Los Insumisos y el Tabaco Party

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Los Insumisos y el Tabaco Party: Fumar o no fumar: esa no es la cuestión.
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El conflicto generado por la ley anti-tabaco en España no es un conflicto entre fumadores y no-fumadores. Es el conflicto entre tus derechos y la coerción estatal, entre libertad y fuerza bruta, entre individualismo y colectivismo.

La ley viola no sólo tu derecho a decidir qué sustancias puedes ingerir, sino el derecho de cada comerciante a cómo conducir su negocio. A un ciudadano cualquiera no le sería permitido, ni legal ni moralmente, forzar al dueño de un bar y a su cliente a actuar como a él le viniera en gana. ¿Por qué se lo prohibimos a un individuo y se lo permitimos a una cuadrilla? Cada persona tiene derecho a tomar sus propias decisiones, pero no a imponerles sus decisiones a otros. Tanto un criminal como el gobierno usan la fuerza para violar tus derechos; la diferencia es que, cuando lo hace, el segundo se convierte en la versión legalizada del primero.

Los no-fumadores son tan víctimas de esta ley como los fumadores. El derecho del no-fumador no se extiende a imponerles sus ideas por la fuerza a otros, a prohibir fumar en un establecimiento ajeno, “en caso yo quiera aparecer por allí algún día…”. Los derechos del no-fumador están perfectamente protegidos al poder decidir en qué lugar entrar y en cuál no.

“Nadie puede conseguir su bien a costa de sacrificios humanos; cuando violas los derechos de un hombre estás violando los derechos de todos, y un pueblo de criaturas sin derechos está condenado a la destrucción” (Ayn Rand).

El problema esencial del mundo hoy, lo que nos ha llevado a la crisis y nos está abocando a un desastre aún mayor, es el conflicto entre individualismo y colectivismo. O luchamos por nuestros derechos individuales, o sucumbimos. Eso es lo están empezando a entender algunos – no necesariamente los más “intelectuales” – y actuando en consecuencia de forma más o menos efectiva y original. Es, literalmente, la lucha del individuo por su supervivencia.

El gobierno, en burdas declaraciones con obvias contradicciones, quiere hacerte creer que todo es por tu bien, pero de hecho está convirtiendo a todos los españoles en delincuentes. Y si es verdad que “el 80% de los ciudadanos apoyan la medida”, entonces ¿por qué imponerla por la fuerza…? Los ciudadanos lo harían espontáneamente.

Necesitamos la versión moderna de la famosa frase de Patrick Henry “¡Dadme la libertad, o dadme la muerte!”. ¿Qué hacer? Usa tu imaginación. Expresa tu opinión. Reproduce este mensaje en Facebook, en Twitter, conviértelo en viral. Invéntate formas de rebelarte contra el abuso. Si no eres fumador y el dueño permite fumar en su propiedad, haz valer tus derechos simplemente saliendo del local. Si eres fumador y el propietario decide no permitir fumar, respeta su derecho. Si eres propietario, decide por tí mismo; no dejes que te impongan por la fuerza cómo debes conducir tu propio negocio. Si ves a alguien infringiendo esa ley inmoral, no lo denuncies; no contribuyas a la maldad de quienes quieren destruirte.

No te sacrifiques arriesgándote a que te impongan multas o prisión, pero recuerda que la unión hace la fuerza. (“¿Cómo puedes conseguir que un elefante pase desapercibido en el Paseo de la Castellana?… Llenando el Paseo de la Castellana de elefantes”). Un único héroe puede ser identificado y castigado, pero un país entero que se rebela contra la opresión no puede ser anulado. Seas fumador o no, defiende tu derecho a actuar de acuerdo a tu propio juicio, por tu propio bien, por elección voluntaria y sin coerción, sabiendo que ese derecho no les impone ninguna obligación a otros, más que la de abstenerse de violar tus derechos.

En 1773 los colonos americanos se negaron a aceptar los impuestos británicos y lanzaron al mar el té en lo que hoy se conoce como el “Boston Tea Party”, una acción de valor y de independencia que preparó el terreno para la Revolución Americana y el esplendor de ese país durante dos siglos. Los americanos de hoy han reivindicado esa actitud de limitar la intervención del gobierno y proclamar la soberanía del individuo, y su progreso ya es patente en los cambios en el gobierno americano, aunque el desenlace aún está por ver.

Puede que en España no exista la misma cultura «pro-individuo» que en Estados Unidos, pero existen individuos que entienden que su vida y su felicidad dependen de poder vivir en un país libre. Si el Tea Party americano ha de tener un equivalente, es el “Tabaco Party” español, y éste es el momento. Es hora de unirse al movimiento del pueblo contra el colectivismo estatal. Depende de ti y de mí, y es nuestro futuro lo que está en juego.

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Por Domingo García, Presidente de Objetivismo Internacional — (Publicado inicialmente en enero del 2011, mes en que entró en vigor la ley anti-tabaco en España)

Nota de Marzo del 2012: Nadie habla más de la ley anti-tabaco. El pueblo ha aceptado la premisa que el individuo no tiene derechos, o que esos derechos pueden ser pisoteados por la mayoría. Es una indicación más de hacia donde vamos encaminados.

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Publicado por: marzo 18, 2012 6:27 am

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37 respuesta a “Los Insumisos y el Tabaco Party”

  • Miguel says:

    Y termino ya la discusión que este post no trata sobre este tema, mi intención original era poner un ejemplo de hasta donde llega la delimitación de los derechos individuales para compararlo con el caso de la prohibición de fumar.

  • Miguel says:

    Es que el suicidio sí es inmoral como regla general, uede haber circunstancias que lo hagan objetivamente razonable, pero como regla general dejar escapar la vida sin hacer nada por mejorarla cuando se tienen opciones pero uno se sume en la indolencia es inmoral, pero ahí el Estado no ha de intervenir porque no hay agresión de derechos por un tercero, en el caso del suicidio asistido lo que digo es que como en la legítima defensa el Estado tiene que investigar sí efectivamente hubo consentimiento y entonces exonerarlo de pena, no basta con alegar delante de la policía que lo mataste con su consentimiento.

    En cuanto al contrato de esclavitud claro que es imposible por la naturaleza de los derechos contractuales, pero no es unilateral, uno consiente en ser esclavizado para siempre, pero es una contradicción con la esencia de los derechos basada en la libertad que es inalienable o sea que no puede uno disponer de ella en favor de terceros, eso es lo que quiero decir, y si se puede pactar un contrato sin contraprestación para una de las partes, por ejemplo, una donación que es un contrato.

