Logros filosóficos de Ayn Rand – 1

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Logros filosóficos de Ayn RandLos logros filosóficos de Ayn Rand son tan formidables que para hacerles justicia en un artículo sería necesaria otra Ayn Rand.

De “la existencia existe”. . . a una nueva definición de romanticismo en arte; de la teoría de los universales. . . a la naturaleza de la autoestima; del papel de la mente en la producción. . . a la estética  de la música; del estado metafísico de las cualidades sensoriales. . . a la necesidad de una ley objetiva: como una Midas filosófica, cualquier área que tocaba se convertía en conocimiento. Y todo ello proveniente de una novelista que se dio cuenta que para definir su concepto del hombre ideal necesitaba respuesta a ciertas preguntas filosóficas básicas, y que cada respuesta que descubría confirmaba, fortalecía y contribuía a sus respuestas anteriores, hasta formular un sistema filosófico invencible.

Ese sistema, Objetivismo, tiene muchas distinciones: es original, es independiente de la tradición filosófica, y es integrado; pero esos aspectos se vuelven irrelevantes a la luz de lo más distintivo de la filosofía de Ayn Rand: es verdadera.

Uno de los mayores y más raros logros filosóficos es añadir un nuevo concepto válido al idioma; Ayn Rand nos dejó todo un vocabulario. Formó nuevos conceptos, como “psico-epistemología”, “sentido de vida”, y “concepto robado”. Tomó términos tradicionales, les dio definiciones racionales, y los transformó en las vigas sólidas de su estructura intelectual: “razón”, “esencia”, “egoísmo”, “derechos”, “arte”, “valor”. Luego encaró las abstracciones flotantes, los paquetes-oferta, y los anti-conceptos (tres más de sus términos originales) y acabó demoliéndolos, términos como “deber”, “extremismo”,  “bien común”.

Destruyendo falsas alternativas, descubrió sus propias distinciones en términos de esenciales: “la primacía de la existencia contra la primacía de la consciencia”, “lo intrínseco y lo subjetivo contra lo objetivo”, “lo metafísico contra lo hecho por el hombre”, “egoísmo contra sacrificio”, “errores de conocimiento contra violaciones de moralidad”, “poder económico contra poder político”.

En una época que desprecia la coherencia y la integración, Ayn Rand creó un sistema unificado y jerárquicamente ordenado. Mira, por ejemplo, su definición de capitalismo: “El capitalismo es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada”. 1 En apoyo de esa definición está la teoría sobre derechos individuales: “Un ´derecho´ es un principio moral que define y sanciona la libertad de acción de un hombre en un contexto social”. 2 Apoyando eso, a su vez, tenemos una teoría de moralidad, de la naturaleza de los principios, y de su papel en la vida humana; de la naturaleza humana, de la libertad y de la sociedad. Y en apoyo a cada uno de esos elementos hay principios adicionales; por ejemplo: reforzando su concepto de libertad tenemos la diferencia entre la fuerza física iniciada y la retaliatoria; la conexión entre acción voluntaria y libre albedrío; la relación entre el libre albedrío y la ley de causalidad; tenemos que la base de la causalidad está en la ley de identidad; y la relación del axioma de la identidad con el axioma de la existencia. Tal es el poder, y la gloria, del pensamiento de Ayn Rand.

Las palabras son las herramientas del pensamiento. Hoy día, mientras los filósofos miran embobados a esas herramientas, mientras los mejores de entre ellos tratan de usar sierras como martillos, y los más mediocres tratan de “demostrar” que las sierras no existen, Ayn Rand creó el equivalente intelectual al microscopio electrónico y a la impresora láser 3D.

En la explosión de conocimiento filosófico que Ayn Rand produjo, yo destacaría seis puntos de referencia, seis avances que en mi opinión representan los principales puntos de inflexión en el mundo de la filosofía:

  1. La primacía de la existencia
  2. La teoría de conceptos
  3. La teoría del libre albedrío
  4. La vida del hombre como estándar de moralidad
  5. La base moral de los derechos individuales
  6. La psico-epistemología del arte.

A diferencia de la mayoría de los filósofos, Ayn Rand fue explícita en cuanto al punto de partida de su filosofía: el hecho de que “la existencia existe”.

“La existencia existe – y el acto de comprender esa afirmación implica dos axiomas corolarios: que algo existe que uno percibe, y que uno existe poseyendo consciencia, consciencia siendo la facultad de percibir lo que existe”. 3

Ayn Rand no fue la primera entre los filósofos en identificar o confirmar el hecho de la existencia (ese honor le pertenece al filósofo presocrático Parménides). Pero ella fue la primera en reconocer la relación de la consciencia y la existencia, o sea, que la existencia es el axioma primario de todo conocimiento y que la consciencia no puede existir ni ser identificada excepto en relación con la existencia. Tan importante como su inmortal frase “la existencia existe” es la simple cláusula al final de la frase, “consciencia siendo la facultad de percibir lo que existe”. Juntas, ellas forman la base del principio que Ayn Rand llamó “la primacía de la existencia”, y que contrasta con el error fundamental de todos los sistemas filosóficos principales en los últimos trescientos años: “la primacía de la consciencia”.

La famosa frase de Descartes “pienso, luego existo” marcó el giro de 180 grados que desgajó a toda la filosofía posterior de la realidad y de los problemas reales de la vida del hombre. Descartes alegó, en efecto, que uno puede saber que uno mismo existe poseyendo consciencia, antes de, e independientemente de, saber que la existencia existe. Pero, para continuar con el pasaje del discurso de Galt: “Si nada existe no puede haber consciencia: una consciencia sin nada de lo que ser consciente es una contradicción”. Esa contradicción no puede ser eludida alegando que uno es consciente o que siempre podría ser consciente de los estados o del contenido de su propia consciencia. Porque, como siguiente frase de Ayn Rand demuestra, eso simplemente desplaza la misma contradicción un nivel más: su propia consciencia. . . ¿consciencia de qué? “Una consciencia consciente sólo de ella misma es una contradicción: antes de poder identificarse como consciencia, tuvo que ser consciente de algo”.

La consciencia debe preceder a la auto-consciencia. En última instancia, entonces, o bien el hombre es consciente de la realidad, o no es consciente en absoluto. “Si lo que alegas percibir no existe, lo que posees no es consciencia”.

Ahí tienes. El genio de Ayn Rand. Unos nuevos cimientos para la filosofía que pulverizan tres siglos de errores. Unos fundamentos irrefutables contenidos en cuatro oraciones enunciadas por su héroe de ficción en el clímax de la novela más grandiosa de la literatura universal [La Rebelión de Atlas].

(continuará)

Notas:

1 “Capitalism: The Unknown Ideal” (Signet: 1967)

2 “ibid.”, p. 321.

3 “Atlas Shrugged” (Signet: 1957)

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por Harry Binswanger

Traducido y editado por Objetivismo.org, con permiso del autor.

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Publicado por: agosto 31, 2016 3:59 pm

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