Ayn Rand entrevistada por Tom Snyder

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En esta franca e inédita entrevista (julio 1979), Ayn Rand explica qué es Objetivismo y en qué se diferencia de religión y otras filosofías, y habla de su época en Rusia y sus primeras obras literarias. Los temas del segundo video son: la necesidad de la filosofía, la influencia de Kant, el significado de la muerte, educación actual, altruismo, sacrificio, deber; y los del tercero: autoestima, hacer felices a los demás, la moralidad de dar y aceptar regalos, el odio de lo bueno por ser lo bueno, la expresión: “Dios te bendiga”, y más.

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– Aquí tenemos a Ayn Rand, que es, como he dicho, la autora de El Manantial y La Rebelión de Atlas, y el otro no puedo recordarlo, porque es un título más largo.

– ¿De una novela?

– No, no, no. No una novela. El nuevo libro que ha lanzado: Objetivista…

– “Introducción a la Epistemología Objetivista”.

– Exacto.

– Ahora. Usted dijo que no le importaría…

– (Estamos en vivo?)

– Sí, lo estamos.

–…Usted dijo que no le importaría si yo no leyera ese libro. Le dijo eso a mi equipo.

– Es cierto.

– Y no lo he leído. Se lo confieso.

– Quiero ser muy básico en esto, porque hay mucha gente que no entiende Objetivismo, que no saben lo que es, pero que han leído mucho sobre Ayn Rand, han leído sus libros, y quiero saber cuál es su punto de vista, si puedo usar esa frase. Así que, básicamente, digamos: ¿qué es Objetivismo?

– ¿Y hacer un largo discurso sobre ello?

– Oh, no demasiado largo, no.

– Porque eso es terriblemente difícil, sabes… Para empezar, es una filosofía. Es un sistema filosófico. Y la filosofía es la ciencia que estudia la naturaleza básica de la existencia. Así que es un tema bastante técnico, y cualquier cosa que diga brevemente realmente no le hará justicia a mi filosofía, pero… puedo intentar resumirla.

– Bueno, ¿puedo, entonces, hacerle algunas preguntas específicas sobre ella?

– Sí, claro.

– ¿Cómo es que “Yo” encajo en la filosofía de Objetivismo? ¿Qué tiene que ver Objetivismo conmigo, el individuo? ¿Para qué me sirve Objetivismo?

– ¿Eres un ser humano?

– Sí.

– Entonces tiene que ver contigo. Te dice cómo vivir tu vida. Cómo conseguir cosas. Cómo ser feliz. Te dice los principios fundamentales por los que puedes tomar tus propias decisiones. Sobre todo te dice que tienes los MEDIOS para tomar esas decisiones, que tu mente es válida, que la realidad que percibes realmente existe – y eso es epistemología. Esa es una rama de la filosofía. Y te da los principios por los que puedes tomar las decisiones básicas de tu vida.

– Bueno, hay muchas filosofías que le ofrecerían eso a un individuo.

– Ah, sí.

– Hay religiones que lo ofrecen, hay formas de gobierno que lo ofrecen…

– Formas de gobierno, no. Eso es política, es una rama diferente. Eso viene después.

– Bueno, sí, pero, los gobiernos en algunas áreas, en algunos casos, definirían para ti tus decisiones – o dictarían para ti… cómo vivir tu vida.

– Sí.

– Pero me retractaré en cuanto a gobiernos y diré solamente: religiones o filosofías.

– ¿De qué forma es Objetivismo diferente de las filosofías a las que muchos de nosotros hemos sidos expuestos en nuestra juventud, las filosofías basadas en religiones, teólogos, dogmatismos…?

