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Bailando con lobos (sin garras)

¿Bailando con lobos — o con corderos con piel de lobo?

Varios colaboradores me sugirieron que viese una entrevista donde supuestamente habían sido debatidas las ideas de Objetivismo [recientemente hemos visto que el enlace al vídeo no funciona; de todas formas, las críticas a esa entrevista siguen siendo válidas]. Aunque yo raramente veo ese tipo de programas – y menos aún los discuto – en este caso hice una excepción y aproveché un viaje en coche de varias horas para oír a Adrián Rodríguez defender la posición Objetivista frente a Roi Vázquez, el anfitrión del programa. Como yo había hablado con Roi en una ocasión y me pareció una persona inteligente y razonable, pensé que la entrevista sería una excelente oportunidad de divulgar las ideas de Ayn Rand, discutiéndolas en su foro de forma objetiva y enriquecedora.

Cuando uno conoce razonablemente bien las ideas de Objetivismo, siempre está dispuesto a discutirlas con un interlocutor honesto, es decir, con alguien que ha estudiado con un mínimo de seriedad las ideas de Ayn Rand, y que aborda la discusión de forma racional y constructiva. En una discusión de ese tipo todo el mundo gana. Como dice la propia Ayn Rand a través de su héroe John Galt en La Rebelión de Atlas:

«Cuando estoy en desacuerdo con un hombre racional, dejo que la realidad sea nuestro árbitro final; si yo tengo razón, él aprenderá; si estoy equivocado, yo aprenderé; uno de los dos ganará, pero ambos nos beneficiaremos».

Infelizmente, en esta entrevista no ganó ni se benefició nadie, ni los interlocutores ni los oyentes. Fue una pérdida de tiempo total. Después de casi dos horas, no quedó más clara la posición Objetivista sobre ninguno de los temas tratados, ni quedaron más claras las objeciones a ella, ni siquiera quedaron claros cuáles son los posibles temas de conflicto o de discusión.

Y el responsable por hacernos perder el tiempo es claramente el «host», Roi, que no estuvo a la altura de las circunstancias ni en la forma – ni en el método – ni en el fondo.

La forma

Un entrevistador serio deja hablar a su interlocutor, le da la oportunidad de expresarse, no le interrumpe constantemente, no usa el sarcasmo, no salta alegremente de un tema a otro, no trata todos los temas superficialmente, no deja ningún asunto a medio concluir. Un entrevistador serio trata de aprender del entrevistado, tiene por objetivo confirmar si sus ideas son válidas o no, si son verdaderas, si se corresponden o no con la realidad. Un entrevistador serio quiere construir, no destruir.

Independientemente de si entiendes algo sobre Objetivismo o no, puedes comprobar por ti mismo si el anfitrión es serio o no.

El método

El punto de vista argumentativo de Roi – su punto de partida intelectual – está basado en un amasijo de ideas provenientes de Platón (que esta realidad es sólo una sombra de otra realidad que no podemos conocer) y de Kant (que ya tenemos categorías en nuestra mente, a través de la cual cada uno ve su propia realidad). Las premisas que llegó a expresar explícitamente están llenas de arbitrariedades, de escepticismo y de irracionalidad (como por ejemplo, que los axiomas hay que demostrarlos, que a la certeza se llega sólo cuando uno valida el 100% de los casos, que ser agnóstico es racional porque nadie puede demostrar la no-existencia de Dios…).

A Roi le vendría muy bien mejorar su «método» de pensar, y para ello le vendría muy bien profundizar en la epistemología Objetivista. No digo esto en plan sarcástico, y no me refiero sólo a Roi. La mayoría de las personas simplemente no saben pensar, y adoptan un método equivocado para hacer funcionar su mente, un método que les lleva a ser subjetivistas por un lado y racionalistas e intrinsicistas por otro. Roi plasma perfectamente ese tipo de persona; no es que no sea inteligente, es que no es objetivo en su forma de abordar la realidad.

