Caridad

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“Mi punto de vista sobre la caridad es muy sencillo. No la considero una virtud principal y, sobre todo, no la considero un deber moral. No hay nada de malo en ayudar a otras personas, siempre y cuando se merezcan la ayuda y uno pueda permitirse el ayudarles. Veo la caridad como un asunto marginal. Estoy luchando contra la idea de que la caridad es un deber moral y una virtud cardinal”.

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El hecho de que un hombre no tenga ningún derecho sobre los demás (es decir, que no sea el deber moral de ellos el ayudarle y que no pueda exigir esa ayuda por derecho) no impide o prohibe la buena voluntad entre los hombres, y no hace que sea inmoral el ofrecer o aceptar asistencia voluntaria que no implique un sacrificio.

Es el altruismo lo que ha corrompido y pervertido la benevolencia humana, al considerar al donante  como un objeto de inmolación y al receptor como un objeto de pena miserablemente impotente que detenta una hipoteca sobre las vidas de otros; esa es una doctrina extremadamente ofensiva para ambas partes, y que no les deja a los hombres otra opción más que la de ser víctimas sacrificables o caníbales morales. . . .

Para ver la cuestión en su perspectiva adecuada, hay que empezar por rechazar los términos del altruismo y todo su indecente mal sabor de boca emocional, y luego reconsiderar desde un punto de vista nuevo y fresco las relaciones humanas. Es moralmente apropiado aceptar ayuda cuando ésta es ofrecida, no como un deber moral, sino como un acto de buena voluntad y de generosidad, cuando el donante se lo puede permitir (es decir, cuando no implica un sacrificio de su parte), y cuando es ofrecida en respuesta a las virtudes del receptor, no en respuesta a sus defectos, debilidades o fallos morales, y no en base a su necesidad como tal.

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El método apropiado para juzgar cuándo o si se le debe ayudar a otra persona es haciendo referencia al propio interés racional de uno mismo y a la propia jerarquía de valores: el tiempo, el dinero o el esfuerzo que uno da o el riesgo que uno toma deben ser proporcionados al valor de esa persona en relación a la propia felicidad de uno.

Para ilustrar esto con el ejemplo favorito de los altruistas: la cuestión de salvar a una persona que se está ahogando. Si la persona a ser salvada es un extraño, entonces es moralmente apropiado salvarla sólo si el peligro para la propia vida es mínimo; si el peligro es grande, sería inmoral intentarlo: sólo una falta de autoestima podrían permitir que uno valorase su propia vida menos que la de cualquier extraño que apareciese. (Y, por el contrario, si te estás ahogando no puedes esperar que un desconocido arriesgue su vida por ti, recordando que tu vida no puede ser tan valiosa para él como la suya propia).

Si la persona a ser salvada no es un extraño, entonces el riesgo que uno debe estar dispuesto a asumir será mayor en proporción a la magnitud del valor que tiene esa persona para quien asume el riesgo. Si es el hombre o la mujer que uno ama, entonces uno puede estar dispuesto a dar su propia vida para salvarlo a él o a ella, por la razón egoísta de que la vida sin la persona amada podría ser insoportable.

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“Como medida básica de autoestima, aprende a tratar como la marca de un caníbal a la demanda de cualquier hombre por tu ayuda. Demandarla es clamar que tu vida es su propiedad – y por más odioso que pueda ser ese clamar, hay algo más odioso aún: tu consentimiento. ¿Preguntas si alguna vez es apropiado el ayudarle a otro hombre? No – si lo reclama como su derecho o como el deber moral que le debes. Sí – si tal es tu deseo, basado en tu propio placer egoísta y en el valor de su persona y de su lucha. El sufrimiento como tal no es un valor; sólo la lucha del hombre contra el sufrimiento lo es. Si decides ayudarle a un hombre que sufre, hazlo solamente en base a sus virtudes, a su esfuerzo por recuperarse, a su pasado racional, o al hecho de sufrir injustamente; así tu acción aún es una transacción, y su virtud es el pago por tu ayuda. Pero ayudarle a un hombre que no tiene virtudes, ayudarle sólo en base a su sufrimiento como tal, aceptar sus fallos, su necesidad, como una reivindicación – es aceptar la hipoteca de un cero sobre tus valores. Un hombre que no tiene virtudes es alguien que odia la existencia y actúa bajo la premisa de la muerte; ayudarle es premiar su maldad y respaldar su carrera de destrucción. Sea tan sólo un céntimo que no echarás de menos o una amable sonrisa que no haya merecido, el tributo a un cero es una traición a la vida y a todos los que luchan por mantenerla. Es de tales céntimos y sonrisas que la desolación de tu mundo está hecha”.

