Patentes y Derechos de Autor

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Las patentes y los derechos de autor son la aplicación jurídica de lo que es el fundamento de todos los derechos de propiedad: el derecho del hombre al producto de su mente.

Todo tipo de trabajo productivo implica una combinación de esfuerzo mental y físico: de un pensamiento y de una acción física que traduce ese pensamiento en algo material. La proporción de esos dos elementos varía según los diferentes tipos de trabajo. En el extremo inferior de la escala, el esfuerzo mental necesario para realizar un trabajo manual no cualificado es mínimo. En el otro extremo, lo que las leyes de patentes y derechos de autor reconocen es el papel primordial del esfuerzo mental en la producción de valores materiales; estas leyes protegen la contribución de la mente en su forma más pura: el originar una idea. El tema de las patentes y derechos de autor es la propiedad intelectual.

Una idea como tal no puede ser protegida hasta que se le ha dado una forma material. Una invención tiene que ser plasmada en un modelo físico antes de poder ser patentada; un cuento tiene que ser escrito o impreso. Pero lo que las patentes o derechos de autor protegen no es el objeto físico en sí, sino la idea que él encarna. Al prohibir la reproducción no autorizada del objeto, la ley declara, en efecto, que el trabajo físico de copiarlo no es la fuente del valor del objeto, que ese valor es creado por el autor de la idea y no puede ser utilizado sin su consentimiento; por lo tanto, la ley establece el derecho de propiedad de una mente sobre lo que ella ha traído a la existencia.

Es importante señalar, a este respecto, que un descubrimiento no puede ser patentado, sólo una invención puede serlo. Un descubrimiento científico o filosófico, que identifica una ley de la naturaleza, un principio o un hecho de la realidad antes desconocido, no puede ser la propiedad exclusiva del descubridor, puesto que: (a) él no lo creó, y (b) si decide hacer público su descubrimiento, afirmando que es verdad, no puede exigir que los hombres continúen aceptando o practicando falsedades a menos que él les dé permiso. Él puede patentar el libro en el que presenta sus descubrimientos, y puede exigir que su autoría del descubrimiento sea reconocida, que ninguna otra persona lo plagie o se apropie del crédito que le es debido a él, pero no puede patentar el conocimiento teórico. Patentes y derechos de autor se refieren sólo a la aplicación práctica del conocimiento, a la creación de un objeto específico que no existía antes en la naturaleza, un objeto que, en el caso de las patentes, tal vez nunca habría existido sin el autor que lo creó; y, en el caso de derechos de autor, nunca habría existido.

El gobierno no “otorga” una patente o un derecho de autor, en el sentido de un regalo, un privilegio o un favor; el gobierno simplemente los protege, es decir, el gobierno certifica el origen de una idea y protege el derecho exclusivo de su propietario a su uso y disposición. Un hombre no está obligado a solicitar una patente o derechos de autor; puede regalar su idea si le place; pero si desea ejercer su derecho de propiedad, el gobierno le protegerá, como protege todos los otros derechos. Una patente o derecho de autor representa el equivalente formal de registrar un título de propiedad inmobiliaria. El registro de patentes o derechos de autor de un objeto físico representa una declaración pública de las condiciones en las que el inventor o el autor está dispuesto a vender su producto: para uso del comprador, pero no para ser reproducido comercialmente.

El derecho a la propiedad intelectual no puede ser ejercido a perpetuidad. La propiedad intelectual representa un derecho, no sobre objetos materiales, sino sobre la idea que ellos encarnan, lo que significa: no simplemente sobre la riqueza que ya existe, sino sobre riqueza que aún no ha sido producida, un requerimiento de pago por el trabajo del inventor o el autor. Ninguna deuda puede extenderse hasta el infinito.

La propiedad material representa una cantidad fija de riqueza que ya ha sido producida. Puede ser transferida a los herederos, pero no puede permanecer en su poder a perpetuidad, sin que ellos hagan ningún esfuerzo: los herederos pueden consumirla, o deberán ganarse su posesión continuada con su propio trabajo productivo. Cuanto mayor sea el valor de la propiedad, mayor será el esfuerzo exigido del heredero. En una sociedad libre y competitiva, nadie podría mantener la propiedad de una fábrica o de un terreno sin realizar el esfuerzo adecuado.

Pero la propiedad intelectual no puede ser consumida. Si fuera mantenida a perpetuidad, conduciría a lo contrario del principio mismo en que se basa: conduciría, no a la recompensa merecida por los logros obtenidos, sino al inmerecido apoyo al parasitismo. Se convertiría en un gravamen acumulativo sobre la producción de generaciones venideras, que en última instancia las paralizaría. Considerad qué sucedería si, al fabricar un automóvil, hubiera que pagarles royalties a los descendientes de todos los inventores involucrados, comenzando por el inventor de la rueda y de ahí en adelante. Además de la imposibilidad de mantener esos registros, considerad el estado circunstancial de tales descendientes y la irrealidad de sus demandas inmerecidas.

El heredar propiedad material representa una demanda dinámica sobre una cantidad fija de riqueza; el heredar propiedad intelectual representa una demanda estática sobre un proceso de producción dinámico.

Un logro intelectual, de hecho, no puede ser transferido, así como la inteligencia, la habilidad, o cualquier otra virtud personal no puede ser transferida. Lo único que puede ser transferido es el resultado material de ese logro, en forma de riqueza que ha sido efectivamente producida. Por la naturaleza misma del derecho de propiedad intelectual en el que se basa – el derecho del hombre al producto de su mente – ese derecho termina con él. Él no puede disponer de aquello que no puede conocer o juzgar: los resultados que aún no ha sido producidos, los resultados indirectos o potenciales de sus logros cuatro generaciones – o cuatro siglos – más tarde.

Es en este tema en el que nuestra terminología más bien colectivista puede ser equívoca: al expirar una patente o unos derechos de autor, la propiedad intelectual en cuestión no se convierte en “propiedad pública” (aunque se dice que está “en el dominio público”); deja de existir como propiedad. Y si el invento o el libro siguen siendo fabricados, el beneficio de esa propiedad anterior no va a parar al “público”, sino a los únicos herederos válidos: a los que producen, a los que realizan el esfuerzo de plasmar esa idea en nuevas formas materiales y, por tanto, de mantenerla viva.

Puesto que los derechos de propiedad intelectual no puede ser ejercidos a perpetuidad, la cuestión de su límite de tiempo es un tema enormemente complejo. Si se les limita a la vida del autor que los origina, destruiría su valor al hacer imposibles cualquier acuerdo contractual a largo plazo: si un inventor muere un mes después de lanzar su invento al mercado, eso puede arruinar al fabricante que haya invertido una fortuna en su producción. Bajo tales condiciones, los inversores no podrían asumir riesgos a largo plazo; cuanto más revolucionario o importante fuera un invento, menor sería la probabilidad de conseguir financiación para él. Por lo tanto, la ley tiene que definir un período de tiempo que proteja los derechos e intereses de todos los involucrados.

En el caso de los derechos de autor, la solución más racional es la Ley de Autores de 1911, de Gran Bretaña, que estableció los derechos de autor para libros, pinturas, películas, etc. durante la vida del autor y cincuenta años más.

En el caso de las patentes, la cuestión es mucho más compleja. Una invención patentada a menudo tiende a obstaculizar o restringir más investigación y desarrollo en un área determinada de la ciencia. Muchas patentes cubren áreas que se sobreponen. La dificultad estriba en definir los derechos específicos del inventor, sin incluir más de lo que él puede razonablemente pedir, en cuanto a consecuencias indirectas o implicaciones que aún están por descubrir. Una patente de por vida podría convertirse en una barrera injustificada para el desarrollo del conocimiento más allá del poder potencial del inventor o de sus logros reales. El problema jurídico es establecer un plazo que le garantice al inventor el mayor beneficio posible por su invención, sin infringir el derecho de otros a realizar investigaciones independientes. Como en muchas otras cuestiones jurídicas, ese plazo tiene que ser determinado por el principio de definir y proteger todos los derechos individuales implicados.

Como una objeción a las leyes de patentes, algunas personas citan el hecho de que dos inventores pueden trabajar de forma independiente durante años en el mismo invento, pero uno puede ganarle al otro llegando a la oficina de patentes una hora o un día antes, adquiriendo así un monopolio exclusivo, mientras que el trabajo del perdedor habrá sido totalmente en vano. Este tipo de objeción se basa en el error de equiparar lo potencial con lo real. El hecho de que un hombre podría haber llegado primero no altera el hecho de que no llegó. Como se trata de derechos comerciales, el perdedor en un caso como ese tiene que aceptar el hecho de que cuando se comercia con otros siempre existe la posibilidad de que un competidor gane la carrera, lo cual es cierto en todos los tipos de competencia.

Hoy en día, las patentes son el blanco especial de los ataques colectivistas, tanto directa como indirectamente, a través de asuntos como la propuesta de abolir marcas, nombres comerciales, etc. Mientras que los llamados “conservadores” miran esos ataques con indiferencia o, a veces, con simpatía, los colectivistas parecen darse cuenta de que las patentes son el corazón y el núcleo de los derechos de propiedad, y que, una vez destruidos, la destrucción de todos los demás derechos seguirá de forma automática, como un breve epílogo.

El estado actual de nuestro sistema de patentes es una pesadilla. Los derechos de los inventores están siendo infringidos, erosionados, pulverizados, roídos, y violados de tantas formas diferentes, al amparo de tantas leyes y regulaciones no objetivas, que los empresarios están empezando a confiar en el secreto para proteger invenciones valiosas que tienen miedo de patentar. (Mirad cómo son tratadas las patentes bajo las leyes antimonopolio, y eso es sólo un ejemplo entre muchos.)

Los que observan el espectáculo de la progresiva caída de las patentes – el espectáculo de la mediocridad bregando por aprovecharse de los logros de un genio – y los que entienden sus implicaciones, entenderán por qué en los últimos párrafos del Capítulo VII, Parte II de La Rebelión de Atlas, uno de los hombres más culpables es el pasajero que dice: “¿Por qué debe ser Rearden el único a quien se le permita fabricar el Metal Rearden?”

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Capítulo 11 del libro “Capitalismo: el Ideal Desconocido”, por Ayn Rand

<< Traducción: Objetivismo.org >>

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Publicado por: diciembre 30, 2011 11:47 am

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  • Anónimo says:

    Si un inventor crea la máquina X para hacer el objeto Z debería poder decidir a quién le otorga la patente como herencia, regalo, etc. y en qué condiciones. Es decir, el inventor debería poder ordenar que las ganancias de las patentes fueran usufructuadas por los hijos de los hijos, etc, si se cumplen determinados requisitos, o que es lo mismo, que la patente sea a perpetuidad para sus descendientes, amigos, enemigos, etc. También debería poder indicar que, no, que, por ejemplo, a los 60 años después de fallecido, la patente pasara al estado de tal o cual país, a la humanidad, etc.

