Impuestos

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En una sociedad totalmente libre, los impuestos – o, para ser exactos, los pagos por servicios gubernamentales – serían *voluntarios*. Dado que los servicios propios de un gobierno – la policía, las fuerzas armadas y los tribunales de justicia – son claramente necesarios para ciudadanos individuales y afectan directamente a sus intereses, esos ciudadanos estarían dispuestos a pagar por dichos servicios (y deberían hacerlo), de la misma forma que pagan por tener seguros.

La cuestión de cómo aplicar el principio de la financiación voluntaria del gobierno – cómo determinar la mejor forma de aplicarlo en la práctica – es algo muy complejo y que pertenece a la esfera de la filosofía del derecho. La tarea de la filosofía política es sólo establecer la naturaleza del principio y demostrar que es posible. La decisión de un método específico de implementarlo es más que prematuro hoy día, puesto que el principio sólo será posible en una sociedad *totalmente* libre, una sociedad cuyo gobierno haya sido constitucionalmente reducido a sus funciones básicas válidas.

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Cualquier programa de financiación voluntaria del gobierno ha de ser vista como un objetivo a muy largo plazo. Lo que los defensores de una sociedad totalmente libre necesitan conocer ahora, en el momento presente, es sólo el principio a través del cual ese objetivo puede ser alcanzado.

El principio de la financiación voluntaria del gobierno se basa en las siguientes premisas: que el gobierno *no* es el dueño de los ingresos de los ciudadanos y que, por tanto, no puede tener carta blanca sobre esos ingresos; que la naturaleza de los servicios gubernamentales válidos debe ser constitucionalmente definida y delimitada, sin dejarle al gobierno ningún poder de ampliar el alcance de esos servicios por discreción arbitraria propia. En consecuencia, el principio de la financiación voluntaria del gobierno considera al gobierno como un siervo, no como el dueño de los ciudadanos; como un *agente* a quien hay que pagar por sus servicios, no como un benefactor cuyos servicios son gratuitos, como a alguien que regala algo a cambio de nada.

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Teniendo en cuenta lo que la gente oye decir a los expertos, no podemos culparla por su ignorancia y su impotente confusión. Si un ama de casa que lucha por llegar a final de mes con un presupuesto que ella ve reducirse incomprensiblemente ve a un magnate en su resplandeciente limousine, es natural que ella piense que con vender uno solo de los gemelos de diamantes de él se resolverían todos los problemas de ella. Ella no tiene cómo saber que aunque todos los lujos personales de todos los magnates del mundo fuesen expropiados, eso no alimentaría a su familia – ni a millones de otras familias como la suya – durante una semana; y que el país entero se moriría de hambre en unos pocos días. ¿Cómo podría saberlo si por todos lados le dicen que lo que hay que hacer es desplumar a los ricos?

Nadie le dice que subirles los impuestos a los ricos (y a los medio-ricos) no va a reducir sus gastos de consumo, sino su capital de inversión (o sea, sus ahorros); que tales impuestos supondrán menos inversión, o sea, menos producción, menos puestos de trabajo, precios más altos y bienes más escasos; y que si en algún momento los ricos tienen que reducir su nivel de vida, el nivel de vida de ella se habrá esfumado junto con sus ahorros y el empleo de su marido, y ningún poder en el mundo (ningún poder *económico*) será capaz de hacer revivir las industrias desaparecidas (pues ya no habrá ningún poder capaz de hacerlo).

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Fuentes:

“La financiación del gobierno en una sociedad libre”  La Virtud del Egoísmo

“The Inverted Moral Priorities,” The Ayn Rand Letter, III

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Publicado por: noviembre 8, 2013 12:04 am

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  • El Osito Teddy says:

    El año pasado discutía acerca de la ley antitabaco, que nadie obligaba a entrar en los establecimientos llenos de humo y un lumbreras me respondió esto: “A ti nadie te obliga a trabajar, a comprar cosas ni a montar empresas ni a poseer bienes. Así que no entiendo que te quejes de los impuestos; solo pagas impuestos si haces cosas a las que nadie te obliga.”

    Es tan estúpido que no supe qué responder. A ver si alguien me dice algo.

  • Alberto says:

    (Perdón por no responder antes, estaba de viaje)

    Totalmente de acuerdo. Por “suerte” nadie hizo mucho caso, pero realmente me preocupa que cosas así se enseñen a niños de 14 años, con eso se forma (o adoctrina, siendo más claros) a los jóvenes que solo sepan vivir del estado.

  • G Truchuelo R says:

    Alberto, ese sinvergüenza básicamente no era mas que un ladrón jactándose de su posición de superioridad. Creo que no hay que dar más explicaciones de por qué tu trabajo es TU trabajo, que todo lo que dicho trabajo produce es TUYO, y que por ello eres TU quién ha de decidir como usarla, disfrutarla y disponer de ella.

    Lo realmente espantoso en el mensaje de ese ladrón callejero que os dio la charla no es el simple hecho de que tratara de justificar la transferencia (mediante la fuerza) de nuestra riqueza hacia un grupo de matones llamados burócratas..
    lo realmente espantoso, es que daba por hecho que la raza humana está dividida en dos clases: los que no saben como gastar el dinero por ser inferiores dado que sus mentes son insuficientes para formular juicios o tomar decisiones propias por y para ellos mismos.. y la pequeña “casta” que, por alguna razón sobrenatural, sí tiene esa visión de la que carecemos el resto de los mortales, y por lo tanto tienen el derecho de imponernos sus propias decisiones y juicios, todo ello, dicen, por nuestro propio bien.

    El ladrón que os dio la charla, por supuesto, pertenecería a la segunda clase, estaría beneficiándose de ella, o seria tonto, o una combinación de las tres, simple y llanamente.

  • Alberto says:

    Yo opino (personalmente, no se si alguien más lo compartirá, pero sospecho que sí) que el principal problema es la educación, tanto familiar como escolar.

    Por una parte, vengo de una familia principalmente de derechas, por lo que nunca han sentido demasiado aprecio por los impuestos, pero conozco gente que han sido educados en su propia casa hasta sentir casi una adulción por los sistemas públicos (incluyendo a los impuestos, ya que son necesarios para subvencionarlos), llegando hasta el extremo de opinar que el sueldo deberia ir al estado para que este lo conforme segun las necesidades del país (marxismo puro y duro, a mi ver).

    Y, por otra parte, mencionar un ejemplo; El año pasado, en Ciencias Sociales estábamos dando economía, y en una clase vino un señor a hablar (no recuerdo quien era) y básicamente nos explicaba por que el estado necesita todo el dinero posible, aunque no lo gaste y que lo que no se nos quita de los impuestos “es un regalo por parte del estado” (palabras literales de él, se me quedaron grabadas en la memoria).

  • JC says:

    En la Edad Media, a los impuestos se les llamaba diezmo, porque suponían una décima parte de lo que la persona hacendosa producía con sus medios. Había revoluciones cuando el Señor Feudal superaba esa cantidad. Hoy en día nos roban mas del 50% de lo que producimos sobre todo para que la clase parásita pueda vivir a todo tren, y nadie mueve un dedo por corregir esta anomalía. Cada pueblo tiene lo que merece.

  • Alberto says:

    ¡Hola!

    Hoy es el día de Liberalización fiscal, es decir, hasta hoy todo el dinero que ha conseguido un ciudadano medio (aproximadamente) ha ido al estado en forma de impuestos, tanto directos como indirectos.

