Sobre la Caridad – por Ayn Rand

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La caridad hacia un inferior no incluye la caridad de no considerarlo inferior. (Es así por definición.) Eso es lo que están exigiendo los colectivistas ahora. Si hay que ayudarle al inferior en base a que él es débil y tú eres fuerte, déjale que recuerde y reconozca su posición (y esa es la premisa de cualquier caridad voluntaria).

Pero la caridad como principio básico y general de moralidad conduce a este círculo vicioso: si la caridad (o la misericordia, para diferenciarla de la justicia) es el concepto de darle algo a alguien que no se lo merece, por pura bondad o lástima, y si eso es lo que se considera bueno (una virtud, un imperativo moral), entonces los colectivistas están en lo cierto y son consistentes al exigir que el principio se aplique a la esfera primaria, la espiritual, igual que se aplica a la esfera material que es sólo secundaria. Si, en la esfera material, le das a un hombre un pedazo de pan que no ha merecido ni ganado, entonces su única pretensión a ese pan es su desgracia y tu pena; entonces, lo equivalente en la esfera espiritual sería la bondad de considerarlo tu igual, una posición que no ha merecido, ignorando su valor real como hombre, y dándole los beneficios morales o espirituales – como amor, respeto, consideración – que los mejores hombres tienen que ganarse, dándoselos por las mismas razones por las que le das un pedazo de pan: porque es una posesión deseable y él es demasiado débil para ganársela.

Los colectivistas (y todos los demás parásitos) ahora están exigiendo el siguiente tipo de caridad: dame pan, porque tú eres fuerte y yo soy débil; y además dame la cortesía de fingir que yo soy tan fuerte como tú, no hieras mi sensibilidad tratándome como si yo fuera débil, dame una limosna de espíritu igual que me das una limosna física; y si no lo haces, estás siendo cruel, egoísta, y nada caritativo.

Esta es la conclusión lógica y la crueldad final de la caridad como principio absoluto.

Ayudarle a un amigo que se lo merece no es caridad, por definición. En primer lugar, tú personalmente quieres que ese amigo tenga éxito o supere su desgracia; tienes una razón para ello, lo consideras bueno o digno o valioso, así que tienes un interés personal en que salga adelante. En segundo lugar, consideras que hay una razón justa por la cual tu amigo debería ser ayudado, sea porque su desgracia es accidental o mayor de lo que merecía.

La caridad implica que su objeto no merece ayuda, pero que se la das de cualquier forma, como un extra: no estás siendo justo, sino magnánimo y misericordioso. Cuando le ayudas a un genio en apuros, estás siendo bondadoso, pero no caritativo. Cuando le ayudas a un vagabundo de la cuneta a quien odias, eso es caridad. Le ayudas, no por compasión hacia un igual, sino por desprecio hacia un inferior: le ayudas basado en tu desprecio. Y sobre esta premisa (que es la definición exacta de caridad) los colectivistas tienen razón al exigir la adoración de los hombres inferiores, por causa de su inferioridad; así que acabas recompensando el fracaso, admirando la incompetencia, amando los vicios, y penalizando el éxito, el logro, la virtud.

Esto es lo que sucede cada vez que uno intenta apartarse de los hechos, es decir, apartarse de la justicia (que es apartarse de la realidad). Independientemente de tus motivos, el resultado sigue siendo falsificar la realidad, evadir los hechos; y las consecuencias serán las de cualquier mentira: corruptas, destructivas y monstruosas. No hay ningún buen motivo para las mentiras. Ni para evadir la realidad. No puede haberlo, por definición. ¿Qué es lo bueno de tal noción? No hay nada bueno excepto la verdad de los hechos, que significa: el método racional como un absoluto.

Existe el mismo tipo de malvada dejadez intelectual en la idea de la «caridad» como el que hay en la idea de amor al prójimo. A partir de la idea de que debes amar a tus hermanos los hombres como recompensa o reconocimiento de mérito o de cualidades entrañables (por lo tanto, debes amar a los hombres que presentan estas cualidades, simplemente porque es justo); eso se ha convertido en la idea de que debes amar, y punto, sin causa ni razón, simplemente amar a todos y a cualquiera por haber nacido con forma humana; y de ahí se ha pasado a “bajo cero”, a “amar a un hombre por sus vicios, amar a un hombre precisamente porque no debería ser amado”.