    Otro tema interesante es el hecho de que tal vez el inventor, para crear su máquina haya tenido que usar necesaria y fundamentalmente el ordenador creado por otra persona, en tal caso, ¿qué grado de “participación” en la patente se le puede atribuir, si desde el vamos se le puede atribuir, al individuo que desarrolló el ordenador?, ¿y qué me dicen, de las materias primas con que desarrollaron los dispositivos? (ver mi dilema explicado en propiedad)

  • Frisco says:

    Parece que todos aquí han olvidado que el fraude es una forma de fuerza física indirecta. Revisen las palabras de Rand o Peikoff al respecto.

  • Jan says:

    La única manera de violar los derechos de otro es usando la fuerza física y/o el fraude. Es verdad que quien copia un libro no usa la fuerza física, pero ¿está usando el fraude? veamos la definición de “fraude” según la RAE:

    “(Del lat. fraus, fraudis).

    1. m. Acción contraria a la verdad y a la rectitud, que perjudica a la persona contra quien se comete.

    2. m. Acto tendente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros.

    3. m. Der. Delito que comete el encargado de vigilar la ejecución de contratos públicos, o de algunos privados, confabulándose con la representación de los intereses opuestos.”

    El punto uno aplica a quien copia un libro ilegalmente porque lo hace sin permiso del propietario y le perjudica económicamente, pues pierde ganancias cuando alguien obtiene su producto “gratis”, sin intercambio mutuo y voluntario, uno se beneficia a expensas del otro.

  • Guido says:

    Godmino,

    “El único objetivo apropiado de un gobierno es el de proteger los derechos del hombre, lo que significa: protegerlo de la violencia física.”

    Eso lo dijo Ayn Rand, no lo dije yo.

    Observá que dijo “protegerlo de la violencia física”. Si para impedir que alguien copie algo con SU propiedad, uno vota a un partido que va a mandar a un agente a la casa de ese que está copiando algo con SU propiedad, necesariamente está ejerciendo violencia física contra ese, sin que ese haya previamente ejercido ningún tipo de violencia física contra el inventor original.

    Ahora bien, si nos remitimos a la moral individual…yo te digo que sí, que copiar un libro de otro es totalmente de parásito mental. Pero ojo…Ayn Rand decía que el que heredaba una fortuna era un parásito (“Es preferible 1 parásito a que hayan 50 nuevos parásitos en el mundo”), pero siempre defendió el derecho del propietario a dejarle al heredero lo que quería dejarle. Es decir, no puso su sentimiento delante de los hechos y del principio de no agresión. Y consideró que el Estado no tiene ningún derecho sobre la propiedad heredada. Pese a eso, siempre consideró al heredero que no logró nada como un parásito.

  • Guido says:

    “Rapaz, tus ejemplos no son apropiados ni aclaran nada. No existe propiedad intelectual (ni de ningún tipo) en la Edad de Piedra.”

    Un principio moral, debe ser válido en cualquier Edad: de Piedra, Antigua, Media, Moderna y ahora. Un principio moral no puede ser malo en la Edad de Piedra, y bueno ahora. O viceversa.

    Si es malo prohibirle a alguien hacer un refugio en la Edad de Piedra, también tiene que ser malo el mismo tipo de conducta en la Edad Moderna.

    Respecto a la no-agresión, sí es auto-evidente: es el inicio del uso de la fuerza contra alguien o la propiedad de alguien. Un ejemplo: la invasión alemana a Rusia fue una violación de un Pacto de No Agresión. Más allá de las diferencias ideológicas de los dos países, el que primero utilizó la fuerza fue Alemania. No importa si Rusia le copió una patente o lo que fuere, el primero en utilizar la fuerza fue Alemania, y eso es auto-evidente. Y lo mismo ocurre entre individuos.

    • godmino says:

      Guido, estás cometiendo un serio equívoco. Los principios y los conceptos no son intrínsecos, son objetivos. Debe haber una mente humana que los conciba. El concepto de propiedad no existe por sí mismo si no hay ninguna mente que sepa lo que es; sólo en una época relativamente reciente descubrió el hombre lo que son derechos, entre ellos el de propiedad. Estás confundiendo esto con los requerimientos de supervivencia, que esos sí son los mismos en cualquier época.

  • Frisco says:

    Rapaz, estas confundiendo entre invento y descubrimiento. Con descubrimientos que no se pueden patentar, Ayn Rand se refería a leyes naturales. Ejemplo: A es A, la Teoría de la Relatividad, las leyes físicas de Newton, etc. Si descubres cobre, no hay nada que patentar mientras esté en tu propiedad. Puedes, en cambio, patentar el método de extracción, purificación y producción.

  • Rapaz says:

    No has respondido a mi pregunta, Frisco, sólo me has explicado cómo se pondría en práctica. Diría que he ahí la falacia, en el ejemplo del metal Rearden.

    Ayn Rand misma lo dijo: no se pueden patentar los descubrimientos, sólo los inventos. Y por el camino se le olvidó que todo invento es un uso particular que se le da a un descubrimiento. Todos los inventos son reciclajes de descubrimientos.

    Tú y yo no podemos patentar ni el cobre ni el hierro.
    Ahora, imagina que en tu metal, o en el metal Rearden, van incluidos esos metales naturales. Si reclamamos la fórmula de dicho metal artificial como nuestra propiedad, estamos reclamando una propiedad parcial sobre absolutamente todo el hierro y todo el cobre del planeta y quizá del Universo.

    Si no puedes patentar un material, no puedes patentar un uso de ese material. Y he ahí la falacia de Rand, la mera afirmación de un invento como “producto de la mente del hombre” como si se creara de la nada cuando las semillas de todo invento son los descubrimientos y una cosa no puede separarse de la otra.

    No tiene sentido concebir leyes que, para proteger una propiedad intangible, amenacen o reclamen la propiedad tangible de otros.
    No existe tal cosa como el derecho a reclamar una propiedad parcial de algo que ya tiene dueño. Es una violación del Principio de No Agresión.

    Os lo dije con el ejemplo del arco y la felcha y os lo repito con el ejemplo de Galt-Magnon.

    “Por poner otro ejemplo, imaginemos el tiempo en que los hombres vivían en cavernas. Un tipo listo (llamémosle Galt-Magnon) decide construir un refugio en un campo abierto, junto a sus plantaciones. Sin duda es una buena idea y los demás se dan cuenta de ello. Naturalmente imitan a Galt-Magnon y empiezan a construir sus propios refugios. Pero el primer hombre que inventa una casa, de acuerdo con los partidarios de la propiedad intelectual, tendría un derecho a prohibir a los demás construir casas en sus propios terrenos, con su propia madera o a cobrarles una tasa si las construyen. Es evidente que el innovador en estos ejemplos se convierte en propietario parcial de la propiedad tangible de otros (en este caso, terreno y madera), no a causa de primera ocupación y uso de esa propiedad (ya que ya tiene dueño), sino por haber aportado una idea. Esta norma se opone claramente a la de apropiación por el primer usuario, denegando arbitrariamente y sin fundamento la norma principal de ocupación que es la base de todos los derechos de propiedad.
    De hecho, no hay razón por la que la mera innovación dé al innovador la titularidad de la propiedad de la que otros ya son dueños.”

    Y encima tenéis ese problema que la propia Ayn Rand no resolvió y vosotros tampoco podéis. ¿Cuánto tiempo puede durar una propiedad intelectual? ¿Qué límite hay que ponerle antes de que empiece a ser parasitaria? ¿%0 años después de la muerte del inventor? Eso es dar vueltas para mordernos la cola. No se puede hacer tal cosa con algo que es en sí una forma de parasitismo.
    Imitar puede ser una forma de parasitismo, pero no es ningún acto de violencia.

    • godmino says:

      Rapaz, tus ejemplos no son apropiados ni aclaran nada. No existe propiedad intelectual (ni de ningún tipo) en la Edad de Piedra.

      En una sociedad civilizada, en nuestra época post-Renacimiento, quien crea o inventa un producto es el dueño de ese producto, sea un individuo o una organización empresarial, y nadie tiene derecho a robárselo o a copiarlo contra su voluntad; el derecho del inventor, como todo derecho de propiedad, puede ser defendido por el propio inventor (como hace Coca-Cola con su fórmula secreta o Microsoft con su código fuente) o delegando esa defensa en el gobierno (o una combinación de ambas). Obviamente, hay mil detalles que considerar porque hay miles de circunstancias y de productos y servicios, pero el principio es el mismo, y el resolver e implementar los detalles no es el área de la filosofía sino de la filosofía del derecho y de la filosofía política.

      En cuanto al “problema” que planteas de cuántos años mantener el derecho después de la muerte del inventor, es perfectamente válido decidir poner un número *arbitrario* de años, dentro de parámetros razonables (por ejemplo, 30 ó 50 ó 70, pero no 500 — ni una semana –). Es tan válido como establecer la edad mínima para votar o para conducir en 17 ó 18 ó 19 años (pero no en 5 ni en 50).

      (Y el video que sugieres consiste en una apropriación indebida — y una copia burdamente mal hecha — de las ideas de Ayn Rand, que propone una posición anarquista con la cual discrepamos.)

  • Frisco says:

    No veo cómo podrían ser incompatibles. Asumo que has de pensar que la protección de propiedad intelectual implica el inicio de uso de la fuerza por parte del Estado, pero eso es un error. Las leyes que protegen la propiedad intelectual funcionan, o deberían funcionar, de la misma manera en que se protege la propiedad ordinaria. En caso de que se vea vulnerada dicha propiedad (uso de la fuerza) el Estado entra en respuesta.

    Si yo patento mi metal, el Estado entonces reconoce que dicho metal es mío y que si alguien intenta robarlo o plagiarlo, me ha de proteger y castigar al infractor.

  • Rapaz says:

    Yo como mucho diría que imitar, siendo efectivamente un acto parasitario, no es un acto violento. Ni con el metal Rearden ni con la fórmula de la Coca-Cola, a menos que para ello se haya comprado un producto de ambos y se halla violado el contrato del Copyright.

    Suplantar, es decir, hacer una imitación y hacerla pasar por original y declararse a uno mismo como inventor, sí lo es.

  • godmino says:

    Como bien dices, no son las ideas de Ayn Rand las que están protegidas, sino el derecho a publicar los libros de esa autora, y ese derecho no puede ser extendido a perpetuidad, tanto por razones lógicas como prácticas. Entiendo lo que dices sobre el derecho de propiedad que no prescribe, pero aquí creo que entramos en el terreno de lo práctico. El que el tatarabuelo de alguien haya inventado algo no les confiere derechos a los individuos de varias generaciones posteriores a cobrar de ese libro o método de producción, etc. que su antepasado concibió; supongo que sería algo parecido con la realeza — tienen derecho a cobrar impuestos durante varias generaciones por haber nacido en la casa real.

