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Halloween es imparable porque celebra la vida

El encuentro de muertos y vivos ya es imparable a nivel mundial

Es siempre interesante preguntarse la razón de ciertos cambios culturales, sobre todo si tienen algo esencial en común a nivel mundial. Y uno de esos cambios es la creciente popularidad de Halloween, una celebración que en muchos países era completamente desconocida hasta hace tan sólo unos años atrás.

Aunque parezca imposible, Halloween no es una fiesta típicamente americana. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando pueblos tan diferentes como los romanos en Europa y los pre-colombinos en el Nuevo Mundo celebraban la colecta de las cosechas y se preparaban para los meses de invierno.

Según la tradición celta, de donde surge el Halloween actual, el 31 de octubre es el día en el que los mundos de los vivos y de los muertos se solapan, con el consecuente miedo a que los muertos vuelvan a la vida, propaguen enfermedades, y acaben arruinando la cosecha.

En países como México, con su Día de los Muertos, esa deliciosa mezcla de misticismo y secularismo siempre ha sido parte esencial de la cultura. Pero en muchos otros países –de Australia a Alemania, de Inglaterra a Hong Kong, de España a Filipinas– la popularidad de Halloween ha crecido enormemente en las últimas décadas, sobre todo gracias a los miles de niños y jóvenes que disfrutan de los disfraces y de la gran creatividad que esa fiesta les ofrece.

Halloween en teoría

Uno tiene que preguntarse a qué se debe esa popularidad. Y la razón está a la vista.

Aunque aún haya quien se oponga a esa celebración por razones religiosas (centrándose en santos, no en esqueletos) o políticas (criticando el capitalismo occidental y la globalización), es un hecho que hoy día Halloween es imparable a nivel mundial. Y es imparable por ser una celebración de la vida, una forma de aceptar la realidad y de perderle el miedo a la muerte, poniéndola en perspectiva.

Aprovechemos para analizar el idioma original. La palabra “Halloween” (en inglés el énfasis está en la última sílaba: [hä-lo-uiin]) es una contracción de “All Hallows´ Eve”, o sea: “Víspera de Todos los Santos”.

– “Eve” viene de “evening” y significa (aparte de “Eva”, como en “Adam and Eve”) “víspera”; por eso hablamos de Christmas Eve (víspera de Navidad, o sea, Nochebuena), y de New Year´s Eve (víspera de Año Nuevo, o sea, Nochevieja). Por lo visto, siglos atrás la gente era tan impaciente como hoy y empezaba a celebrar cualquier fiesta la noche anterior.

– “Hallow” significa “santo”, o “sagrado”. En plural y con el genitivo sajón resulta en “Hallows´” (con el apóstrofe después de la “s”).

– Y “All”… bueno, “todos” lo sabemos.

Por cierto, esas contracciones son muy comunes. Por ejemplo, “good-bye” viene de “God-be-with-Thee”, o sea, “Dios esté contigo”, (similar al origen de “adiós” en español), y “o´clock” viene de “of-the-clock”, o sea, “del reloj”.

Halloween en la práctica

Aunque la vida y la muerte son el tema central, cada país acaba integrando Halloween con su propia cultura. Los elementos más comunes que la mayoría comparte incluyen:

Costumes”. Son disfraces de entes sobrenaturales, como “monsters”, “vampires”, “skeletons”, “ghosts (fantasmas)”, “witches (brujas)” y “devils (diablos)”. Aparecen también “spiders (arañas)”, “skulls (calaveras)”, y “bats (murciélagos). Cualquier cosa que sea “scary (asustadora, aterradora)” sirve, y cuanto más rara (“strange, freaky”) mejor. Las ventas online y la globalización (incluyendo las fábricas y la distribución de los chinos, todo hay que decirlo) han popularizado esos disfraces y los han puesto al alcance de cualquiera.

Trick-or-treat!”. Hace unas décadas nadie había oído esa expresión en países como España o Alemania, y sin embargo hoy forma parte de la cultura. “Trick” es “truco”, es decir, esa broma de más o menos mal gusto a la que te expones (como que tiren huevos podridos contra las paredes de tu casa) si no les das un “treat” (un caramelo o una golosina) a tus visitantes disfrazados. Normalmente los niños de un vecindario salen a pasear y llaman a la puerta de los vecinos que ponen en el jardín una calabaza (“pumpkin”) tallada e iluminada para mostrar que están en casa y son parte de la celebración. Y los americanos son tan prácticos que han convertido ese concepto en verbo: “I will go trick-or-treating tonight!”.

Haunted houses” y “horror movies”. Es la oportunidad de visitar casas encantadas (si estás cerca de Disneyland, mejor), castillos encantados, laberintos de maíz, y cosas de ese estilo; y también de ver películas de terror. Es cuando aprovechan para exhibir películas como “The Shining”, “Sleepy Hollow”, “The Addams Family”, “Scary Movie”, “Hocus Pocus” y “Ghostbusters”. Sólo tienes que rodearte de palomitas (“popcorn) y dejarte asustar a propósito, sabiendo que al día siguiente todo volverá a la normalidad. En España la tradición es representar el día 31 de octubre la gran obra de teatro “Don Juan Tenorio”, con sus elementos de muerte, fantasmas y ultratumba.

Como ves, no hay nada de malvado ni de inmoral en Halloween. Al contrario. Así que relájate y celébralo, como hace el resto del mundo. Si te apetece, claro. O deja que otros lo hagan a su manera. Es una forma sana de divertirse, de disfrazarse, de celebrar…, y de aprovechar para olvidar las cosas verdaderamente “scary” que están ocurriendo en el mundo real.

“Happy Halloween…!!

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Por Domingo García, presidente de Objetivismo Internacional.

Las opiniones presentadas son sólo las del autor; Objetivismo como filosofía trata con principios universales y no tiene nada que decir sobre fiestas populares específicas.

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