    Esto nos deja en que los impuestos españoles, actualmente, se llevan más de un 50% del dinero de las personas españolas. Esto se traduce (por ejemplo) en que si alguien trabaja 20 años seguidos sin descanso, realmente cobrará solo el dinero de 9, y el resto va al estado.

    Simplemente hacer eco de esta “noticia” en esta sección, ya que están muy relacionadas (por cierto, el P-Lib ha montado una iniciativa con el hastag #LiberalicacionFiscal en twitter y hemos llegado a TT en España (he participado))

  • Inker says:

    Y un apunte: me parece haber leído por allí a un objetivista decir algo así como que no se puede estar a favor de los impuestos y en contra de las expropiaciones a la vez, mas eso es falso. Creo que Hayek explicó esto bastante bien pues los impuestos son algo que cualquier individuo puede esperar que le exija a cambio de su ciudadanía, mas una expropiación es algo mucho más caprichoso, que no se avisa, y que a menudo si procede de un traicionero voto mayoritario, no en nombre de una necesidad real, sino en nombre de facilidad, utilidad, etc. En ello sí hay una violencia, y el ejemplo ideal son los “caprichitos” de Hugo Chávez.

  • Inker says:

    La tesis objetivista sobre la ilegitimidad de los impuestos es falsa y además es muy fácil de desmentir.

    Hablan de los impuestos como un inicio de la fuerza hacia ciudadanos indefensos, mas eso es un error, pues cualquier individuo, por el simple hecho de ser ciudadano (sí, la ciudadanía es un título y un status por más que los “randianos” lo ignoren o lo evadan) ha adquirido un compromiso, y el compromiso más básico es la financiación de los servicios públicos de la civilización de la que uno es miembro.

    Ayn Rand acertó al decir que el ser humano, como mero individuo, no posee deberes naturales ni automáticos. Mas ello no significa que que al individuo no deba exigírsele nada a cambio de ser miembro de una sociedad o civilización.

    La libertad es algo muy valioso, y yo me considero francamente liberal, pero es un error ignorar que los derechos individuales son un principio del cual parten las sociedades, pero no es una consecuencia ni un fin de las mismas, y por lo tanto no ilegitima que una sociedad o civilización pueda crear derechos positivos dentro de sí misma y para sus miembros.

  • G Truchuelo says:

    http://www.youtube.com/watch?v=LPh_b4ulIa0
    [Nota del Editor: Murray Rothbard fue un admirador de Ayn Rand en una época de su vida, ver http://objetivismo.org/rothbard-a-rand-la-mente-mas-brillante-del-siglo-xx/. La cita que hacen de él en este caso es perfectamente válida.]

  • Julito says:

    マリオさん, en la página de “La esencia de la educación” expongo mi tesis para legitimar los impuestos en determinados contextos y casos, pues creo que en ellos no supondrían realmente un robo ni un inicio de la violencia. Aunque por supuesto, cualquier impuesto ajeno a este contexto sí sería un robo.

  • マリオさん says:

    El estado es aquel que en un conjunto de comunidades tiene el monopolio del uso legítimo de la fuerza y creo que Ayn Rand estaría de acuerdo con esto pues corríjanme si me equivoco pero recuerdo haber leído de ella que si esto no era proporcionado por el estado simplemente todo se resolvería con la fuerza y la violencia de pandillas de saqueadores.

    Así pues creo que es completamente legítimo y la única función adecuada del estado la de tener el monopolio de los tribunales, policía y ejército. Por supuesto que para esto se necesitan recursos y es aquí cuando los impuestos son necesarios porque si no y esto lo digo como estudiante de economía sucede un fenómeno económico llamado el dilema del paracito porque los individuos de un país tendrían incentivos para no pagar lo que valoran el bien porque pueden obtenerlo gratis.

    Hagamos un ejemplo supongamos que el gobierno tiene información perfecta y sabe que el precio de reserva de los ciudadanos de un país es 100 dólares al año si el pago fuera voluntario muchos individuos obtendrían el servicio del cual se benefician y valoran en 100 dólares pero no lo pagarían por lo tanto estarían obligando a que otros financien su seguridad y alejarían el sistema del punto óptimo de Pareto. En mi opinión en este caso es completamente legítimo que el gobierno de manera coercitiva obligue a pagar a todos los ciudadanos un impuesto de 100 dólares.

    El problema no son los impuestos si no cómo funciona el estado cuando este va más allá de su única función legitima que es el monopolio del uso legítimo de la fuerza y empieza a intervenir en la economía por su puesto que es inmoral, ineficiente e ilegitimo.

    • Omingod says:

      Estamos muy lejos de que los pagos por servicios gubernamentales sean voluntarios, así que es difícil saber cómo funcionaría ese sistema en la práctica. Sin embargo, los impuestos coercitivos, por su naturaleza, son una violación de los derechos individuales pues consisten en iniciar el uso de la fuerza contra ciudadanos indefensos. El principio está claro y no es negociable, el problema que habrá que resolver cuando llegue el momento es su implementación.

      Imaginemos una sociedad donde los servicios de policía fuesen voluntarios. Es cierto que alguien se aprovecharía – o intentaría aprovecharse – y trataría de usar esos servicios sin pagar. Por ejemplo, contaría con que si hay un ladrón en su vecindario, la policía (financiada por otros) lo buscaría y lo prendería, sin costarle nada a él. Si esa persona fuese consistente, tampoco tendría seguro contra incendios, pensando que podría aprovecharse del seguro del vecino, pues los bomberos apagarían el incendio en la casa de su vecino y así evitaría que el fuego se propagase a la suya.

      Pero ¿y si el ladrón está en su jardín, intentando forzar la puerta de su casa? No podría llamar a la policía, pues ese servicio no lo ha contratado, estaría a merced del ladrón, y tendría que defenderse él mismo sin ayuda de la policía. Si fuera una persona racional, debería haber previsto la posibilidad de una situación como en la que se encuentra. Tendría que haber adquirido armas de defensa propia (con costo), saber usarlas (más costo), probablemente un seguro contra robos (más costo), y tal vez pastillas tranquilizantes para antes y después del suceso (más costo); probablemente le interesaría instalar una alarma en casa, que en caso de emergencia llamara a… (no, no a la policía, no quiere pagar por eso)… digamos a una empresa que enviara personal, vehículos y equipo para proteger sus derechos. Y en caso de un incendio iniciado en su propia cocina, nuestro “consistente” sujeto no podría llamar a la compañía de seguros pues no habría contratado esos servicios.

      No nos perdamos en los detalles, pues podemos extenderlos ad infinitum (además de poder buscarle los tres pies al gato cuando queramos). Pero recordemos que en una sociedad libre y racional el costo de financiar los servicios del gobierno – los servicios básicos y legítimos de protección de los derechos individuales: policía, ejército, tribunales – sería mínimo. Esos servicios serían tan baratos que la mayoría de los ciudadanos optarían por pagarlos voluntariamente, aunque fuese para poder dormir tranquilos, pues les saldría rentable a la larga.

      Yo he dicho en alguna ocasión que hoy no juego a la lotería, pero desde luego sí lo haría si fuese para financiar servicios gubernamentales legítimos y además hubiese una probabilidad de que me tocara “el gordo”, y creo que la mayoría de la gente haría lo mismo. En mi opinión esa sería una forma simple, fácil y eficiente (y suficiente) de financiar las instituciones necesarias para proteger nuestros derechos.

