¿Cuál es la función apropiada del gobierno?

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¿Cuál es la función apropiada del gobierno?
— por Ayn Rand

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La función apropiada del gobierno es proteger los derechos individuales del hombre; esto significa proteger al hombre contra la fuerza bruta.

En un sistema social adecuado, los hombres no utilizan la fuerza unos contra otros; la fuerza sólo puede ser usada en defensa propia, es decir, en defensa de un derecho violado por la fuerza. Los hombres delegan en el gobierno el poder de usar la fuerza como retaliación, y solamente como retaliación.

El tipo de gobierno apropiado no inicia el uso de la fuerza. Usa la fuerza solamente para responder a aquellos que han iniciado su uso. Por ejemplo: cuando el gobierno arresta a un criminal, no es el gobierno quien viola un derecho; es el criminal el que ha violado un derecho, y al hacerlo se ha situado fuera del principio de los derechos, donde los hombres no tienen otro recurso contra él más que el empleo de la fuerza.

Pero es importante recordar que todas las acciones definidas como criminales en una sociedad libre son acciones que implican el uso de la fuerza, y sólo tales acciones son respondidas con la fuerza.

No os dejéis confundir por expresiones chapuceras como: “un asesino comete un crimen contra la sociedad”. No es a la sociedad a la que el asesino asesina, sino a un hombre individual. No es un derecho social el que él quebranta, sino un derecho individual. Él no es castigado por lesionar a una colectividad. No ha lesionado a toda una colectividad: ha lesionado a un hombre. Si un criminal le roba a diez hombres, sigue no siendo a la “sociedad” a quien le ha robado, sino a diez individuos. No hay “crímenes contra la sociedad”, todos los crímenes se cometen contra hombres específicos, contra individuos. Y es precisamente el deber de un sistema social adecuado y de un gobierno adecuado, el proteger a un individuo contra un ataque criminal: contra la fuerza.

Cuando, sin embargo, un gobierno se convierte en el iniciador de la fuerza, la injusticia y la corrupción moral ocasionadas son verdaderamente indescriptibles.

Por ejemplo: cuando un gobierno Colectivista le ordena a un hombre a trabajar y lo ata a un empleo bajo pena de muerte o prisión, es el gobierno el que está iniciando el uso de la fuerza. El hombre no ha ejercido violencia contra nadie – pero el gobierno emplea la violencia contra él. No hay ninguna justificación posible para semejante proceder, en teoría. Y no hay otro resultado posible en la práctica – excepto la sangre y el terror que puedes observar en cualquier país Colectivista.

La perversión moral implicada aquí es esta: Si los hombres no tuvieran gobierno ni sistema social alguno, tendrían que subsistir puramente por medio de la fuerza y luchar unos contra otros en cualquier caso de desacuerdo; en tal situación, un hombre podría tener una probabilidad justa contra otro hombre: pero no tendría probabilidad alguna contra otros diez. No es contra un individuo que el hombre necesita protección, sino contra un grupo. Y a pesar de todo, en semejante estado de anarquía, aunque cualquier pandilla mayoritaria intentaría hacer lo que quisiera, una minoría aún podría plantarles cara valiéndose de cualquier medio disponible. Y la pandilla no podría imponer su dominio por mucho tiempo.

El Colectivismo está un nivel más abajo que la anarquía salvaje: le quita al hombre incluso la oportunidad de defenderse. Hace que la violencia sea legal, y la resistencia a ella, ilegal. Le otorga la sanción de ley a la fuerza bruta organizada de una mayoría (o de cualquiera que alegue representarla), y convierte a la minoría en un impotente e indefenso objeto de exterminio. Si puedes pensar en una perversión de la justicia más malvada que esta, indícala.

En la práctica, en realidad, cuando una sociedad Colectivista viola los derechos de una minoría (o de un hombre individual) el resultado es que la mayoría pierde también sus derechos, y se encuentra en manos del poder total de un pequeño grupo que gobierna puramente por medio de la fuerza bruta.

Si quieres entender y tener muy clara en tu mente la diferencia entre el uso de la fuerza como represalia (como es usado por el gobierno de una sociedad Individualista) y el uso de la fuerza como política primaria (como es usado por el gobierno de un la sociedad Colectivista), aquí tienes el ejemplo más sencillo de ello: es la misma diferencia que entre un asesino y un hombre que mata en defensa propia. El tipo apropiado de gobierno actúa bajo el principio de auto-defensa del hombre. Un gobierno Colectivista actúa como un asesino.

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Fuente:

“Textbook of Americanism”, The Ayn Rand Column — Ver ensayo completo aquí: El problema básico en el mundo hoy

Traducción: Objetivismo.org

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Publicado por: noviembre 23, 2018 8:00 am

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