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La pequeña minoría de adultos que son incapaces de trabajar – no simplemente perezosos – tienen que depender de la caridad voluntaria; la desgracia no es una reivindicación para esclavizar a otros; no existe tal cosa como el derecho a consumir, controlar, y destruir a aquellos sin los cuales uno sería incapaz de sobrevivir.

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Fuentes:

“Entrevista en la revista Playboy” Marzo 1964

“The Question of Scholarships,” The Objectivist, June 1966, 6

“The Ethics of Emergencies,” The Virtue of Selfishness, 45

“Discurso de Galt”, For the New Intellectual

“¿Qué es Capitalismo?”, Capitalism: The Unknown Ideal

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definitivo ebooks 1

Publicado por: Julio 26, 2013 12:52 am

21 Comentarios

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  • G Truchuelo R says:

    @César, si, ciertamente eso no es una garantía de que vayan a escoger el camino de la prosperidad y la libertad. Pero supongo que algo influiría, al menos, para desmistificar esas sociedades de falsas y perjudiciales ideas

  • César González says:

    @Trochuelo, no creo que regalar la Rebelión de atlas a cualquier persona(a los africanos o a cualquier persona) buscando resultados a largo o a corto plazo , ayude de algo. Me explico, se los puedes regalar y hasta puedan llegar a entenderlo todo a la perfección pero ni tú ni nadie los puede hacer aceptar la realidad de las cosas, eso es una decisión personal. Supongamos que entienden cada palabra que dice Rand, eso no basta ,ahora que tienen las cosas claras tienen que enfrentarse a la decisión de : seguir viviendo de manera irracional o empezar hacerlo racionalmente.

    Hablando en mi experiencia ,es muy triste y doloroso ver como queriendo compartir un descubrimiento tan hermoso como lo es la razón con aquellos a los que aprecias, verlos tomar la decisión de seguir el camino contrario a la felicidad.

  • Alberto says:

    Por cierto, para contextualizarlo más…

    Decir que no le dará grandes beneficios a largo plazo, pero que siempre le ha gustado viajar, conocer culturas y ayuar a la gente (además de querer probar vacaciones “diferentes”, que ahora está muy de moda).

    Y tienes razón, dar un contexto adecuado siempre es muy importante, en todos los comentarios de dudas sobre la moralidad que he visto que no lo tenían, lo he pedido 😀

  • Alberto says:

    ¡Muchas gracias!

    Sí, lo sé, moralmente hablando el contexto es muy importante (por eso intenté contextualizar la situación lo máximo posible, pero no puse sus motivaciones, fallo mío).

    Otra vez, muchas gracias por la explicación, ha sido de mucha utilidad 😀

    -Alberto

  • G Truchuelo R says:

    @Pablo, hay un capitulo en La Virtud del Egoísmo que trata ese tema bien a fondo, te recomiendo leerlo! Un saludo!

  • G Truchuelo R says:

    Bueno, Alberto, yo diría que de por sí, con la información que has dado, no es una acción moralmente clasificable, todo depende de las motivaciones, intereses u objetivos del sujeto que desea irse a África.