  • Miguel says:

    En cuanto a un contrato laboral no es esclavitud uno siempre puede resolverlo y hacer que suspendan las prestaciones, y se contrata por un tiempo bien acotado o indefinido con posibilidad de resolverlo, no hay esclavitud uno pacta los derechos y obligaciones que tiene y que son dimanantes de la libertad y la propiedad de cada una de las partes.

  • Miguel says:

    Pero es que el suicidio aparte de que es absurdo castigarlo porque el quiere matarse le da igual que lo condenen, ahí no está alienando tu derecho, no lo estás cediendo a un tercero, y por supuesto pienso que al igual que la legítima defensa pienso que el Estado ha de intervenir para que tu demuestres objetivamente que lo mataste habiendo consentimiento, siempre partiendo de la presunción de inocencia y de que demuestren que tu lo mataste, pero digo que a mi la eutanasia me genera problemas de tipo lógico por lo que he explicado, y tampoco quiero caer en la falacia Kantiana de que la moral es siempre rígida y sin tener en cuenta el contexto y la realidad y apegarse por terquedad irracional a los principios, pero en este caso, pienso que ceder a un tercero el derecho a quitarte la vida no debe ser algo que uno pueda hacer sin que intervenga penalmente el Estado para que se demuestre objetivamente que se ha producido no un homicidio sino un suicidio asistido.

    En cuanto al contrato de esclvitud bueno es que podría ser que un sujeto usara la fuerza para asegurar que el nuevo esclavo no se escapase, y evidentemente uno no puede vender su libertad que es la base de toda relación contractual, sería contradictorio y lo contradictorio es irracional e imposible objetivamente.

  • Miguel says:

    «El Estado impide hacer cosas, no te da el derecho a hacer nada, lo que impide si las leyes son correctas, lo impide para que los demás sigan pudiendo hacer cosas. No es que otorgue el derecho a matar en ese caso, el estado no otorga derechos… simplemente en ese caso no te quitaría de hacer nada porque la ley solamente actua cuando alguien impide a otra persona hacer algo. Si hay leyes que impiden matar son para protección de los que no queremos morir, que en principio somos todos. Los que no queremos morir no queremos morir porque la fuente de los valores es la vida… pero ojo, la ley es así porque esa es la ley que queremos, si la ley defiende la vida porque es fuente de valores, eso es de forma indirecta, la razón por la que defiende la vida es porque nosotros queremos defender nuestra propia vida (acción que no obliga a nadie a hacer nada)y la ley impedirá que alguien no nos deje vivir porque nos impone la voluntad. El consentimiento no tiene límites y en el momento en que juzgas que alguien no está en su sano juicio para decidir acerca de su vida (y su muerte), le has arrebatado todo derecho a decidir acerca de cualquier cosa, le arrebatas los derechos individuales, que no es más que una expresión que unicamente quiere decir que tienes la libertad para hacer lo que quieras mientras no obligues a nadie a hacer nada.»

    No es una cuestión de sano juicio, no es eso, mi arguemnto en esencia es otro, lo que digo es que los derechos indviduales son inalienables, lo cual quiere decir que uno no los puede ceder a un tercero, entonces, uno no puede ceder a un tercero el derecho a quitarte la vida o sea al derecho de disponer de tu vida, porque eso significa inalienable, dado que todo ser humano tiene derechos en atención a su naturaleza racional, y la fuente de todo derecho es la vida, uno no tiene derecho moral a ceder la vida, sería una contradicción, sería un derecho a destruir la fuente de los derechos, es un argumento de orden lógico, no hablo de consentimiento o no, hablo de que la lógica impide la cooperación al suicidio, ya que nadie puede enajenar sus derechos a un tercero.

    «Un contrato de esclavitud es una tontería, es ridículo hacer un contrato así porque no hay necesidad de un acuerdo entre dos partes si solo va a entregar algo una, puedes ser esclavo sin necesidad de contrato… y en el momento en que el contrato sea “haré cualquier cosa que me pida y a cambio recibiré tal cosa”, ya no es renucniar a tus derechos, deja de ser ridículo, los contratos son eso solo que puestos ciertos límites de aquello que puede mandar, si yo hago un “contrato de esclavitud” el que me contrató no puede matarme porque entonces no podría darme lo que dijo que me iba a dar. Es un error de lógica hacer algo a cambio de algo que no estaré para ver, pero nadie está imponiendo la voluntad, no tiene nada malo. De todas maneras eso es otro tema distinto.»

    Vamos a ver, el contrato de esclavitud o de servidumbre personal perpetua, es nulo no porque una de las dos partes no de nada, porque entonces, tendríamos que prohíbir la donación y los regalos que son plenamente legítimos, la cuestión es que dado que los derechos contractuales se basan en la libertad y para que haya contrato debe haber consentimiento no puede haber algo así como un consentimiento que orillaría todos los consentimientos, y así un hombre que tuviera un esclavo no podría accionar en los Tribunales para mantener el contrato, en un contrato es de esencia la posibilidad de resolverlo.

    Entonces mi argumento racional y objetivista contra la eutanasia lo considero plenamente válido, un derecho no es algo subjetivo ni sujeto a caprichos, si un derecho es inalienable tu no puedes cederlo a un tercero, y cuando un tercero te ejecuta aunque sea con tu consentimiento, estás yendo contra la fuente de los Derechos y dado que los derechos son valores y dado que los valores como dice Ayn Rand tienen como fuente la vida, hablar de valores en contra de la vida es peor que una contradicción, es una evasión clara de la realidad, es un intento de destruir la existencia por medio de la consciencia, ergo, la eutanasia desde este argumento cabe que un liberal racional pueda refutarla, pero bueno sé que es muy complicado y muy difícil convencer a un liberal de esta postura, porque es cierto que desde un punto de vista liberal uno es dueño de su vida, pero yo opongo el argumento de que los hombres han de ser objetivos y sus derechos dimanan de la realidad, luego ni siquiera uno mismo tiene derecho moral a ir contra la fuente de los Derechos, otra cosa, es que dada las circunstancias concretas de un caso como este, podría arbitrase una eximente de culpabilidad para el tercero que asista el suicidio de forma que no se le castigue, pero no se le puede dar sanción moral ni jurídica a esta figura. En la práctica llegaríamos a la misma conclusión no se castigaría al sujeto tercero pero yo voy a los argumentos morales y jurídicos.

