La cuestión no es la visión que uno pueda tener sobre el sexo, sino el derecho a la libertad de expresión — el derecho a tener cualquier punto de vista y poder expresarlo libremente.
Un embrión no tiene derechos. Los derechos no pertenecen a un ser potencial, sino sólo a un ser real. Un bebé no puede adquirir ningún derecho hasta que nace. Los que viven tienen precedencia sobre los que aún no viven (o los no nacidos).
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