      Es verdad que la intervención del estado en la economía es inmoral, pero los impuestos también son inmorales. “Imponer” un pago coercitivo, forzarle a alguien a actuar contra su propia mente alegando que es para protegerle, es la forma de operar de las mafias. Los amos son los ciudadanos, el siervo es el gobierno, y decir que el siervo puede “imponerse” a los amos iniciando la fuerza contra ellos es una contradicción.

  • juan manuel pineda moran says:

    Respecto a quien se haría cargo de las carreteras, los puentes y todo eso, mi país el Estado es altamente centralista y desde hace mucho se habla de darle mas autonomía y funciones a las municipalidades. Con una medida como esta llevar a cabo privatizaciones y concesiones de obra publica de las escuelas, hospitales, carreteras puentes aeropuertos se puede realizar en forma fácil, trasparente y de mejor calidad en los servicios. El precio por el servicio puede ser financiado por pago directo o por pagos indirectos o impuestos, pero por servicio prestado, si el servicio es deficiente, el gobierno municipal contrataría a otra empresa privada para que de el servicio.

    Este razonamiento lo hago en base a la realidad de mi país donde con el gobierno centralista y socialista tenemos un gran problema en cuento a la prestación de servicios públicos.

  • Jhonatan Martinez says:

    Es decir que tendriamos que pagar al gobierno por el transito en las calles? Ya no seria obligatorio, si no voluntario, mi vehiculo transita por el pavimento causando un desgasto que multiplicado por la cantidad de vehiculos provoca el deterioro, y las sillas de los parques, los semaforos..etc, etc, es algo necesario y afecta mi interes, la pregunta seria…en una sociedad realmente libre, que es el ideal objetivista, donde la virtud del egoismo predominare, sera posible que cada uno aportare por ese “servicio” ? como dice Ayn es algo que pertenece a la filosofia politica y dada las condiciones hoy dia es muy dificil pensar en su aplicabilidad hasta cambiar la estructura moral, metafisica, epistemologica y politica-economica, yo personalmente aportaria pues me es necesario y afecta mi interes, me imagino que en esta sociedad habria un ente encargado de las vias donde se reciben los aportes voluntarios, al ser la sociedad racional todo encausaria en una secuencia logica y ordenada de procesos que finalizarian en mi bienestar idnividual.Gracias.

    • Omingod says:

      En una sociedad realmente libre el gobierno no intervendría en calles, carreteras, hospitales, aeropuertos o centros comerciales (el gobierno de la Unión Soviética intervenía 100% en todo eso y mucho más). El gobierno de una sociedad libre se limitaría a ejercer su papel de protector de los derechos individuales a través de las instituciones de la policía, el ejército y los tribunales, y por eso su costo en relación a la producción de riqueza del país sería ínfimo.

      ¿Quién haría calles, carreteras, hospitales, etc.? Individuos e instituciones privadas, pues toda propiedad sería privada. ¿Cómo cobrarían? De la misma forma que hacen hoy (peajes en carreteras, seguros de salud en hospitales, etc.), y a veces indirectamente como hacen hoy los aeropuertos y centros comerciales.

      Si en la U.R.S.S. alguien hubiese sugerido que la fabricación de zapatos o de bocadillos debería dejarse a la iniciativa privada, muchos se habrían rasgado las vestiduras diciendo: “¿Estás loco? Todo el mundo andaría por ahí descalzo, y las calles estarían llenas de gente muriéndose de hambre, los monopolios capitalistas se aprovecharían cobrando un millón de rublos por bocadillo, etc. etc. El estado tiene que producir y administrar esas cosas básicas para garantizarle al pueblo que seguirán existiendo.” La lógica y la historia demuestran dramáticamente lo errado de esa forma de pensar, y lo mismo se aplica a cualquier otro bien y servicio económico.

  • Cochabamba says:

    Señor Omingod, no estoy creando un hombre de paja pues no pretendo caricaturizar ni atribuir nada falso a Ayn Rand, ni ofender a nadie.

    La verdad es que me he expresado mal. No estoy suponiendo que los dueños vayan a exigirme pagar por pisar cualquier espacio que sea de su propiedad,
    pero sin la más mínima duda van a tener el *derecho* a exigírmelo, tal y como ahora lo tendría el Estado con las calles e infraestructuras públicas.

    Por otro lado, Alphacolumbia, sé que nada es gratis. Pero también pago por cosas que no usaré jamás siempre que compro un producto a una empresa y contribuyo al desarrollo de la misma. Si un propietario fuera dueño de la calle y también del aeropuerto, a través de usar una cosa, yo podría estar financiando la otra.

    Para mí, la única justificación posible de los impuestos es la siguiente: “las cosas públicas no son gratis; todos (o casi todos) vivimos o trabajamos en ellas, y si fueran privadas, los dueños tendrían derecho a cobrarnos.”
    Por supuesto, esta justificación está incompleta pues no atiende al hecho de que el Estado suele prohibir que se creen infraestructuras privadas.

    No obstante, de cara a exigir “libertad”, yo no pediría privatización de nada, pediría que el Estado dejara de monopolizar a la fuerza cualquier cosa que no sea la justicia. No obstante (esto es debate para otro día) tengo reservas.

    Estaría plenamente a favor de que, conservando todo lo que posee, el Estado pudiera mantener una base para el bienestar público mediante exigencias a toda empresa que las usase, aunque claro, sin prohibir que se crearan nuevas.

  • Alphacolumbia says:

    Por otra parte, cochabamba, ahora mismo tambien pagas con solo salir a la calle, y peor aun, pagas por cosas que no usaras jamas, como un aeropuerto en mitad de españa que nadie usa. Todo lo que a tus ojos ahora mismo es gratis, en realidad lo estas pagando, aunque tengas la sensacion contraria.

  • Cochabamba says:

    Pero que no quepa duda: en un planeta donde todo estuviera privatizado (como el que nos propuso Murray Rothbard), el único espacio donde uno no tendría deberes sería su propiedad, y nada más.

    • Omingod says:

      Parece que estás creando un hombre de paja. En primer lugar, fue Ayn Rand antes que nadie quien definió así el sistema capitalista laissez-faire: “El capitalismo es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada”.

      Por otro lado, estás dando la impresión de que, “en un planeta donde todo estuviera privatizado”, en cuanto uno saliese de casa estaría “pagando” por todo (por “respirar”), y eso es impreciso (por no decir falso) en dos sentidos: por un lado, no hace falta ni que salgas de casa: ya pagas y seguirías pagando por servicios que usas “dentro de casa” como son la electricidad, el teléfono, el agua, etc.; por otro lado, fuera de casa encontrarías muchas cosas por las que no tendrías que pagar aunque las usases, como ir por calles y ciudades a cuyos dueños les interesa que visites sus tiendas, o a parques que quieren atraer visitantes para que uses sus servicios, o a aeropuertos financiados por las empresas aéreas a su vez financiadas por quienes vuelan, o a los miles de servicios como los que hoy día ya son provistos gratis (navegadores de internet, todo lo que Google te da gratis, etc.)

      En una sociedad racional (o sea, libre), lógicamente todo lo que es producido hay que pagarlo, pero sería pagado por los consumidores y usuarios de forma mucho más justa y eficiente que hoy (y, desde luego, nadie le estaría robando a nadie como sucede hoy, sino que quien ofreciera un valor a los otros se beneficiaría y quien no, se perjudicaría).