A partir de la idea de: «Si tienes dudas sobre la evidencia, sé misericordioso, inclínate a darle a un hombre el beneficio de la duda, sé un poco más bondadoso en vez de ser más bien duro cuando no estés exactamente seguro de la justicia»; eso se ha convertido en : «Sé bondadoso, no importa la evidencia, ni siquiera te atrevas a mirar la evidencia, simplemente sé bondadoso»; y luego: «Mira la evidencia y sé bondadoso sólo con aquellos que merecen el peor castigo; su maldad es el derecho que ellos tienen sobre tu bondad. «

Funciona así: primero, «Ama al héroe, odia al bellaco y sé bondadoso con el hombre medio, dándole crédito por lo bueno que posea y no odiándole totalmente por lo malo que pueda haber en él». Luego: «Ama a todo el mundo por igual e indiscriminadamente, sus virtudes o sus vicios personales no deben tener nada que ver con el amor que les debes a todos ellos, sin preguntas ni razones». Y finalmente: «Ama a los bellacos, porque ellos son los desgraciados y la desgracia es el único derecho a ser amado. Odia a los héroes; ellos no pueden exigir amor, puesto que no pueden reclamar piedad o caridad. El amor es una moneda utilizada sólo para limosnas, nunca para intercambios o recompensas”.

Esa es la lógica de tu altruismo y tu caridad. (Y los parásitos lo quieren así porque es un escape de la responsabilidad de adquirir virtudes por las que ser amado, un escape del libre albedrío.)

De la idea de respetar los derechos de otro hombre porque es un ser humano, y esos derechos son suyos por naturaleza y no están sujetos a tu permiso o sanción, por lo que no se te ocurre robar o engañar a otro hombre ni obtener nada de él por la fuerza o contra su consentimiento voluntario, ni esperas nada de él sin ganarlo a través de un intercambio libre. . . hemos pasado a: «Dale la camisa de tus espaldas, si él la quiere; él tiene derecho a ella, así es como muestras respeto por los derechos de otros hombres». De: «No tomes lo que no es tuyo», hemos pasado a: «No tomes nada y regálaselo todo a cualquiera que desee tomarlo. Miseria y desgracia son las únicas reivindicaciones que debe presentar”. (Nada es tuyo, todo es de todos los demás).

¡Maldita sea, tengo que poner fin a la idea de que la desgracia es una llave maestra, y la primera hipoteca sobre cualquier vida! Eso es lo que tengo que detonar.

La idea detrás de este maldito culto a la desgracia es la negación del libre albedrío. Los hombres no son considerados responsables por su fortuna o su desgracia.

La actitud de Dagny y de Galt debe ser una profunda desconfianza hacia el sufrimiento. Hay una diferencia entre la forma en que Dagny soporta el dolor infligido en ella por los demás, lo soporta de forma desafiante, sin permitir nunca que realmente penetre dentro de ella, odiando la idea del dolor, tanto en sí misma como en otros. . . y la forma en que James Taggart, que es un “sólido grito de dolor” usa su sufrimiento para convertirse en una carga sobre personas mejores.

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Fuente: The Journals of Ayn Rand, Part 4 – Atlas Shrugged, 11 – The Mind On Strike

<< Traducción: Objetivismo.org >>

[N. del T.: Diarios de Ayn Rand es una compilación de escritos que Ayn Rand escribió a lo largo de varias décadas, escritos para sí misma y su propia claridad de ideas, y que nunca tuvo intención de publicar. El libro, editado por David Harriman y con un prólogo de Leonard Peikoff, fue publicado por primera vez en 1997 (en inglés). La cita arriba tiene fecha de abril de 1946.]