– La primera diferencia de todas: Objetivismo te dice que no es correcto, que no es apropiado para el hombre, aceptar nada por fe. La religión es una cuestión de fe. Tú aceptas una religión de forma emocional, o porque naciste rodeado por ella. No la has elegido racionalmente. Lo que Objetivismo te dirá es que la razón, la razón del hombre, es su instrumento básico de supervivencia. Esa es la facultad más importante que tiene, y tiene que guiar su vida y tomar sus decisiones por medio de SU facultad racional. Él tiene que tomar sus propias decisiones pero tiene que SABER cómo tomarlas. Es inmoral el actuar basado en sus emociones, dejarse guiar por el capricho del momento. Eso, Objetivismo lo considera muy malo, muy inmoral. Y la moralidad, de hecho, consiste en seguir tu razón hasta el punto de que seas capaz. Así que la racionalidad es la virtud básica, de la cual todas las otras proceden.

– Entonces, usted cree esto para usted misma, ¿no? Usted acepta esta filosofía.

– Claro, ciertamente.

– Ha guiado su vida, ha…

– Sí, me ha traído hasta este punto.

– OK. Así que usted cree en Ayn Rand, antes que nada…

– Sí, desde luego.

–…no necesariamente en un dios, o un cielo, o un infierno, o un gobierno, o otras personas, o fuerzas fuera de su control… usted cree en usted misma.

– Mmmm… Yo no lo diría de esa manera. Yo diría que sí, que eso es verdad hasta cierto punto, pero es muy impreciso, porque no es cuestión de fe. Yo tengo confianza en mi propia capacidad racional. Pero, más que eso: también sé que si tuviera menos capacidad de la que tengo, no importa lo que me pasara, mi mente es todo lo que tengo para guiarme. Así que para mí, o para el alumna más lerda de la clase, mentalmente (que yo nunca fui), la misma moralidad se aplicaría.

– Usted ha sacado a relucir este tema, usted no era la niña más lerda de la clase…

– No.

– ¿Cómo de lista era usted en la escuela?

– Muy lista. Era la primera de la clase. Fui a dos escuelas diferentes en dos ciudades diferentes y yo era la primera en ellas.

– Además de ser la mejor estudiante, ¿alguna vez midieron su inteligencia y le dijeron a su mamá y a su papá: Oh, esta niña es tan inteligente… esta niña es…?

– No. En mi época no tenían esos tests, no en Rusia.

– Pero usted sabía que usted era lista.

– Oh, sí.

– ¿Usted pensaba que la escuela era demasiado lenta y que usted estaba tan por delante en la materia…?

– Sí.

– ¿Cómo manejó usted eso? ¿Cómo consiguió usted educarse más allá del temario?

– ¿Estás interesado en que te lo cuente…?

– Sí, realmente lo estoy.

– Siempre intentaba sentarme en la fila de atrás de la clase y ponía un libro delante de mí. Y escribía novelas. Desde que tenía 10 años. Escribía guiones de películas desde los 8 años. Pero me pasaba la clase escribiendo novelas porque si no estaría terriblemente aburrida. Nunca me descubrieron. Porque teníamos libros de texto y si los leías antes de la lección que presentaban en clase podías saber lo que el profesor decía. Yo leía el libro de texto una sola vez, y sabía el curso. Realmente creo que eso fue una mala influencia en mí, en mi disciplina de trabajo. Era demasiado fácil y demasiado aburrido.

– ¿Pero cómo le afectó en su disciplina?

– Nunca tuve que hacer ningún esfuerzo. Desde luego, sí tuve que hacerlo cuando empecé a escribir novelas. Eso sí que es difícil de verdad. Pero en la escuela no tuve ninguna dificultad.

– ¿De qué forma fue escribir novelas difícil para usted?

– Porque es un contexto enorme el que tienes que tener presente y una estructura enorme, no puedes hacerlo por inspiración. No puedes hacerlo mirando a una hoja de papel una vez y decidir lo que vas a hacer. Es una enorme estructura completa, mucho más complicada que la de un edificio, y tienes siempre que tenerla presente en tu mente, sin contradecir nunca tu esquema, y ejecutarla. Es increíblemente difícil – pero maravilloso cuando lo consigues. Quiero decir, una buena novela, claro.

