El plan económico de Ryan no sería el de Ayn Rand

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El estruendo es enorme. La web está «Twitteando» y los flujos de los principales medios de comunicación están vociferando: “El candidato a VP Paul Ryan es un admirador de «La Rebelión de Atlas» de Ayn Rand.”

La izquierda está especialmente excitada. Sólo tienes que mirar en Google «Ryan-Rand» para encontrar una enorme cantidad de artículos en el Huffington Post, el Daily Kos, etc., diciendo que el Objetivismo de Ayn Rand «ha asumido control del Partido Republicano», y que el presupuesto de Ryan es «el presupuesto de Ayn Rand».

¡Eso quisiéramos!

La verdad sobre las opiniones de Ryan

Como filósofo Objetivista que soy, voy a señalar los años luz que separan a Paul Ryan – y a todos los demás políticos actuales – de lo que Ayn Rand llamó «el ideal desconocido»: el capitalismo laissez-faire.

“Cuando hablo de “Capitalismo” – escribió ella – estoy hablando de un Capitalismo completo, puro, incontrolado, no regulado, laissez-faire, con una completa separación de Estado y Economía del mismo modo y por las mismas razones por las que existe separación entre Estado e Iglesia.”

Ryan ha sido llamado «extremista» por querer jugar con la forma que tiene el gobierno de financiar un par de programas, y por tratar de frenar el crecimiento del gasto público. Para ver en qué consistiría ese extremismo – o sea, una libertad sin cortapisas – demos un paso atrás y pensemos por un momento en lo que sería el laissez-faire de Ayn Rand.

No habría Seguridad Social, ni Medicare o Medicaid (programas de sanidad y seguros sociales en USA), no habría subsidios para nadie, ni rescates financiados por el gobierno por desastres, ni oficinas de correos del gobierno, ni escuelas públicas o universidades estatales. Y eso es sólo una parte. No existirían leyes antimonopolio, ni Reserva Federal, ni agencias reguladoras de ningún tipo.

Rand, correctamente, se opuso a todas las regulaciones gubernamentales por principio. Ella identificó que una regulación es una ley preventiva, una ley que exige que personas inocentes satisfagan a los reguladores y no inicien actividades legalmente proscritas.

Pero hay más. Bajo el sistema laissez-faire, el dinero en tu monedero serían «billetes de banco» emitidos por bancos privados y totalmente desregulados. La Oficina de Impresión y Grabado sería cerrada. Incluso las carreteras serían propiedad privada.

¿Qué quedaría para ser financiado, en un «presupuesto de Ayn Rand»? Sólo las tres funciones legítimas del gobierno: el ejército, para protegerte contra agresores extranjeros; la policía, para protegerte de agresores nacionales (delincuentes); y los tribunales de justicia, para resolver cualquier disputa bajo leyes objetivas.

¿Una opción realista?

Absurdo, imposible, impensable ¿verdad?  Piensa de nuevo. Ese era, en esencia, el sistema americano original. Ese fue el gran motor del progreso que reinó durante la mayor parte del siglo XIX, catapultando a Estados Unidos hacia adelante, atrayendo a millones de personas desde la Europa estatista, personas que decían que nuestras calles estaban pavimentadas de oro.

Sí, había una oficina de correos y carreteras del gobierno, pero por lo demás el principio americano era la inviolabilidad de los derechos enumerados en la Declaración de Independencia, que limitaba la fuerza del gobierno a proteger esos derechos: no permitía que fuera usada para violarlos, como ocurre hoy.

Y ese es el sistema del «valle de Galt» en La Rebelión de Atlas. La política de la novela expresa su filosofía más profunda; y en todos los aspectos fundamentales, esa filosofía – Objetivismo – es lo opuesto a la adoptada por Ryan, y lo opuesto a cualquier forma de religión. Objetivismo sostiene el absolutismo de la razón y de la realidad, mientras que la religión inventa un mundo «superior» cuyos misterios han de ser aceptados por fe. Objetivismo sostiene que la vida de uno en este mundo es un valor supremo, el valor fundamental sobre el que la misma moralidad se basa; la religión basa la moralidad en los dictados arbitrarios de un ser sobrenatural y exige la subordinación de los intereses terrenales al humilde servicio de ese ser imaginario. Objetivismo es el paladín del egoísmo racional; la religión exige que el hombre sea el guardián de su hermano.