  • godmino says:

    “¿Por qué deben gozar aún de derechos de autor desde el punto de vista lógico y moral los libros de Ayn Rand si ya ella está muerta?”

    Por la misma razón que cualquier heredero disfruta de los bienes de heredó. Porque quien crea o produce algo no lo hace sólo por su propio beneficio, sino también para el beneficio de sus seres queridos, sus descendientes. No sus descendientes dentro de 500 años, pero sí sus supervivientes inmediatos. Y la ley debe considerar el derecho del creador a transferir esa propiedad (sea física o intelectual) — o sea, a que existan las herencias –, y la ley debe ser objetiva, o sea aplicable en forma de principio a todos por igual.

    No soy jurista ni mucho menos, pero creo que esa es la razón filosófica.

  • Jan says:

    FakeD13, a la vida humana como tal no le pertenece ningún objeto, sólo a individuos concretos pueden pertenecerle objetos, y la primera propiedad que te da tu naturaleza es tu propio cuerpo (incluyendo tu mente).

    Lo que se defiende aquí es que las ideas que tu crees (de crear) te pertenecen a ti (me recuerda a una escena de Iron Man 1 donde el villano le dice al héroe mientras luchan: “¿Crees que una idea es tuya sólo porque tú la creaste?”); y si decides protegerla con copyright significa que legalmente se reconoce que tal idea es tuya y ningún parásito puede aclamar que tiene derecho de ella sin un acuerdo mutuo voluntario entre ambos, el único método que puede usar es la fuerza y el fraude (yo gano, tu pierdes). Lo justo y ético es que se haga un intercambio voluntario (ganamos tu y yo).

  • Jan says:

    En esta pagina de facebook https://www.facebook.com/PumaCapitalistaUNAM según apoyan el capitalismo, incluso a veces publican contenidos de Objetivismo, pero resulta que tienen la iniciativa de postear libros subidos a la red a pesar de tener derechos de autor. He comentado que es contradictorio e hipócrita el defender capitalismo pero transgreder los derechos de autor, sin embargo me responden que “Nadie tiene el monopolio de las ideas” o.O (esa fue mi reacción), escribí que sería monopolio si a todos se les prohibiera escribir en la tierra, excepto una persona. Pero en fin, creo que lo único a favor de ellos sería el tiempo después de la muerte del autor, claro conservando el derecho moral.

    Y bueno, creo que esto sirve para ver las incongruencias e incomprensiones de los mismos defensores del capitalismo

  • Rapaz says:

    Señor Godmino, me disculpo si he faltado al respeto a alguien, pero sí voy a buscarle tres pies al gato.
    Un paseo en taxi, un viaje de avión o una película en el cine son servicios. Es lógico que haya condiciones como que en el avión no me dejen fumar, pues el avión no es mío, ni el cine tampoco.

    Entiendo que, cuando un artesano me vende un bate de béisbol, seguramente en el bate pondrá en una pegatina o algo que no debo ir rompiendo buzones con él, es lógico. Tampoco es cosa de fastidiar al personal.
    Pero Godmino, acabas de utilizar la expresión “condiciones de venta”, y en este caso hablaríamos de condiciones posteriores a la venta.

    Creo que, habiendo tales condiciones, realmente no podríamos considerar propiedad nuestra nada que hayamos comprado si no podemos disponer libremente de ello. Ni siquiera sé si podríamos llamarlo “compra” o “venta”.

    Sé que hacer un trato con otra persona, darnos la mano y después incumplirlo es deshonesto. Y si todos los vendedores del mundo trabajan así, qué remedio, habrá de cumplirlo.
    No obstante, sigo pensando que ese tipo de condiciones son incompatibles con el sentido más puro de “propiedad”. Quizá sólo sean dudas semánticas.

    • godmino says:

      OK, tienes parte de razón, es en parte una cuestión semántica. En ciertos casos, como en las transacciones de software (Windows, iTunes, etc.) lo que se transfiere y se adquiere no es la propiedad, sino una “licencia de uso” de ese software, aunque venga grabado en un DVD físico, y esa licencia tiene claras limitaciones legales.

      Muy bien, digamos que el sentido “más puro” de propiedad incluiría usar y disponer del objeto en cuestión como uno quisiera, pero cuando hay propiedad intelectual de por medio, ese no es el caso.

      De todas formas, la cuestión es: ¿poner condiciones al uso de lo que uno ha creado es legal y moral?, y la respuesta es “sí” en ambos casos, y además es un derecho que tiene el creador de un producto original, que ha de ser protegido por ley y defendido por el Estado, como cualquier otro derecho.

  • Rapaz says:

    No creo estar deacuerdo con esto de patentar inventos, y eso va desde cosas como un hacha de sílex o una silla hasta los cohetes de la NASA.
    No veo ninguna razón lógica por la que, para fabricar una silla de madera, tenga que pagar o pedir autorización a la primera persona que hizo una silla de madera. Me parece ridículo.

    Dar fama y respeto a la primera persona que inventa algo es lo mínimo que esta merece, y desde luego todo plagio merece una crítica, pero eso no es excusa para decirle a un pintor que, en su lienzo y con su pincel, hay cosas que no tiene permiso para pintar.
    No tiene sentido que un hombre del paleolítico patente el arco y la flecha y luego lance el grito al cielo: “¡Atención! ¡Cuando tengáis un palo curvado y el tendón de un animal, podéis hacer lo que queráis con ambas cosas, menos una combinación de ambas para la cual necesitáis ‘mi’ permiso!”
    Sabemos que en el paleolítico no había patentes, pero entended la metáfora.

    Y señor Frisco, tampoco tiene sentido que le “vendas” algo a alguien con condiciones de qué puede o no hacer con ello una vez que sea de ‘su’ propiedad. Diga lo que diga la ley, no es lícito ni lógico. Una vez que lo compro, es de mi propiedad y dispongo de él, y punto.

    • godmino says:

      Sr. Rapaz, ¿de dónde sacas esos argumentos…? Estamos rodeados de cosas que se compran con condiciones: un paseo en taxi, un billete de teatro (o de avión), un kilo de tomates. El primero te lleva hasta donde lo contratas y no más lejos; el segundo te autoriza a ver la sesión o el viaje concreto, no a que te quedes más tiempo o a que lleves gratis a tus amigos; el kilo de tomates es para que te lo comas dentro de unos límites razonables, no para que lo tires en la puerta de la tienda. (No pierdas el tiempo buscándole los tres pies al gato a esos ejemplos, sólo mira a la realidad.) El vendedor de un producto o servicio puede poner las condiciones de venta que quiera, y esas condiciones quizás no sean obvias inicialmente porque están implícitas en el contrato de intercambio, pero siempre hay condiciones.

      Cuando compras un libro, estás comprando ese libro específico, y eres dueño de él: puedes leerlo, prestárselo a un amigo, incluso venderlo. Pero NO has comprado una licencia para hacer mil copias de ese libro y venderlo. Esa limitación específica la has asumido al hacer la compra, y eso está normalmente escrito en el mismo objeto: “Copyright” significa que al adquirir ese objeto no tienes derecho a copiarlo y a beneficiarte de ello. Si lo haces, estarás incumpliendo tu parte del contrato de compraventa, defraudando al vendedor, y actuando inmoralmente por apropiarte por la fuerza de un bien que no es tuyo.

      Tienes razón en que no hay que pedirle permiso ni pagarle al que inventó las sillas de madera para fabricar una, y no vamos a entrar en detalles de por qué no. Pero hay miles de cosas hoy día que no existirían si un inventor no las pusiera a disposición de sus clientes, y cuando lo hace puede decidir poner límites o condiciones a su uso. Si no quieres adquirir esos bienes, tu libertad está totalmente protegida, pues nadie te obliga a adquirirlos; si decides hacerlo (porque los “necesitas”, y si ese es el caso deberías reconocer que no los tendrías sin el creador de esos productos), entonces tienes que respetar las condiciones y limitaciones del uso y disposición de lo que has adquirido, que nunca son el “hacer lo que me dé la real gana”.

      Hay razones más básicas que validan la propiedad intelectual, y que puedes leer en estas páginas, pero por favor respeta a los lectores de este foro, que sí se toman las ideas en serio.

  • Guido says:

    Miguel, revisé los gráficos de PBI per cápita del período 1960-1982, y es como vos decis. Fue cuando España más creció !!!! En Wikipedia me puse a mirar eso y el amesetamiento empieza claramente con Felipe González. El problema es que la gente tarda en darse cuenta, o mejor dicho, no se da cuenta !!!

  • Guido says:

    En España, el problema es igual al de Argentina. El argentino hereda del español el hecho de no gustarle trabajar. Las leyes laborales “protegen” tanto al trabajador, y por ese motivo tienen un 25% de desempleo. Ni hablar de la expansión crediticia que tuvo lugar en España, ni las políticas erráticas del Banco Central Europeo (que nunca debió haber existido). Y el gasto público, terrible…no se puede consumir sin producir.

    Y el peor de todos saben quien fue ?? Zapatero, lejos. Aun así, tienen 10 veces más infraestructura que Argentina. Lo de “Argentina está bien y hay trabajo” es todo mentira. Y la mentira se esconde en el culo de tener los precios de las materias en el mundo altos. Pero el día que termine eso, Argentina vuelve a la normalidad…o peor.

  • Miguel says:

    Si estás de acuerdo en las otras tres ramas comprenderás que eso que comentas es imposible en un Estado basado en principios objetivista, puesto que esta filosofía considera los principios morales como absolutos que no están sujetos a transacción, no vale decir los derechos individuales son válidos un día si y el otro no, un lunes sí, un martes no, o son validos excepto cuando llueve o nieva.

    Solo puede terminar en un Mega Estado por no observarse estos principios y de todas formas sin observarse los principios básicos objetivistas es imposible lograr la libertad.

  • Guido says:

    Estoy de acuerdo con Rand en un 100% en metafífisca, epistemología y ética. El problema es en política (la cuarta parte), ahí es donde aparece el conflicto. El Estado mínimo siempre puede dictar “leyes de emergencia”, decretos de “necesidad y urgencia”, etc, etc….y a lo largo del tiempo, termina en un Mega-estado (como los que son ahora). A lo mejor, estoy tan acostumbrado a Argentina, que cuando me dicen “el Estado funciona”…tiemblo.