– ¿Usted recuerda cuál era esa primera novela que usted escribió, cuando tenía 10 años, sentada en la última fila?

– ¿La primera de todas…? Recuerdo el primer guión… Ah, la novela nunca la acabé. Espera un momento… no, sí que la acabé. Sí, la recuerdo. La que no acabé la empecé en la universidad. Me acuerdo… pero no me pidas que te cuente la trama…

– No, no lo haré. Pero me gustaría pensar que en algún lugar ese manuscrito está en un cajón en su casa, o en una caja en algún armario.

– Fue probablemente bombardeada y destruída en… Leningrado.

– Así que existe sólo en la mente, ¿eh…?

– Sí. No la traje conmigo.

– ¿Cuándo descubrió usted, o inventó, o permitió que Objetivismo se convirtiera en SU filosofía?

– Desde que recuerdo algo de mí misma, cuando tenía dos años y medio. La primera situación en mi vida que recuerdo, tenía dos años y medio, y partir de ese momento hasta el presente nunca he cambiado mis convicciones. Sólo que a los dos años y medio no sabía tanto como sé ahora. Pero el enfoque fundamental era el mismo. Nunca he tenido que cambiarlo.

– ¿Por qué ha funcionado para usted?

– ¡Porque es verdad! Porque corresponde a la realidad. Porque es la filosofía verdadera. Y por verdadera quiero decir: está de acuerdo con la realidad, por lo tanto me permite tratar con la realidad debidamente. Y antes que nada, me dice que tengo que usar mi mente, no mis emociones, mi mente.

– ¿Por qué cree usted que las religiones han atraído más gente a sus filosofías, que Objetivismo ha atraído a la suya?

– Bueno, en primer lugar, ellas han tenido mucho más tiempo… Vamos, recuerda, la religión es más antigua que Objetivismo. No creo que me gustaría atraer a tanta gente como las religiones atraen. Pero la verdadera y la respuesta en serio es esta: la religión es una forma primitiva de filosofía. Porque lo que la religión y la filosofía tienen en común es que son un sistema de premisas básicas; te dan un marco de referencia, un contexto – en términos fundamentales. Y luego tú vives los detalles específicos de tu vida de acuerdo con ellos. Así que, la religión…

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– Así que, la religión es filosofía primitiva “enlatada”, te da respuestas enlatadas, y te dice: “Aquí tienes. Puedes depender de esto, no tienes que pensar, te dirá lo que hacer en cada situación, sólo: obedécenos; acéptanos por fe”. Bueno, ¿y por qué la gente lo acepta? Porque nadie puede vivir sin una filosofía. Incluso el hombre más primitivo, el que menos piense, necesita algo que integre todas sus acciones, sus ideas, y su vida. Necesita integración. La religión le proporciona eso, listo para consumir. La filosofía, correctamente, hace lo mismo pero le ofrece una idea, un contexto, para su mente, y le exige que él lo juzgue, que él use su propia inteligencia para entender y así poder aceptar el tipo de premisas básicas por las cuales él vivirá su vida.

– En mi juventud a mí me indoctrinaron bien en el pensamiento religioso y ni por un minuto le diría a usted ahora que lo creo de forma tan dogmática como lo hice cuando era un joven y me lo enseñaban, ¿ok?

– Es interesante.

– Pero aún preferiría no pensar que todos nosotros pasamos por la experiencia de la vida y que cuando acaba, eso es simplemente el fin de todo y no existe ningún otro objetivo. Estoy como atrapado con eso; me gustaría pensar que hay algo “más allá” del final de esto que llamamos vida.

– Pero dime, suponiendo que estuvieras convencido de que no lo hay, ¿qué diferencia tendría para ti, ahora?

– Oh, tendría una diferencia tremenda para mí.

– Yo también creo que sí. Pero ¿sería para mejor?

– Vaya… ve usted… yo creo que sería para peor.

– ¿Por qué?

– No me gustaría creer que cuando este cuerpo se muere, que este espíritu desaparece, que está fracasado.