    “Irse a África de voluntariado” es una acción demasiado ambigua; ¿Se quiere ir porque requiere un mes de experiencia en ese continente para acceder a un puesto de trabajo mejor para él? ¿O acaso lo que desea el sujeto es dedicarse en cuerpo y alma en satisfacer los intereses de los demás, sacrificando los suyos propios, no en África, sino donde sea y cuando sea? Como ves, te diría que me comentases más sobre el caso concreto, sobre el *contexto*.

    Como curiosidad, yo siempre he querido ir un mes o dos de voluntariado a algún país “diferente” a los comúnmente transitados por el turismo occidental, pero mis motivaciones son bien distintas a las que podría tener un misionero: primero y ante todo, me gusta viajar, y además, a sitios “exóticos”; lo mismo me da ir a hacer surf a Bali que ir a ayudar en algún pueblo perdido de Filipinas. Es un viaje en el cual puedes aprender muchas cosas en cuanto a supervivencia, don de gentes, conocer culturas y en definitiva, curtirse uno mismo.

    Pero obviamente tengo intereses mucho mayores para mi que descargar cajas de un camión de la cruz roja; no es un interés que prevalecer sobre otros intereses personales.

    Podríamos decir igualmente que seria un sacrificio (o una gran estupidez) el poner en riesgo mi vida por ir una semana a hacer surf a algún pueblo costero infectado por Ébola. O, una bonita forma de terminar mi vida si me diagnostican un mes de vida por un cáncer irreversible, con la imposibilidad de planear a largo plazo mi vida.

    …Como ves, todo depende del contexto. Los típicos “clichés” no son siempre suficientes para determinar si uno está cometiendo sacrificios o inversiones, “ir a África de voluntariado” no tiene por qué ser asimilado como un acto de sacrificio, así como tampoco “hacer mucho dinero de cualquier forma” un acto de egoísmo.
    (¿Has visto The Wolf of Wall Street? mucha gente diría que el protagonista es un claro ejemplo de egoísta: Un cabecilla del mundillo de WallST experto en estafar a gente con el único objetivo de forrarse – Pero, realmente es egoísta? ¿Qué beneficio *real* le aporta el computo global de sus acciones a largo plazo? Mira como termina. Un matrimonio roto, la gente que significaba algo para él desaparece de su vida, y casi se ve en la calle sin nada, aparte de terminar en prisión)

    Un misionero tiene una motivación completamente diferente a la que puede tener un joven que acaba de terminar la carrera y decide igualmente irse unos meses a África, el misionero piensa que eso es un objetivo primordial en su vida, es decir, cree que el sacrificio por el sacrificio, la mera existencia por y para los demás, es lo moralmente correcto, y por lo tanto “siente” la necesidad de ir a dedicar su vida en todos los aspectos donde más la necesiten, donde más pueda sacrificarse.

    Por otra parte, cualquier ayuda “clásica” que se mande a esos países es inservible, y sólo alimenta más la situación que padecen en esos países. ¿Comida? ¿Recursos? ¿Mano de obra? obviamente no les falta absolutamente nada… salvo el primer paso para que se pueda establecer una sociedad basada en el contractualismo: la protección efectiva de los derechos individuales, seguridad jurídica. De hecho, los que piensan que “los negritos de África necesitan ayuda de los blancos occidentales” son ciertamente unos racistas en consideración. ¿Acaso los negros son inferiores? ¿Es que occidente no es capaz de ver cual es el problema REAL en África?

    Regalar La Rebelión de Atlas a cada africano tiene, a largo plazo, un beneficio infinitamente mayor que regalarles toneladas de alimentos y medicinas; precisamente porque quizás llegarían a entender que no necesitan ayuda sino que los dejen en paz – tanto internamente como exteriormente –

  • Alberto says:

    Hola!

    Hoy me ha asaltado una duda en relación a este tema. Quizás es fruto de que no lo haya entendido bien, pero me ha hecho pensar bastante.

    Imaginemos un joven, sano y con X tiempo de vacaciones. Dispone del tiempo y las ganas de ir de voluntariado para ayudar a una aldea africano. ¿Es moralmente correcto que vaya?