  • Miguel says:

    El problema de los anarquistas es que piensan que el problema es el Estado, pero si el Estado es el problema es porque la gente lo legitima para que se constituya en problema, eso se puede ver perfectamente en el hecho de que las manifestaciones de personas en Estados Unidos o en España, eran manifestaciones pidiendo vivir a costa de los demás, querían renta básica universal, impuestos extorsivos para los más ricos y para la clase media, etc., todo eran demandas a satisfacer por otros, y no demandas de que los dejasen en paz para labrar su propio camino, y eso no es culpa de que el Estado sea un monopolio porque las ideas circulan y no existe censura, pero la gente es apática y se conforma con lo que hay o bien son directamente colectivistas, ese es el problema, por eso Ayn Rand decía que una batalla política era una escaramuza que se libraba con cerbatanas , y una batalla filosófica es una Guerra nuclear, porque la Filosofía es el núcleo de todo lo demás, es la Filosofía y particularmente la gnoseología o epistemología la que determina la dirección de la corriente de todas las demás ramas secundarias y derivadas, ética, política y las ciencias especializadas como el derecho o la economía que solo son meras aplicaciones de los principios pensados a nivel Filosófico, los anarquistas pretenden revertir la estructura jerárquica del conocimiento y pretenden otorgarle primacía a la economía por encima de la Filosofía, tratan objetivismo como si fuese solo una escuela política o económica dentro del libertarismo y no se dan cuenta de que en realidad es algo mucho más grande que eso, que Objetivismo es un sistema filosófico que representa la mayor revolución que ha habido en siglos, que representa una corrección de la deriva errónea de la Filosofía en el Renacimiento, es una ruptura y un No muy grande a Descartes, a Leibniz, a Hume, a Locke, en cuanto a su epistemología no en cuanto a su política, y por supuesto a Kant- Hegel- Marx y sus seguidores postmodernos, es una vuelta a las raíces Aristotélicas de donde nunca debió salir la filosofía, si Kant quiso dar un Giro Copernicano poniendo la Filosofía en contra del Hombre, Ayn Rand da un Giro Aristotélico- Ptolemaico y pone de nuevo al Hombre en el centro de la Filosofía como ser racional, y eso es la principal contribución de Objetivismo al mundo de las Ideas, Objetivismo debe ser tratado como lo que es, un Sistema Filosófico por derecho propio que se codea con los grandes Platón, Aristóteles , Santo Tomas de Aquino, Kant, Hegel.

    Es una pena que Objetivismo sea meramente visto como un libertarismo, intentado contraponer a Mises y a Rothbard por ejemplo con Ayn Rand, cuando los primeros están a un nivel inferior en la escala jerárquica del conocimiento, inferior no quiere decir que sean peores o que sus ideas sean menos verdaderas o sean irracionales y nada por el estilo, simplemente quiere decir, que primero viene la Filosofía y luego todo lo demás, y primero debemos construir por la base que es Ayn Rand y luego llegar a sus derivados entre los que se encuentra la Escuela Austríaca en Economía, pero una conclusión económica no refuta una conclusión filosófica, solo la Filosofía puede corregir a la propia Filosofía, La Ciencia del Ser en tanto que ser, porque las demás ciencias se ocupan de manifestaciones específicas del Ser pero no del Ser en tanto él es, recordando de nuevo las sabias palabras de Aristóteles, el maestro de todos los maestros.

  • Miguel says:

    Los seres humanos no son racionales y lógicos todo el tiempo y por supuesto que no habría necesidad de Estado si todos fuesemos racionales y nos pusieramos voluntariamente de acuerdo en resolver las disputas, viviríamos en un ” Estado autogestionario” , pero eso es una quimera, pero sin una buena filosofía es imposible un buen Gobierno, y con una buena filosofía que se generalizarse prácticamente la presencia del Gobierno sería casi testimonial, porque el Gobierno sirve para proteger a las personas del uso de la fuerza, pero si la gente fuese racional en su totalidad entonces no habría necesidad de usar la fuerza y por tanto la presencia del Gobierno sería innecesaria porque la gente voluntariamente resolvería sus disputas apelando a reglas objetivas que son las proporcionadas por la filosofía objetivista y el derecho natural.

  • Guido says:

    Estoy de acuerdo con que problema es el altruismo. Pero tampoco hay que caer en la falacia de que el ser humano es racional y lógico todo el tiempo, y mucho menos los políticos que disponen del monopolio de la fuerza….si los seres humanos fueran racionales y lógicos todo el tiempo, tampoco harían falta la seguridad y la justicia. El mismo argumento de “la falta de una buena filosofía” se aplicaría a la causa de la existencia de la justicia y seguridad.

  • Miguel says:

    Guido, ves como confundes causa con efecto, todos esos males que mencionas solo son posibles porque la gente ha rendido su juicio racional o mejor dicho nunca lo han adquirido, o sea nunca han aprendido a pensar , y por eso son seres miedosos que creen que tienen que ser mantenidos para subsistir, o bien son personas que pese a mantenerse por sí mismas están atadas a lo concreto y no ven que es un error mantener el estado de cosas.

    Yo me he encontrado en mi vida con personas que hablan de que el país, ( España en este caso que es mi país de nacimiento y residencia), o el mundo en general, está muy mal, que hay mucha corrupción, que si la mafia y el poder político están aliados, que si los Bancos reciben dinero público y estafan a la gente, que si el Gobierno le quita a la gente dinero y se lo da a grupos marginales que basa su modus vivendi en recibir subvenciones etc etc, y cuando yo le digo que para solucionar esos problemas lo que hay que es valerse por uno mismo y establecer que el Gobierno solo se encargue de proteger la libertad y la vida de las personas y su propiedad, me dicen, ¡ Oh, no eso es muy radical y además si hacemos eso puede haber gente que no pueda mantenerse por sí misma, gente que lo pase mal por circunstancias de la vida, y al final acaban diciendote que todos tenemos un deber hacia los demás.

    Son mentalidades atadas a lo concreto o racionalizadoras de la cobardía moral de vivir en un mundo nuevo y más libre, y esa es la evidencia empírica de que los anarquistas confunden causas con efectos, que el estatismo político es solo un efecto que no podrá ser mitigado y eliminado hasta que no se mitiguen y eliminen las causas que son el altruismo ético, la visión del hombre como malvado e incapaz de vivir por sí mismo o sentimiento trágico de la vida que expresó muy bien Nitezscje o sea un hombre atrapado en un mundo que no puede entender, y en última instancia irracionalidad en epistemología.

    Eso es lo que los anarquistas tienen que entender y entenderán porque el Gobierno no es el problema ni su abolición la solución, el problema es la mala filosofía.

    Hay mucha gente incluso que te dice que sí que Mises y los austríacos podrían tener razón pero que aunque el capitalismo sea eficiente no es justo y aparte deja desamparados a los más débiles y eso es un argumento que solo la Filosofía puede combatir, la de Aristóteles y la de Ayn Rand.

    La Filosofía es la causa de todo lo demás y es a nivel filosófico done hay que combatir, la economía es solo la ciencia que te permite enfocar en problemas concretos y prácticos que deben ser solucionados más adelante.

  • Frisco says:

    “El Estado crece porque el altruismo creció” es la verdad en su forma más fundamental. El Estado, como lo puntualizas, también ejerce presión debido a su monopolio. Pero lo más importante y el motor del gobierno es el altruismo. No necesariamente altruismo por parte de este sino por parte de la sociedad que permite ese gobierno. Ya que, a fin de cuentas es la sociedad, y su código moral, quienes forman las bases de la toma de decisiones. Ahora este altruismo es lo que incrementa sustancialmente lo que Ayn Rand llamó la “sanción de la víctima”, es decir, que el Estado crece en poder proporcionalmente a la disposición de la sociedad de aceptar la sanción de la víctima. En otras palabras, la sociedad es quien acepta y, por ende, legitima el crecimiento del Estado.

  • Guido says:

    La lucha debe centrarse en estas 3 cosas: eliminación de la “moneda de curso legal”, abolir cualquier tipo de impuesto que sea obligatorio y por último: impedir al estado tomar deuda. Lo último necesariamente ocurre si se lucha contra las 2 primeras cosas que mencioné. El frente fiscal es lo que todo anarcocapitalista debe atacar.

  • Guido says:

    “El Estado crece porque el altruismo creció”…no creo que sea así. El Estado crece porque tiene el monopolio de la fuerza, e inevitablemente está condenado a crecer. Es cierto que el altruismo creció a proporciones inimaginable, pero…¿qué le permite efectuar ese crecimiento? Tres cosas: el cobro de impuestos, la facultad de endeudarse y la impresión de dinero gracias a la estatización del dinero. Esos tres pilares son necesariamente la causa de la expansión del estado. Suponete que 10 tipos votan en una democracia al partido A y al partido B. El partido A propone distribuir la riqueza, y el partido B propone la libertad. Si gana el partido A, es muy facil lo qu tiene que hacer: cobrar impuestos a los que producen y sacarle a los que no producen. O las otras 2 alternativas que mencioné. Una vez hecho el saqueo, se terminó el verso del “estado pequeño”. Tanto el “estado pequeño” como la democracia, son 2 falacias. La democracia es más fácil de explicar: es necesariamente la dictadura de la mayoría…

  • Miguel says:

    Objetivismo no dice que hay que pagar impuestos, al contrario, dice que uno debe pagar por los servicios gubernamentales, que el pago ha de ser voluntario, lee La Virtud del Egoísmo, la financiacion del Gobierno, ahí dice que el Gobierno tiene que financiarse voluntariamente.

    Y si somos esclavizados no es por el Estado, confundes la causa con el efecto, si hemos sido esclavizados es porque existen muchas personas irracionales que legitiman al socialismo y al altruismo, si la gente fuese objetivista y racional el Estado no sería una amenaza para nadie.

    Objetivismo no es contradictorio, Ayn Rand explicó por qué necesitamos un Gobierno Justo, y cómo lograrlo, el problema es que la mayoría de las personas han aceptado por acción u omisión que son esclavos descerebrados, el problema es una mala filosofía Platónico- Kantiana- Hegeliana- Marxista que nos ha llevado a la ruina y al estado del mundo actual, no es el Estado el problema, el problema son las ideas que legitiman el saqueo y la opresión.

    Son las ideas las que determinan la historia y no como decía Marx, la historia la que generaba las ideas.

    El Estado crece, efecto, porque el altruismo creció, causa.

    No hay que revertir la Ley de causalidad, y eso es lo que hacen muchos ancaps como Huerta de Soto, Herman Hoppe, Rothbard etc.

  • Guido says:

    Objetivismo es contradictorio: dice que el Estado es el primer agresor cuando cobra impuestos, pero nada dice cuando cobra impuestos para mantener la justicia, la seguridad y la “propiedad intelectual”. ¿Qué pasa si yo me comprometo a no agredir a nadie, pero no quiero pagar impuestos para la seguridad, la justicia y la “propiedad intelectual” ? Y ni hablar de la mentira del Estado pequeño, a lo largo de la historia quedó demostrado que el Estado pequeño se transformó en un mega-Estado. A Rand le faltó un paso para llegar al anarcocapitalismo…pero no llegó.