– No es fracaso. Piensa en ello de otra forma. Si SABES que esta vida es todo lo que tienes. ¿No la aprovecharías al máximo?

– Bueno, sí… yo…

– En vez de decir… “bueno, si no disfruto de esta vida tendré un número ilimitado de vidas llegando, puedo ser un derrochador de mi propia vida…”

– No, no creo eso. No creo que me gustaría derrochar un segundo de esta. Yo derrocho algunos segundos y apuesto que Ayn Rand derrocha algunos segundos.

– Sí. Aunque no están desperdiciados.

– Qué quieres decir “derrochar”, es no hacer absolutamente nada.

– Sólo flotar a la deriva.

– Bueno, perdiendo el tiempo de forma creativa.

– De forma creativa, exactamente…

– Pero aún así creo… (no es que quiera retornar como un Majarashi ni nada parecido)… pero aún creo que… creo que todo esto continúa, que hay una eternidad y que vamos a ser parte de esa eternidad, que no vamos a ser sólo cadáveres en tumbas cuando hayamos muerto.

– Pero no somos cadáveres en tumbas. *No estamos allí*. ¿No entiendes que cuando esta vida acaba tú no estás ahí para decir: “Oh, qué terrible que soy un cadáver”? ¡No!

– Bueno, eso es verdad.

– Y lo que yo siempre he pensado es una frase que oí de algún gran filósofo, por desgracia no recuerdo quién era, cuando tenía 16 años, y que me ha afectado toda mi vida. “Yo no moriré. Es el mundo el que acabará” Y eso es absolutamente verdad. Y, sabes, para mí ahora, debería ser una pregunta seria, porque mi tiempo es más bien limitado, y tengo la misma sensación: que voy a disfrutar de la vida hasta el último momento, y cuando acabe – no tengo que preocuparme; no estaré allí. Qué pena que el mundo va a acabar, y que este mundo maravilloso acabará al mismo tiempo que yo, pero he tenido mi tiempo, no puedo reclamar.

– Ayn Rand no le tiene miedo a la muerte…

– No. Sólo la muerte de alguien a quien amo, pero no mi propia muerte.

– ¿Cómo es que Ayn Rand, la filosófa, ve a los Estados Unidos de América hoy? Gente en fila para conseguir gasolina, gente temiendo una posible recesión, gente preocupada de si sobreviviremos como nación por causa de la postura militar de otros países en todo el mundo… dígame cómo se siente.

– Es una vasta afirmación, esa… pero primeramente, para resumirlo, siento que este país está siendo destruído por su filosofía, específicamente por sus universidades. Lo más peligroso en este país hoy día son las universidades, porque enseñan el tipo de ideas que necesariamente tienen que llevar a la destrucción de este país. Creo que el pueblo americano es demasiado bueno para ese tipo de programa. Observa que la gente se está volcando a la derecha, esa es una muy buena señal, pero no hay liderazgo en la derecha, no hay liderazgo intelectual, no hay ideas. Y es muy posible que la gente será derrotada por falta de un liderazgo intelectual adecuado. Sin embargo, las premisas básicas…

– Perdón, entonces usted no quiere decir el liderazgo intelectual de Harvard, o el de Yale…

– Quiero decir un Harvard que predicara las ideas americanas de forma más específica: Razón, Individualismo, Capitalismo. Si una institución del prestigio intelectual (el cual no se merecen hoy, aunque se lo merecieron en el pasado) de Harvard… si una institución de ese calibre estuviera predicando las ideas correctas – es decir, las ideas sobre las cuales América originalmente estaba basada, o por decirlo brevemente: la filosofía de Aristóteles, que fue el padre de este país, lo fue – si estuvieran haciendo eso, podríamos tener el mayor Renacimiento del mundo, y aún no es demasiado tarde para eso; podrías tener un Renacimiento aún mejor que el primero. Este país retornaría a la vida. Pero hoy, cuando todas esas instituciones desde Harvard para abajo están predicando colectivismo, misticismo, y sobre todo, altruismo, el sacrificio de uno mismo; cuando abandonan y resignándose con todas las ideas repugnantes que el mundo entero ha estado fomentando durante siglos – cuando hacen eso, este país no puede sobrevivir.