Aquí tenemos la visión de Ayn Rand en La Rebelión de Atlas sobre el mito del Paraíso Terrenal:

¿Cuál es la naturaleza de la culpa que tus maestros llaman su Pecado Original? ¿Cuáles son los males que el hombre adquirió cuando cayó del estado que ellos consideran perfección? Su mito declara que comió del fruto del árbol del conocimiento: adquirió una mente y se convirtió en un ser racional. Era el conocimiento del bien y del mal: se convirtió en un ser moral. Fue sentenciado a ganar el pan con su trabajo: se convirtió en un ser productivo. Fue sentenciado a sentir deseo: adquirió la capacidad del disfrute sexual. Los males por los que le condenan son la razón, la moralidad, la creatividad, la alegría – todos los valores cardinales de su existencia. No son los vicios del hombre los que el mito de su caída trata de explicar y condenar, no son los errores del hombre por los que ellos le consideran culpable, sino la esencia de su naturaleza como hombre. Fuese lo que fuese, aquel robot en el Jardín del Edén – que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor – no era un hombre.

Si leer La Rebelión de Atlas acercó a Paul Ryan un pelín más hacia el «ideal desconocido» de laissez-faire, mejor para él. Pero dada la postura religiosa de Ryan y su historial de aceptar y apoyar el estado del bienestar, Ayn Rand habría sido la primera en estar de acuerdo con las recientes declaraciones de Ryan distanciándose de su filosofía.

Ella podría haber estado dirigiéndose a Ryan cuando escribió, en 1980:

“Si estás de acuerdo con algunos de los puntos de Objetivismo, pero en desacuerdo con otros, no digas que eres Objetivista; dale el apropiado crédito de autor por las partes con las que estás de acuerdo – y luego disfruta de los vuelos de fantasía que te apetezcan, por tu cuenta.”

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Por Harry Binswanger, publicado el 27 de Agosto de 2012 – Dr. Harry Binswanger, ex-profesor de filosofía, fue un asociado de Ayn Rand, y actualmente es miembro del consejo de administración del Ayn Rand Institute.

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Publicado por: agosto 29, 2012 9:24 pm

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10 respuesta a “El plan económico de Ryan no sería el de Ayn Rand”

  • Miguel says:

    Pues entonces si es Keynesiano como podrá hacer en su mente para integrar sin contradicción las teorías económicas de Keynes de gasto público y estímulo con las teorías políticas de Ayn Rand que precisamente tiene escrito un artículo en su libro «Filosofía: Quién la necesita», donde hablando de la inflación ridiculiza las teorías de Keynes.

    Ese señor Paul Ryan me recuerda al actual ministro de Economía de España, Luis de Guindos que decían que era liberal y seguidor de la escuela austríaca de Mises y Hayek, y resulta que al llegar al Gobierno se ha hecho Keynesiano y monetarista y ha tirado por la borda Camino de Servidumbre de Hayek, o La Acción humana de Mises, como cambia la gente por un poco de poder, ya lo decía el gran Francisco de Quevedo, el dinero y el poder no cambian a la gente, simplemente la descubren, o sea revelan su esencia, o como decía Ayn Rand en Atlas, el dinero es el barómetro de las virtudes de una sociedad, por tanto, la actitud que uno tenga hacia el dinero y cómo lo conciba revela mucho de uno mismo.

  • El osito Teddy says:

    El economista Juan Ramón Rallo dijo que Ryan era en realidad Keynesiano.

  • Miguel says:

    Comprender en profundidad una filosofía e integrarla y aplicarla a todos los aspectos de tu vida es muy difícil, conocer la filosofía a grandes rasgos o aproximadamente puede ser más o menos sencillo, así hay gente que es capaz de entender los principios objetivistas pero sin capacidad de integrarlos entre sí en su mente o aplicarlos a la realidad concreta, y mcuho más díficl resulta integrarlos de tal forma que seas capaz de ser crítico con las demás posiciones intelectuales.