  • Miguel says:

    Verás, ocurriría lo mismo, si alguien es capaz de demostrar que su sistema táctico es exclusivo del mismo, en todo caso, sería el titular del mismo el entrenador podría patentarlo.

    Pero la cuestión es que el Estado protege ese derecho como protege el de propiedad, de hecho es una variante del derecho de propiedad, variante respecto del objeto del derecho, en este caso una creación ideal de la mente humana.

    Decir que la propiedad intelectual es contraria a la competencia, es lo mismo que decir que la desigualdad de rentas entre ricos y pobres es contraria a la libre competencia ya que los ricos tienen una posición de partida favorable respecto de los pobres y entonces no debería reconocerse el derecho de propiedad para los ricos sino hasta un cierto nivel igualador.

    La propiedad intelectual no defiende el parasitismo, defiende el derecho de una persona que lo que ella piense y produzca sea exclusivaemnte de ella porque fue quien lo creó, está de acuerdo con la virtud de la justicia, o sea de que uno tiene derecho a lo merecido y a lo ganado.

    El parasitismo es el hecho de querer producir lo que uno no ha creado, simplemente porque uno tiene derecho a competir, aunque sea a costa de otro.

    El derecho de libre competencia no es un derecho a que uno tenga garantizado el competir en cualquier sector económico aunque uno sea un inútil estupido o ineficiente, sino el derecho a ser libre de decidir si uno quiere arriesgarse a competir con otros en caso de que pueda hacerlo.

    No entiendes el proceso, proteger la propiedad intelectual por un registro público estatal es lo mismo que proteger los bienes inmuebles por medio de un Registro Público llamado Registro de la Propiedad inmobiliaria, el Estado garantiza la seguridad y la certeza de los derechos de propiedad de las personas, de hecho los contratos también son garantizados por medio de notarios que son funcionarios públicos cualificados que dan seguridad jurídica a las transacciones mercantiles y ciertamente no vamos a decir que proteger esas transacciones por el Estado es inmoral.

    Objetivismo rechaza la dicotomía cuerpo- espíritu y por ende rechaza que las ideas no tengan plasmación concreta en este mundo y por el contrario pertenezcan a una dimensión ideal platónica o nouménica, sino que las ideas se materializan, y la materialización de las ideas industriales o literarias es el proceso de fabricación o de edición en su caso.

    Ese es el fundamento, no hay parasitismo ni violación de derechos individuales, yo no voy a tener derecho a lucrarme de las novelas de Ayn Rand ya que yo no las he producido ni soy heredero legal de esta, sería injusto que me dedicara a ello.

  • Guido says:

    Si hay contrato, no hay nada que objetar. Pero sí hay que objetar cuando es el Estado el que “protege” la propiedad intelectual. La propiedad intelectual es contraria a la competencia, y defiende el hecho de “pensar una vez y no tener que pensar nunca más”. En el fondo es parasitaria. Es como si un equipo de fútbol ganara un torneo con un determinado sistema táctico, y que después los demás equipos tengan prohibido copiar ese sistema táctico. En eso se basa la propiedad intelectual, es una mentira…(salvo cuando hay contrato entre ambas partes).

  • Miguel says:

    Es clarísimo eso, uno compra un libro llamado La Rebelión de Atlas, pero no compra el contenido ideal del libro, solo el libro en sí con las letras y el mensaje concreto del libro, pero no compra el derecho a disponer del contenido del libro, son dos aspectos muy distintos. Es obvio.

  • Frisco says:

    No necesariamente, la cosa es muy sencilla. Yo te venderé mi propio motor con una condición, no copies su diseño. Si piensas copiar su diseño y propiedades entonces no me lo compres, punto. Ahora si violas nuestro contrato entonces has violado la ley, por lo tanto debes ser castigado.

    Estas olvidando que el producto en sí no es el del valor, sino la idea. El producto sólo encarna dicha idea. Ahora si las ideas no requerirían un esfuerzo entonces todos en este planeta podríamos fabricar absolutamente todo sin necesidad de copiar, pero eso no es así.

    Si tomamos tu argumento como cierto, entonces puedo copiar cada una de las páginas de La Rebelión de Atlas y poner mi nombre como autor. Puedo hacer eso con todo escrito de Ayn Rand. Ahora la grandiosa habilidad mental de Rand no ha valido nada si no existe una garantía de que ella, como su verdadera autora, se reserve todos los derechos de su propia creación.

    Luchar contra la propiedad intelectual es luchar contra la propiedad como tal. Y luchar contra la propiedad como tal es luchar contra el capitalismo, el individualismo y la razón. Luchar contra la propiedad intelectual es sólo el argumento de quienes quieren robar todas las ideas de los hombres productivos para vivir de cerebros ajenos y ser la peor clase de parasitos, parasitos del alma (alma entendida como tu propia mente y esencia, no en un sentido espiritual). Tal como Rand siempre dijo: “roban el fruto de mi esfuerzo” en este caso un gran esfuerzo mental, siendo su fruto el producto en sí.

  • Guido says:

    Para “proteger” la propiedad intelectual, es necesario el poder coercitivo del estado. Eso claramente viola el principio de no agresión. Cuando hay copia, no hay agresión contra la propiedad del otro.

    Una isla sin estado habitada por 2 personas, en donde una inventa la caña de pescar, no impide a la otra fabricar una caña de pescar para ella. Sólo mediante la exisitencia del gobierno se impide esa acción. La propiedad intelectual no es más que otra cosa que proteger al parasitismo corporativista.

  • Miguel says:

    Totalmente de acuerdo con Frisco, el problema es que mucha gente no diferencia entre el derecho de propiedad sobre la idea y el proceso de fabricación, y el derecho de propiedad sobre el objeto que uno adquiere. Así, mientras tengo derecho a vender y hacer lo que quiera con el objeto concreto producido ya que es de mi propiedad, no tengo derecho a asumir el proceso de fabricación del producto tal y como fue diseñado y registrado por el titular de la patente, ya que ese derecho le corresponde a él.

    Es lo que yo dije sobre diferenciar el manantial de donde emana la idea, y la garrafa de agua que yo adquiero.

    Pero lo que uno no puede hacer es coger y comprar un producto inventado por otro y ahora como parásito me pongo a estudiar ese objeto y a reproducirlo tal cual con arreglo al mismo procedimiento sin pagar nada, porque el proceso de fabricación o mejor dicho el derecho al proceso de fabricación no lo he comprado.

    Y a los que dicen que la propiedad solo puede plasmarse en objetos materiales y no en ideas, les digo, que el proceso de fabricación es puramente material, en tanto se traduce en acciones humanas perceptibles y por tanto la propiedad para reproducir o repetir ese proceso puede ser objeto de apropiación exclusiva por parte de un hombre concreto, la idea de la mente se materializa en actos concluyentes y perceptibles sensorialmente y por ende materiales y puede ser objeto de reconocimiento de un derecho de propiedad llamado de patente en este caso, o de derecho de autor.

    Es clarísimo ver esto, otra cosa es que en la práctica a veces pueda ser muy difícil determinar si alguien está innovando a partir de un logro anterior o está parasitando, pero eso ocurre siempre en la realidad, a veces los casos jurídicos son extremadamente complejos y un juez puede decir una cosa con su buen juicio y otro decir otra de forma igualmente racional y las partes tener distintas visiones, pero eso es la pura realidad, el A es A de Aristóteles, lo que no se puede es abogar por premiar el parasitismo de quien no ha concebido la idea sin la cual no se hubiera generado jamás el producto, y quien rechaza las patentes está obrando sobre una premisa filosófica errada, la dicotomía cuerpo- espíritu, o idea- materia, considerando que las ideas son puras abstraciones platónicas que no pueden tener nada que ver con este mundo, pues bien, quien rechaza las patentes porque consideran que las ideas son evanescentes y no pueden ser materializadas y por ende susceptibles de apropiación está actuando de forma anticonceptual y perceptual concreta, sin comprender como se conectan las ideas a los procesos materiales de apropiación.

  • Frisco says:

    Claro que hay explicación racional: el crear una idea necesita de un esfuerzo mental muy evidente. Ahora, tomando el caso de los hermanos Wright, que patenten su avión no significa que nadie más pueda hacer uno. Mientras no viole a la maquina en términos de diseño y utilice nuevas e innovadoras formas de hacer que un vehículo vuele, pues, no viola nada.

  • Guido says:

    “Yo siento que mi vecino compite con lo que yo inventé, y por lo tanto tiene que tener prohibido fabricar eso”…eso es subjetivismo. No hay explicación racional, dado que las ideas no son escasas en economía, son intangibles y no son propiedad de nadie. Metafísicamente no existen.

  • Guido says:

    Supongamos que estamos en la época de los hermanos Wright. Ayn Rand sostiene que esos dos tipos tienen que ser los únicos habilitados a fabricar aviones porque tienen la patente…por un cierto tiempo (dice ella). Ahora bien, ¿Qué criterio objetivo hay para determinar ese “cierto tiempo”? No existe. ¿Qué derecho divino tienen los hermanos Wright a prohibirle a otros a ponerse a fabricar aviones? Ninguno. El único derecho que tienen es a la marca que han creado (en eso sí estoy de acuerdo). Pero no tienen derecho a meterse en mi marca que he creado y decirme cómo tengo que producir los aviones. Ocurre lo mismo con los libros y las canciones. Tienen el derecho de autor a eso. Es decir, yo no puedo escribir el mismo libro y ponerle mi nombre. Ahí si soy un parásito. Pero si invento una máquina de reproducir o fotocopiar libros, nadie me puede venir a decir “usted no tiene derecho a hacer eso con su propiedad”. Salvo que…haya un contrato entre el que me vende el libro y yo, y la cláusula sea que no lo puedo reproducir y que soy responsable ante la ley si se encuentra material reproducido. O entre el que cante el recital y los que acuden a él (en donde se les impida entrar con cámara). Pero hay que diferenciar un contrato de un derecho.

  • Miguel says:

    Sí, si usted copia la coca cola y se determina exactamente que es lo mismo, usted está parasitando, porque lo que usted ahora tendrá que demostrar es cómo ha llegado a la misma receta exacta que coca cola, solo ha podido hacerlo sobre la base de estudiar los componentes y fabricar el mismo producto, pero lo que protege la propiedad intelectual y la industrial es el derecho a beneficiarse comercialmente de las ideas que uno ha creado, ( creado y no copiado), es el derecho a beneficiarte solo tu de los productos elaborados por tu mente, el hecho de que yo oferte al mercado un bien no implica que ahora todos tengan el derecho a venderlo así sin más sin haber sido los que a partir de una idea no traducida en materia yo he corporizado una nueva producción material.

    Hay que distinguir entre propiedad del objeto físico, y propiedad de la receta o idea, son dos entidades distintas.