    Lo compararé con otro caso aún más palmario, es cierto, que una persona tiene derecho moral a defenderse de la fuerza iniciada por otro contra ella y eventualmente a quitarle la vida si fuese en legítima defensa, pero no por eso, el sujeto que usa la fuerza debe librarse de demostrar objetivamente que su acción no es antijurídica que es legítima, como dijo bien Ayn Rand, nadie puede usar la fuerza a su antojo debe estar puesta bajo el control de leyes objetivas y de seguridad jurídica, no cabe la subjetividad en ningún campo del pensamiento ni de la acción.

  • Miguel says:

    Yo planteo el problema de la eutanasia que no es el que se debate aquí como un ejemplo del consentimiento y de sus límites, pero sí es un buen debate porque si bien cada uno es dueño de su vida y solo de su vida,es cierto que el Estado no puede dar su sanción jurídica y mucho menos promoverla lo cual sería contrario a la libertad, a la eutanasia, yo planteo el problema en el sentido de que si los derechos son inalienables no se pueden disponer en favor de terceros, los derechos individuales son un absoluto y nadie puede disponer de ellos sobretodo de manera irreversible en favor de un tercero, puesto que, de acuerdo con objetivismo los derechos al igual que la realidad son un absoluto, o sea algo que no admite transacción o término medio entre los mismos y su contrario, nadie puede vender sus derechos indviduales y por eso puse el ejemplo del contrato de esclavitud ningún tribunal ni nadie puede dar su sanción moral o jurídica a un contrato así, y tampoco a un contrato de suicidio, puesto que como bien, dice Objetivismo la vida es la fuente de todos los valores y derechos, entonces, no puede haber algo así como una cesión del derecho a arrebatar la vida, puesto que la vida es la fuente de los valores y de los derechos, un valor o derecho otorgado en contra de la vida es una contradicción, por eso me opongo en principio a la eutanasia, aunque puedo aprobar moralmente a quien llevado en tan extremas condiciones a un estado de agonía indecible decida llegar al extremo de quitarse la vida es su decisión y lo respeto en lo concreto de su excepcionalidad pero no la puedo aprobar desde un punto de vista general y mucho menos que el Estado la consagre como un derecho, pienso que lo más razonabe sería que el sujeto que interviene en el suicidio de otro, debe ser castigado penalmente pero exonerado por una excepción de inculpabilidad por razones obejtivamente extraordinarias del caso concreto.

  • Miguel says:

    Vamos a ver, una cosa es que se justifique o no éticamente algo, y otra es si se el Estado debe o no intervenir, por ejemplo, embriagarse hasta perder el sentido es moralmente incorrecto desde objetivismo, porque atenta contra la mente del hombre, es un intento de obtener un valor en contradicción con la realidad, es decir, evadiéndote e induciendote un estado de incosnciencia, eso es inmoral porque atenta contra la racionalidad que es una de las virtudes cardinales de la ética objetivista, pero una cosa es eso, y otra es que el Estado pueda usar la fuerza para prohibirte beber como ocurrió en los años veinte con la Ley seca en Estados Unidos o como ocurre ahora con la prohibición de venta de drogas, pues lo mismo ocurre con una bofetada o con las prácticas sado maso, son inmorales pero ahí no hay una actuación de fuerza coactiva sobre alguién, único título que legitima al Estado para intervenir.

    En cuanto al llamado contrato de esclavitud por su propia definición es contradictorio, dado que la fuente de un contrato es el consentimiento, un contrato que te priva de la capacidad de decidir, es un contrato que atenta contra la propia esencia de las relaciones morales contractuales y por ello el Estado jamás podrá validarlo, por tanto, ningún tribunal puede moralmente reconocer un contrato de esclavitud o de servidumbre personal voluntaria perpetua, lo cual es uno de los argumentos que manejo con la eutanasia, el Estado no puede dar validez jurídica a la eutanasia, porque dado que la vida es un derecho inalienable, yo no puedo cedérselo a un tercero para que disponga de él, puedo suicidarme porque ahí no estoy alienándolo, no estoy enajenándolo a un tercero, pero la eutanasia choca contra dicho principio por ejemplo, la cuestión de los derechos es muy compleja y hay que entender como cualquier cuestión abastracta que requiere estudio exhaustivo.

  • Dice ALPHA_COLUMBIA_1776:

    [«si le das una bofatada a algien con su consentimiento, no estas violando ningun derecho suyo: es un acuerdo voluntario.

    Si le das una bofetada sin su consentimiento, estas violando un derecho suyo, su derecho a la integridad fisica, etc.

    Si entras en un bar donde hay fumadores y el humo es molesto, no se te esta violando ningun derecho: es un acuerdo voluntario entre tu y el propietario del bar: has entrado voluntariamente al bar.»]

    ¿Un acuerdo voluntario puede justificar el vulnerar un derecho básico? Entonces, por ejemplo, asesinar sin temor a castigo o represalia resultaría tan fácil como falsificar un documento en donde la persona a la que queremos asesinar nos diera su consentimiento para ello. Seguro que los criminales estaría muy de acuerdo con ese enfoque.

    Los derechos no están basados sólo en el consentimiento, en la voluntad, sino en una serie de intereses básicos que son inherentes en cada persona y que no se pueden vulnerar amparándonos en un supuesto consentimiento. Del mismo modo que nadie puede justificar racionalmente el excluirse a mí mismo de la posesión de derechos y defender que otros le traten como si fuera un objeto. La esclavitud es siempre intrínsecamente inmoral y un supuesto consentimiento nunca puede justificarla éticamente.

    Si el hecho de entrar en la propiedad privada de alguien justifica que ese alguien expulse humo de tabaco en el aire que respiramos entonces por la misma razón debería justificar también que inyecte sustancias tóxicas y nocivas (aunque no letales a corto plazo) en la bebida o comida que nos proporcione.

    [«Pero esta gente de donde puñetas sale macho ?? Es triste ver como la mente humana es capaz de hacer maquinas que vuelen, pero que caigan tan bajo en cuanto a principios.»]

    No seas tan duro contigo mismo.

  • Luis Tovar (@Luis_Tovar) says:

    Dice el osito Teddy:

    [«El objetivismo está en contra de la violencia y del hedonismo irracional, Luis. ¿Para qué explicarte detenidamente si vas a poner tanta atención a leerlo como la que has puesto para comprender Objetivismo?»]