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Publicado por: enero 13, 2016 12:00 am

9 Comentarios

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9 respuesta a “Sobre la Caridad – por Ayn Rand”

  • godmino says:

    Podemos ampliar la discusión sobre el «trabajador social» para incluir a todo «funcionario público», y decir que esos trabajos en sí son inmorales; que nadie puede ser moral en su trabajo cuando está siendo un instrumento de un Estado coactivo que viola los derechos de sus ciudadanos. (Esto excluye los sectores válidos del gobierno como policía, ejército, sistema legal, etc.) A veces un funcionario no tiene otra opción más que aceptar un trabajo en el gobierno porque es lo único que hay disponible y él tiene que sobrevivir; mientras esté en contra de las ideas colectivistas entonces él está siendo moral, pero el trabajo que realiza no lo es ni puede serlo. (Ejemplos extremos: ser recaudador de impuestos, o sea, usar la fuerza para legalmente quitarles sus bienes a quienes los han producido; o estar en un pelotón de fusilamiento de civiles que han sido condenados a muerte en un país donde las leyes son injustas y arbitrarias.)

  • Rapaz says:

    Me gustaría entender en mayor detalle qué tiene de inmoral el ser trabajador social, para cuando tengáis tiempo.

  • Precisamente, @omingod, la bondad es más amplia que la caridad y concuerdo en ello. Incluso cuando un amigo se encuentra en una situación psicológica difícil por causas que ciertamente han escapado de su control en un momento dado, reporta mucho placer egoísta el ayudarle a superar su condición.

    Pienso que esto vendría siendo caridad privada, aunque no en términos económicos, sino de valores. Yo valoro lo que ese amigo valora, le conozco bien y por eso decido ayudarle y eso sería bondad aplicada a una necesidad puntual de índole psicológica.

    @Miguel es muy esclarecedora tu explicación, y objetiva, gracias.

  • Miguel says:

    Uno tiene dos objetivos morales al dar una ayuda: Una porque es tu placer personal que esa persona con esa ayuda mejore, es decir, tu esposa se muere y necesita costoso tratamiento en hospital americano y gastas todos tus ahorros de una vida en ella, eso es placer egoísta y no caridad porque te va la vida tuya en que la de tu esposa se mantenga.

    Luego está la ayuda a los amigos buenos, esa ayuda es placer egoísta tu aprecias las cualidades morales de tus amigos y les ayudas en base a ellas para ti es una necesidad crucial que tus amigos remonten el vuelo.

    La tercera ayuda es a un desconocido sólo puede ser moral cuando sea en base a la benevolencia por el valor que uno le tiene a la vida humana y en condiciones excepcionales, es decir, siempre que te encuentres con el desastre y le ayudas en emergencia o te encuentras al mendigo y le das la moneda para que coma ese día etc, pero no vas buscando mendigos y desastres para ayudar eso sería inmoral.

    Y la última posibilidad ayudar a hombres malvados y depravados, eso es inmoral porque estás declarando dos cosas, una estás dando un pago inmerecido y yendo contra la justicia y otra estás respaldando el mal y yendo contra la vida.

  • Este artículo en particular me ha servido de mucho, un profundo «gracias» para @omingod… Ahora, lo que no tengo claro es ¿porqué Rand se refiere numerosas veces a la «caridad privada» como algo benévolo? ¿no sería correcto llamarle de otro modo, tomando en consideración la dicotomía de caridad y bondad?

    En lo personal tengo en mi habitación una alcancía que etiqueté con ese nombre: «caridad privada», y es un fondo que utilizo exclusivamente para asistir a personas que a mi consideración lo merecen. El asunto es que con este artículo he quedado descolocado con ese único aspecto.

    • omingod says:

      Me alegro que te haya sido útil el artículo. Ayn Rand habla de la caridad «privada» como siendo benévola porque es voluntaria, basada en el valor y la virtud de quien la recibe, y no es un sacrificio para quien la otorga. Normalmente surge cuando alguien ha tenido una emergencia que no ha sido causada por él mismo (un terremoto, un accidente, una enfermedad, etc.), y lo natural en una sociedad libre es que quienes lo conocen traten de ayudarle a recuperarse (como de hecho ocurría en épocas como en la América del siglo XIX: si un granjero sufría una sequía o un incendio, etc., sus vecinos le ayudaban de tal forma que en poco tiempo estaba tan bien o mejor que antes de la emergencia), y eso a fin de cuentas repercute en bien de todos.

      Lo importante es que esa caridad es *privada*, o sea su fuente son individuos libres — en contraste a la caridad «pública», que no es más que la excusa por la cual los individuos que producen son esclavizados y forzados a contribuir parte de lo que han producido para beneficio de los que no producen. En ese tipo de caridad «pública» está basado el mal llamado «Estado del Bienestar».