    Antes de que digáis la respuesta obvia, me gustaría recordar que uno no puede saber si los del poblado tienen virtudes, o si son moralmente correctos. Es decir, puede ir (sin él saberlo) a una aldea totalmente colectivizada, donde se siguen practicando sacrificios y se sigue una religión radical sinsentido (adorando al Gran BleBle del Monte). Es decir (sacado directamente del discurso de Galt), no se debería ayudar a alguien así.

    Se me han ocurrido varias cosas, pero no me acaban de convencer…

    -Al ser decisión racional del hombre (no sabía que iría ahí), debe ser respetada, ya que no afecta a nadie

    -El hombre debería enseñarles moralidad (la reacción que debería tener según acepten o no también me intriga)

    -El hombre debe irse, ya que es moralmente malo tratar con esos individuos.

    Esas son las principales soluciones, pero no me acaban de llenar… ¿Qué opináis? ¿Moralidad de la caridad o Decisiones personales? ¿Enseñar moralidad a la aldea cual sacerdote? ¿Irse si no le escuchan? ¿Insistir más?

    Me tiene bastante intrigado, muchas gracias.

  • Alberto says:

    Hola!

    Voy a intentar responderte (intentar, ya que aún estoy empezando en el Objetivismo, y quizá me deje algunas cosas que a otros les parezcan obvias):

    Antes que nada, deberías dar más datos de qué hizo ese vecino para necesitar caridad. ¿Un terremoto destrozó su casa sin poder hacer nada? ¿O es porque, después de perder su trabajo, se niega a aceptar otros?

    En el primer caso (teniendo en cuenta que no es alguien demasiado cercano), tu “motivación” para ayudarle podría ser simplemente que está sufriendo injustamente, sin poder salir por sus medios. Es decir, como un “tributo” (sin sacrificarte, obviamente) a la vida humana y a la lucha contra el sufrimiento inmerecido (“el sufrimiento como tal no es un valor, la lucha contra el sufrimiento sí”).

    En el segundo caso (que, por desgracia, está considerado el estandar de “persona que debes ayudar sí o sí”), no tienes por qué ayudarlo, ya que él mismo está provocando su sufrimiento, intentando vivir a costas de otros, desafiando a la realidad (haciendo que estando tirado en el sofá “aparezca” un plato de comida y un montoncito de monedas en la puerta).

    En resumen: Si el problema es inmerecido e inevitable, aunque no te haga mejor persona, servir a tu propio placer egoísta viendo salir del sufrimiento a alguien, es (a mi ver) suficiente motivación.

    Recuerdo que aún soy bastante nuevo en esto, por lo que cualquier corrección y crítica (con fundamentos y bien expresada) será bien recibida para mejorar =)

  • Pablo says:

    Hola a todos:

    Os querría hacer una pregunta en relación con el asunto al que se refiere esta página: la caridad. Me encantaría que me dierais vuestro punto de vista y me aclaráseis la siguiente duda, si os parece bien.

    Hace unos días estuve viendo un video de Peikoff en el cual él comentaba que el hecho de dar caridad no es virtuoso ni hace al hombre más bueno (no son palabras literales, pero es lo que entendí de lo que escuché). Apuntaba también que sería raro que en una sociedad libre nadie ayudara a un necesitado de manera particular.

    Estas afirmaciones, si no he añadido nada incorrecto, me hicieron pensar en que, si un hombre no puede ser considerado “mejor” o “bueno” por ayudar a alguien (no hablo de alguien a quien él le tenga gran estima, quizá un vecino cualquiera con el que tiene una relación cordial), no pienso que el hombre tenga ningún incentivo para llevar a cabo esa conducta de “buena voluntad”.

    Así las cosas, me gustaría preguntaros cuáles serían las razones por las que un hombre en una sociedad libre y egoísta ayudaría a otro, teniendo en cuenta que esa persona no significa mucho en su vida y que el acto de caridad no le supondría un sacrificio y sí significaría algo para la persona necesitada.

    Muchas gracias de antemano y felicidades por vuestra encomiable labor.