    Supongo que cuando dices objetivismo te refieres al Objetivismo. (No son lo mismo). De todos modos, si lo que dices fuera cierto entonces el Objetivismo debería esta en contra de fumar. Porque fumar me parece un buen ejemplo de violencia y de hedonismo irracional. Se sabe que el consumo de tabaco provoca cáncer, entre otros daños al organismo. Y la única excusa para hacerlo es el placer que se obtiene de dicho consumo. Por tanto: fumar es violencia (cometer un daño deliberado e intencionado contra uno mismo y contra otros) y es hedonismo irracional (sólo importa el placer, aunque ese placer cause severos daños que atentan contra el interés en vivir y conservar la salud).

    [«No entiendo, Luis. Nadie está obligando a aspirar el humo del tabaco. Nadie obliga entrar a un establecimiento donde se fuma. Si introduces la mano en un prensador no le puede echar la culpa al mécanico de que sus ganas de ganar dinero han provocado que él sea una víctima sin mano.»]

    Eso no es cierto. Muchos estamos literalmente obligados a respirar ese humo. Incluso en espacios al aire libre respiro el humo que fuma alguien que pasa cerca de mí o yo cerca de él. O los niños que están obligados a respirar el humo que fuman sus padres u otras personas.

    Por otro lado, la analogía que expones es completamente absurda, porque no tiene nada que ver con este caso. (Sólo sería válida si yo mismo cogiera el cigarro y me echara el humo encima de mí.) La analogía correcta sería la de un mecánico que, por placer, taladre las manos de otras personas con la excusa de que esas personas estaban dentro de su propiedad privada y entraron libremente en ella.

    [«Tu razonamiento elimina por completo la noción de responsabilidad individual: si alguien gira el picaporte de la puerta del bar de Juan el fumador, la culpa no es de esta última persona.»]

    Todo lo contrario. Mi razonamiento se basa en la responsabilidad individual de cada uno de no hacer cosas que con certeza sepamos que nos dañan a nosotros mismos y a los demás, pudiendo evitarlas. Hay pocas cosas más irresponsables que engancharse a una droga a la que estar sometido de por vida, provocando un daño en ti y en otros.

    [«La verdad es que sorprende que la gente pueda razonar tan burdamente.»]

    Entiendo que esto es una reflexión sobre tu propio comentario.

  • omingod says:

    El principio aquí es el de «caveat emptor», o sea, el que compra o hace algún negocio tiene obligación de saber lo que está comprando y por qué, él es responsable de su acción y nadie puede asumir esa responsabilidad por él. Pero hay otro principio, el de no defraudar (que es una forma de iniciar el uso de la fuerza), así que quien vende carne podrida sabiendo que está podrida, pero dando a entender que es buena, es culpable de fraude y desde luego es justo que pague por ello; pero esa culpa es a posteriori, una vez que ha cometido el delito, y su víctima es quien debe buscar retribución por haber sufrido un perjuicio.

    Cualquier acción que se tome contra alguien antes de que cometa un delito viola su libertad. En el caso que pones de la carne podrida, así como en el del tabaco en el bar, nadie puede obligarle a ese comerciante a vender o no vender lo que quiera y como quiera, porque estaría violando sus derechos. Si lo piensas, cualquier acción de cualquier persona en cualquier circunstancia puede ser un riesgo para cualquier otra persona (sobre todo si tu criterio de evaluación es «subjetivo»), y no existirían los derechos si cada uno está limitado forzosamente a actuar de una cierta forma, basado en lo que puede potencialmente causar a otros. Estos ejemplos son ridículos, pero aquí van:

    Alguien puede tropezarse contigo por la calle y como consecuencia romperse una pierna; o puede clavarse el cuchillo que le acabas de vender, o clavárselo a su hijo; o puede comerse de una vez el kilo de azúcar que te acaba de comprar; o asfixiarse con la bolsa de plástico donde se llevó la carne; o dejar que la carne buena que le has vendido se ponga mala diez minutos después y le cause problemas; o quedarse mirándote — si eres una chica muy guapa o un tío muy feo — y atropellar a alguien por distraerse.

    Hay casos limítrofes, como el que planteas. El comerciante sabe que el producto que vende (carne, o cualquier otro), está bien hoy, pero cercano a su fecha límite o a ponerse mal. Si tiene obligación de divulgarlo o no a su cliente es cuestionable, porque depende de muchos factores. De todas formas, un caso de fraude debe ser claro, y la responsabilidad del comprador no deja de existir siempre.

    No hay forma de prevenir todos los «males» que alguien puede causar, y no está moralmente justificado violar los derechos de nadie para «prevenir» o «evitar» lo que «podría» causar a otros. Sólo el uso de la fuerza física puede violar los derechos de otro, y sólo cuando de hecho se inicia esa fuerza (o, a veces, cuando existe una amenaza inminente y objetiva de que se va a iniciar).

  • omingod says:

    He perdido el hilo de la discusión, pero afirmo que el obligar al dueño de un bar a poner un cartel de que allí se fuma (o de lo que sea) sí es vulnerar sus derechos; su derecho es decidir si quiere poner algún cartel o no, entre miles de otras decisiones. (Entiendo que se le está obligando por la fuerza a hacer algo que puede no querer hacer, que si no lo hace se le multará, se le impedirá abrir, etc. etc.). Si este comentario no es relevante para la discusión, simplemente ignoradlo.

  • Miguel says:

    Por ejemplo, una doctrina que está hoy en día muy en boga en los foros como el veganismo que directamente condena al hombre a una dieta miserable en aras de los sentimientos que ellos piensan que los animales tienen cuando ni siquiera los animales son conscientes a nivel conceptual, sólo son conscientes en un nivel muy bajo, y el ser humano que es el ser más completo, íntegro y adecuado a la existencia ha de subordinarse a lo inferior, dentro de nada cuando la ciencia descubra que las plantas sufren de alguna forma primitiva y básica dirán que debemos dejar de comer vegetales y pasarnos a la dieta de jesucristo, o sea la que siguió en el desierto que al menos nos hará perder unos cuantos kilitos, lástima que para cuando obtengamos los resultados lógicos de dicha dieta no estemos para notarlos.