  • Arturo Alessio says:

    Por mi parte me resulta poco creíble que ningún político comprenda realmente Objetivismo. Será que no he identificado e integrado bien lo que pasa por mis sentidos respecto a este tema, ¿o es que entender Objetivismo requiere de un coeficiente intelectual demasiado elevado y brillante?

    Siempre me ha llamado la atención ese punto, porque si se comprenden los aspectos fundamentales de Objetivismo, es decir, sus principios, resulta más sencillo (al menos para mí) comprender la totalidad de esta filosofía, y no solo «un pedacito» del mismo. Decir: «soy objetivista, pero a medias» es como admitir de forma indirecta que sus principios se contradicen en algún punto. Puedo entender que por un error de pensamiento no puedan aplicar un principio abstracto a una situación cotidiana y fallar en consecuencia, en cuyo caso pueden rectificarlo, pero no detenerse por un momento a cuestionar el principio mismo… no lo concibo. Y menos concibo que no cuestionen el cómo se relaciona un principio con otro. Algunos dirán que no es para tanto, pero el mundo entero está cojeando gracias al pragmatismo de los políticos y los individuos que no alcanzan a comprender el vasto poder de los principios.

    Esta clase de personas puede entender lo que se están jugando y la clase de repercusiones que tienen sus acciones si se detuvieran a pensar por un momento lo que significa tener un pensamiento sistémico. Ven un árbol, pero como no pueden ver el bosque, les resulta imposible cuestionar si ese es el árbol que buscan.

  • Miguel says:

    Yo diría que una persona racional debería si no puede trabajar en el sector privado al menos trabajar en un sitio donde tenga una mayor libertad de actuación y no tenga que contaminarse mucho con el colectivismo, eso sí siempre que esté en primera línea de batalla intelectual y luche por cambiar la sociedad para derribar las leyes opresivas de forma persuasiva.

  • Miguel says:

    Adán, yo no veo a un político objetivista como contradicción, igual que tampoco veo como contradicción a un juez objetivista o a un policía objetivista, es cierto que en el ámbito actual una persona que desempeñe un puesto de trabajo en el Estado se va a ver obligado a tener que desarrollar su existencia aplicando leyes que no son las adecuadas en una sociedad libre, pero también ocurre eso con cualquier persona que trabaje en el sector privado, dado que está tan intervenido por desgracia que hay que aplicar dichas regulaciones so pena de verte arruinado.

    Entonces, podría hoy haber un político objetivista, bueno dado que la política no debería jamás ejercerse como profesión un político objetivista es cualquier persona que decida fundar un partido político o militar en uno con ideas próximas a objetivismo y a aprtird e ahí tratar de presentarse a cargos electorales donde pueda aligerar la carga de las políticas intervencionistas y explicarle constantemente a los ciudadanos que ocurre con el país y como de acuerdo con las ideas objetivistas podrían solucionarse, eso sí nunca aceptar cargos políticos de gran responsabilidad si sabes que no estás en disposición de poder derogar las leyes nefatas e ir poco a poco transitando hacia la libertad.

    Naturalmente seríaa contradictorio con objetivismo dedicarse a la política y vivir de ella, pero por ejemplo en el partido de la libertad individual existen personas dedicadas a la política aunque no ejerzan ningún cargo de poder, digamos que hoy en día la política debe realizarse desde la calle, pero mi pregunta es la siguiente, ¿Cómo podríamos aspirar a una sociedad objetivista sin intentar al menos llegar a cargos importantes dentro de un Gobierno porque el Gobierno es el único poder que tiene facultad de cambiar las leyes, no la tienen ni los jueces, ni los funcionarios honestos y mucho menos tampoco la tienen los ciudadanos que ejercen su labor en el sector privado?

    Una pregunta, que tengo es si dado que hoy en día el sector público fagocita la economía privada en gran medida, sobre todo en Europa, sería moralmente correcto que una persona encontrase trabajo dentro de la Administración Pública o sea ser funcionario pero sin aspirar a ejercer cargos de burócrata lo cual si sería contradictorio con objetivismo, por ejemplo dado que la policía, el ejército o los Jueces en Tribunales son objetivamente necesarios para la existencia de una sociedad libre, sería moralmente correcto que una persona aspirase a hacer justicia como policia, soldado o juez y no por ello convertirse en una persona no productiva.