  • Cochabamba says:

    Si al salir por las puertas de tu casa tus pies pisan una calle, vas a tener la obligación de pagar a los responsables de dicha calle, tanto si es pública como si es privada. Se podría interpretar como una obligación “contractual” partiendo del hecho de que tú has elegido comprar esa casa y con ella has comprado un deber hacia la calle. Por ser pública, el de sostener el gasto público.
    Algo similar podría aplicarse a los trabajos y a las empresas.

    El debate de importancia es hasta qué punto el Estado tiene derecho a prohibir que se construyan ciertas cosas en ciertos territorios, cuales serían las consecuencias, etc.

  • Cochabamba says:

    ¡Hola randianos!

    Este argumento lo he oído más veces, y lo considero relativamente válido, pero en este ejemplo (creo que está sacado de la wikipedia) está incompleto.
    Omingod, usted no lo ha entendido bien, en realidad es así:

    A – Los negocios requieren infraestructura para funcionar.

    B – En el presente, las infraestructuras existentes son en su mayor parte públicas.

    C – Puede haber razones prácticas para privatizar las infraestructuras, pero la única razón moral sería que dichas infraestructuras tuvieran un origen privado y un dueño particular al que devolvérselas.

    D – Si el Estado las privatizara, los nuevos dueños podrían ponerle las condiciones que quisieran a dichas infraestructuras y por tanto a cualquier empresa que quisiera usarlas, y ello incluye un pago que fluye de las propias rentas de los trabajadores.

    E – Si el Estado posee el derecho de darle tal privilegio a un dueño particular, es porque él mismo lo tiene. Así que si un dueño privado puede exigirles ese pago a los negocios, ¿por qué el Estado no?

    Otro tema, claro, es que el Estado suele monopolizar legalmente estas cosas. Pero no obstante tiene sentido que todo aquel que viva o emplee constantemente una infraestructura pública (la misma calle donde está mi casa) tenga un deber de sostener el gasto público. Si se privatizara, al fin y al cabo, ese deber pasaría al gasto privado.

    • Omingod says:

      Para los que nos leen por primera vez, no nos gusta ser llamados “randianos”, somos Objetivistas.
      En cuanto a tu “argumento”, me parece absolutamente perfecta la respuesta de Tipo Deincognito:

      “En 6 palabras: Así dejaría de ser un deber.”

      Esa es la diferencia: en un caso, alguien está usando coacción para quitarte por la fuerza lo que es tuyo; en el otro, tú pagas voluntariamente por lo que quieres usar o consumir. Es la diferencia entre que el estado te quite parte de tu salario para pagar la mal llamada “seguridad social”, o que tú mismo decidas invertir en tu jubilación (y si decides hacerlo, cuánto, cómo, con quién, etc.); o que te obliguen bajo pena de multa a comprar un seguro de salud, o que tú creas que lo necesitas y lo compres voluntariamente en el libre mercado.

  • Zornoz says:

    Saludos Objetivismo.org. Me encantaría saber qué opináis sobre esto:

    “Defenders of business taxation argue that it is an efficient method of taxing income that ultimately flows to individuals, or that separate taxation of business is justified on the grounds that commercial activity necessarily involves use of publicly established and maintained economic infrastructure, and that businesses are in effect charged for this use.”

    Salvo por el hecho de que el Estado suele monopolizar las carreteras, las calles, el urbanismo, etc, me parece bastante coherente, ¿y a vosotros?

    • Omingod says:

      Falta contexto a la cita que mencionas. Sin embargo, la esencia del argumento es: los negocios requieren infraestructura para funcionar; la infraestructura tiene un costo; por lo tanto, los negocios tienen que pagar impuestos para financiar esa infraestructura.

      No es un razonamiento válido. La primera premisa es verdad a medias: las empresas pueden requerir muchos elementos para funcionar, entre ellos capital, maquinaria, empleados, inmuebles, organización, clientes, proveedores, etc., y entre ellos podemos considerar medios para entregar sus productos (por ejemplo: bicicletas, camiones, aeropuertos, carreteras, cajas de madera, etc.), pero todos esos elementos serán proporcionados por otras empresas o individuos voluntariamente, ninguno a través de la coacción del estado o por la fuerza.

      Es cierto que lo que llamas “la infraestructura” es un costo para quien la usa (igual que los salarios o las materias primas son un costo), pero el costo de una empresa es un ingreso para la empresa que lo produce. No hay razón para que carreteras, alumbrado público, aeropuertos, etc. no sean producidos y administrados por empresas privadas, como cualquier otro recurso productivo. El gobierno no produce nada, sólo coacciona, y no es su papel intervenir en la economía para nada.

      Obviamente, los impuestos no pueden justificarse con el argumento que citas. Para más detalles, puedes leer La Naturaleza del Gobierno en el submenú de Principios de una Sociedad Libre.

  • Rapaz says:

    Milad, el problema que planteas es muy real y ya lo hemos tratado: en efecto, siempre habrá “polizones”.

    Yo personalmente sólo justifico ciertos impuestos a nivel de ciudad (por el hecho de estar habitando una infraestructura pública), pero a nivel de país es otra cosa, y los objetivistas hablan en clave de país y de gobierno nacional.

    Y el gobierno que propone Ayn Rand es simplemente policía, tribunales y ejército. Es la consumación de la idea de que el Gobierno debe proteger, pero no controlar, pues no es propiamente dicho el “dueño” ni del país ni de la gente.
    Para el objetivismo es ilógico que un gobierno protector sea a su vez una fuerza autoritaria sobre los ciudadanos.

    Ahora, un gobierno como este sería un 95% más pequeño de lo que tenemos ahora, y por ello un 95% más barato. Creemos que si la gente toma plena conciencia de que ese Gobierno está allí para protegerla, entonces le gente pagará gustosamente, pondrá de su parte para que halla uan fuerza policial en las ciudades.

    Tomamos la perspectiva de que hay que pagar bastante poco y que se puede razonar con la gente dándole buenas razones para que pague. Incluso podríamos llegar a una situación en la que el 90% de la gente pague sin problemas, pues no es mucho y es a cambio se seguridad.
    Y aun así, siempre tendríamos gorrones. Hay algunas salidas para eso, y la primera es que el gobierno puede tener un medio para que los ciudadanos que no han pagado estén identificados, y entonces los demás ciudadanos, sin violencia alguna, podrían hacerles un boicot.

    Yo pienso que la preocupación principal no son los polizones sino los pobres, y esa es una razón para hacer de los servicios del gobierno un servicio público en un territorio, siempre que los responsables de todas las partes de dicho territorio lo acepten.

    En mi opinión, esto sería viable en una civilización propia de una visión cuasi-anarcocapitalista, donde hasta el último metro cuadrado de espacio está privatizado y no existe ningún espacio público. Yo pienso que en una situación así, el reemplazo de los impuestos sería el pago que tendríamos que dar a los propietarios por vivir en sus infraestructuras, hacer uso de ellas, etc. La verdad, no creo que nos saliera mucho más barato, sólo que en vez de pagar a un gobierno central, tendríamos que pagar a muchísimos propietarios.

  • Milad says:

    No estoy del todo de acuerdo en que el financiamiento de las acciones del gobierno deban ser voluntarias, creo que deben ser por impuestos.