      Finalmente, creo que el concepto de «bondad» es más amplio que el de «caridad», que es bondad aplicada a una situación de necesidad puntual.

      Para más detalles puedes ver el concepto Caridad en el glosario, que acabamos de actualizar: http://objetivismo.org/caridad/.

  • Miguel says:

    La caridad y la bondad no tienen porque ser opuestos, lo es cuando es caridad inmerecida, o sea como dice John Galt la cuestión no es dar una monedita a un mendigo o no darla, la cuestión es si uno tiene derecho a existir sin darle esa monedita y si uno tiene que comprar su vida dando monedita a monedita y si cualquier reclamo es la hipoteca más grave sobre nuestra existencia.

    O sea lo que Ayn Rand por boca de John Galt dice aquí es que es irrelevante si uno hace caridad o no en un momento concreto dado, sino que, la cuestión es que uno no tiene deber moral ninguno hacia desconocidos y hacia otras personas porque uno no es responsable de ellos ni ellos te han creado a ti para que tu tengas que vivir para ellos, el hecho es que uno existe y existe no porque nadie quiera que existas y te haya creado específicamente para que existas sino porque es un hecho primario de que existes y tienes tu vida y es tuya como es tuya tienes derecho a vivirla plenamente y nadie tiene ninguna propiedad sobre parte de tu vida o tus valores.

    Con lo cual si uno da caridad lo debe hacer porque racionalmente él lo estime conveniente siempre que pueda hacerlo y el que es objeto de caridad tenga gratitud y no sea malvado sino que se lo merezca entonces es caridad conforme a la justicia, una transacción racional. El problema de la caridad es que se entienda como un deber, porque ocasiona dos consecuencias perniciosas, una de orden ideal o teórico y otra práctico: la primera que se crea que la caridad es moralmente superior a la produccción cuando es lo contrario; para dar caridad previamente hay que producir el objeto de la caridad. Y el otro es de orden práctico, y es que se saquee a las personas que desean alcanzar valores para personas que no lo merecen y que por esa razón se crean con derecho a obtener dichos productos por la fuerza lo cual general otra consecuencia moral y es que las personas se acostumbren al robo, y no al trabajo honesto que es lo que hace que la humanidad prospere.

    Pero no hay nada de malo en ser caritativo si uno puede permitírselo, y siempre exigiendo que la otra persona tenga la debida gratitud y respeto; eso sí, es altamente inmoral hacer de la caridad el propósito central de tu vida, así por ejemplo ser trabajador social es altamente inmoral aunque uno no obtuviera el dinero por la fuerza, sería dedicarse a la mendicidad y llamar a eso trabajo, es una burla obscena al verdadero trabajo productivo.

  • Miguel says:

    La cuestión siempre la he visto clara aún antes de ser objetivista o de haber entrado en contacto con objetivismo, nunca soporté que me tuvieran compasión y mucho menos compasión por una debilidad que ni siquiera tenía pero otros podían creer que tuviera y ahora sé exactamente por qué. Y es que cuando te están dando compasión es porque eres débil, eres de escaso valor y eso hunde tu autoestima, uno debe esforzarse para salir adelante, pero la gente que concede caridad y misericordia normalmente no lo hacen desinteresadamente, lo hacen porque ellos son igualmente bajos de alma y pobres de espíritu y necesitan ganar su autoestima en base a la debilidad de otros no en base a su fortaleza una falsa autoestima no basada en los valores intrínsecos de tu alma sino en los no-valores de otro, es decir, tu estima la alcanzas a través de la miseria de los demás o sea parasitismo en espíritu, parasitas de la miseria moral y material de otros para engañar a tu inexistente ego haciéndole creer que posees virtudes que en realidad no posees, lo explica muy bien James Taggart a su esposa, te recogí de ese barrio miserable para que mostraras gratitud hacia mí, para que supieras que yo era tu benefactor y en que en base a tu bajeza tu me amaras a mí, y cuando ella le dice que aspiraba a merecer su amor, él le contesta que no quería que ella lo mereciera porque si no él tendría que esforzarse para ganar virtudes y valores y retenerla, esa es la esencia de un parásito moral.

  • i4everluis says:

    bondad y caridad, que bueno que separan conceptos para identificar opuestos.

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