  • emy grant says:

    Cuando se trata de altruismo debemos ser capaces de hacer una analogia entre “vivir”y “nadar” (no el nadar deportivo sino el acto de mantener tu cuerpo, vivo, en estado de flotaciòn).
    Si nos imaginamos que somos los supervivientes de un gran Titanico, hundido en alta mar, nos podemos mas facil dar cuenta que nadando, nada te queda para compartir con los demas por que toda la energia que puedes desarollar sirve para mantenerte tu, a ti mismo, vivo.
    Para ser altruisto hay que robar (de algun modo) a los demas para dar, tu, a quien quieres.

  • DíaNegro. says:

    Qué opinan ustedes por ejemplo de la situación que sucede comúnmente en algunos lugares en los autobuses:

    Que se suba una mujer en avanzado estado de senilidad, o una mujer embarazada, o una mujer con un niño pequeño en sus brazos… y que lo “común” (o lo que la gente esperaría) es que sea que un joven o un hombre sea quién se ponga de pie (o una mujer, según la ubicación de la misma en el bus y si el autobus está tan lleno que no hay mucho paso) y le ceda el lugar.

    Pero cuando hay alguien que sea hombre o mujer y esta sentado(a), y deje que esta persona (anciana, embarazada o con con un niño en brazos) pase junto a este(a) y no le ceda el lugar, ¿Es lícito juzgar que la persona no quiera dar la silla, ya sea porque está cansada, enferma, dolorida o porque no quiere incomodarse, pese a que la persona que se subió (anciana, embarazada o con un niño) tenga necesidad de sentarse?… Pregunto esto porque he visto que en ocasiones los demás empiezan a acometer con juicios, por ejemplo, cuando un hombre no cede la silla, no faltan mujeres o ancianas que digan cosas como “uich, se acabaron los hombres”, o “ya no hay caballerosidad y decencia” o “por eso el mundo está como esta”…

    Pero cuando una mujer no da el puesto, si alguien dice algo, empiezan con lo de machismo (si fue un hombre) o cosas por el estilo (nuevamente, son cosas que he visto).

    ¿Qué opinan?…

  • Rapaz says:

    Pablo, lo que defiende el Objetivismo respecto a la ayuda al prójimo es muy sencillo: ayúdale porque sinceramente quieres, no porque te sientas o estés obligado. Que sea algo libre, no imperativo.

    Si te fijas en los héroes de las novelas de Ayn Rand, prácticamente todos son generosos y compasivos. Creo que la propia Ayn Rand definió esto con las siguientes palabras: “Estos personajes ayudan al prójimo por empatía y no por culpa.”

  • Miguel says:

    La caridad es algo secundario en la vida, de hecho una persona que vive de la caridad si tiene autoestima debería odiar esa situación y debería querer mejorar sus circunstancias encontrando trabajo, en general, la caridad es contraria a la autoestima tanto para quien la da como para quien la recibe, y un receptor de caridad debería encontrar trabajo lo antes posible, y el problema del altruismo y el socialismo es que generan desempleados y pobres masivamente y les hace creer que es bueno que sean débiles e improductivos y para hacerle creer una persona que ser receptor de caridad es bueno hay que hacerle creer que el dador o donador es malvado y no merece la riqueza que ha acumulado por medio de la producción.

    Te voy a dar una frase que dice un personaje de una novela de Robert Heinlein: La Luna es una Cruel amante: Todo tiene un precio y a la larga lo que parece que es gratis sale el doble de caro.

    Y una persona que pretende recibir algo por nada al final le sale más caro porque el precio que paga por la caridad que han hecho con él es la dependencia parasitaria espiritual que tiene de los que distribuyen los objetos de caridad, traicionando su autoestima y vendiendo su alma.

    Los que dicen que hacen las cosas desinteresadamente en realidad lo que piden es que vendas tu alma a ellos y vendas tu mente y tu independencia y tu libertad para que dependas de ellos espiritualmente.