    El hecho de la palabra voluntario, implica que la persona puede o no acceder, y no acceder a tener una defensa policial, ó tener defensa militar es irracional, y no sólo eso, sino que también sería imposible, ya que supongamos que en una sociedad libre sea voluntario el financiamiento del gobierno, pues bien, parte de la población del país optará por dar el dinero para gozar de estos servicios, pero siempre habrá una parte de la población que se querrá dar de ”vivos” y no van a pagar, de este modo existirá gente que financie como gente que no financie estos servicios.

    Bien ahora el problema está en: ¿cómo entonces la policía, defenderá a una parte de la población que sí pagó por el servicio y a otra no?. Otro ejemplo: en una guerra los militares defenderán de por medio aéreo marítimo o terrestre a la nación en general, y ¿también a los que no pagaron por ese servicio?

    A lo que me refiero es que estos servicios siempre se han dado de manera parcial a todo el país, ¿qué pasará en un país de libertad en donde puedes optar por pagar o no ese servicio?

  • Rapaz says:

    ¿De dónde sacaréis eso de que el anarquismo es sinónimo de libertinaje?

    Los impuestos son algo de lo que yo mismo he tenido dudas muchas veces. Concuerdo con Rand y con vosotros en que hay que evitar argumentos ad populum para promover la redistribución de la riqueza, y que si el Estado no es posible sin impuestos y estos no son posibles sin trabajo, el trabajo debería respetarse especialmente.

    No obstante, entiendo que una vez que alguien hace uso de un servicio público se le exija que ponga de su parte para mantenerlo.

    En la Revolución Urbana, lo que distingue a una ciudad de un pueblo es que, en la ciudad, desde el principio se conciben las calles, y el resultado son las casas. No al revés.
    Si yo me instalo para vivir en una casa situada en una calle, sería lógico que a cambio se me exigiera poner de mi parte para mantener (su sistema de luces, su servicio de recogida de basuras) e incluso desarrollar esa calle. De ser así, el pago sí formaría parte de un contrato.
    Y si dicha calle formara parte de un gran proyecto de calles, se me exigiría poner de mi parte para mantener y desarrollar la ciudad.
    Y si dicha ciudad formara parte de un gran proyecto de ciudades, se me exigiría poner de mi parte para mantener o desarrollar la región, la provincia, la comunidad autónoma e incluso el país.

    El problema es que, en la Historia, es raro ver que las calles, las ciudades y las regiones se anexionen así.
    Si viviéramos en calles privadas, igualmente su responsable nos pediría pagar a todos para el mantenimiento de la calle.

    El problema es que muchas veces el Estado ha monopolizado por la fuerza el derecho a construir vías o edificaciones en terrenos desocupados, así como la acuñación de formas monetarias, etc.

  • Guido says:

    ¿Qué existió primero, el individuo o el Estado? El Estado está basado en la falacia del “contrato social”, algo que en algún momento de la historia fue determinado por un grupo de gente e impuesto por la fuerza a los demás. Y lo que el resto de la gente debe cumplir es el “contrato social” (algo que jamás firmaste, pero que implícitamente sí…vaya contradicción). Y eso fue así en todos los lugares del mundo. Ningún Estado fue fundado por el contrato libre y voluntario entre las partes. De ahí surge el derecho a ignorar al Estado. Es necesariamente el primer agresor cuando cobra impuestos, y fue el primer agresor cuando fue fundado por un grupo de individuos. Si vos el día de mañana obligas unilateralmente a tus vecinos a que te paguen 10000 dolares por año a cambio de un auto que vos les vas a entregar…seguramente me vas a decir que es agresión, que vos no tenés derecho de hacer eso. Bueno, los Estados fueron todos fundados así. No resisten la más mínima lógica.

    Ahora bien…respecto al dilema de si el acuerdo para fundar un estado debe estar basado en leyes objetivas o leyes subjetivas, está más que claro que deben ser objetivas. No hay ninguna explicación racional para que haya leyes subjetivas. Es decir, la esencia de la filosofía de Ayn Rand es lo que nadie debería ignorar a la hora de establecer un Estado. Y si un Estado es actualmente 100% objetivista, no hay razones para abandonarlo. Pero ni siquiera Singapur, el de menor gasto público/PBI califica a eso. Hay educación pública, y eso ya lo aparta del Objetivismo.

  • Guido says:

    Si está diciendo que los impuestos son voluntarios, un grupo de gente puede no estar dispuesta a pagar ningún impuesto, prescindir de los servicios del estado, y financiar sus propios servicios. Mientras ese grupo de gente cumpla con el principio de no agresión, es completamente válido. No hay razón para invalidarlo. Ya sé, la respuesta tuya va a ser: “Si el estado es 100% objetivista, no hay razón para ignorarlo”. Es cierto, pero si el Estado no es 100% objetivista (los de ahora creo que no llegan ni al 10%), la obligación moral de todo objetivista es defender el derecho a ignorar al Estado.

  • Guido says:

    Rand dice que los impuestos deben ser voluntarios. De alguna manera, hay algo de anarquismo en Rand, aunque ella lo haya negado siempre.

  • Rapaz says:

    Bueno, si eres anterior al 78, entonces tienes un argumento estupendo. Si no, quizá sería otra cosa. Pero, ¿ya eras mayor de edad entonces?
    Nah, es broma.

    Yo, siendo posterior al 78, me limitaría a decir que la democracia es fruto de la libertad (cosa que recuperamos partiendo de Francia, y se aseguraron cortándoles la cabeza a los reyes, nada menos) y que es un poco triste que termine acabando con la misma.

  • Prosanatos says:

    Odio a los ricos
    Por Sergio Sarmiento 02 de enero de 2013

    “Yo soy un hombre libre”.
    Gérard Depardieu

    En un debate político en televisión el político socialista francés Francois Hollande admitió en 2006: “Sí, yo no amo a los ricos, lo acepto”. Tras su elección como Presidente en mayo de 2012, ha impulsado un impuesto de 75 por ciento sobre los ingresos de personas que ganen más de un millón de euros al año. La tasa máxima en Francia, según worldwide-tax.com, era en 2012 de 41 por ciento con una sobretasa de 4 por ciento para los ingresos superiores a los 500 mil euros.

    El Consejo Constitucional francés declaró ilegal el nuevo impuesto, pero no por razones de fondo sino por los procedimientos para definir el ingreso fiscal. El gobierno ha señalado que buscará restablecer el impuesto modificando solamente estos procedimientos. En un mensaje la noche del 31 de diciembre el presidente Hollande advirtió: “Seguiremos pidiendo más de los que más tienen”.

    Pedir no empobrece, pero el impuesto de 75 por ciento puede ser contraproducente. Sólo unos 3 mil contribuyentes tendrían como personas físicas el ingreso para pagarlo. El monto recaudado sería pequeño, en el mejor de los casos, pero el gravamen podría incluso reducir la recaudación.

    No será imposible para los franceses ricos y sus asesores fiscales evadir legalmente el impuesto. El gobierno de Hollande pretende gravar los sueldos y honorarios, pero no las ganancias de capital. La razón es que quienes obtienen ganancias de capital pueden mover su dinero a cualquier país de Europa. Cobrar un impuesto por arriba de la media europea de 30 por ciento generaría una hemorragia de capitales. El gobierno piensa, en cambio, que los trabajadores no pueden mudar tan fácilmente sus empleos.