    Yo tengo derecho a vender mi lata de coca cola o todas las que yo quiera que haya comprado previamente, por ejemplo, si Coca Cola me vende a mi 100 mil latas de producto coca cola y yo las revendo a un precio mayor a digamos 100 pequeños comercios al por menor, eso es legítimo, ahora bien, si lo que hago es fabricar con una receta que yo no cree un producto entonces estoy robando una idea, estoy siendo un parásito mental y extrayendo beneficios inmerecidos.

    Otra cosa es que yo cree un producto mejor, lo que se llama modelo de utilidad, y yo a partir de una patente ya registrada mejoro el producto entonces puedo comercializar porque el producto ahora es distinto.

    Tú lo que tienes derecho es a la propiedad de los objetos materiales fabricados, no la propiedad sobre el proceso mismo de fabricación, que es muy distinto, y es lo que no se comprende.

    Por ejemplo si yo le compro a una editorial mil libros de La Rebelión de Atlas y he pagado por ellos y ahora se los revendo a muchísimos amigos por internet, eso es legítimo, pero no sería legítimo que yo ahora me pusiera a editar e imprimir La Rebelión de Atlas en soporte material, porque aqui estoy apropiándome del derecho a controlar el proceso de fabricación, que no es lo mismo.

    Es la misma diferencia entre que un sujeto tenga derecho a una garrafa de agua por la que ha pagado, o tenga derecho a controlar el manantial de donde procede ese agua.

    Las garrafas las puedo vender a quien quiera porque son de mi propiedad y las he comprado, en cambio, los derechos sobre el manantial tienen que ser adquiridos a su propietario.

    Pues comparemos la creación de una gran obra literaria con un manantial de donde emanan las ideas plasmadas materialmente en un soporte de papel, pues bien, una cosa son las ideas que serían como un manantial de donde brota agua, en este caso de donde brotan ideas, siendo el lugar de donde emana el manantial la propia mente creadora del sujeto inventor o autor, y otra cosa es la garrafa de agua que yo he pagado, ese agua puedo venderla porque es mia por derecho, es de mi propiedad, pero yo no puedo ahora apropiarme de ese manantial y vender yo también agua y decirle al dueño que me deje vender agua también porque tengo la propiedad.

    Pues las ideas también al ser creaciones nuevas de la mente tienen dueño, sostener lo contrario equivale a pensar que las ideas en realidad carecen de valor porque nadie inventa nada ya que todos se aprovechan del logro de los demás porque no vivimos en un vacío cognitivo que nosotros rellenamos por completo al descubrir todo de nuevo como si estuviésemos en la prehistoria.

    Esa es una idea colectivista que niega el valor del hombre como individuo ya que un individuo fundamentalmente se distingue por su mente y los logros personales que son producto de la misma, y esos logros pese a basarse en logros anteriores al ser nuevos logros existe un aporte personal, y eso es lo que protege el derecho de propiedad intelectual, por eso, si tú demuestras objetivamente que tu has creado un producto mejor o un proceso de fabricación mejor y distinto es tuyo por derecho pese a basarse en procesos anteriores, pues, el nuevo proceso es sustancialmente diferente al anterior.

    y aquí podría venir un intricisista o un subjetivista y decir, bueno cómo determinamos que eso en realidad constituye un logro nuevo y no lo mismo pero adornado.

    Así un metal patentado que yo simplemente lo someto a unos cambios químicos muy superficiales, cómo se distingue eso de una verdadera innovación.

    Bueno es que hay está el Juez para valorarlo racionalmente, todo conocimiento presupone un sujeto que conozca, y es muy Kantiano invalidar la posibilidad de encontrar la verdad en la realidad solo porque está debe ser determinada por un sujeto que discrepe con otro, de todas formas en un mercado libre un sujeto que trate de parasitar lo tiene muy difícil porque corre el riesgo de verse demandado por una innovación patentada y si ha parasitado los costos de demostrar que eso no es una mera copia son tan grandes que disuadirán por interés propio a tener actitudes parasitarias.

    Y en cuanto al llamado sostén inmerecido del parasistismo este no se produce, por la propia dinámica del mercado donde continuas mejoras y nuevos procesos de fabricación surgen cada año y hacen que uno tenga que mantenerse en la competencia so pena de verse desplazado, así si un sujeto intenta seguir vendiendo un producto patentado por un familiar brillante del que uno es heredero, si uno es un inútil pasarán dos cosas: O bien la empresa quiebra y me veo obligado a vender mis derechos a un competidor eficiente, o bien alguien más eficiente que yo lanzará un nuevo producto o un nuevo proceso fabril y me desbancará.

    El mercado supone la Ley del más fuerte, en eso tienen razón los colectivistas, pero no en el sentido que ellos proclaman, sino en el sentido de que es la fuerza de la mente y de la creatividad intelectual la que rige como Ley, el producto más cualitativo y el hombre más talentoso es el que impone su Ley pero no por la fuerza bruta o la violencia sino porque el interés propio de las personas que comercien con él hará que los competidores menos talentosos pierdan todos sus clientes en su beneficio.

    Precisamente lo que el capitalismo no es, es lo que llaman Ley de la selva, precisamente eso es el socialismo, si en la selva los antiguos cavernícolas se movían en colectivos indiferenciados y usaban el garrote como medio para tratar entre sí y con la naturaleza.

    El capitalismo es la Ley de la realidad, o sea el hehco de que si eres holgazán, inepto, estúpido no vas a hacer que otros paguen por tus errores, el capitalismo en todo caso puede ser considerado Ley de la selva o Ley de la isla desierta en el sentido de que así como en la naturaleza el sustento ha de ser ganado, en la sociedad también ha de serlo y ningún hombre puede existir de espaldas a la realidad apropiándose de lo que son incapaces de merecer a costa de acabar con los que son capaces de hacer tratos con la naturaleza y la realidad, o sea los productores.

    Esta es una respuesta al fundamento capitalista de la llamada propiedad intelectual e industrial, que refuta muchas de las objeciones planteadas contra ella, y que revelan una mentalidad semibárbara o sea apegada a lo material, o bien revelan el miedo a la naturaleza del proceso fabril que impide consolidar situaciones de statu quo congeladas en el tiempo estas últimas mentalidades estancadas son aquellas que tienen miedo porque una patente pueda suponer un parasitismo perpetuo y revela una incomprensión del proceso de mercado, que es precisamente odiado por todas aquellas mentes que se ven a sí mismas como niños pequeños necesitados de cuidado, mentalidades gremiales.

  • Guido says:

    Si usted logra copiar la fórmula de Coca Cola, ¿sería de forma parasitaria? ¿O sería un logro que nadie pudo hacer? Creo que la opinión de que la copia es algo parasitario entra en el terreno del subjetivismo. La realidad objetiva es que usted no puede impedir a otro hacer el uso de su propiedad. De hacerlo, sea cual fuere la razón, usted entra en el terreno del subjetivismo.

  • Miguel says:

    Sí, si uno copia de forma parasitaria un producto que está siendo comercializado por el inventor o por quien tiene los derechos cedidos por el inventor está siendo un parásito de las ideas creadas por otro, un parásito mental y material.

    Otra cosa es que alguien estudie las propiedades digamos del Metal y descubra nuevos procedimientos que hagan al Metal de mejor calidad entonces entiendo que puede registrar ese procedimiento en la Oficina de Patentes y Marcas y comercializar el nuevo metal mejorado porque es un producto distinto, naturalmente esa persona tendrá que demostrar ante las autoridades que eso es una innovación objetiva y no un mero plagio y no es difícil de demostrar en la mayoría de las ocasiones aunque a veces sí puede ser difícil distinguir una mera copia de una innovación creativa, pero bueno, nadie está exento de poder cometer errores de conocimiento y nadie puede ser imputado moralmente por ellos, solo puede ser imputado moralmente si tras reconocer los errores uno no rectifica pues eso es atacar la virtud de la justicia y de la honestidad.

  • Guido says:

    En la novela de la Rebelión de Atlas, Rand en un momento defiende la postura de que Rearden es el único que puede hacer un determinado metal. Eso quiere decir que cualquier persona que adquiere dicho metal, y lo examina, y logra descubrir como se hace dicho metal, está impedido de hacerlo con sus propios medios. ¿Si usted descrubre como se hace la Coca Cola, por qué tiene que estar impedido de fabricarla? Mientras usted use sus propios medios de producción para reproducir la coca cola, no hay robo. No existe el derecho, por parte de Coca Cola, a decidir lo que uno debe hacer o no hacer con su propiedad. Por tal motivo, la propiedad intelectual entra en contradicción con la propiedad privada. La lógica, según Rand, es la identificación no contradictoria. Y ahi existe una contradicción en su argumentación. Lo que Rand no distingue es la diferencia entre copiar y robar. Alguien que copia, no roba. Las ideas no son propiedad de nadie, dado que no son un bien escazo.

  • Miguel says:

    Sí, existe ese derecho de patente, el derecho de propiedad es del inventor a reproducir y comercializar la idea, lo que otro adquiere es solo la propiedad sobre unas determinadas unidades del invento o del libro, por ejemplo, digamos que Bill Gates tiene patentado el nuevo Windows 9, cuando saliera, pues bien, lo que uno adquiere no es el derecho a copiar Windows 9, adquiere una unidad de disquete con un programa para reproducir en un solo ordenador de Windows 9.

    Lo mismo ocurre con un libro, si tu adquieres La Rebelión de Atlas de Ayn Rand, tu adquieres el derecho de propiedad sobre una unidad llamada libro de la Rebelión de Atlas, solo un ejemplar, puedes venderlo si quieres, regalarlo etc, pero lo que no puedes hacer es copiar el contenido y comercializar con él.

    Aquí hay que distinguir entre el soporte material concreto y el eejmplar concreto que le pertenecen al consumidor final de pleno derecho, y el contenido materializado de las ideas que contiene la creación intelectual que sí le pertenecen al autor del libro o a quien él le entregue los derechos.

    La cuestión de las patentes resulta un tema muy complejo, porque hay que determinar el plazo por el cual está vigente la patente, yo entiendo que no debería establecerse plazo alguno para tener la patente, por una razón, dice Rand que de no imponer plazo se estaría dando un sostén inmerecido al parasitismo, pero yo no lo considero así, puesto que siempre podrá nacer un inventor de genio superior que cree un producto de mayor calidad que el patentado y en todo caso, una cosa es la patente del producto tal y como fue creado y otras son las mejoras a ese producto dado que puedan introducir otros competidores por una inventiva superior.

    Por ejemplo, supongamos un sistema de telefonía móvil dado, pues si alguien introduce nuevas aplicaciones basándose en un sistema de un competidor que está patentado yo entiendo que no cabría invocar los derechos de patente para paralizar la comercialización que de esa mejora estén realizando los competidores, porque la mejora es diferente ya a la patente, se introduce algo que es producto de la inventiva de otra persona, asi que siempre cabrá mejorar lo ya conocido y así no se daría lugar a situaciones congeladas en el tiempo de parasitismo.