  • Miguel says:

    Uno de los grandes problemas de la modernidad es que la mayoría de las personas en su vida concreta razonan de forma correcta conforme al sentido común y cuando se elevan a los principios olvidan ese sentido común, algo que explicó muy bien Ayn Rand cuando dijo que el sentido común no es bastante para tratar con generalizaciones y como la mayoría de las doctrinas modernas han ido contra la realidad y el sentido común o sea contra lo sensato y esas son las doctrinas que han mamado desde pequeños, ( yo incluido cuando era un adolescente aunque nunca acepté el comunismo o marxismo por mi inconsciente individualismo latente, sí acepté el fascismo creyendo que era una doctrina de elevación del hombre, de honor y de orgullo, y fui poco a poco descubriendo el liberalismo hasta que descubrí objetivismo que satisfizo por fin mi anhelo de una filosofía basada en la grandeza del espíritu humano,). Y como para poder captar problemas complejos se necesita la guñia de principios y los que aceptan son irreales entonces al razonar sobre generalizaciones cometen errores burdos que no se permitirían cometer cuando están tratando con algo concreto.

  • El osito Teddy says:

    No entiendo, Luis. Nadie está obligando a aspirar el humo del tabaco. Nadie obliga entrar a un establecimiento donde se fuma. Si introduces la mano en un prensador no le puede echar la culpa al mécanico de que sus ganas de ganar dinero han provocado que él sea una víctima sin mano.

    Tu razonamiento elimina por completo la noción de responsabilidad individual: si alguien gira el picaporte de la puerta del bar de Juan el fumador, la culpa no es de esta última persona.

    La verdad es que sorprende que la gente pueda razonar tan burdamente.

  • ALPHA_COLUMBIA_1776 says:

    @Luis Tovar: si le das una bofatada a algien con su consentimiento, no estas violando ningun derecho suyo: es un acuerdo voluntario.

    Si le das una bofetada sin su consentimiento, estas violando un derecho suyo, su derecho a la integridad fisica, etc.

    Si entras en un bar donde hay fumadores y el humo es molesto, no se te esta violando ningun derecho: es un acuerdo voluntario entre tu y el propietario del bar: has entrado voluntariamente al bar.

    Pero esta gente de donde puñetas sale macho ?? Es triste ver como la mente humana es capaz de hacer maquinas que vuelen, pero que caigan tan bajo en cuanto a principios.

    «I predict future happiness for Americans if they can prevent the government from wasting the labors of the people under the pretense of taking care of them» thomas Jefferson

  • Disculpa, omingod, pero el Objetivismo no es la cuestión. Si el Objetivismo tiene valor lo tiene sólo en tanto que reconoce los hechos empíricos probados y los argumentos lógicamente correctos. Por encima del Objetivismo está la razón. No hay actitud más irracional que decir que algo no es verdad porque, supuestamente, no coincide con el Objetivismo, aunque sea algo demostrado con evidencias.

    Repitiendo la cita de Ayn Rand: “Nadie puede conseguir su bien a costa de sacrificios humanos; cuando violas los derechos de un hombre estás violando los derechos de todos, y un pueblo de criaturas sin derechos está condenado a la destrucción” (Ayn Rand).

    En efecto, si el bien de alguien (tu beneficio o tu placer) tiene que ser conseguido a costa de agredir a otros (en este caso, con el dañino y molesto humo del tabaco) entonces está vulnerando el derecho básico a la vida y la integridad física de los individuos.

    Que yo sepa, Ayn Rand nunca defendió que el derecho de propiedad pudiera usarse para agredir a otros. Ahora bien, si tú tienes algún pasaje de su obra en donde diga claramente que respetar el derecho de propiedad justifica también respetar las agresiones que se hacen con dicha propiedad entonces puede que tengas razón sobre este punto. En caso contrario, tal vez seas tú quien no entiende el Objetivismo.

  • El osito Teddy says:

    El objetivismo está en contra de la violencia y del hedonismo irracional, Luis. ¿Para qué explicarte detenidamente si vas a poner tanta atención a leerlo como la que has puesto para comprender Objetivismo?

  • Miguel says:

    Oajlá algún día los españoles tenga la misma actitud ante la vida que los norteamericanos, y yo me pregunto, ¿ Es una tarea posible para España?

  • Miguel says:

    Que envidia con la historia de los Estados Unidos de Norteamérica, lucharon para no ser avasallados por nadie, tiraron el té para decirle al señor Jorge III que no eran esclavos de Gran Bretaña, aquí en España la mayoría de la gente acepta que lo normal y común es darse por vencido y decir que si el Gobierno o los Sindicatos como UGT o Comisiones Obreras organizan actos vandálicos, que bueno que yo no puedo hacer nada y que da igual, la vida es así, como si dijeran no puedo luchar contra el paso de las cuatro estaciones, da igual la vida es así.

    Que pena cuando España en el siglo XVI era como Estados Unidos en cuanto a esa actitud valerosa de no darse por vencidos de buscar la excelencia y la justicia, mirad a Juan de Marina y su teoría sobre el tiranicidio o la teoría de los derechos naturales de Francisco de Vitoria, dos siglos antes de que los padres fundadadores de los EEUU. lanzasen al mundo su revolución antiestatista, ya los españoles sabían cual era el lugar correcto para el hombre, sólo que España olvidó a los neoaristótelicos de la Escuela de Salamanca y saludaron a Fernando VII al grito de Vivan las cadenas, es descorazonador, porque las cadenas no nos las hemos vuelto a quitar los españoles desde entonces.

  • El humo del tabaco no sólo resulta molesto sino que es probadamente dañino para la salud. Por lo tanto quienes fuman se están agrediendo a sí mismos y a quienes respiren el humo que ellos expulsan. Y la única justificación que tienen los fumadores para utilizar esa droga es que les da placer. Con esa misma justificación podríamos ir dando bofetadas a otros individuos con la excusa de que nos da placer. Y los «objetivistas» dirán que cualquier medida que limite nuestra práctica de dar bofetadas por placer supone vulnerar nuestros derechos individuales.

  • ALPHA_COLUMBIA_1776 says:

    Post Scriptum: @Adán Suárez Méndez, dime una cosa… tu necesitas pegatinas en las vallas de contencion que hay en los precipicios que avisen de la muerte espantosa si a algien se le pasa por la cabeza intentar volar ???????? una caida de 500 metros es dolorosa, y mas peligrosa que el humo de las discotecas/bares, y nunca he visto a gente manifestarse para que el gobierno les ponga pegatinas en los precipicios advirtiendoles del destino de tirarse al vacio…

  • ALPHA_COLUMBIA_1776 says:

    Toda esta conversacion es inutil, no se puede llegar a ninguna parte si la percepcion basica de «propiedad» difiere entre unos y otros.

    Todo parte de un esqueleto basico, sobre el que se esta debatiendo: el derecho a la propiedad.