    La experiencia nos dice, sin embargo, que los afectados por un impuesto confiscatorio buscarán formas de evitarlo. Los altos ejecutivos podrían recibir una parte importante de su remuneración en acciones o dividendos. Por otra parte, debido a que el impuesto del 75 por ciento se aplicaría a las personas físicas y no a las empresas, que seguirían pagando 33.33 por ciento pues de lo contrario se generaría una fuga inmediata de firmas, muchas personas de altos ingresos se darían de alta como compañías y facturarían por sus servicios en lugar de cobrar sueldos u honorarios.

    De hecho, ya ha comenzado la emigración por el impuesto de “odio a los ricos”. Bernard Arnault, presidente de LVMH (Louis Vuitton Moët-Hennessy), un grupo especializado en la venta de bienes de lujo, ha anunciado su decisión de asumir la nacionalidad belga; Arnault dice que seguirá pagando su “parte” de impuestos en Francia, pero con el 79 por ciento de sus tiendas fuera del país el porcentaje será pequeño. Gérard Depardieu, el más famoso actor francés, se ha mudado al pueblo de Néchin, Bélgica, a un kilómetro de la frontera francesa.

    Cuando el primer ministro Jean-Marc Ayrault cuestionó el patriotismo de Depardieu, quien vivió una infancia de pobreza y comenzó a trabajar a los 14 años como impresor, el actor respondió airado que él ha pagado 145 millones de euros en impuestos en 45 años y le espetó al primer ministro: “Usted piensa que el éxito, la creatividad y el talento deben ser castigados”.

    Si el presidente Hollande hace que prevalezca su odio a los ricos y logra aplicar el nuevo impuesto, seguramente aumentará la emigración de capitales, empresas y personas de talento. En lugar de aumentar la recaudación, ésta podría disminuir en un momento en que las finanzas públicas francesas están muy maltrechas. Un impuesto confiscatorio terminaría así por empobrecer al pueblo y al gobierno de Francia.

    •ESTÚPIDA TENENCIA

    Los diputados capitalinos bajaron el monto a partir del cual se cobrará tenencia vehicular en el Distrito Federal a 250 mil pesos, pero en el Estado de México se ha mantenido el límite de 350 mil pesos. Si no hay cambios, las ventas en el DF se desplomarán y aumentarán las del Estado…

  • Rapaz says:

    Miguel, con lo de “columpiado” me refería a otra cosa a la que me voy a referir ahora, y es que en este debate estamos cometiendo todos un error muy grave: no estamos hablando de sociedades, estamos hablando de países, y es algo muy distinto.

    De hecho, si habláramos de sociedades, el problema estaría resuelto, pues una sociedad es sencillamente una relación voluntaria de personas.
    La razón es que formar parte de una sociedad no es incondicional. O al menos, no tiene por qué serlo, y de hecho casi nunca lo es.
    Un ejemplo puede ser una empresa de informática: yo no puedo trabajar en ella si no tengo un título formativo. Y si lo tengo, una vez que empiece a trabajar, no puedo hacer cualquier cosa: tengo unas tareas concretas que cumplir.
    Ocurre de forma muy similar con casi todo: con un equipo de fútbol, con la tripulación de un barco, con una organización religiosa, etc. En resumen, no puedo pertenecer a un club que no me acepte como socio.

    Si sólo habláramos de sociedades (o tribus, como vosotros denunciáis), la fórmula sería así:
    – Premisa 1: Las sociedades compuestas por hombres existen.
    – Premisa 2: Para formar parte de una sociedad, a mí, por mi naturaleza y circunstancias, se me exigen condiciones o requisitos. (El compromiso de financiar un “Estado de Bienestar” o “Estado Niñera” no está entre las peores o más absurdas imaginables.)
    – Conclusión: Si estoy dispuesto a satisfacer esas condiciones, puedo ingresar en la sociedad. Y si no esoy dispuesto, puedo marcharme en paz y buscar otra sociedad con otras condiciones.

    Si el problema fuera de sociedades, la solución sería así de sencilla: “si no te gusta la tribu, deja la tribu, y ya está”. En realidad nunca habría habido coerción ni robo, sólo compromiso voluntario.
    La propia Ayn Rand decía algo muy similar acerca de los trabajos: si el trabajador cree que no gana suficiente dinero, es libre de dejarlo y buscar otro trabajo que le satisfaga más. Ahí no hay esclavitud.
    De hecho, si fuera tan simple, si siempre hubiéramos hablado sólo de sociedades, justificaríamos los impuestos, el Estado de Bienestar, todos los servicios públicos, etc… pues en realidad nunca habría habido coerción. La palabra “impuesto” sería una contradicción en sí misma.

    Pero una vez más, insisto: no estamos hablando de sociedades (relaciones de personas), estamos hablando de países (territorios), y ahí la solución puede no ser tan sencilla. De hecho, cuando hablamos de Estado, no hablamos de sociedades, ¡hablamos de países, insisto!
    La socilución de: “Si no te gusta la tribu, vete de la tribu” es algo, y es válido. La solución de: “Si no te gusta la tribu, vete del valle de la tribu” es otra cosa muy diferente.
    Para debatir el verdadero problema hay que lanzarse a definir y comprender el concepto de países y la relación que tienen la sociedad, los individuos que la forman y sus propiedades. ¿Qué cuestiones podríamos tratar en la relación entre sociedades organizadas y espacios organizados?

    Respecto al razonamiento de los polizones, siempre ha habido dos soluciones: o bien que todos tengan la obligación de pagar ese bien público o que no haya bien público. Veo que los objetivistas preferís descartar la segunda opción y dejar el problema de la primera sin resolver. Os reconozco que en una sociedad mucho más comprometida y menos usurera (donde se practicara el ostracismo social con aquellos pocos que van de listos), esto sería viable. Bien sabemos que en la España actual no sería posible; hay quien dice que en otros países como Noruega o Francia sí sería factible.

    Deberíais abrir un post sobre cuestiones de países, naciones, fronteras, geopolítica, geolibertarismo, etc.

  • Rapaz says:

    No sé qué opináis aquí sobre una sitación de gobiernos en competencia, pero desde luego a Ayn Rand no me gustaba. Aunque no esté del todo deacuerdo con la explicación que dió, creo que en una casa, cuando mandan dos personas, realmente no manda ninguna de las dos.

  • Rapaz says:

    Me parece que ahí te has columpiado un poco. Las sociedades de hombres existen, pero no todos los hombres tienen porqué formar parte de la misma; un hombre ni siquiera tiene por qué formar parte de una. Y formar parte de una sociedad no es incondicional. Nada en este mundo lo es; habría que preguntarse qué condiciones son las adecuadas, y si asumimos que formar parte de una sociedad tiene condiciones, asumir la conclusión de que nadie que nos las cumpla podrá formar parte de la misma no es tan descabellado, ¿no?
    Además, no confundamos país con sociedad; una sociedad es una relación de individuos, nada más; un país es un territorio, y el gobierno o estado del mismo cumpliría su papel dentro del mismo.
    Me gustaría sinceramente que me dijeras en qué parte concreta de la fórmula se produce el non sequitur.

