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La guerra ha empezado: La Izquierda abre un segundo frente para al-Qaeda

WikiLeaks acaba de ampliar sus operaciones. No satisfechos con actuar como el servicio de inteligencia de al-Qaeda– divulgando miles de documentos clasificados que ponen en peligro la vida de colaboradores de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y cerrando las líneas de comunicación de diplomáticos americanos – WikiLeaks y sus seguidores se están ofreciendo como voluntarios para conducir el departamento de «guerra cibernética» de nuestros enemigos.
Ante la amenaza de que cerraran WikiLeaks y le detuvieran – y en medio de rumores cada vez mayores, incluso de un senador demócrata, de que podría ser enjuiciado bajo la Ley de Espionaje – su fundador Julian Assange anunció que ha preparado una «píldora venenosa» con la que pretende hacerle chantaje a los gobiernos occidentales.

El fundador de WikiLeaks advirtió que sus seguidores están listos para publicar una «avalancha» de documentos gubernamentales filtrados si sus actividades se ven limitadas por algún país. Julian Assange ya ha distribuido entre sus colegas («hackers» informáticos) una «píldora venenosa» con los secretos dañinos, los cuales parecen incluir detalles sobre BP y la Bahía de Guantánamo. Él cree que ese archivo es su «seguro» en caso de ser asesinado, detenido, o si la página web que filtró la información confidencial es retirada permanentemente de Internet.

Assange llegó a amenazar a Wall Street, supuestamente para asegurarse el apoyo de la Izquierda occidental, apelando a su anti-capitalismo.

Assange ha sido llamado el «James Bond del periodismo», pero esta última amenaza hace que se parezca más al malo de la película. Que Assange es un sociópata – un perfil del New York Times lo describe como un tirano megalómano – no es noticia. Pero los períodos verdaderamente desastrosos en la historia humana son aquellos en los que los sociópatas consiguen un gran soporte popular, en los que ideologías malvadas les proporcionan miles o millones de seguidores entusiastas. Y eso es lo que da mala espina sobre el grupo de «hackers» anarquistas de izquierdas que se han ofrecido voluntarios para ayudar con el esquema de chantaje de Assange.

La amenaza de chantaje, en mi opinión, no es muy potente. Teniendo en cuenta lo que WikiLeaks ya ha publicado, ¿alguien realmente cree que Assange se guardaría aún más información perjudicial a cambio de la promesa del gobierno de dejarle en paz? Si no lanza su «píldora venenosa» ahora, lo hará más adelante.

Pero esta amenaza de chantaje es sólo el comienzo. Los simpatizantes de WikiLeaks ya han lanzado una «guerra» de ataques on-line sobre el número cada vez mayor de empresas que han dejado de darle soporte on-line a WikiLeaks.

Los ataques cibernéticos en defensa de Mr. Assange parecen haber sido coordinados por «Anonymous», un grupo informal de activistas piratas informáticos que ya se han ensañado con otros grupos antes. El último fin de semana, miembros de Anonymous, en dos diferentes manifiestos on-line, prometieron vengarse contra cualquier organización que se posicionara contra WikiLeaks.

Anonymous se atribuyó la responsabilidad del ataque a MasterCard, por medio de mensajes en Internet; y, según un activista asociado al grupo, llevó a cabo varias olas de ataques contra otras empresas durante el día.El grupo dijo que esas acciones eran parte de una campaña llamada Operación Restitución (Operation Payback), que comenzó como una forma de castigar a las empresas que intentaron detener el intercambio de archivos y las descargas de películas en Internet….

Una idea de la actitud beligerante de los activistas quedó clara cuando un colaborador de un foro que el grupo utiliza, WhyWeProtest.net, escribió acerca de los ataques: «La guerra ha empezado. Y todo el mundo debería pasar algún tiempo pensando en eso, hablándolo con otros, preparándose para saber cómo actuar si algo te obliga a tomar una decisión. Pero lleva mucho cuidado de no errar por falta de acción».