    Unos, desgraciadamente la mayoria, al afirmar que el propietario de un bar *debe* poner carteles, *debe* de prohibir fumar, o *debe* hacer cualquier otra cosa, estan afirmando por extension que el propietario de un bar tiene deberes, *obligaciones* respecto a ellos, y que su bar, su negocio, su propiedad no es para el mismo, que el propietario no trabaja para si mismo, si no para la sociedad, como un deber con la sociedad. Se le trata como a un esclavo con imposiciones: «si abres un bar, debes de hacerlo de esta manera, si no, usaremos la fuerza contra ti, primero con multas, con juicios, y finalmente por la fuerza de la policia si te niegas.

    Cualquier minimo de interferencia en su propiedad privada implica la negacion de su derecho fundamental, que como ya se ha explicado en esta pagina, es un corolario del derecho a la vida, una extension logica de este.

    Cuando el usuario «Toni» o el usuario «anonymous» van a casa de un amigo, saben que no es su casa, y que el amigo les ha *invitado a entrar*, y estos *aceptan voluntariamente*. Al entrar en la casa, estan aceptando las reglas que en ella se dan, por ejemplo, de no fumar, o de ir sin zapatos, o ir con un gorro de papanoel en la cabeza. De hecho, estoy seguro que estos dos usuarios, si fuman o fumasen, antes de abrir la cajetilla de tabaco le preguntarian a su amigo : «oye, podemos fumar en tu casa?»… esta es la pregunta que le tendrian que hacer a un propietario de un bar, por las mismas razones: han aceptado las normas de ese bar, privado, propiedad del dueño.

    Si algien tiene asma, alergia, o simplemente le molesta el humo, tendra que preguntar, ver, o buscarse la vida para enterarse si en ese bar se fuma o no, es su maldito problema, es que nadie ve esto !?
    NO puede ir con aires totalitaristas e imponer sus deseos en un bar con ciertas reglas que no son de su competencia, puesto que no es el el propietario de este bar.

    NO es un derecho tener bares libres de humo, ni siquiera tener bares. Recordad que un derecho no es lo que otros te tienen que dar, es lo que nadie te puede arrebatar.
    Si algien quiere un bar libre de humo, es libre pedirselo al propietario, o montar su propio bar el solo, o con un grupo de personas que compartan el mismo objetivo, pero nunca de imponer a los demas.

    Argumentar que el tabaco «vulnera los derechos del vecino» por que produce cancer, es como afirmar que un productor porno de California vulnera los derechos de los cristianos por que estos se ven ofendidos y les vulnera su derecho a «vivir modestamente y sin tentaciones terrenales inmorales», pero la realidad, es que nadie obliga a los cristianos a ver porno: el productor de Cali no vulnera ningun derecho, solo ofrece, de la misma forma que un individuo ofrece su propiedad privada al publico, de acuerdo con ciertas normas que el establece. si loquieres, bien, si no, no, punto.

    Al argumento de si estas comiendo en un bar al que has entrado por que has visto que esta libre de humo, pero que no hay ningun cartel que prohiba fumar, y derrepente algien enciende un cigarro a un metro de ti, se le invalida de la misma forma: como persona racional, es un problema entre tu, y el fumador. puedes levantarte, y pedirle por favor que apage el cigarrro, pero no obligarle (recordad que no hay ninguna regla en ese bar que se lo prohiba). En caso de que se niege, puedes recurrir al propietario, y pedirle que si por favor le puede pedir que no fume, y en caso de que tampoco este quiera, el problema es unicamente tuyo: eres libre de abandonar el bar o terminarte tu buen plato de spaguettis, etc.
    En caso de que si hubiese un cartel que prohibe fumar, es problema del propietario con el fumador: el se encargara de hacer cumplir sus normas.

    Todos los que estan a favor de esta intromision en la propiedad privada, estan siendo totalitaristas, al pretender moldear la realidad a ellos mismos, y no moldearse ellos a la realidad.

    Personalmente no fumo, (alguna vez me gusta fumar una calada, pero hablo de 1 vez cada dos meses o asi) y no me molesta especialmente el tabaco, pero nunca, NUNCA me daria esto derecho a violar el derecho de otros.

    (por cierto, me ha hecho muchisima ilusion la alusion a Patrick Henry, hace 3 dias estuve repasando atentamente su discurso en virginia de 1775. Patrick era un radical como los primos Samuel y John Adams, y vio con muy buenos ojos el emplumar a tiranos como los recaudadores de impuestos abusivos cuando estos subieron los impuestos al te. Muchos de estos tiranos que tenemos hoy en dia deberian de ser emplumados de la misma forma) Y para terminar, solo dciros que hace escasas semanas, en USA, lo poco que se respeta de su constitucion ha dado fruto… : se ha declarado inconstitucional las etiquetas que advierten sobre el peligro de fumar en las cajas de tabaco y cualquier otro sitio

  • El osito Teddy says:

    Bueno, Adán, lo que se está diciendo es que la «razonabilidad» de poner un cartel o no hacerlo le compete al dueño del local y no a un organismo regulador del cual, por su propia naturaleza, estaría impulsado y capacitado a violar los derechos de propiedad constantemente.

    Un empresario honesto sabe que si por ejemplo, estuviera molestando a sus clientes permitiendo fumar y dos días más tarde prohibiéndolo, o siendo demasiado mentiroso con lo que promete, su negocio iría mal y nadie confiaría en tomarse ni un café allí. Nadie contrae cáncer por equivocarse de bar; o puede que sus clientes habituales les importe poco el humo aún no siendo fumadores, o puede que les importe demasiado. Así que él razonará en todo momento la mejor manera de obrar según sus interes. Pero, insisto, la decisión es suya, que para eso su local y no el Gobierno de turno.

    Ahora bien, es cierto que si entras a un local pronto descubres si dejan fumar o no. En otros casos como por ejemplo una guía de calificación de películas o videjuegos si que se hace más necesario utilizarlo. Pero esto no significa que haya que obligar. Nuevamente estramos en las mismas: la productora/distribuidora/sala de cine..etc no estarían dispuestos a perder dinero teniendo a sus consumidores cabreados.

  • Miguel says:

    Sí, si tratas de imponerlo como un deber moral o peor un deber jurídico usando la fuerza, porque uno racionalmente puede presumir que un local de ocio se pueden realizar actividades de ese tipo como fumar. Es como entrar en una discoteca( desde luego yo no entraría ), y decir que se debe colocar un cartel diciendo que hay ruido y que a las personas con dolor de cabeza crónico les puede afectar gravemente.