    La Conclusión 2 es que, para financiar ese gobierno o estado, el impuesto debería ser voluntario. Justo lo que proponéis aquí. Y eso nos lleva a dos escenarios:
    – E1: Los servicios del gobierno son pagados directamente por cada cliente a la hora de necesitarlos, pero aquellos que no tuvieran un ingreso suficiente, no podrían gozar de los mismos, luego no todos estaríamos igualmente protegidos por la ley.
    – E2: El servicio del gobierno sería público, para todos, pero puesto que su pago es voluntario, llevaría implícita una puerta abierta a polizones que no querrían pagar pero, como ciudadanos, tendrían sus derechos protegidos por el Estado.
    La persona que escribió esto defenestró la idea diciendo que el Escenario 1 sería un estado falso y desigualitario, y que el Escenario 2 sería igualmente desigulaitario y aún más parasitario por culpa de los polizones.
    Según sus palabras: “Un país con una protección al ciudadano que cada cual pueda pagar voluntariamente o no, es como un hotel donde cada persona alojada puede pagar el alojamiento voluntariamente o no. Si todos somos iguales ante la ley, todos debemos pagarla.”

    La persona que propuso esta idea no era española, pero honestamente, yo creo que en este país tendríamos muchísimos polizones.
    Y de todas formas (esto es una interpretación personal), a mí me suena que en un posible tercer escenario podría abrirse la puerta a una situación de gobiernos en competencia.

  • Rapaz says:

    Caballeros, yo tengo mis propias ideas sobre este tema, pero quisiera preguntaros qué os parece esta fórmula que encontré una vez en Facebook con la que se pretendía legitimar los impuestos. Al margen de que yo la apoye o no (y sé que me van a llover acusaciones), quisiera que analizárais sus premisas y conclusiones, y las cambiáseis a vuestro parecer.

    P1. Los países existen.
    P2. Todos los países tienen o deberían tener un gobierno.
    P3. Un gobierno brinda servicios y protección al ciudadano de un país acorde con determinadas leyes.
    P4. Un individuo no puede ser ciudadano del país sin estar comprometido con el gobierno del mismo: todos son iguales ante la ley, y todos deben ser protegidos ante las infracciones de las mismas. Ciudadanía de un país y compromiso con el gobierno de dicho país son corolarios.
    P5. El gobierno no es gratis, necesita financiación.
    Conclusión 1: Todos los ciudadanos de dicho país deben financiar el gobierno con el que su propia ciudadanía les compromete. Quien no lo hiciera sería un polizón.

    Luego os traigo la Conclusión 2. Id diciéndome qué os parece esta.

  • Guido says:

    Cualquier impuesto, cualquiera…es inmoral. Basta con preguntar lo que pasa si no quiero pagarlo, y la discusión está ganada.

  • Miguel says:

    Bueno Reason, sobre eso también los anarquistas discuten de que ya la misma existencia de un Gobierno monopolista es uso indirecto de la fuerza, cosa que yo no comparto, pero sí con lo que estoy de acuerdo es con que la financiación del Gobierno no puede depender de una Ley que se cambie cuando se quiera, habría que establecer en la Constitución de una vez por todas los medios específicos de financiación que deberían ser predominantemente al menos voluntarios, otra cosa es que en esa Constitución los ciudadanos voluntariamente consientan en establecer una financiación concreta específica con una cantidad que pudiera exigir el Gobierno amparándose en la Constitución, cantidad que el Gobierno solo podría dedicar a financiar las actividades que le serían propias, Policía, Ejército y Tribunales de Justicia.

    Puede haber muchos mecanismos de financiación pero lo que es seguro es una cosa, que los ciudadanos deberían racionalmente querer pagar para financiar a su Gobierno para el establecimiento de esa legalidad, si no estarían obrando irracionalmente ya que o bien querrían usar la fuerza a discreción o estarían poniendo en peligro la legalidad.

  • Reason says:

    Es una contradicción evidente promover el “inicio del uso de la fuerza” para recabar dinero (un medio amoral) con el pretexto de proteger nuestra propia vida (un fin moral).

    La única opción racional en base a lo mencionado anteriormente es que los impuestos dejen de hacer honor a su apropiado nombre en la actualidad y la contribución con el gobierno (así como su protección) se torne en algo voluntario.

    El ejemplo de los seguros es sencillo de comprender.

  • AlphaColumbia says:

    cuando tenga tiempo quiero iniciar un tema relacionado con esa “constitucion objetiva” en larebeliondeatlas.org, es interesante

  • Miguel says:

    Yo he discrepado con la visión de Ayn Rand en materia de impuestos, ella en la Virtud del Egoísmo dice que dado que objetivismo mantiene la necesariedad de la existencia de un Gobierno como medio para poner el uso de la fuerza bajo un control objetivo, es decir, leyes objetivas y objetivamente aplicables de acuerdo a un procedimiento establecido y único, y un Gobierno necesita financiación, pero los impuestos parece que son incompatibles con el principio objetivista de que nadie puede iniciar el uso de la fuerza, el pago debe ser voluntario.

    Bien, yo entiendo aqui que para salvar la contradicción que existe entre la prohibición del uso de la fuerza y los impuestos, estos deberían estar estipulados por la Constitución, es decir, que en lugar de contener como hoy contienen todas las Constituciones una declaración genérica del derecho del Gobierno a cobrar impuestos sin mayor alusión a un detallado plan impositivo, yo sostengo que en la Constitución de un país libre debería incluirse un Capítulo llamado forma de financiación del actividades gubernamentales, cuyo primer artículo sería del tenor siguiente: El Gobierno solo podrá financiarse para sostener las funciones militares, policiales y de justicia únicas que le serán permitidas realizar o algo por el estilo mejor redactado.

    Con eso se dice que el Gobierno solo puede recabar fondos para sostener las tres funciones esenciales del Estado.

    Y luego habría una cláusula que indicase las formas de financiación:

    Una de ellas diría el Gobierno podrá financiarse de la siguiente forma:

    – Lotería Gubernamental y otros medios que por Ley permitiesen la finaciación a iniciativa de los individuos.

    – Rentas dinerarias o en especie que los ciudadanos voluntariamente cedan al Gobierno en concepto de canon o mercedes para el sostenimiento de gastos públicos.

    – Como medida subsidiaria y en caso de que el Gobierno estime motivadamente por Ley que la financiación volunatria ha sido insuficiente el establecimiento de un impuesto único sobre la renta a un tipo marginal máximo que no podrá exceder jamás del 10 %, siendo el mínimo el establecido por la Ley.

    Y por último diría la Constitución que ninguna otra forma de financiación coactiva vía tributos o impuestos será permitida y ningun otro tipo de carga o gravamen será legítima.

    Pues bien, considero esto compatible con objetivismo y una sociedad racional y libre y explicaré por qué:

    No se produce un uso arbitrario de la fuerza por el Gobierno con objeto de recaudar tributos ya que los ciudadanos han consentido por medio de la Constitución el establecimiento de la cantidad fija que el Gobierno puede recaudar, con lo cual el principio establecido en la Declaración de Independencia de 1776 de los Estados Unidos se mantiene, o sea que el Gobierno se establece por consentimiento de los ciudadanos para proteger los derechos individuales inalienables.

    Segundo, No ocurriría lo que Ayn Rand llamaba el crecimiento del poder gubernamental debido al aumento masivo de los impuestos, ya que el límite máximo está establecido por la Constitución y no se puede reformar en perjuicio de los ciudadanos pero sí en su beneficio al establecer menores gravámenes.

    Tercera la cantidad que el Gobierno puede recaudar por Ley es tan exigua que en la práctica no va a tener que persuadir a los ciudadanos para que lo financien de modo voluntario.

