Filosofía

La filosofía no es un lujo, sino una fuerza poderosa de la que nadie puede escapar, tan necesaria como el alimento.

Aplicación

Objetivismo es una filosofía para vivir en la Tierra, que puedes aplicar a tu vida diaria, a conseguir tus objetivos y a buscar tu felicidad.

Institución

Conoce los proyectos de nuestra institución, dedicada a promover la filosofía de Objetivismo en el mundo hispano.

La existencia existe – y el acto de comprender esa afirmación implica dos axiomas corolarios: que algo existe que uno percibe, y que uno existe poseyendo consciencia, consciencia siendo la facultad de percibir lo que existe.

La mejor forma de estudiar filosofía es abordarla como uno aborda una novela de misterio: sigue cualquier pista, rastro e implicación, para poder descubrir quién es un asesino y quién es un héroe. El criterio de detección son dos preguntas: ¿Por qué? y ¿Cómo? Si un principio parece ser cierto – ¿por qué? Si otro parece ser falso – ¿por qué? y ¿cómo defiende su posición? No encontrarás todas las respuestas de inmediato, pero adquirirás una característica muy valiosa: la capacidad de pensar en términos de lo que es esencial.

El Existencialismo es una enfermedad en la historia de la filosofía.

El hombre es un entidad indivisible, una unidad integrada de dos atributos: materia y consciencia, y no puede permitir fisura alguna entre cuerpo y mente, entre acción y pensamiento, entre su vida y sus convicciones.

“Nadie puede evitar nada de lo que hace” es una racionalización para eludir cualquier responsabilidad moral.

Tener miedo a enfrentarse a un hecho es temer que lo peor sea verdad.

*Derechos* son un concepto moral, y la moralidad es una cuestión de elección. Los hombres son libres de no elegir la supervivencia del hombre como el criterio de su moralidad y de sus leyes, pero no son libres de escapar del hecho que la alternativa es una sociedad caníbal que existe durante un tiempo devorando a sus mejores y se colapsa como un cuerpo canceroso cuando los sanos han sido devorados por los enfermos, cuando lo racional ha sido consumido por lo irracional.

Cuando uno observa las pesadillas de desesperados esfuerzos hechos por miles de personas que luchan para huir de los países socializados de Europa, de escapar a través de las alambradas, bajo el fuego de las ametralladoras — uno no puede seguir creyendo que el socialismo, en cualquiera de sus formas, esté motivado por la benevolencia y el deseo de alcanzar el bienestar humano.

Acepta el hecho irrevocable de que tu vida depende de tu mente.

Aplica al ámbito de las ideas los mismos criterios de objetividad, lógica y racionalidad que aplicas al ámbito de los negocios.

No dudes de ti mismo por causa de otros. No dejes que las influencias de segunda mano te hagan sufrir innecesariamente.

El derecho a libre expresión significa que un hombre tiene derecho a expresar sus ideas sin peligro de supresión, interferencia o acción punitiva por parte del gobierno. No significa que otros deban proveerle con un salón de conferencias, una emisora de radio o una imprenta a través de las cuales expresar sus ideas.

La mayor culpa hoy es de la gente que acepta el colectivismo por dejadez e indolencia moral; la gente que quiere protegerse de la necesidad de tomar una posición, negándose a admitir a sí mismos la naturaleza de lo que están aceptando; la gente que apoya planes específicos diseñados para lograr la esclavitud mientras se esconde detrás de la afirmación vacía de amar la libertad, sin ningún significado concreto ligado a esa palabra; la gente que cree que el contenido de las ideas no necesita ser examinado, que los principios no necesitan ser definidos, y que los hechos pueden ser eliminados siempre que se mantengan los ojos cerrados. Ellos esperan, cuando se encuentren en un mundo de ruinas sangrientas y campos de concentración, poder evadir su responsabilidad moral sollozando: "¡Pero no era esto lo que yo quería!".

Cuando aceptas dinero en pago por tu esfuerzo, lo haces sólo con el convencimiento de que lo cambiarás por el producto del esfuerzo de otros. No son los mendigos ni los saqueadores los que dan su valor al dinero. Ni un océano de lágrimas ni todas las armas del mundo pueden transformar esos papeles de tu cartera en el pan que necesitarás para sobrevivir mañana.

No es cuestión de personalidades accidentales, de "empresarios deshonestos" o de "legisladores deshonestos". La deshonestidad es creada por el propio sistema e inherente a él. Mientras el gobierno mantenga el poder del control económico, necesariamente creará una "elite" especial, una "aristocracia del enchufe", atraerá al tipo corrupto de político al poder legislativo, funcionará para darles ventaja a los empresarios deshonestos, y penalizará -- y, a la larga, destruirá -- a los honestos y a los capaces.