  • Miguel says:

    Efectivamente, debemos asumir que las personas tiene que ser responsables de sus situaciones y de sus problemas, y si un sujeto puede razonablemente presumir que en un local de ocio se permiten determinadas actividades dañosas para él en concreto, debe informarse.

  • omingod says:

    No es razonable que se coarten los derechos individuales por las razones que citas.

    Si a alguien le molesta el tabaco o tiene asma, es su responsabilidad preguntar, en ciertos lugares, si pueda estar expuesto al riesgo. Alguien puede ser alérgico a los cacahuetes, a un cierto desodorante o perfume, a ciertos productos usados en bebidas o en comidas, etc. etc. Son ellos quienes deben preocuparse de su propio bienestar; no tiene sentido que cada dueño de un establecimiento piense en todas las posibles situaciones y personas que podrían teóricamente ser afectadas. Quien tenga duda, que pregunte, o que no entre; y si entra y se da cuenta a medio, que se salga. Pero ninguna de esas situaciones le impone una obligación al propietario de actuar contrariamente a como él lo crea conveniente.

  • Miguel says:

    No hace falta que ponga el cartel de se permite fumar, basta con la percepción racional de que en ese bar están fumando algunos comensales ante la tácita aprobación de camareros y encargado del bar, ello en ese contexto social significa aprobacion de la práctica de fumar.

    En cuanto a la calle y demás lugares públicos, partiendo del hecho de que la propiedad pública es fuente como todo lo público de conflictos irresolubles y de externalidades negativas insolubles, por mala o nula definición de los derechos de propiedad que actúan como límites al ámbito de actuación de los particulares, entiendo que la calle al ser un lugar al aire libre y dado que el humo del tabaco no es excesivamente molesto a media y larga distancia, es inútil e injustificado prohibirlo, porque ahí ya no estás dañando a nadie más de lo que lo dañarías si conduces un coche, o el autobus urbano, el tranvía, o el humo de un taller mecánico, entonces según la regla del que me precede en mi comentario, habría que prohibir también todas esas actividades, lo cual sería absurdo.

    En cuanto a los alimentos, bueno aquí podrían entrar en juego el delito de estafa y de lesiones en caso de que yo engañe a los clientes ofreciéndoles bazofia cual si fuere un alimento saludable, y aquí el Poder judicial sí tendría que intervenir prohibiendo la venta y eventualmente reduciendo a prisión al estafador o agresor.

  • Miguel says:

    El pueblo ha aceptado las premisas que le han inculcado durante siglos, si en la educación primaria, secundaria y en la universidad sólo se propagan doctrinas como la del bien común, el marxismo, la socialdemocracia, etc, si en cualquier facultad de España libros como el de Hayek están apartados de los programas de enseñanza, y por supuesto a Ayn Rand ni se la conoce, cómo va la gente a rebelarse, en Estados Unidos de Norteamérica durante trescientos años se han propagado ideas individualistas, a pesar de que los intelectuales fuesen colectivistas en algunos momentos, pero en Europa nunca existió el capitalismo individualista, el único país de Europa realmente libre ha sido Suiza y quizás Mónaco pero es un país en el que sólo viven personas adineradas.

  • Miguel says:

    Asimismo, un local de negocio podemos asimilarlo a un Tribunal, en el que los jueces son los camareros o encargados del local que tienen facultad para resolver todas las disputas o dudas razonables que tengan los clientes respecto a las cuestiones relacionadas con el local y como instancia de apelación final el dueño por vía de la hoja de reclamaciones.

  • Miguel says:

    aquí la cuestión esencial, es que el Gobierno no tiene con arreglo a la justicia la facultad de dictar mandatos coactivos que regulen el funcionamiento de un local de negocios, partiendo de que en el local no se realice nada delictivo, por ejemplo conspirar para cometer un crimen, o estafar o robar a los clientes como bien dice Omingod, el local no es un lugar público, es un lugar abierto al público pero ello es muy distinto, porque si consideramos público cualquier lugar en el que el dueño permita la entrada de personas, bien podríamos considerar público un domicilio particular, entonces el Gobierno puede reglar que cada persona duerma en una determinada habitación, a qué temperatura conviene caldear la casa, o a quíen debemos dejar entrar en casa, y ello porque en nuestro domicilio permitimos la entrada de algunas personas, familiares indirectos, amigos, compañeros de trabajo o lo que sea, la cuestión es que como muy bien dijo Ayn Rand, Hayek y muchos otros autores, sin propiedad privada no puede haber justicia, ni derechos, entonces, la propiedad privada es el referente para determinar el derecho, entonces, el dueño del local tiene propiedad sobre el mismo y por ende tiene el derecho de regular cuál es el uso adecuado del mismo y establecer las reglas de funcionamiento del mismo y las actividades que en él permite, lo único que le está vedado es la violación de los derechos de propiedad ajenos de sus clientes, así el robarlos, matarlos, engañarlos, lesionarlos, detenerlos coactivamente en el interior del local, por la sencilla razón de que el regentador del local no es dueño de la vida y patrimonio de sus clientes, por tanto ni el gobierno ni nadie puede decir que los no fumadores están siendo lesionados por los fumadores, porque ni uno ni otros son los que establecen las reglas de convivencia en el local, y evidentemente en propiedad ajena no se pueden madar comportamientos, uno no tiene como consumidor derecho a entrar en un restaurante, sino que es el propietario el que establece a quien permite entrar y a quien no permite entrar, y el cliente ssólo tiene derechos en el bar cuando éste contractualmente ha obligado al vendedor a realizar una conducta, pero por la sencilla razón de que el cliente se ha desprendido de parte de su derecho patrimonial y en consecuencia adquiere un nuevo derecho patrimonial consistente en la conducta del dueño del bar de servirle lo pactado.
    Los fumadores no agreden tu derecho a no oler humo, porque tu derecho a no oler humo se salvaguarda marchñandote del lugar, o bien diciéndole al propietario que no soportas el humo y que deseas que la otra persona no fume y aquí el propietario será el que decida como árbitro final cuál es la conducta justa, y esa decisión es inapelable, y sólo te quedará marcharte de su jurisdicción que es el bar.

  • Alvaro Rojas says:

    Estimados en Chile también se aplico una ley similar. No sé si será exactamente igual, pero mi comentario supone que la ley es parecida.