El fondo

Si la forma y el método adoptados en la discusión fueron un obstáculo para su éxito, peor aún es el caso del «fondo» de la cuestión, del contenido.

Una actitud honesta cuando uno desconoce una posición intelectual diferente a la suya es tratar de entenderla; una actitud deshonesta es criticarla sin haberla estudiado antes, y esto último es lo que quedó patente en la entrevista.

Me han informado por otras vías que ni Roi ni sus asociados han leído los ensayos de Ayn Rand, que tal vez hayan leído alguna novela, pero que nunca han estudiado Objetivismo, más que a través de los comentarios de otros en sitios como en Facebook. No hacía falta que me lo dijeran, eso es obvio en absolutamente todos y cada uno de los temas suscitados por Roi: él está atacando un hombre de paja, o un fantasma, porque no tiene ni la más remota idea de qué es Objetivismo.

Roi habla de que los axiomas son arbitrarios y que no se pueden demostrar, ignorando el hecho de que para decir lo que dice tiene que haberlos aceptado de lleno, y que, de no aceptarlos, mejor sería acabar la entrevista en ese instante, porque no habría nada de lo que hablar, ni nadie que pudiera hacerlo. Se está apoyando en los axiomas para decir que no existen. («“No hay absolutos”, murmuran, evadiendo el hecho de que están expresando un absoluto» — Ayn Rand). Los axiomas no pueden demostrarse, por eso son axiomas; ellos son la base para demostrar cualquier cosa, y es fácil dejar en ridículo a quien los niega. (Todo eso está meticulosamente explicado en la literatura Objetivista y es fácilmente accesible en el Glosario y otros artículos de Objetivismo.org, por lo tanto no tiene sentido que dé aquí ninguna explicación adicional sobre lo que ya está debidamente argumentado y documentado.)

Sobre la concepción de héroe, Roi no entiende que para Ayn Rand no hace falta ser un John Galt o un Howard Roark, ni siquiera tener éxito en los negocios. Cualquier persona puede ser un héroe, independientemente de su posición social o de su riqueza, puede serlo si forma su carácter, establece objetivos racionales y lucha por conseguirlos. Comparar al héroe de Rand con el Übermensch de Nietzsche parece ser un intento de impresionar a los oyentes, pero no tiene nada que ver con la realidad. (Esa sensación permea toda la entrevista, la de «hacerse» el intelectual, citando a filósofos cuando se le ocurre, el intentar lucirse mostrando lo mucho que sabe, cuando lo más probable es que los conozca tan a fondo como conoce a Ayn Rand.)

La crítica de que «Ayn Rand odiaba a los feministas a muerte», que creo recordar fue un comentario literal de Roi, implica que en ese tema Ayn Rand se dejó llevar por la emoción. Nada más lejos de la realidad; Ayn Rand era anti-feminista porque era totalmente racional, y entendía claramente que un movimiento político basado en los derechos de un grupo – en este caso, de quien pertenece a él por tener vagina – es un movimiento racista.

Al hablar de inducción, Roi demostró que no tiene ni idea de cómo abordar esos temas. Le recomiendo leer «El salto lógico», que explica cómo es perfectamente posible tener certeza en la vida, cómo es perfectamente válido llegar a conclusiones y decir que son verdad, sin necesidad de haber demostrado todos los casos posibles. Si fuese consistente, Roi sería incapaz de aceptar la generalización «todos los hombres son mortales», porque no ha visto a todos los hombres que han existido, existen y existirán. Uno se pregunta cómo alguien así, que duda de todo, puede funcionar en la vida diaria, algo que ni siquiera un niño hace: un niño tiene certeza de las cosas.