Aquí vemos de nuevo la visión del mundo esencialmente nihilista de la Izquierda. ¿Alguien todavía cree que tienen un sistema «científico» de economía, o un esquema bien pensado para una futura utopía política? No, tales ilusiones fueron demolidas en el siglo XX. Lo que les queda, lo que continúa animando a la izquierda, no es un ideal positivo, sino odio, odio hacia el capitalismo, odio hacia el individuo independiente, odio contra el «excepcional» sistema americano.

Puedes verlo en la furiosa oposición de los demócratas al reciente acuerdo fiscal. Ellos prefirirían subirles los impuestos a todos y acelerar una doble recesión con tal de no privarse de la oportunidad de arrancarles otro kilo de carne a «los ricos». Lleva ese razonamiento un poco más lejos y te encuentras con los anarquistas de WikiLeaks, que se han dedicado a divulgar información secreta cuya única finalidad es perjudicar los intereses de Occidente, aunque eso signifique que se han convertido en aliadosde hechode las fuerzas más represivas, sanguinarias y tiránicas de la tierra.

Al establecer una campaña organizada para quebrar la seguridad de Occidente – y, como el filtro de los mensajes diplomáticos deja claro, esto no va dirigido solamente contra los Estados Unidos – los anarquistas de WikiLeaks se han erigido ahora en una conspiración de traidores contra sus propios gobiernos.

A pesar de eso, no ha habido prácticamente ninguna respuesta por parte del gobierno.

John Bolton razona que el verdadero peligro para nuestra seguridad no es WikiLeaks, sino el fracaso del presidente Obama de actuar para proteger nuestros intereses. «No es WikiLeaks el que en última instancia pone en peligro nuestra seguridad nacional, sino la fracasada administración Obama al ignorar la naturaleza y el alcance de las amenazas que enfrentamos, y al no estar nunca dispuesta a actuar para impedirlas». Esto es evidente en muchos de los mensajes filtrados, que reconocen de puertas para adentro las amenazas y los verdaderos ataques que la administración se ha negado a admitir en público; pero también es evidente en la débil respuesta del gobierno al propio WikiLeaks.

La misma administración que se niega incluso a reconocer que estamos en guerra contra el terrorismo se niega ahora a reconocer que la izquierda nihilista ha abierto un segundo frente, en nombre de Irán y al-Qaeda, proporcionándoles a nuestros enemigos una sofisticada capacidad de ciber-guerra que nunca habrían podido adquirir por ellos mismos.

Por lo visto ya estamos en guerra cibernética contra Irán: no han podido librarse del desagradable «worm» Stuxnet que está infectando el software de su sistema de enriquecimiento de uranio. Y tampoco ha sido una buena noticia para ellos el que uno de los científicos iraníes recientemente asesinado en una clásica operación secreta fuese el encargado de lidiar con el ataque de Stuxnet.Pero ahora nos enfrentamos a un contra-ataque cada vez más malévolo de los voluntarios de Occidente que se han puesto a favor de nuestros enemigos, una conspiración traicionera que necesita ser tratada como tal, persiguiendo, deteniendo, y quitando de en medio a sus participantes. Tenemos que tomarnos en serio lo que los traidores de WikiLeaks nos están diciendo: «La guerra ha empezado» – y tenemos que asegurarnos que nuestros enemigos no son los únicos que la están luchando.

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por Robert Tracinski, publicado el 10-dic-2010
Robert Tracinski escribe un comentario diario en TIADaily.com. Es editor de The Intellectual Activist y de TIADaily.com
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Yo diría en este punto que la solución al secreitismo estatal no puede venir de acciones de fuerza como las de Assange que ponen en el peligro la seguridad y los derechos indviduales de los occidentales y de los soldados… Leer más »

Ayn Rand

Immanuel Kant es el verdadero mal de nuestra era, el villano de la historia europea.

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