Hay una frasecita muy peligrosa que te aconseja mantener una “mente abierta”. Este es un término muy ambiguo – como demostrado por un hombre que una vez acusó a un famoso político de tener una “mente ampliamente abierta”. El término es un anti-concepto. Por “mente abierta” se entiende normalmente una actitud objetiva e imparcial hacia las ideas, pero se usa como una llamada al escepticismo perpetuo, a no mantener convicciones firmes y a no otorgarle validez a nada.
Por “mente cerrada” se entiende normalmente la actitud de un hombre imperturbable a ideas, argumentos, hechos y lógica, que se aferra testarudamente a alguna mezcla de premisas injustificadas, frases de moda, prejuicios primitivos – y emociones. Pero esto no es una mente “cerrada”, es una mente pasiva. Es una mente que ha rechazado (o nunca ha adquirido) la práctica de pensar o juzgar, y se siente amenazada por cualquier solicitud a considerar cualquier cosa.
Lo que la objetividad y el estudio de la filosofía requieren no es una “mente abierta”, sino una mente activa, una mente capaz y deseosa de examinar ideas, pero de examinarlas de forma crítica. Una mente activa no le concede el mismo status a la verdad y a la falsedad, no permanece flotando para siempre en un vacío estancado de neutralidad y de incertidumbre; al asumir la responsabilidad de juzgar, alcanza convicciones firmes y las mantiene. Al ser capaz de demostrar sus convicciones, una mente activa consigue una certeza impregnable – una certeza sin manchas de fe ciega, aproximaciones, evasiones y miedo.
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Fuente:
“Detección Filosófica”, Philosophy: Who Needs It
La mente activa admite ideas racionales pero está segura de sus conclusiones, la mente abierta es escéptica y le da el mismo status a la verdad que a la falsedad; la mente abierta nos dice que el conocimiento es fenoménico, la mente activa considera que el conocimiento es objetivo y que es acccesible al hombre.
En realidad carece totalmente de importancia la definición exacta, si es que la hay, de “mente abierta”, pero si que es totalmente cierto que suele emplearse en ese sentido, acusar de “cerrado”, suele ser algo que se hace cuando alguien no admite algo, aunque la razón para hacerlo sea lógica. Igual que “egoista” suele ser empleado simplemente contra aquellos que hacen algo en su provecho, aunque la definición que casi cualquiera diría y seguramente la “verdadera”, sea la que todo el mundo entiende al pensar en la palabra, alguien codicioso.
5:24 pm
Un pequeño ejemplo de lo que me desagrada de Rand. Ella mete la mano en un saco oscuro y profundo y logra sacar de allí cualquier cosa que le de la gana.
Rand pretende desconstruir el término “mente abierta”. Va más allá de su uso, toca la etimología y finalmente termina pervirtiendo su sentido semiótico.
Una mente abierta es una persona que entiende que durante su enseñanza terminó absorbiendo medias verdades y paradigmas que son mentiras. Por lo tanto transita la vida con actitud a escuchar y digerir nuevos puntos de vista, pues, entiende que sólo a través de ellos podrá completar su educación y librar su sistema de creencias de paradigmas y medias verdades. Una “mente activa” en oposición a la “mente abierta” es un concepto del que hay que dudar. Al parecer Rand asume que la “mente activa” puede llegar al fin último de la comprensión de las cosas, eso denota una falta de humildad que haría sonreir a Socrates, pero de Rand no se puede esperar más.
Por otro lado, existe algo interesante en este sistema binario. La “mente abierta” duda la “mente activa” no duda. Pero “la mente abierta” está siempre dispuesta al dialogo “la mente activa” no siempre.