– ¿Puede ser un poco más específica? Nunca he estado en Harvard, nunca he estado en una clase allí, pero ¿puede darme un ejemplo…

– Eso es una ventaja para ti…

– (Oh, gracias)

–… de cómo están enseñando sacrificio, cómo están enseñando altruismo?

– Bien. Abre el periódico de hoy y mira a Mr. Carter, esa peculiar criatura, diciéndonos que vamos a superar la falta de petróleo conduciendo menos, rindiéndonos. “Hagamos todos un sacrificio; reduzcamos nuestro nivel de vida y todos viviremos mejor”. ¿Es esa la filosofía correcta para decirle a un país que tiene orgullo y autoestima? Un tiempo atrás, con todos los fallos en la educación intelectual americana, y había muchos fallos, por lo menos a la gente se le enseñaba a tener orgullo de su propio país, y en los aspectos buenos, en los grandes logros de este país. Hoy supuestamente tienes que pedirle perdón a cada salvaje desnudo en cualquier parte del globo, porque somos más prósperos, porque tú has *ganado* tu dinero tienes que sentirte culpable y pedir perdón por ello, mientras que él no lo ha hecho y no tiene ninguna intención de aprender de ti, sólo quiere tu dinero. Eso es lo que nos enseñan. ¿Por qué nos enseñan eso? Porque el filosófo dominante hoy, en Harvard y en todos los demás sitios, es Emmanuel Kant, y ése es el verdadero villano de nuestra época.

– Quiere decir… es él, ¿eh? ¿Es Kant…? Ya…

– No es Karl Marx y no es ni siquiera la religión (no apruebo de la religión, como sabes), pero esos no son los villanos. El villano es Emmanuel Kant, quien predicaba que la mente del hombre no es válida, que las cosas que percibes no están ahí, no son reales. Las cosas “en sí mismas” (como él decía), son algo que existe en “otra dimensión”. Tu mundo es solamente “fenomenal”, y luego está este mundo “noumenal” el cual tú no puedes percibir absolutamente de ninguna forma, y ese mundo “noumenal” es la verdadera realidad. Sólo que no puedes percibirlo, así que mejor vive aquí en la tierra y haz tu “deber”. Y tu “deber” es algún tipo de voz que viene de esas otras dimensiones, que tú no puedes conocer (cómo él lo sabe, eso no te lo dice), pero sí te dice que tú, moralmente, tienes que hacer tu “deber”. ¿En qué consiste tu “deber”? En hacer cosas en las cuales no puedes tener ningún posible interés, y ningún beneficio para tí mismo. Sabes… es aún peor que un altruista. Un altruista te diría: “No deberías ser feliz, pero deberías sacrificarte por otros y así eres moral”. Kant va aún más allá; él dice: “Si haces las cosas teniendo el objetivo que sea, aunque sea el bienestar de los demás, tu acción no es moral”.

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– …tu acción no es moral”. O, como él [Kant] lo expresa: “no tiene ninguna relevancia moral”. Para ser verdaderamente moral deberías hacer las cosas sin ganar nada con ellas, ni para ti mismo ni para otros. Si puedes conseguir convertirte en ese cero total, o por ser devorado por cualquier caníbal, entonces eres moral. Así que ese es el filósofo que influenció la vida de hoy. Si eso es lo que las universidades están enseñando – el propio Kant y todas sus innumerables variantes y las que se derivan de él (toda la filosofía moderna está compuesta de pequeños imitadores de Kant, si sabes lo que quiero decir) – si eso es lo que se les enseña a nuestros niños, una vez que salen de la universidad, ¿qué futuro les espera? Lo que ves hoy. Están alcanzando el clímax visible del kantianismo. Toman drogas, intentan destruir su mente de cualquier manera posible, viven por el corto plazo, no tienen valores, ni objetivos, ni interés propio. Son terriblemente desinteresados, porque no tienen ni una idea independiente en el mundo.