    Cuarto: Los servicios gubernamentales que pueden ser financiados solo son los que Objetivismo estima válidos: Justicia, policía y ejército, con lo cual no se daría lugar a que por medio del dinero gubernamental se contribuya al sostén inmerecido de unos a costa de otros, ya que podría también establecerse que cualquier financiación ilegítima sea objeto de persecución criminal y entrañe la disolución inmediata de dicho Gobierno y su sustitución por uno nuevo a elección de los ciudadanos en elecciones libres y periódicas.

    Con lo cual aquí vemos que se establece una adecuada financiación del Gobierno, donde prima la voluntariedad sobre la coactividad que en todo caso está claramente limitada y puesta bajo el control objetivo de la Constitución y por ende se ve cómo esta financiación es libre y voluntaria y no se produce un peligro de estatismo y de crecimiento gubernamental.

    De todas formas, yo digo que por muy buena que sea una Constitución y un Gobierno sin una filosofía política y moral adecuada no se puede mantener la libertad de una sociedad, pero es una buena forma de establecer una financación justa y correcta de acuerdo con los principios Objetivistas.

    • godmino says:

      Miguel, Totalmente de acuerdo en que una filosofía política y moral adecuada es necesaria para que se respete una Constitución. El problema actual de USA es que esa filosofía se fue al traste, y con ella el poder regirse por una Constitución que aunque tenga resquicios está muy bien pensada y redactada.

      Es difícil imaginar una sociedad ideal porque estamos tan acostumbrados a tener al gobierno metido en todos los aspectos de nuestras vidas, pero de hecho los americanos casi lo consiguieron en el siglo XIX. En su artículo titulado “La financiación del Gobierno en una sociedad libre” (en La Virtud del Egoísmo), Ayn Rand da algunas opciones y especula cómo funcionaría esa sociedad sin impuestos.

      Yo personalmente creo que el gasto del gobierno sería tan ridículamente bajo — sobre todo comparado con la enorme productividad de una sociedad libre — que simplemente con una lotería nacional podría financiarse todo lo necesario; lo digo porque yo nunca juego a la lotería, pero si fuese para financiar los servicios gubernamentales legítimos (que realmente protegen mis derechos en vez de violarlos) y además tuviera una remota posibilidad de ganar 1 millón de euros, desde luego que jugaría encantado — y como yo, creo que lo harían miles de personas racionales.

  • los impuestos deberian solo ser para los ricos , no tiene caso ponerselos a los pobres que a veces no tienen ni con que comer.

  • Miguel says:

    Efectivamente, precisamente el mercado de crédito como debería ser entendido, es aquél donde el crédito es más barato cuanto más ahorro e inversión haya, o sea cuanta más producción, así es más fácil obtener dinero si la producción aumenta, ya que el dinero es en sí mismo un bien que sirve para que los productores puedan fácilmente intercanbiarse sus bienes, en realidad, en una economía sana sólo debe haber productores no exclusivamente consumidores, porque el consumidor que no produce en realidad no está aportando nada, está empobreciéndonos, por ende, es el ahorro y la producción y no el consumo lo que mueve la economía, de hecho, cuando existía el patrón oro era imposible incrementar el crédito a largo plazo si no era estimulando el ahorro y la inversión, es decir, la producción, porque el dinero no podía ser generado de la nada, en cambio, hoy en día, como el oro ha dejado de ser el referente objetivo y se ha sustituido por papel que no vale nada o por apuntes contables en los bancos, se puede incrementar las cifras engañosamente introduciendo dinero que falsamente se cree que está disponible para la producción y a la vez para el consumo.

    En realidad, esa es la política bancaria actual, mientras se les dice a unos sujetos que son los clientes del banco que solo le guardan su dinero en forma de depósitos y que pueden consumir cuando quieran, ese mismo dinero en realidad se pone a la vez en manos de empresarios para que a su vez inviertan y produzcan con lo cual el mismo dinero está en manos de dos personas, uno que lo consume y otro que lo produce, como eso es imposible lo que se genera es inflación y además endeudamiento puesto que las empresas que ven que el dinero se les ofrece a bajos tipos de interés siguen pidiendo más y más crédito y siguen inviertiendo en producción, pero a la vez siguen consumiendo los clientes que no han reducido su consumo para liberar ahorro, eso es una contradicción lógica y cuando el inflacionismo y el crédito se corta entonces tenemos empresas endeudadas hasta las cejas que han producido cualquier cosa que antes se vendía debido a que el dinero fluía de unos a otros y ahora ya no porque la gente de tan edeudada que está no pueden seguir consumiendo ni produciendo, y tenemos que los bancos a su vez caen en corralito financiero porque no pueden devolver los depósitos y se tienen que rescatar a costa de los sufridos contribuyentes que necesitaban el dinero para amortizr sus deudas, las empresas cierran debido a que no son capaces ya de mantener su flujo de caja en alza y son incapaces de vender bienes que estaban sobrevalorados y los trabajadores son despedidos, ese es el ciclo vicioso de una producción insostenible y solo artificialmente sostenible en base a cifras contables y dinero crédito, luego cuando cae el sistema se aumentan los impuestos para poder sostener también al Estado que ha dilapidado los recursos en los años del auge a base de deuda pública, con lo cual las víctimas son la clase media, los empresarios pequeños, porque los grandes huyen y alejan el capital de los países en crisis, y ganan la banca que es rescatada y el Estado que sigue consumiendo.

    Deuda pública, Dinero crediticio malo y regulaciones políticas coactivas son las variables de una ecuación cuyo segundo miembro es miseria.

  • ALPHACOLUMBIA says:

    “HOLA”

    los que consumen NO crean riqueza. Crean, tienen necesidades.
    Esas necesidades son cubiertas PRODUCIENDO RIQUEZA. Quien produce riqueza? adivinalo

  • Miguel says:

    Yo digo una cosa, si el consumo estimula la producción, que vaya uno al Sáhara y que tenga una gran demanda de agua, a ver si por arte de magia se va a producir agua, pues eso, el consumo es por definciión una extinción de bienes, y los bienes para poder ser extinguidos tienen previamente que existir, para que existan tienen que ser previamente producidos, luego la producción es previa al consumo, sin bienes producidos no hay bienes que consumir.

    La teoría de Keynes es absolutamente falsa, porque parte del hecho de que el Estado es un ente mágico que saca su dinero de la nada y que lo invierte para suplir la demanda privada, como si la economía fuese únicamente cuestión de demandar cosas y cualquier cosa por mucho que esas cosas fuesen absolutamente inútiles para desarrollar mis fines.

    Así, según la tesis Keynesiana, y esto lo dijo el propio Keynes, resulta que es productivo crear empleo digamos enterrando una botella vacía en la arena o miles de botellas y luego pagarle a ciudadanos desempleados para que la desentierren, y entonces, yo le preguntaría a la mentalidad anticonceptual y caida de contexto de Keynes, que el dinero de donde sale, o es que el papel moneda te sirve de comida, el valor del dinero es determinado por su poder adquisitivo, pero su poder adquisitivo es el poder de adquirir bienes, pero para adquirir bienes hay que producirlos, ergo, el valor del dinero deriva del valor de la producción, a mayor producción más barato nos cuesta conseguir dinero y mayor poder adquisitivo tiene con la consiguiente posibilidad de subir nuestro nivel de vida.

  • Hola says:

    Hola, sólo dejaré esto aquí:
    http://www.youtube.com/watch?v=iIhOXCgSunc

    Se explica cómo los consumidores son quienes empujan la demanda, y por ende, la producción y creación de empleos; y habla sobre la falacia de los ricos como creadores de puestos de trabajo.

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