Filosofía

La filosofía no es un lujo, sino una fuerza poderosa de la que nadie puede escapar, tan necesaria como el alimento. Todos tenemos una filosofía. ¿Cuál es la tuya?

Aplicación

Objetivismo es una filosofía práctica, que te dice cómo conocer el mundo y cómo actuar en tu vida diaria para conseguir tus objetivos y alcanzar tu felicidad.

Institución

Conoce los proyectos de Objetivismo Internacional, dedicada a promover la filosofía de Objetivismo en el mundo de habla hispana.

*La vida* es la recompensa de la virtud, y la felicidad es el objetivo y la recompensa de la vida.

El amor romántico, en el pleno sentido del término, es una emoción posible solamente para el hombre (o mujer) de autoestima inquebrantable. Tal hombre (o mujer) es incapaz de sentir un deseo sexual divorciado de valores espirituales.

Un grupo no puede tener más derechos que los derechos de sus miembros individuales. En una sociedad libre, los “derechos” de cualquier grupo se derivan de los derechos de sus miembros a través de su elección voluntaria e individual y de su acuerdo contractual, y son simplemente la aplicación de esos derechos individuales a un proyecto específico. . .

*Epistemología* es la ciencia dedicada a descubrir los métodos apropiados de adquirir y validar conocimiento.

Aceptar los derechos individuales implica desterrar la fuerza física de las relaciones humanas: básicamente, los derechos pueden ser violados sólo por medio de la fuerza.

Todas las razones que hacen que el inicio de fuerza física sea un mal absoluto, hacen que el uso defensivo de la fuerza sea un imperativo moral. Si una sociedad "pacifista" renunciase al uso defensivo de la fuerza, quedaría indefensa a merced del primer matón que decidiese ser inmoral.

Es la persona que vendería su alma por una moneda, la que proclama en voz más alta su odio hacia el dinero: y tiene buenas razones para odiarlo. Los que aman el dinero están dispuestos a trabajar por él; saben que son capaces de merecerlo.

Podrías decir, como hace mucha gente: “¡Ah, yo nunca pienso en términos tan abstractos – yo quiero ocuparme de problemas concretos, específicos, de la vida real – ¿para qué necesito filosofía?!” Mi respuesta es: Para que puedas ocuparte de problemas concretos, específicos, de la vida real – o sea, para que puedas vivir en la Tierra.

No estoy de acuerdo en que la ciencia y las máquinas estén produciendo lo que tan acertadamente llamas "mentalidad de masa", que a su vez influenciará la política, la economía y las relaciones sociales. Esa sería una explicación materialista, marxista. Es el pensamiento de los hombres lo que determina el curso de los acontecimientos, y nuestro pensamiento se ha vuelto cada vez más colectivista a lo largo de más de un siglo. El repugnante desastre intelectual en el que el mundo se encuentra ahora es el resultado final, el callejón sin salida del colectivismo filosófico. Parásitos han existido siempre, pero nunca fueron un peligro para la humanidad hasta que los mejores hombres, los pensadores y los productores, empezaran a predicar la doctrina del parásito: colectivismo y altruismo. Lo que necesitamos ahora para salvar al mundo es un renacimiento de los principios de individualismo.

El *socialismo* es una teoría o un sistema de organización social que aboga por cederle la propiedad y el control de los medios de producción, del capital, de la tierra, etc. a la comunidad como un todo.

Si “genio” denota una habilidad extraordinaria, entonces Kant puede ser llamado un genio por su capacidad de percibir, aprovechar y perpetuar los temores, la irracionalidad y, sobre todo, la ignorancia humana. Su influencia se apoya, no en factores filosóficos, sino en factores *psicológicos*.

Bajo un sistema de Individualismo, los hombres son iguales ante la ley en todo momento. Cada uno tiene los mismos derechos, da igual que se encuentre solo o que esté acompañado por otro millón de hombres. Bajo un sistema de Colectivismo, los hombres tienen que juntarse en grupos unos contra otros – y el que pertenezca al grupo más grande en un momento dado tiene todos los derechos, mientras que el perdedor (el individuo o la minoría) no tiene ninguno. Cualquier hombre puede ser un amo absoluto o un esclavo indefenso – dependiendo del tamaño de su cuadrilla.

Siempre ha habido quienes se aprovechan del sistema colectivista: la burocracia gobernante – los parásitos del parasitismo – un miserable puñado de mediocridades fingidoras que, incapaces de competir en un mercado libre, extorsionan un inmerecido “prestigio” y una vida de lujo de “las llagas de los pobres y la sangre de los ricos”.

La democracia no es más que una tiranía de masas, donde al 51% de la gente se le permite violar los derechos del otro 49%

El ideal de la fundación de los Estados Unidos fue el principio de los derechos individuales. Nada más, y nada menos.