– Dígame el valor de “auto-interés”.

– Usa otra palabra: Auto-estima. El valor del auto-interés es que te estimas a ti mismo como un valor; que vives de acuerdo con tu naturaleza, lo que significa: por el criterio de tu propia mente, y respetas tu propia mente, respetas tu propia capacidad de hacer lo que está bien. Y por lo tanto estás respetando la posibilidad de ser una persona moral, virtuosa, y te consideras a ti mismo como un valor que vale la pena preservar.

– Bajemos las cosas de Kant un poco, a un bromuro que me inculcaron a mí desde que era niño. Y a lo mejor usted lo ha oído: “La felicidad consiste en hacer felices a los demás”.

– Oh, sí, lo he oído decir… ¡¿quién no lo ha oído…?! Y *ése* es el problema. Esperemos el día en que las personas dejen de oírlo. Porque no es verdad, no se puede justificar, y la primera pregunta que tendrías que hacer es: ¿Por qué? ¿Por qué es bueno querer que otros sean felices pero no tú mismo? Y supongo que te dirán: “Pero ELLOS trabajarán para TU felicidad, y no la suya propia”. Bueno, es como un trueque de regalos de Navidad, que ninguno de los dos quiere, pero que tienes que trocar regalos y no estás moralmente permitido a hacer algo por tí mismo. En cambio, lo que yo digo es: Puedes hacer felices a los otros cuando, y si, esos otros significan algo para ti, egoístamente. Si los quieres, entonces quieres hacerlos felices. Muy bien. Si no los amas, eso no es un crimen moral, no tienes que amar a todo el mundo; no *puedes* amar a todo el mundo porque es una expresión sin sentido. Puedes amar sólo a aquellos a quien valoras y, si ellos contribuyen a tu felicidad, tú contribuyes a la de ellos. Eso está bien. Pero cada uno de vosotros tiene que ser egoísta en cuanto a ello. Imagínate que alguien estuviera enamorado de ti y dijera: “Te amo sólo porque eres tan malo, así que me sacrificaré y voy a amarte”. ¿Aceptarías eso, o dirías que…?

– No, no.

– No, señor. Yo tampoco. Eso es lo más insultante que cualquiera podría decirte, y sin embargo, eso es lo que el altruismo exigiría. Y hay un gran escritor ruso que intentó practicarlo, Dostoievski, que adoptó a una pequeña costurera tonta a quien no amaba en absoluto, con la intención de hacerla feliz, sabes… y todo acabó con ella suicidándose. Pues eso es una práctica altruista. A eso es a lo que el altruismo conduce.

– Y qué tal: “Es más bendito dar que recibir”.

– Bueno, eso es obviamente el “Estado del Subsidio [del Bienestar]”. Eso es un lema claramente motivado por: “Por favor, dame algo – y TÚ serás bendecido, pero YO me quedaré con tus bienes materiales”.

– A ver. A usted no le importa recibir regalos, ¿no?

– Sí me importa.

–¿De verdad?

– Sólo de las personas que amo, o de mis amigos, o de mi marido.

– Pero eso es lo que quiero decir.

– Sí, eso me gusta. Pero de extraños, no los acepto.

– No. Pero dentro de su familia, y de las personas que aprecia profundamente, a ellos usted les daría un regalo también…

– Oh, sí, claro. Cuando yo quisiera. Pero no lo consideraría un deber moral. Y no consideraría eso una virtud en absoluto. Pero estabas diciendo… ¿puedo hablar de algo… que estábamos comentando durante los anuncios…? La peor cosa hoy son los ataques contra la habilidad [aptitud, competencia]. (Yo me refiero al ambiente de hoy “la era de la envidia”, realmente). Y te pregunté si tú estás siendo atacado por la gente por tu éxito. Y no sé si quieres darle a la audiencia la respuesta que me diste a mí…

– Sí, sí. Lo estoy.