    El altruismo genera corrupción espiritual entre el que sacrifica, el que es sacrificado y el que recibe el sacrificio, es una relación donde todos pierden, el altruismo y la caridad permanente exigen un precio que ninguna persona en su sano juicio debería querer pagar, su propia alma o sea su consciencia y mente.

    • godmino says:

      “Esa, la más vil de las criaturas – el doble parásito que vive de las llagas del pobre y de la sangre del rico – es lo que los hombres han llegado a considerar un ideal moral”. (del discurso de Galt)

  • Miguel says:

    No, no es un error ser generoso y disfrutar haciéndolo porque uno valora la vida humana y la felicidad de las personas. Lo que es malo es sacrificarte por los demás, es decir, poner la felicidad ajena por encima de la tuya propia, que es al fin y al cabo lo que significa vivir para los demás. Significa que uno en vez de dedicarse a su felicidad y bienestar, se dedica a satisfacer la felicidad de los demás incluso a costa de sí mismo.

    Dar dinero para las personas que uno ama no es caridad es amor hacia a ellas y placer egoísta que uno recibe para su vida y felicidad de que ellas estén bien, dar dinero a desconocidos como generosidad por el placer que uno siente de ver como los demás gracias a ti remontan el vuelo, depende, puede ser egoista y generoso si uno no se dedica toda la vida a hacer caridad y poner a los demás por encima del propio disfrute de la vida, lo hace como excepcion y si uno puede permitirselo pero lo hace como accesorio y sin considerar que es más virtuoso ser caritativo que ser productivo y vivir para uno mismo, si es altruismo cuando uno hace caridad porque se siente culpable de ser feliz y de poder atender tus propias necesidades por ti mismo y crees que lo moral y virtuoso es vivir para aliviar el sufrimiento ajeno.

    Las instituciones privadas de beneficiencia pueden ser egoístas o altruistas según el motivo que les lleve a ello a las personas que hacen la caridad, pero dedicarse exclusivamente a hacer caridad es malvado, porque ¿ De qué vive la persona que hace caridad todo el tiempo en una institución de beneficiencia,?: Tendrá que producir o trabajar en algo, porque para hacer caridad debe haber productores que generen los bienes que van a ser donados caritativamente

    ” Al hombre se le ha enseñado que es mas virtuoso dar que crear, pero no se puede dar lo que no ha sido creado” Es decir, el acto primordial que una persona debe realizar en su vida es producir y trabajar para sí mismo para mantener su vida, y solo cuando tiene un remanente que no dedica a su vida y felicidad personal puede moralmente destinarlo si voluntariamente lo decide a caridad, pero no como un deber, sino como un acto de benevolencia que sea agradecido por parte de los receptores de esa caridad, o sea el pago que una persona que dona a la caridad recibe es espiritual y es el hecho de que se le reconozca su superioridad productiva, en cambio, si uno dona a la caridad y lo que recibe es odio por el hecho de que él es fuerte y productivo entonces seguir donando a esa gente es inmoral y altruista.

  • Pablo says:

    Según Objetivismo, ¿es un error ser generoso o muy generoso y disfrutar siéndolo?

    Y otra cuestión. Aceptando que sea inmoral obligar a alguien a ser caritativo -con los que conoce y con los que no-, ¿entre hombres libres, no sería mejor persona -en estrictos términos de caridad- el que disfruta ayudando a su prójimo? ¿Son las instituciones privadas de beneficencia de Estados Unidos inmorales, o más bien son egoístas porque su satisfacción es ayudar al prójimo?

  • Jan says:

    Oh! esa es. Sí, el otro día observé un cartel que decía por título: “Labor altruista”, y el mensaje era en mis palabras (ya que fue hace meses): si tienes ropa de sobra o que ya no uses, dónala a personas de bajos recursos… blabla

    Con eso puedes observar la distorsión del término “altruismo”. Te pide que si tienes ropa que no uses, la dones ya que supone que no te afectará, pero altruismo no es simplemente ser generoso o ayudar a otros, es sacrificarte a ti mismo por los otros. Aquí se confunde “Altruismo” con “generosidad”.

