Filosofía

La filosofía no es un lujo, sino una fuerza poderosa de la que nadie puede escapar, tan necesaria como el alimento. Todos tenemos una filosofía. ¿Cuál es la tuya?

Aplicación

Objetivismo es una filosofía práctica, que te dice cómo conocer el mundo y cómo actuar en tu vida diaria para conseguir tus objetivos y alcanzar tu felicidad.

Institución

Conoce los proyectos de Objetivismo Internacional, dedicada a promover la filosofía de Objetivismo en el mundo de habla hispana.

El grado de libertad de un país es el grado de su progreso.

El hombre es un fin en sí mismo. El amor romántico – la profunda, exaltada, eterna pasión que une su mente y su cuerpo durante el acto sexual – es el testimonio vivo de ese principio.

Justicia es el reconocimiento del hecho que no puedes falsear el carácter de los hombres, así como no puedes falsear el carácter de la naturaleza.

La cultura europea adora al Estado porque está empapada de altruismo y auto-sacrificio y de la idea que el hombre debe existir por otros, y por lo tanto el mayor honor con que un europeo puede soñar es servir al Estado, o ser recompensado por el Estado. El Estado siempre es considerado como un ser casi sobrenatural, y el europeo es sólo un siervo. En América es exactamente lo contrario.

Una *palabra* es simplemente un símbolo visual-auditivo usado para representar un concepto.

Psicológicamente, la elección de “pensar o no” es la elección de “enfocar o no”. Existencialmente, la elección de “enfocar o no” es la elección de “ser consciente o no”. Metafísicamente, la elección de “ser consciente o no” es la elección entre vida o muerte.

El *socialismo* es una teoría o un sistema de organización social que aboga por cederle la propiedad y el control de los medios de producción, del capital, de la tierra, etc. a la comunidad como un todo.

No quiero que se me confunda con Nietzsche en ningún aspecto.

Tú – que saltas como un salvaje desde la jungla de tus sentimientos a la Quinta Avenida de nuestra Nueva York y proclamas que quieres seguir con las luces eléctricas, pero destruir los generadores – es nuestra riqueza la que estás usando mientras nos destruyes, son nuestros valores los que estás usando mientras nos condenas, es nuestro lenguaje el que estás usando mientras niegas la mente.

El papel del gobierno en un sistema de libre empresa es el de un policía que protege los derechos individuales del hombre (incluyendo derechos de propiedad), protegiendo a los hombres de la fuerza física; en una economía libre, el gobierno no controla, regula, coacciona o interfiere con las actividades económicas de los hombres.

La tarea de la filosofía es darle al hombre una visión integrada de la vida, una visión que sirva como base y referencia para todas sus acciones, físicas o mentales, psicológicas o existenciales.

La justificación moral del capitalismo no radica en la reclamación altruista de que representa la mejor manera de alcanzar “el bien común”. Es cierto que el capitalismo hace eso – si esa frase hecha tuviera algún sentido – pero eso es solamente una consecuencia secundaria. La justificación moral del capitalismo radica en el hecho de que es el único sistema consonante con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre como hombre, y que su principio rector es: la justicia.

No hay tal cosa como "el derecho a un trabajo" – sólo existe el derecho al libre comercio, es decir: el derecho de un hombre a aceptar un empleo si otro hombre decide contratarlo.

Aprender a hablar no consiste en memorizar sonidos (ese es el proceso por el cual un loro aprende a “hablar”). Aprender consiste en captar significados, es decir, en captar los referentes de las palabras, los tipos de existentes a los que las palabras se refieren en la realidad. En este sentido, el aprender palabras es un acelerador inestimable para el desarrollo cognitivo de un niño, pero no es un sustituto para el proceso de formación de conceptos; nada lo es.

Un estatista es un hombre que cree que algunos hombres tienen el derecho a forzar, coaccionar, esclavizar, robar, y asesinar a otros. Para ponerla en práctica, esta creencia ha de ser implementada por la doctrina política que el gobierno - el Estado - tiene el derecho a iniciar el uso de la fuerza física contra sus ciudadanos. Con qué frecuencia se use la fuerza, contra quién, en qué medida, con qué fin y para beneficio de quién, son cuestiones irrelevantes. El principio básico y el resultado final de todas las doctrinas estatistas son los mismos: dictadura y destrucción. El resto es sólo cuestión de tiempo.