– Pues eso es lo que considero la cosa más inmoral en el mundo: atacar a un hombre, no por sus faltas, sino por sus virtudes. Porque el que consigas triunfar tú mismo, en cualquier aspecto de actividad racional, es una gran virtud, y la gente te atacará por ejercer tu capacidad, por trabajar duro, por consistencia, por ambición. Y querrán que te sientas culpable por ello. Esa es la peor maldad, de acuerdo con mi filosofía.

– Y… espere, diga eso de nuevo: La mayor maldad, de acuerdo con su filosofía, es atacar a un individuo por su virtud.

– Es lo que yo llamo… ser objeto de, o actuar por: “El odio de lo bueno por ser lo bueno”. Eso es atacar a las personas por sus virtudes. Por sus logros. Por cualquier cosa que tengan que sea un VALOR, realmente. No por sus fallos, y no por su maldad. De hecho, la gente que predica eso son los que están a favor de los malvados: los frágiles, los mentirosos, los estafadores… cualquiera que sea débil, de pronto adquiere algún tipo de valor. Pero cualquiera que sea un éxito tiene que ser atacado – por su éxito.

–¡Y mire cómo USTED ha sido atacada…!

– Oh, lo sé.

– Cómo usted ha sido criticada.

–¿Se da cuenta de eso…?

– Hay mucha gente en este país, perdóneme, en este mundo, que piensan que usted es maliciosa.

– Realmente no lo piensan…

– Ya, ya… tiene razón… OK.

– Obviamente tengo razón, porque estoy propagando algo absolutamente, totalmente contrario a la filosofía Kantiana por la que ellos viven. Kantiana y sus derivados.

– ¿Qué cree usted que le pasará a los Estados Unidos de América si seguimos de esta forma?

– Si seguimos de esta forma: un colapso total. Pero aún creo que no seguiremos por este camino, que lo salvará a este país no serán sus intelectuales, sino el pueblo, porque ya se han rebelado, sin mucho incentivo intelectual. YA se están dando cuenta del hecho que tenemos que ir a la derecha, y no cada vez más el Estado del Subsidio. Eso es un gran tributo a la inteligencia de la gente. Pero quiero dejar algo claro: no soy una conservadora. Creo que los conservadores de hoy son peores que los liberales de hoy. Creo que son… si alguien destruye este país serán los conservadores, porque ellos no saben cómo defender el capitalismo, cómo explicárselo a la gente, porque ellos no hacen más que disculparse… y porque son todos altruistas, todo está basado en altruismo religioso. Y con esa combinación de ideas no puedes salvar a este país. El problema con este país es que estaba basado en la filosofía correcta, inicialmente, por los Padres Fundadores, pero ellos no tenían un código moral que pudiera equipararse a las ideas políticas que ellos tenían.

– Usted ama a este país, ¿no?

– Apasionadamente. Mucho, mucho. Y de forma consciente. Lo amo por sus ideas. Y he visto lo suficiente del otro lado, así que puedo apreciar este país.

– Usted podría incluso emocionarse sobre este país, ¿no?

– Oh, sí, ¿por qué…? ¿quieres que me emocione…?

– ¿Podría incluso darle las gracias a Dios por ello?

– Sí… O sea, no querría decir literalmente un dios, pero me gusta lo que significa esa expresión: “Gracias a Dios”, o “Dios te bendiga”, significa, para mí: Lo más alto posible. Y ciertamente le daría las gracias a Dios por este país.

– Y gracias por estar aquí hoy.

– Eso es bajar a otro nivel… Pues muchas gracias por invitarme. Lo he disfrutado.

– OK, por favor vuelva. Y que Dios la bendiga.

– Gracias. Y lo mismo a ti.

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Traducción: Objetivismo.org

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Publicado por: julio 20, 2011 11:47 am

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