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El Compromiso de Culpa

Carta a un multimillonario:

«El logro productivo es una actividad profundamente moral.  Lo que usted ha producido y el dinero que ha ganado en el proceso son algo de lo que usted debería estar orgulloso, algo que los demás deberían admirar; no deje que nadie los trate como si fuesen un pecado.»

(Publicado originalmente por Forbes.com el 22-sept-2010) Traducción: Objetivismo.org

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Estimado multimillonario americano,

Bill Gates y Warren Buffett han pedido que usted se comprometa públicamente a regalar al menos la mitad de su patrimonio a causas filantrópicas. Hasta el momento, 40 de los estadounidenses más ricos han firmado el así llamado Compromiso de Dar. Como individuos que tenemos un enorme respeto por aquellos que, como usted, crean una enorme riqueza, le instamos a no unirse a ellos.

Al principio de su carrera, usted se dispuso a perseguir su pasión. Al igual que sus compañeros, tomó enormes riesgos, trabajó de forma agotadora, abordó problemas complejos, y tuvo la parte que le correspondía de mala suerte y fracasos – pero usted perseveró. Tal vez usted creó eficiencias sin rival que le permitieron cobrar precios inmejorables, como Richard Schulze de Best Buy. Tal vez usted encontró una forma de hacer que la vida y los negocios fueran increíblemente más convenientes, como el fundador de FedEx, Fred Smith. O tal vez usted ayudó a crear una nueva industria, como Gordon Moore de Intel. Sean cuales fueren los detalles, usted se convirtió en uno de los individuos más productivos del mundo.

Pero aunque usted haya recibido beneficios económicos, satisfacción personal, y el respeto de sus colegas, hay una cosa que usted no ha conseguido con sus logros: crédito moral.

La premisa subyacente al Compromiso de Dar es que mientras usted perseguía sus propios objetivos y su bienestar, lo que usted estaba haciendo no era moral. Sólo haciendo que su objetivo primario fuera conseguir el bien de los demás, y sacrificando su riqueza para satisfacer las necesidades de ellos, sólo así sus acciones adquieren significado ético.

Hoy prácticamente todo el mundo comparte ese punto de vista; pero, ¿y si ese punto de vista está equivocado? ¿Qué pasaría si el mayor logro moral que usted puede conseguir consistiera, no en regalar su riqueza, sino en haberla producido? ¿Y si la moralidad realmente consiste en guiarle a usted para que aproveche su vida al máximo, no en ordenarle que sirva las necesidades de otros? ¿Y si la cosa más virtuosa que usted puede hacer en la vida fuese perseguir su propia felicidad?

Esta concepción de la moralidad tiene una larga y noble historia que se remonta a la antigua Grecia. Los filósofos griegos concibieron la ética como una guía para vivir, para adquirir las virtudes necesarias para convertir su vida en la vida más agradable y exitosa posible. Así también es como la heredera moderna de los griegos, Ayn Rand, veía la moralidad. Y como la creación de riqueza material es un requisito esencial de la vida humana, argumentó Rand, el logro productivo es una actividad profundamente moral.

Usted ha producido en gran escala. Ahora usted tiene una enorme cantidad de riqueza a su disposición – más de lo que razonablemente podría gastar en su consumo personal. Si el logro de su propia felicidad es su meta, entonces tal vez usted decida mantener su riqueza invertida en actividades de negocios. Tal vez quiera transmitírsela a las personas que ama. O tal vez usted use el dinero para promover el capitalismo – el sistema económico que hizo posible su éxito (y el éxito de todas las naciones industrializadas).

O quizás usted done su dinero a una causa benéfica de su interés. Como muchos otros empresarios abordados por el Compromiso de Dar, es posible que usted ya esté financiando programas educativos en su ciudad natal, o la investigación médica para luchar contra una enfermedad que haya enfrentado. Usted da dinero a la caridad porque tiene un deseo benevolente de ayudarles a los que son dignos de ayuda. Eso es perfectamente coherente con su búsqueda de la felicidad.

Pero según el Compromiso de Dar, lo que le hace feliz a usted no debería ser su principal preocupación.

No es ningún accidente que el Compromiso de Dar no sea una llamada a la caridad, sino una promesa pública de dar. Como observan Matthew Bishop y Michael Green, «Richesse oblige es parte de la cultura americana. La presión de los colegas para dar es grande (tanto para donantes grandes como pequeños) . . . El Compromiso de Dar ha aumentado esa presión . . .» El Compromiso considera tu riqueza, no como una recompensa que te has ganado justamente, sino como un regalo de la sociedad – un regalo que vino con un montón de condiciones. El mensaje es: Cumple con la obligación que vino con tu riqueza; regálala, o esconde tu cara de vergüenza.

Pero su riqueza no fue un regalo inmerecido; cada dólar en su cuenta bancaria provino de algún individuo que voluntariamente se lo entregó a usted – que le dio a cambio de un producto que él consideró más valioso que ese dólar. Usted no tiene obligación moral de «devolver» nada, porque usted no se llevó nada para empezar.

Su logro productivo y las recompensas que se derivan de él son algo de lo que usted debería estar orgulloso, algo que los demás deberían admirar. No deje que nadie los trate como si fueran un pecado.

Don Watkins
Yaron Brook

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Yaron Brook es director ejecutivo del Ayn Rand Center for Individual Rights. Don Watkins es analista en esa organización.

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