso
pero viendolo desde un punto religioso se dicen que las enfermedades son el metodo de purificacion que dios utiliza para llevar las almas al cielo o quien no se aferra a dios enun momento de dificultad — por que no ir mas aya de los ojos de la razon con los que todos nosotros los seres ordinarios estamos acostumbrados a ver ir mas aya traspasar esos obstaculos ser diferentes
2:10 pm
En cuanto a la la llamada eutanasia, que yo no llamaría así, porque significa buena muerte, y bueno la muerte en ningún caso es buena, la prematura porque pierdes tu vida antes del momento en que tu naturaleza determina cuando acaba, y en todo caso porque la muerte natural es un hecho objetivo moralmente neutro o mejor dicho amoral o fuera del reino de la moral, ya que no es una cuestión de elección.
Entonces puede llamarse más bien cooperación ejecutiva al suicido, yo como tal me opongo a que la sanida pública lo autorice, partiendo de la premisa de que la sanidad pública es inmoral y rechazable entiendo que pagar con dinero ajeno operaciones que alguna gente puede no aprobar es inmoral, otra cosa sería en la sanidad privada, bueno aquí siempre que haya una constancia solemne, escrupulosa y objetiva de tal voluntad me parece moralmente correcto.
Muy distinto es la llamada muerte por piedad en la que se presume la voluntad de evadir el sufrimiento de la persona que no puede comunicar su consentimiento, eso es absolutamente inmoral, quitar la vida de una persona sin su consentimiento es homicidio o asesinato y ha de ser castigado no importan las razones que muevan a ello, porque en la duda debe siempre estarse a favor de la preservar la vida no de quitarla, sólo habiendo consentimiento pleno y en plenas facultad intelectivas y volitivas puede ser legítimo aprobar tal operación, pero al igual que la legítima defensa debe probarse en un procedimiento penal, el cooperante al suicido ajeno habrá de ir a un tribunal penal y demostrarse allí tal extremo, de lo contrario, podrían fácilmente encubrirse verdaderos homicidios.