    Por otro lado, en libros de sociología y psicología puedes leer capítulos llamados: “Altruismo como conducta pro social”, y al leerlo en efecto, explican lo que es el altruismo tal cual y sin embargo lo consideran como conducta pro social (véase libro Psicología del desarrollo, papalia. Undécima edición, editorial Mc Graw Hill).

    Si se les enseña a los hombres que el altruismo es lo que todos debemos aceptar y practicar, no me extraña que una sociedad comience a auto destruirse. Y sí, sólo un egoísta racional es capaz de ser generoso y ayudar si está dentro de sus intereses, pues qué mejor que, en caso de que se te solicite o tu preguntes si lo necesita, ayudar a alguien que es de valor para ti, lo merece y te permites esa ayuda, sientes satisfacción, una satisfacción que un altruista jamás podrá experimentar ya que su código le pide que se sacrifique a lo inmerecido, a lo que no valora. Luego esperará que los demás hagan lo mismo con él, creerá que los otros tienen la obligación de ayudarle siendo la necesidad como criterio de ello. De mi parte me alejo de esas personas, no tienen nada qué ofrecerme mas que heridas y odio y ello jamás podrán ser un valor.

    Leí lo de Obama mas no tengo nada qué aportar, estoy de acuerdo. Vemos que egresar de una gran universidad y/o tener alto promedio no equivale a ser racional (Peter Keating, aunque no fue una gran universidad, salió con reconocimientos como mejor estudiante).

  • Miguel says:

    El problema es que hay mucha gente atada a lo concreto que es incapaz de comprender que solo un hombre egoísta puede ser generoso y hacer algo apropiado por los demás, y parafraseando a Howard Roark, la única declaración correcta que puede darse entre seres humanos es: ” dejénme en paz”, la gente confunde altruismo con generosidad y definen pobremente al altruismo como darse a los demás, y no como realmente debe significarse: vivir para los demás o existir poniéndo tu vida por debajo de los fines ajenos. De ahí las declaraciones de Obama que demuestran que la estupidez puede llegar incluso a un brillante egresado de Harward.

  • Miguel says:

    Este es el texto original, en El Manantial:

    ” »Los hombres han aprendido que la virtud más alta
    no es realizar, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo
    que no ha sido creado. La creación es anterior a la
    distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que
    distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de
    un beneficiario. Sin embargo, se nos ha enseñado a
    admirar al imitador, que otorga dones que él no ha
    producido. Elogiamos un acto de caridad y nos
    encogemos ante un acto creador.”

    Por razones obvias de no revelar la trama a quien no haya leído el manantial me abstengo de decir en que contexto aparece esta frase.

  • Jan says:

    No recuerdo textualmente cómo lo dice Rand en The Fountainhead, pero la idea es: si se valora más el dar que el crear, se cae en un error porque antes de dar, se tiene que crear. No puedes dar valores ya sean materiales o de espíritu si no los has creado antes. Por lo tanto vale mas crear pues sin ello no hay valor que ofrecer. Los que viven de caridad viven de quienes producen, sin embargo, que valor se le da a quienes producen? se les tacha de inmorales por buscar su propia felicidad, por luchar, por ganarse una recompensa merecida con cada gota de sudor, por su orgullo.

    Por eso un sistema social en el que los que si producen no sean estorbados por los que no, es necesario para el progreso. De lo contrario poco a poco los parasitos fomentan la inmoralidad en la que viven arrastrando a todos invitandoles a entrar en su putrefaccion. La estrategia usada es llegar por la moral, convenciendo que es la manera virtuosa de vivir. Pienso que algunos son incosncientes de su codigo pero si fuesen conscientes y aun conservan algo de autoestima, cambiarian drasticamente por el valor que se tienen a si mismos. Despues de todo, quien podria vivir de los otros y por los otros?

  • Alpha_Columbia_1776 says:

    Se me iluminan los ojos cuando leo el discurso de Galt. Cuando lo lea entero, tendre lo mas parecido a una epifanía.