    Estoy deacuerdo en que «fumar o no fumar no es la cuestión».
    Para mí, el tema son los derechos individuales.
    Si analizamos el derecho a la vida y el derecho a la libertad, estos no deberían traslaparse ni excluirse mutuamente pues ambos tienen límites, y el límite es no transgredir los derechos de los demás.

    Un ejemplo: Yo haciendo uso de mi derecho a la libertad podría argumentar que tengo derecho a manejar como energúmeno en una carretera privada, total si me mato es cosa mía. Pero, aquí es donde está el detalle; pongo en riesgo la integridad física de los demás usuarios de la autopista. Por lo tanto, como buen objetivista que soy, no lo hago pues mi libertad tiene límite y obedezco las normas básicas de la carretera.

    Ahora, con el tema de fumar es exactamente lo mismo. Si alguien va a un restaurante a «COMER», la ley de prohibición de fumar no le restringe ningún derecho respecto al servicio que ese restaurante está preparado para darle. En ningún caso la ley le dice si es fumador no coma, ni que si es fumador no consuma, o si es fumador está obligado a consumir un menú especial. Nada de eso. Lo único que le dice es si va a entrar al restorán a comer, defendemos su derecho a auto inmolarse FUMANDO, pero NO AHORA mientras COME. No por capricho, ni por tratar de salvarle la vida a quien fuma, sino por el derecho a la integridad física de quienes están también usando el restaurante COMIENDO.

    Según YO, la ley debería ser más amplia y sencilla: «Si va a entrar a comer, no puede hacer nada que pueda afectar la integridad física del resto de los clientes», y listo.

    Esta ley no viola ningún derecho. Es más, los defiende.

    • omingod says:

      Álvaro, gracias por tu opinión, pero lo que dices NO ES Objetivismo. Una ley tiene que ser objetiva, no «suelta» como la que sugieres (porque en tu ejemplo nadie podría estornudar, ni siquiera respirar, sin «poder afectar la integridad física de otros» pasándoles un virus).

      Lo importante aquí es que el dueño del restaurante es quien decide las normas de su negocio: qué se come, cuánto cuesta, el grado de limpieza, el nivel de servicio, la elegancia de los camareros, el horario de apertura, la música que se oye (y su volumen), las normas de quién entra y no (tiene perfecto derecho a limitar por edad, altura, sexo, religión, raza, etc., es *su* negocio), cómo hay que ir vestido, si se le permite a uno quitarse la ropa dentro, etc.etc. Y entre todas esas cosas está el permitir fumar o no (y dentro de eso qué se puede fumar: cigarrillos, cigarros, pipas, cachimbos, marihuana; cuánto se puede fumar; a qué horas se puede fumar; en qué parte del establecimiento se puede fumar; si uno puede traer tabaco de fuera o tiene que comprarlo dentro, etc. etc.).

      Mientras el dueño del establecimiento no viole los derechos de sus clientes (por ejemplo, engañándoles o robándoles), el gobierno no tiene que meterse para nada en cómo conduce su negocio. Los derechos de todos los otros individuos están garantizados, puesto que nadie les obliga a entrar en ese lugar. Un empresario inteligente no discriminará de forma absurda ni pondrá normas ridículas, sino que tomará las decisiones que crea mejores para que el negocio prospere, y por lo tanto para sus clientes.

  • Sergio says:

    Sería lo más coherente, bares con prohibición de entrada a no fumadores y bares con prohibición de entrada a fumadores.
    Se han dado los locales de asociación de fumadores en los que no puede trabajar un camarero ¿Entonces un camarero aunque quiera o no le importe, tiene prohibido trabajar en un espacio que se fume? Qué hay de adaptar el local con extractores de humo, o de incorporar un impuesto de más.
    De soluciones las hay, sin embargo parece claro que esta ley esta hecha para probar la respuesta de la ciudadanía, y ver lo manipulable que es la sociedad. Es una manipulación porque, qué hay de la aceptada droga bebidas alcohólicas. Las muertes que genera la bebida ya sea por accidentes, o por deterioro de la salud. Y esos bares que están cerca de colegios, hospitales, ayuntamientos, etc. Apología al alcohol. Si prohíben el tabaco en bares, restaurantes, pubs y discotecas, que prohíban el alcohol que es más nefasto para la salud y la sociedad. O ya, que prohíban todo lo nefasto a la salud. Industrias químicas que con sus humos nos contaminan durante toda la vida. Luego salen casos de Lupus. Que hay de la cloración del agua de grifo, con sus trialhometanos cancerígenos y afecta a toda la población. (600 muertes al año relacionadas con los trialhometanos, a parte de los que no mueres pero queda su salud dañada, el Lupus, cáncer) Busque información acerca de esto, no me lo invento. El estado podría poner solución más sana para la potabilización del agua, aunque con un gasto añadido.¡¡¿ PERO NO ESTAMOS DEFENDIENDO LA SALUD?!!
    Parece que para el estado es mejor la medida de ley antitabaco ya que el gasto sale del ciudadano; con las subidas del precio de cajetilla, con las multas que van a caer con la ley.
    Dada esta ley que quiere proteger la salud de los ciudadanos en espacios públicos y unos privados, que nos proteja también de la tentación de algunos de beberse unos chupitos, de pillar una gran taja. Porque luego acercaran sus alientos por las calles, con su notable estado de vaivén y canciones de embriaguez. Vaya imagen no para la juventud. Con esta hipocresía subrayo la misma que aplica el gobierno.

  • Anonymous says:

    Tu tienes el derecho afumar, nadie te lo quita. La Ley lo que protege es mi derecho fundamental a la integridad fisica y mi salud, y si tu fumas en un establecimiento publico donde estas tu, estas vulnerando mis derechos.
    Yo, sin embargo, no funmando, nada te perjudica.
    ¿Ves la diferencia?
    Otra cosa es que quizas la ley deberia haber permitido habitalculos hermaticos para los fumadores, con prohibición de entrada de cualquier persona, excepto el dueño del local que tanto ama para servir a los que perjudican a los demás.

    • omingod says:

      El equívoco está en lo que es un lugar «público». Un restaurante es un lugar realmente «privado», que tiene un dueño, y a él le corresponde cómo gerenciar su negocio, incluyendo precios, horas de apertura, decoración, nivel de ruido, *nivel de humo* etc. Tus derechos están absolutamente protegidos porque nadie te obliga a entrar.

  • toni says:

    no amigo no, la ley defiende el derecho a que tus derechos no perjudiquen a los demás, si quieres fumar, fuma, es tu decisión, pero que ésta no me perjudique a mí como consumidor o a los camareros en su puesto de trabajo,.

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