Filosofía

La filosofía no es un lujo, sino una fuerza poderosa de la que nadie puede escapar, tan necesaria como el alimento. Todos tenemos una filosofía. ¿Cuál es la tuya?

Aplicación

Objetivismo es una filosofía práctica, que te dice cómo conocer el mundo y cómo actuar en tu vida diaria para conseguir tus objetivos y alcanzar tu felicidad.

Institución

Conoce los proyectos de Objetivismo Internacional, dedicada a promover la filosofía de Objetivismo en el mundo de habla hispana.

Yo defiendo enfáticamente una concepción radical del mundo, una concepción blanco y negro. Definamos eso. ¿Qué se entiende por la expresión “blanco y negro”? Significa el bien y el mal. Antes de que puedas identificar algo como siendo gris (algo que sea un término medio) tienes que saber lo que es negro y lo que es blanco, porque gris no es más que una mezcla de los dos. Y cuando has llegado a la conclusión que una alternativa es buena y la otra mala, entonces no hay ninguna justificación para escoger una mezcla. Nunca hay justificación para escoger parte de algo que sabes que es malo.

El canibalismo moral de todas las doctrinas hedonistas y altruistas está en la premisa de que la felicidad de un hombre necesita el perjuicio de otro.

Un *principio* es una verdad fundamental, primaria o general, de la que otras verdades dependen.

La consecuencia necesaria del derecho del hombre a la vida es su derecho a defenderse.

Colectivos de hombres nunca han logrado nada. No hay tal cosa como un colectivo, de todos modos, es sólo un número de hombres. Cada hombre tiene que ser juzgado por su propia capacidad, y su capacidad es lo único que importa. Cien imbéciles no hacen un genio. El principio fundamental de mi filosofía es que la capacidad individual es la fuente de todos los logros, de todo lo bueno, de toda la grandeza en la vida humana, y el único medio de supervivencia del hombre.

*Todo* trabajo es trabajo creativo si está hecho por una mente pensante, y ningún trabajo es creativo si está hecho por un nadie que repite en indiscriminado estupor una rutina que ha aprendido de otros.

*Juzgar* significa: evaluar un existente o una situación específica en referencia a un principio o criterio abstracto.

Una sociedad irracional es una sociedad de cobardes morales – de hombres paralizados por la pérdida de valores, principios y objetivos morales.

Te voy a pedir lo siguiente: me conoces lo suficientemente bien para saber que no entro en ninguna discusión a la ligera, que no discuto temas de los que soy ignorante, que tengo razones para cualquier juicio que formo, y que mis juicios raramente concidirán con los que son generalmente aceptados; así que, en el futuro, por favor no recurras a afirmaciones acerca de mi ignorancia en vez de responder a mis argumentos, si resulta que no estamos de acuerdo. Una afirmación de ese tipo es meramente ofensiva y no puede demostrarle tu argumento a nadie, y menos aún a mí.

Si existe un Atlas filosófico que sostiene a toda la civilización occidental sobre sus hombros, es Aristóteles. Ha sido combatido, mal interpretado, falseado, y – como un axioma – usado por sus enemigos en el propio acto de negarlo. Todo el progreso intelectual que los hombres han conseguido se apoya en sus logros.

Creé mi fortuna por ser capaz de identificar un cierto tipo de hombre, el tipo que nunca te pide fe, esperanza y caridad, sino que te ofrece hechos, pruebas y beneficios. (La Rebelión de Atlas)

¿Por qué es moral servir la felicidad ajena, pero no la tuya propia? Si disfrutar es un valor, ¿por qué es moral cuando es experimentado por otros, pero inmoral cuando es experimentado por ti?

No es de gran importancia para la mayoría de la gente que el hombre aterrice en la luna, pero que el hombre sea capaz de hacerlo, sí lo es.

Un hombre no existe simplemente con el fin de ganarse la vida; se gana la vida con el fin de existir. Sus actividades económicas son el medio para un fin; el tipo de vida que quiere llevar, el tipo de objetivo que quiere lograr con el dinero que gana determina qué tipo de trabajo elige hacer y si decide trabajar o no.

Cuando un hombre intenta tratar conmigo por la fuerza, le respondo – por la fuerza.