    En el caso de los derechos de autor la cuestión es mucho más complicada, porque si bien está claro que el derecho moral de autor le pertenece ad aeternum a quien generó la obra intelectual, el derecho material de autor o esa el derecho a explotar y comercializar la obra puede ser enajenado por el autor, y aquí al cuestión es más compleja, no obstante, entiendo que para ser coherentes con la filosofía objetivista me inclino a otorgar un derecho de autor de tipo perpetuo, es decir, no sujeto a extinción por caducidad del derecho.

    Me baso en lo siguiente: Los derechos de autor pueden ser comprados por otras personas entonces quien quiera producir un libro tendrá que adquirir sus derechos a quienes lo detentan, y si un libro tiene mercado sería un absurdo que se extinguiera un derecho por el cual se pagó en su día.

    Y aquí surgen algunas objeciones, porque podría ser que se generase un peligro de censura encubierta pues alguien podría pagar para que la creación intelectual no se comercializase, en este caso, se me ocurren algunas soluciones, una de ellas es que el Estado por supuesto no puede adquirir los derechos de autor de una obra ya que se corre el peligro de que la censure, y la otra es que el derecho material de explotación esté sujeto a lo que en Derecho civil se denomina causa de extinción de los derechos por desuso o por no uso, es decir, el derecho material de autor tiene su ratio essendi o razón de ser en que permite alguien lucrarse por la comercialización de una obra intelectual, pues bien, si durante un tiempo duradero ese libro no se comercializa el derecho se extinguirá por desuso y entonces cualquier persona podrá comercializarlo.

    Por ejemplo, supongamos que quienes ostentan los Derechos sobre las obras de Ayn Rand se nagasen a comercializarlos y los apartasen del mercado durnate mucho tiempo y aqui la Ley sí tendría que fijar un plazo muy amplio yo diría que 10 o 20 años seria lo sifucientemente largo, pues bien, como el derecho material de autor es un derecho cuyo fundamento estriba en la explotación del mismo entonces perdería su razón de ser y debería extinguirse.

    Alguien podría argumentar que dado que una persona tiene un derecho de propiedad sobre un inmueble y lo puede tener vacío debería entonces por ese principio ser despojado por desuso, pero esa objeción no tiene fundamento, puesto que, el derecho de propiedad es el primordial derecho sobre las cosas que una persona puede tener, el fundamento de todos los demás, y se justifica y ejerce por sí mismo por el mero hecho de detentarlo, ser propietario en definitiva significa tener en abstracto la posibilidad de controlar un bien de cualquier forma pero no implica un uso o explotación efectivo de ese bien, solo la legitimidad para gozar de ese uso.

    En cambio, si se reconoce un derecho material de autor cuyo fundamento es poder explotar o comercialzar una obra artística , la base material de ese derecho es precisamente explotarlo y comercializarlo y si se hace dejación definitiva del mismo o durnate un plazo muy largo a establecer por Ley entonces ese derecho se entiende que se renuncia, por supuesto, esa posibilidad de extinción por desuso solo operaría para terceros distintos del autor, porque el autor que es creador de la obra artística tiene perfecto derecho a hacer lo que desee con su creación intelectual mientras viva.

    Ocurre igual con derechos como el de servidumbre de paso, que consiste en el derecho que tiene el titular de una finca conlidante con otras que le cierran el paso a exigir que le dejen pasar previa indemnización en dinero por las molestias ocasionadas, por sus fincas para alcanzar las vías o carreteras de comunicación.

    Por ejemplo, si una finca está encerrada entre otras cuatro fincas, el propietario de la finca cerrada tiene derecho siempre indemnizando al resto de propietarios para que le dejen pasar por sus fincas y llegar así al camino público o las vías de comunicación, suele darse ese derecho en el campo donde existen fincas de tipo rústico, terrenos agrícolas o ganaderos etc.

    Pues bien, ese derecho de servidumbre se extingue en Derecho español por un no uso durante veinte años, y es lógico ya que si uno no pasa por un sitio y no usa de ese derecho carece de sentido que ese derecho se mantenga a perpetuidad.

    Lo mismo ocurriría con un derecho de explotación y comercialización que se establece para remunerar a un autor por su creación intelectual pero si terceros distintos al autor dejan de comercializar y de usar ese derecho que les permite obtener beneficios entonces se entiende que renuncian a ejercer el derecho y este pierde su razón de ser y ha de extinguirse.

    Naturalmente es solo una idea que planteo y que puede estar sujeta a objeciones y discrepancias, claro.

  • Guido says:

    La propiedad intelectual entra en contradicción con la propiedad privada. No existe el derecho a inventar algo e impedir que los demás usen su propiedad para copiar ese algo. En eso se equivocó Rand. El derecho de propiedad consiste en el control, uso y disposición. Si no se cumple, el derecho de propiedad es violado. No existe el derecho a decirle al vecino: “Vos no podés usar esto para hacer tal cosa”. Eso no es un derecho.

  • Miguel says:

    Yo no estoy de acuerdo Frisco en que objetivismo no puede ser una forma de libertarianismo, bajo los libertarios pueden caber muchas ideologías distintas, algunas correctas y otras erróenas, por ejemplo, la política objetivista es una clase de libertarianismo aquella que defiende la existencia de un Gobierno que se dedique a proteger los derechos individuales inalienables bajo leyes objetivas, o sea lo que es el liberalismo minarquista,es decir, Estado mínimo dedicado solo a ejercer la defensa de los derechos del hombre, luego están los anarcocapitalistas que son libertarios pero errados porque no comprenden cual es la naturaleza del Gobierno, pero libertario y liberal son etiquetas en las que caben muchas ideologías diferentes, y el objetivismo político es una clase de libertarismo o liberalismo en sentido europeo, los anarcocapitalistas en algunas cosas donde coinciden con los objetivistas están en lo cierto pero porque asumen lo que objetivismo ha demostrado que es correcto, pero en lo que se oponen a objetivismo seguramente yerran, entonces lo que hay que decir es que el anarcocapitalismo falla por no tener un base racional exhaustiva pero que en los pequeños detalles donde coincide con objetivismo están en lo cierto poruqe se ha demostrado que está basado en la realidad.

    Yo pienso que la patente en caso de que no haya herederos entiendo que dado que está muerto y no hay ningún derecho a perseguir un valor si uno no es un ser vivo, la decisión de Rearden sería irracional y no merecería consideración y entonces desaparece el derecho de patente y cualquiera puede producirlo, en cuanto si hubiera un heredero, bueno, yo entiendo que no debería haber derecho a transmitir la patente por herencia por una sencilla razón, como dijo Ayn Rand las patentes protegen el derecho del hombre a conservar la propiedad sobre el producto de la creación de su mente, el heredero de Rearden ya no es el inventor y entonces el fundamento de la patente cae.

    De todas formas, entiendo que aunque no se permita a nadie producir algo que está patentado por otro, sí tiene uno derecho a estudiar las propiedades del metal rearden y si puede mejorarlo y crear un metal nuevo, ese metal le pertenece al nuevo creador y Rearden no tendría ningún derecho a oponerse a que otros creen nuevos materiales a partir del suyo ya que en puridad esa idea nueva ha sido elaborada por la mente de otra persona, sostener lo contrario sería el equivalente a detener todo progreso y a dar sostén al parasistismo, yo entiendo que sí hay derecho moral a estudiar algo patentado por otro y a mejorarlo creativamente ya que eso es una nueva invención, de igual modo que por ejemplo, una persona puede crear un motor de coche y patentarlo pero no puede impedir que otros creen un motor de coche mejor y más eficiente a partir de los descubrimientos que otro ha realizado, por ejemplo, Ayn Rand se sirvió de la lógica aristotélica para elaborar su filosofia y como ella bien dijo los conocimientos y los descubrimientos no son patentables porque no son creados, Rearden por ejemplo, creó el metal rearden pero él no creó la fórmula matemática que llevó al descubrimiento de las relaciones moleculares que permitieron su creación y si una persona estudia igual que Rearden esas reacciones moleculares y llega a un metal más reisstente que el Rearden metal entonces puede patentarlo.

    Yo entiendo que una sociedad objetivista salvo la transmisión de la licencia de patente mientras está vivo el inventor no debería permitirse otra forma de transmisión como la de herencia porque la patente protege algo que es personalísimo y es el derecho de una persona a beneficiarse solo ella con el producto de su mente, y bueno supongamos además que una persona tiene derecho de patente por ser el inventor y lo transmite por contrato a una empresa industrial, pues bien, yo discrepo con Ayn Rand en que deba haber un plazo límite, ella dice que es porque se daría un sostén inmerecido al parasistismo en caso de que fuese vitalicia, yo creo que no, y digo, por qué, proque como bien dice ella los descubrimientos de las fórmulas que dan lugar a la creación no son patentables porque son descubrimientos de leyes de la naturaleza que no son creaciones del descubridor – inventor, el descubridor solo tiene derecho a que se le reconozca como el autor del descubrimiento pero no a forzar que la gente se sirva de esos conocimientos descubiertos, entonces, por ejemplo, pongamos el caso de Quentin Daniels que quiere rehacer el motor elaborado por John Galt, sí Daniels descubre la fórmula y la mejora y crea un motor más eficiente que el de Galt, Galt no tendría ningún derecho a invocar que se frene el derecho a lucrarse de Daniels por cuanto lo que Daniels ha hecho ha sido elaborar un nuevo invento similar pero no idéntico al de Galt y como no es idéntico no está amparado por el derecho de patente.

    Pues bien, aunque se reconociera una patente vitalicia es posible siempre que un competidor estudie las propiedades del invento patentado y cree una nueva invención propia usando su mente que sea distinta a la invención patentada por el otro, y entonces ya no se paralizaría el progreso, por ende, no creo que se diera sostén inmerecido al parasistismo si existieran patentes de por vida y por tanto no creo necesario que se deba limitar el derecho de patente temporalmente.

    Lo mismo ocurre con los derechos de autor de creaciones de obras literarias por ejemplo, si digamos yo después de asimilar la filosofía objetivista y apreciar las posibilidades literarias de Atlas decidiera escribir una novela basándome en héroes objetivistas que sean nuevos personajes en tramas distintas y crease una novela distinta a pesar de estar basada en la filosofía objetivista ello no me convertiría en un parásito mental que busque algo inmerecido, ya que si bien me he basado en la filosofía objetivista descubierta por Ayn Rand yo he creado un nuevo universo literario autocontenido que es producto de mi mente.

    Es así como entiendo que debe tomarse el derecho de patente.

  • Frisco says:

    Hola a todos, dos cosas:

    Una, alguién mencionó algo sobre “nosotros los libertarios”, si no me equivoco, y menciono esto porque el objetivismo no es libertarianismo. Un libertario y un objetividta tienen diferencias marcadas, Rand mismo lo explicó aluna vez.