Aunque no creo que mencionaran explícitamente la palabra arbitrario, ese concepto estaba constantemente en el aire. Si se hubiera molestado en profundizar un poco en Objetivismo, Roi entendería que lo arbitrario no es ni verdad ni mentira, ni puede serlo, porque ni siquiera entra en el campo de la cognición humana; lo arbitrario hay que descartarlo de entrada como si fuera mero ruido, porque de hecho eso es lo que es. Pero no, él alegremente usa afirmaciones arbitrarias para construir argumentos como: «No puedes decir que las cosas son lo que son – la ley de identidad – porque ¿y si un día encuentras algo que no es lo que es?», y con ese tipo de argumento deplorable trata de «demostrar» que la ley de identidad no es un axioma.

No voy a comentar sobre los otros temas que Roi critica de Objetivismo, porque su entendimiento es igual de hueco y sus argumentos son igual de pueriles. Quien quiera aclarar la posición de Objetivismo en cualquier tema, encontrará las respuestas en las páginas de Objetivismo.org, y si tiene alguna objeción seria, puede dejar un comentario en esas mismas páginas.

Sólo por completar la lista, Roi criticó que para Objetivismo la razón es la herramienta de supervivencia del hombre (él pareció afirmar que las emociones son igual de importantes, aunque no entiende lo que son emociones ni la teoría Objetivista sobre ellas); criticó, sin dar ninguna razón válida, el concepto de altruismo en Objetivismo (Roi supuestamente está moralmente a favor de sacrificarse por otros o sacrificar a otros por uno); sacó a relucir el tema de los indios nativos de Norteamérica, y criticó la afirmación de que en sus sociedades no existían los derechos de propiedad, ni siquiera tenían el concepto de «derechos», según Ayn Rand (ella tenía razón, y todo esto está explicado, junto con el resto de los temas, donde ya he indicado).

De lobos, nada

Hay que darle la enhorabuena a Adrián, no sólo por el valor de presentarse y dar la cara en un programa de ese tipo, sino por su aplomo durante los constantes ataques – las interrupciones, las afirmaciones arbitrarias, los argumentos inválidos – y por acabar saliendo bien parado del lance. No podemos decir que él ganó, pero tampoco que perdió. Como ya he mostrado, todo acabó convirtiéndose en una payasada sin vencedores ni vencidos.

En general, y dentro del contexto y de sus posibilidades, las respuestas de Adrián fueron claras y coherentes. Tal vez pecó de no llevar cada uno de los puntos a su conclusión lógica, de no forzar el tema, de no llegar al fondo de cada cuestión y determinar si Objetivismo tiene razón, o si la objeción contra él tiene sentido. Pero en el contexto que hemos comentado, bastante bien lo hizo. Adrián no tenía delante a un lobo. Si bailó con algo fue con un cordero, manso y patoso, con el que no pudo ir a ninguna parte, un cordero que lo único que tenía de lobo era la piel, o sea, una innecesaria e inútil agresividad exterior. Para quien quiera una versión más vegetariana, el programa podría haberse llamado más apropiadamente: mucho ruido y pocas nueces.

¡Qué pena no haber podido aprovechar la sesión para criticar seriamente las ideas de Ayn Rand! Mi sensación al ir oyendo la entrevista fue la de una tensión creciente, no porque Objetivismo estuviese siendo atacado, sino precisamente por no estar siendo atacado. Uno espera y desea entablar un diálogo con intelectuales serios, que saben de qué están hablando, no con intelectuales de pacotilla que ponen pegas por poner y destruyen por destruir. Hacia la mitad de la sesión llegué a sentir vergüenza ajena, y pensé en apagar el móvil y dejar de perder el tiempo; no lo hice, me forcé a escuchar hasta el final por si había algo válido en algún momento, algo que redimiese el resto del show. Tristemente, no lo hubo.

A los Objetivistas nos encantaría enfrentarnos a contrincantes serios y honestos que planteen objeciones racionales y nos permitan aclarar la posición Objetivista. No nos importa bailar con verdaderos lobos, porque hemos analizado la filosofía de principio a fin, la hemos contrastado con la realidad, con la historia, con el resto de nuestro conocimiento, y sabemos que es verdad. Somos lo más lejano de lo dogmático que uno pueda imaginar, pero sí somos radicales, radicales por la razón y la realidad, y podemos demostrar que esa es la única forma práctica de vivir.