    “Si das dinero para ayudar a un amigo, no es un sacrificio; si se lo das a un extraño indigno, sí lo es.”

    …Que es para un hombre corriente ser indigno? Si os fijais, hoy en dia, con la moral predominante del sacrificio como virtud maxima, cuando caminais por las calles de una gran ciudad, muchos de los que os piden vuestro dinero no lo hacen con el objetivo de ganarselo, ya que *no solo* no os ofrecen a vosotros si no tampoco a si mismos, un valor que supere tan siquiera el valor de los pocos centavos que os reclaman como deber moral, aunque sea la simple promesa de que intentaran ganarse el alma.

    Donde la virtud maxima es el perder y entrar en un estado de ausencia de valores como un fin moral en si mismo, es curioso ver como la sociedad como sistema va encaminandose hacia el abismo, se puede observar en simples cosas que vemos dia a dia, en este caso por ejemplo, la mayoria de vagabundos que mientras os miran a los ojos aluden a sus desgracias personales como si fuesen sus valores, capaces de ser intercambiados por vuestros valores “de verdad”.
    Cuantas mas desgracias tenga uno, mas “derecho” tiene a vuestros valores. Un hombre que no tiene ninguna desgracia, *no es digno* de merecer vuestro dinero, pero un hombre que ha sido atropellado por un camion y sus piernas han tenido que ser amputadas en una complicada operacion, si lo es.

    Supongo que pocos habreis visto (yo al menos no) a un vagabundo mostrando sus valores, dando a conocer sus cualidades personales positivas; “estoy en paro, busco trabajo a cambio de comida como minimo, se me da bien coser y tengo fuerza de voluntad, termino todo lo que me propongo, ayuda”. Es ciertamente una desgracia caer en una situacion asi, pero un vagabundo con un cartel asi esta enfocando la realidad de una forma totalmente diferente al que enumera sus desgracias personales, cuantas mas, mejor.

    Esta consecuencia de dicha moral es representada bien en El Manantial:

    …”La primera campaña del Banner fue para conseguir dinero con fines beneficos. Desplegado en toda su amplitud, con una cantidad de espacio igual, el Banner publicó dos relatos: uno, acerca de la lucha de un hombre de ciencia que se moría de hambre en una buhardilla, trabajando en un gran invento; el otro; acerca de una camarera, la amante de un asesino que habia sido ejecutado, la cual esperaba el nacimiento de un hijo ilegitimo. Uno de los relatos fue ilustrado con diagramas cientificos, el otro con el relato de una muchacha de boca caida, con expresion tragica, y mal vestida. El Banner pidio a sus lectores que ayudaran a ambos desdichados. Recibio 9.55$ para el joven sabio y 1067$ para la madre soltera.

    Gail Wynand citó a los redactores para una reunion. Colocó sobre la mesa el ejemplar del diario que contenia los dos relatos y el dinero recogido para ambos.
    -Hay alguno que no comprenda? -preguntó. Nadie respondio. Entonces añadio-: Ahora saben todos que clase de diario va a ser el Banner..”

    De esta forma, la sociedad termina valorando lo negativo frente a lo positivo, la desgracia y la necesidad frente al exito y la abundancia.

    Ya lo comente una vez, si la sociedad es un sistema logico, integrado, y le aplicas la moral del sacrificio como maxima virtud, no es de extrañar que termine crucificada entera (otra vez).
    Sigo sin entender por que los que dicen ser altruistas se quejan cuando les quitan dinero que se han ganado, por algo que les es ajeno y del que no obtienen ningun interes personal.

    Con esto quiero decir que no es malo pedir ayuda en absoluto, pero en cierto modo yo no soportaria tener que vivir el resto de mi vida pidiendo sin poder dar nada a cambio, aunque fuesen valores tan simples como el amor, o amistad, no podria vivir el resto de mi vida sin ganrmela, si no, mi vida si que dejaria de tener sentido y la terminaria

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