    • godmino says:

      ======== «¿Cómo podríamos aspirar a una sociedad Objetivista sin intentar al menos llegar a cargos importantes dentro de un Gobierno…?»

      Un sistema social no puede cambiarse desde arriba, por la fuerza, sino desde abajo: cuando la mayoría de la gente se dé cuenta que sólo va a poder sobrevivir con menos regulaciones y menos impuestos — y con más libertad. Cuando esto ocurra, los políticos que eligirán serán los que respondan a esas ideas, y no tendrán problema en implementar poco a poco ese mandato. Es un cambio mucho más profundo que cambiar a Mariano Rajoy por Juan Pina.

      ======== «¿Sería moralmente correcto que una persona encontrase trabajo dentro de la Administración Pública?»

      Sería moralmente correcto, sí, absolutamente. Y no sólo en una de las funciones legítimas del gobierno (policía, ejército o tribunales) sino en cualquier otra actividad como médico, profesor o limpiador de calles. Cuando el gobierno se ha introducido de tal forma en la vida de los ciudadanos que literalmente no deja otra opción a que sobrevivan, éstos pueden y deben aceptar los únicos trabajos que existen. Pero un individuo racional sabe lo que está haciendo y no debe promover el colectivismo sólo porque está dentro de esa maraña, ni hacer trabajos que por su naturaleza avancen el colectivismo; pero si su trabajo es legítimo (o sea, existiría también en una sociedad libre, por ejemplo, como hemos dicho, médico, enfermero, cocinero, abogado, o lo que sea) no hay razón para que no lo acepte del único empleador que lo ofrece.

      Conozco a quien no podría trabajar para el gobierno simplemente porque no tendría el «estómago» para tragar lo necesario, y tendría que salir de la oficina a ducharse cada 10 minutos para poder aguantar el roce con tanta porquería. Pero quien está en situación crítica no debe sacrificarse y morirse de hambre sólo porque el estado colectivista le ha dejado sin opciones.

  • godmino says:

    Re: «Político Objetivista»… ¿una contradicción? Hoy día, desde luego que sí, es imposible imaginar a cualquier político en cualquier país que ni lo parezca de lejos. Pero los Padres Fundadores de los Estados Unidos no concibieron el «político de carrera» como existe hoy; imaginaron un grupo de profesionales, granjeros, abogados, carpinteros, tenderos, escritores, médicos, comerciantes, etc. que podrían dejar su profesión temporalmente para dedicarse a la honorable tarea de administrar la causa pública y después de un par de años volver a su profesión. Esos sí podrían perfectamente ser personas totalmente racionales, productivas, independientes. . . y Objetivistas.

  • Francisco says:

    Tienes razón, no es Ayn Rand, pero debes admitir que es un comienzo.

  • Miguel says:

    Eso es cierto, un obejtivista acepta todos los principios como válidos, pero yo me pregunto, entonces, Ayn Rand no era Aristotélica, sino solo se vio influida por Aristóteles para crear una nueva filosofía, supongo que eso es así.

    El problema de los políticos es que temen posicionarse coherentemente en todos los campos, y así ese señor Ryan podrá querer una economía liberal, pero naturalmente si es religioso y se opone a matrimonio homosexual y a investigación con células madre entonces no puede ser objetivista porque no hay nada en objetivismo que fundamente la prohibición de tales actividades.

    Yo sinceramente deseo que Paul Ryan gane para que estados unidos se liberalice y a ver si aqui siguen el ejemplo en europa, pero naturalmente el capitalismo no puede ser defendido sobre bases religiosas ya que en la biblia si bien hay frases que apoyan la riqueza y la propiedad privada, más en el antiguo testamento que en el nuevo, hay muchos dogmas religiosos que claramente se oponen a la libertad incluso en materia económica, yo no entiendo como los americanos conservadores no ven lo que el cristianismo primitivo odiaba el capitalismo y que Cristo era pro comunista, así él decía, Antes entrará un elefante por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos, eso lo podía haber suscrito Mao, Stalin, Hitler, Pol Pot, Zapatero, Rajoy, Obama etc pero desde luego nadie que defienda la libertad y el capitalismo, no entiendo como el país con mayor nivel científico del mundo no entienden eso, es inconcebible.

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