Una filosofía para vivir en la Tierra

Hemos observado que para refutar Objetivismo, primero hay que tergiversarlo. Hasta ahora nadie ha conseguido refutarlo. Pero nuestra actitud es lo opuesto a ser dogmático: si en algún momento alguien nos convence de una filosofía mejor – si realmente nos convence, con argumentos racionales y objetivos, no con sarcasmo y arbitrariedades – estamos dispuestos a aceptarla y a cambiar, sin problemas.

Ahora veo por qué no frecuento estos programas. Podrían ser buenos, y tal vez algún día lleguen a serlo, pero actualmente no lo son. Para prueba, un botón.

No voy a repetir dónde conseguir información sobre Objetivismo, ya lo he dicho varias veces. Pero sí voy a decir dónde NO conseguirla. Objetivismo es una filosofía, la filosofía de Ayn Rand, y está contenida en sus novelas y en sus ensayos, muchos de ellos traducidos al castellano y disponibles en Objetivismo.org y en Amazon.com en formato eBook, o en inglés en las páginas del Ayn Rand Institute (con el que Objetivismo Internacional colabora estrechamente).

Objetivismo NO ES lo que cualquiera interprete que sea, por muy inteligente que ese cualquiera parezca o por muchos seguidores que tenga en Facebook o en Twitter o en su página web. Objetivismo NO ES tampoco lo que otros autores pretenden «añadirle» a esa filosofía, alegando que sus ideas están en sintonía con, y «completan», la filosofía de Ayn Rand. Objetivismo es, única y exclusivamente, la filosofía de Ayn Rand, lo que ella escribió y publicó. Si quieres conocer Objetivismo – y desde luego, vale la pena hacerlo – ve a la fuente. No pierdas tiempo con intermediarios, ni viendo programas de donde sales más confuso que has entrado.

Objetivismo no es «una corriente filosófica más». Aparte del placer intelectual y emocional que puedan aportarte las novelas de Ayn Rand (como han hecho con millones de personas), lo que te ofrece Objetivismo es una filosofía completa, una filosofía para vivir con éxito, una filosofía basada en la realidad y la razón, original en su concepción, en su integración y en su estructura, original en su moralidad y en su epistemología. Objetivismo es una revolución intelectual sin precedentes en la historia de la humanidad.

Todo esto te puede parecer exagerado, dogmático, lo que quieras (no lo es, «Es un principio fundamental de Objetivismo que uno no debe aceptar ninguna idea por fe» — Ayn Rand). OK, sabemos que puede dar esa impresión, pero eso no cambia el hecho de que tienes mucho que ganar si lo estudias usando tu propia mente, activa y crítica. De ti depende.

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Por Domingo García, Presidente de Objetivismo Internacional

Publicado en enero del 2017

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Yo

Leí La Rebelión de Atlas y la disfruté mucho, la estoy leyendo por segunda vez. Sí observé similitud entre las ideas de Rand y las de Nietzsche; la presentación de John Galt ante Dagny Taggart recuerda la descripción del Superhombre… Leer más »

Daniel
Daniel

La verdad es que me molestaron bastante las constantes interrupciones de roi, como si tuviera miedo de oir las respuestas que le iba a dar Adrián. Es un subjetivista de libro y lo que conoce de objetivismo es un hombre… Leer más »

JUAN ANTONIO SANCHEZ
JUAN ANTONIO SANCHEZ

He visto los podcast de este señor varias veces, y tengo que decir que últimamente desvaría bastante. En lo último que he visto (creo que voy a pasar de verlo mas), se permite el lujo de decir que el Partido… Leer más »

Ayn Rand

Nada le es dado al hombre en la Tierra. Todo lo que necesita tiene que ser producido. Y aquí el hombre enfrenta su alternativa básica: puede sobrevivir sólo de una de estas dos maneras: por el trabajo independiente de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de otros.

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