    La otra cosa, tomando como ejemplo a Rearden y su metal. Si Hank no quiere dejar que nadie produzca su metal porque es suyo, lo entiendo, pero qué ocurra si Hank muere y el respectivo heredero del patente no desea producir el meta, sin embargo, no va a dejar se poseer el patente simplemente porque no quiere, ya que es suyo y de nadie más. Entonces, se acabó el Metal Rearden? Es decir, es su propiedad dicha idea, pero no desea ejercer esa idea para producir el bien. Aunque no está esforzándose, esa idea es de su propiedad. Qué se hace? Qué pasa con la idea? Tendrá que esperar a otro heredero?

  • @elPatalan says:

    Parte del problema de la piratería es de formato. Si uno quiere un libro digital y solo lo encuentra físicamente pues buscará una copia digital.

    Afortunadamente he conseguido una parte importante de las obras de Ayn Rand y Peikoff legalmente en kindle (en inglés. claro)

  • @elPatalan says:

    Quisiera hacer unos comentarios sobre lo que está pasando últimamente en internet.

    Los libertarios somos una gran familia, pero a veces en estas grandes familias puede haber fuertes desavenencias. Pongamos como ejemplo la idea de “algunos” anarcocapitalistas de que copiar no es robar. O sea todos a producir metal Rearden y lo único que nos queda es felicitar al señor Rearden por haber hecho tan excelente trabajo.

    Al menos en La rebelión de Atlas los saqueadores tuvieron que hacer un esfuerzo de coacción importante para quedarse ese invento.

    El otro tema es si el gobierno tiene que defender los derechos de autor. Aqui la respuesta es no, sino nos encontrarenos con agencias monopólicas al servicio de partidos politicos y muy corruptas. Me refiero claro está al infame SGAE.

    Los derechos de autor no dejan de ser derechos, que mejor que un equipo de abogados y expertos informaticos para defender los derechos de uno.

    Un saludo y otra vez muy bien Ayn Rand. Se me había olvidado la importancia de la filosofía para defender la libertad (como justificación hay quienes jamás han tenido esta noción)

  • Eric says:

    La “propiedad intelectual” es es simplemente un eufemismo creado y mantenido por el estado. Me sorprende que algo tan obvio sea pasado por alto por gente que está a favor del libre mercado y en contra de la iniciación de la fuerza. Y claro que es una contradicción estar a favor del libre mercado y la libertad y al mismo tiempo ser un estatista. La fuerza del estado es lo opuesto a la propiedad.
    Díganme dónde estaba el estado en Galt´s gulch.

  • Ragnar says:

    Una duda, ¿De que manera trataría objetivismo el caso de la ley SOPA?

  • Michèlle says:

    Totalmente de acuerdo con El osito Teddy: no hay razón para premiar al inventor y no al descubridor. Y más cuando una cosa lleva a la otra, y el descubridor es uno pero el que lo aplica en la práctica es otro. El velcro es uno de los raros casos en que el descubridor es a la vez el inventor: descubrió de qué forma algunas semillas se enganchan al pelo de los animales o a la ropa, y desarrolló un sistema de cierre basado en esa idea. Otro caso es el de los rayos X, desde que Röntgen los identificó como distintos a todo lo demás hasta que hizo la primera “radiografía” de huesos, apenas pasó un año. A propósito del tema, hay que decir que Röntgen se negó expresamente a patentar su descubrimiento/invento.

    También de acuerdo con Carmel: las aplicaciones prácticas se producen muchas veces solo al cabo de bastante tiempo. Los descubrimientos sobre electrolitos, a finales del XVIII, desembocaron en pila eléctrica de Volta que data de 1800, aunque la pila seca de 1,5 voltios, la única que se usaba hasta hace poco, tardó casi 100 años en ponerse en el mercado. Diez años después llegaron las recargables (lo que hizo posible que los coches funcionaran con motor de explosión, una sinergia de las que insinúa Carmel). Mientras que las minúsculas pilas de los relojes de cuarzo tardaron otros 50 años, y las baterías compactas de los móviles y las PDA actuales son de hace apenas 15. Eso sí, todas basadas en el mismo principio que aplicó Volta y, por tanto y como explica Miguel, mejoras que se verían dificultadas si se impusieran restricciones.

    Como los conocimientos científicos no están artificialmente restringidos, basta que alguien desarrolle la aplicación de una idea basada en cualquiera de ellos para que los demás sepan que es posible y, puestos manos a la obra, puedan llegar con facilidad a productos similares o incluso mejores. Esto explica la importancia que da el artículo al secreto de las innovaciones hasta que se lanzan al mercado. También es probable que muchas empresas tengan novedades similares en sus listas de nuevos productos potenciales, pero sin patentarlos para mantener el supuesto secreto y sin comercializarlos porque no están seguros de la respuesta de los consumidores. La realidad es que no necesitan basarse en los productos de otros, solo en los mismos principios teóricos y, como mucho, en algún prototipo experimental ya difundido. Así, la mayoría de las veces las patentes son todas admitidas. Tiene su gracia que la inspiradora de la Galaxy, según Samsung, sea la tablilla que aparece en la película de 1968 “2001: Odisea del espacio”, que no la iPad de Apple.

    La investigación básica es una inversión de futuro. La investigación aplicada es materializar aquella inversión. Estas son las fuentes de la innovación. La comercialización de un producto no tiene por qué recoger beneficios adicionales.

  • Carmel says:

    Cualquier actuación que limite arbitrariamente los mecanismos del mercado es, a la larga, perjudicial para todos. Y así son por lo corriente las restricciones que se imponen desde los gobiernos. Me parece un contrasentido decir que las invenciones son una propiedad y a continuación añadirle limitaciones porque en realidad no es una propiedad como las demás, las materiales. Y, sobre todo, me parece una restricción arbitraria y contraria al libre mercado limitar la explotación de las innovaciones, y necesariamente perjudicial por el simple hecho de ser restrictiva. Esto se corresponde con la concepción capitalista de Ayn Rand. Si algo va contra la libertad del mercado, y en especial si restringe la libre difusión de conocimientos, es en principio desacertado y nocivo. Pero vayamos por partes.

    En primer lugar, ningún invento se hace desde cero, sino apoyándose en un largo camino de productos y procesos desarrollados por otros, accesibles si hay libre mercado, y viéndose favorecido por incontables sinergias, también fruto del libre mercado. “Cada hombre obtiene un beneficio incalculable a partir del conocimiento descubierto por otros” (Rand). Además los inventos no los hace un sabio en su laboratorio apartado y solitario, imagen romántica que sólo pasa en las películas o en las novelas; hoy día prácticamente todo es trabajo en equipo. Así, la titularidad de la innovación no es de los que desarrollan la idea sino de las corporaciones que los contratan, con lo que se diluye el concepto de propiedad intelectual y de la patente como premio al ingenio personal. De la misma forma, para convertir una innovación en un producto y ponerlo en el mercado hacen falta muchos elementos que ya no dependen de cuál sea la innovación. Y esto lleva también a que, en los casos raros en que es una sola persona la que desarrolla una idea (creo que la hoja de cálculo es uno de estos), en general esa persona no es igual de experta en cuestiones empresariales y cede por un módico precio los derechos de explotación a otros que, al final, son los que reciben el plus de rentabilidad a costa de restricciones para demás. Por último, muchas innovaciones no tienen aplicación práctica hasta que el mercado no está maduro para acogerlas, como la fotografía digital que solo fue de uso común tras generalizarse el empleo de ordenadores domésticos con capacidad gráfica.

    Las patentes no cumplen la función de retribuir la invención, ya no. Se han convertido en restricciones arbitrarias usadas solo para soslayar la competencia, que están distorsionando el mercado. Al final resultan ser una imposición estatal en poco o nada distinta de otras, como las barreras proteccionistas a las importaciones, e igual de dañinas. Y un obstáculo para mejoras adicionales, como bien apunta Miguel. En contraste, conviene recordar la Italia renacentista o el Siglo de las Luces, que con sus entornos de libre comercio y difusión de conocimientos, sin restricciones ni patentes, permitieron en diversos ámbitos científicos unos periodos creativos y de explosión de ideas, muchas de ellas que aún hoy estamos desarrollando, aplicando y aprovechando.

  • El osito Teddy says:

    El principio está claro pero me refiero más en el sentido que le da Juan.

    Imaginemos que alguien descubre en un campo específico algo similar en importancia a la rueda y es patentado (aunque en el momento de hacerse se desconoce este hecho). Por muy justo que fuera un Gobierno, estaría creando monopolio al impedir que alguien construyera un coche o controlase cualquier industria de vehículos con ruedas.

    ¿De este modo, por qué los científicos por ejemplo no pueden patentar sus descubrimientos? ¿Acaso no supuso un esfuerzo titánico dilucidar E:MC2?

  • El osito Teddy says:

    Gracias por responderme. Me gustaría, ya puestos, agradecerte el enorme esfuerzo por difundir el Objetivismo.

    Yo preguntaba si eso de las patentes no puede llevar a bloquear por la fuerza a los que creativamente tengan una innovación en mente, pero no puedan aplicarla porque el dueño de ella no quiere dejarla. Vivir de las rentas durante 50 años por haber tenido una buena idea y gracias a la coacción del gobierno. No tengo claro si estoy en la razón o es una contradicción de Rand.

    Un saludo.

    • omingod says:

      Supongo que sí, que el principio puede estar claro, pero si es mal interpretado o mal aplicado, entonces esos abusos pueden surgir. Tomemos como ejemplo una bebida como la Coca-Cola: sus fabricantes no están “viviendo de las rentas”, sino usando una fórmula secreta y una marca registrada que nadie más puede usar. En una economía libre, nadie le impide a otro salir al mercado con un producto mejor y hacer que Coca-Cola vaya perdiendo mercado y acabe yendo a la quiebra (parece difícil en el caso de Coca-Cola, pero piensa en los casos reales de triunfos y fracasos de empresas de productos de informática en los últimos 30 años).

      Pero entiendo que los abusos que mencionas sí pueden surgir, por ejemplo si el gobierno va más allá de proteger la patente inicial de Coca-Cola y decide prohibir la venta de cualquier tipo de bebida gaseosa que no haya sido fabricada por Coca-Cola, argumentando que sería competencia desleal. En ese caso, sí se habría creado un monopolio coercitivo, pero las patentes son sólo la excusa, no la razón por la que se creó.

  • El osito Teddy says:

    Por un lado defiende las patentes pero por otro que no se pueden crear monopolios coercitivos en una economía. O no lo entiendo (lo más probable) o Rand se contradice entre sí.

  • TheFreeBird says:

    muy bueno.. hace poco hablé de esto con amigos

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