Conceptos de consciencia como implicando omisión de medidas — OPAR [3-3]

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Capítulo 3- Formación de conceptos

Conceptos de consciencia como implicando omisión de medidas [3-3]

Objectivism: The Philosophy of Ayn Rand
(«OPAR») por Leonard Peikoff
Traducido por Domingo García
Presidente de Objetivismo Internacional

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Hasta ahora hemos analizado conceptos de primer nivel, como podemos llamarlos. Un concepto de “primer nivel», como «mesa» o «hombre», es aquel formado directamente a partir de datos perceptuales. Partiendo de esta base, la formación de conceptos prosigue con un proceso que consiste en abstraer a partir de abstracciones. Lo que resulta son (cada vez más) conceptos de un nivel mayor, conceptos que no pueden ser formados directamente a partir de datos perceptuales, sino sólo a partir de conceptos previos. Por ejemplo, un niño puede integrar conceptos de primer nivel en otros más amplios, los cuales identifican un conocimiento más extenso, como hace al integrar «gato», “perro» y “caballo» en «animal» (y más adelante, al integrar «animal», “planta» y “hombre» en “organismos vivientes»). O puede subdividir conceptos de primer nivel en otros más estrechos, que identifican diferencias más precisas, por ejemplo subdividiendo «hombre», según la profesión, en «médico», “policía», “maestro» (y más adelante, subdividiendo “médico» en «pediatra», “dentista», “cirujano», etc.).

Los conceptos de mayor nivel representan un estado de conocimiento relativamente avanzado. Representan conocimiento que está disponible sólo para una mente que ya actúa usando la conceptualización requerida. Por ejemplo, un niño que acaba de salir del período perceptual no puede empezar a conceptualizar agrupando a su padre, a su perro y a un rosal en el concepto «organismo». Sólo cuando el niño ha conceptualizado por separado diferentes entidades concretas perceptualmente será capaz de realizar actos más amplios de abstracción y de integración que identifiquen los denominadores comunes de esas entidades. Esos denominadores comunes no están disponibles a nivel perceptual, porque sólo los objetos concretos existen: no existen cosas tales como «organismos» que se puedan ver; lo único que existen son hombres, perros y rosas. Igualmente, un niño no puede identificar diferencias entre hombres – no puede captar tipos de hombres, como médico o maestro – sin haber antes captado y conceptualizado “hombre». 21

El proceso de abstraer a partir de abstracciones continúa en niveles sucesivamente mayores, cada uno representando un conocimiento (extensivo o intensivo) mayor que el nivel anterior, y presuponiendo una cadena cada vez más larga de conceptos anteriores. Los conceptos, por lo tanto, se diferencian unos de otros no sólo por sus referentes, sino también por su distancia del nivel perceptual. Las implicaciones epistemológicas de este hecho serán desarrolladas en el siguiente capítulo.

El tema de los conceptos de mayor nivel, incluyendo el papel de la omisión de medidas en tales casos, es tratado en el capítulo 3 de Introducción a la Epistemología Objetivista. Puesto que una teoría apropiada debe explicar todos los tipos de conceptos, quiero ahora hablar de otro de esos tipos: conceptos de consciencia, conceptos como «pensamiento», “memoria» y “amor».

(En cierto sentido, todos los conceptos de consciencia son abstracciones de mayor nivel, ya que ninguno de ellos puede formarse sin una gran cantidad de conceptos existenciales previos. Pero asumiendo estos últimos, muchos conceptos de consciencia pueden ser descritos correctamente como siendo de «primer nivel», puesto que están formados directamente a partir de la observación que uno hace del estado mental en cuestión, sin que sean necesarios conceptos de consciencia anteriores).

En general, los conceptos de consciencia se forman por el mismo método que los conceptos existenciales. La clave del nuevo ámbito es el hecho de que todo proceso de consciencia implica dos atributos fundamentales: contenido y acción.

“Contenido» aquí significa el objeto de la consciencia, aquello de lo cual ella se está dando cuenta, sea por extrospección o por introspección. Directa o indirectamente, el objeto debe ser algún aspecto de la existencia; incluso los estados de consciencia pueden ser captados sólo en relación al mundo exterior. “Acción» aquí significa la acción de la consciencia en relación a su contenido, como pensar, recordar, imaginar. La consciencia, como sabemos, no es una condición pasiva, sino un proceso de actividad continua.

La formación del concepto «pensar» ilustrará el papel de estos dos atributos en nuestro contexto.

Supongamos que un niño ha aprendido a hablar y con frecuencia realiza la actividad de pensar; ahora está listo para conceptualizar esa actividad. ¿A través de qué pasos lo hace? (La misma respuesta se aplicará tanto si un niño aprende el concepto a partir de lo que le enseñan otras personas – como hace la mayoría de la gente – como si lo aprende él solo. En el primer caso, debe volver a andar los pasos que otros dieron antes que él; de lo contrario, la palabra «pensar» para él será meramente un sonido memorizado sin ninguna relación con su propio conocimiento o con hechos claramente definidos).

Como en el caso de la formación de conceptos existenciales, el niño comienza observando similitudes y diferencias: similitudes que unen varios casos de pensamiento diferenciándolas de sus otras actividades mentales. En nuestro contexto, observación quiere decir un proceso de introspección, o sea, de mirar hacia adentro y de dirigir el enfoque cognitivo de uno mismo a los hechos de su propia consciencia.

Digamos que al niño se le da un problema de aritmética en la escuela; él lo aborda haciéndose una serie de preguntas, y cada respuesta le lleva al siguiente paso, hasta que llega a la solución. Al hacer eso él está pensando, pero todavía no está conceptualizando la actividad de pensar en sí. Luego va a su casa a jugar, y descubre que su camión está roto; de nuevo, se hace una serie de preguntas, aprendiendo en fases experimentales, digamos, cuándo una estrategia de reparación le da ideas para otra mejor. Ese tipo de proceso se repite varias veces. En cada caso, aunque el contenido varíe, hay una similitud que él puede observar: hay una cierta forma de búsqueda intencionada de conocimiento. Con la tarea escolar, el niño puede haberse sentido frustrado; con el episodio del camión, entusiasmado. En el primer caso, puede que haya generado muy pocas imágenes; en el segundo, las imágenes pueden haber sido intensas y abundantes. Lo que el niño necesita comprender, sin embargo, es que la similitud que une los procesos de pensamiento los diferencia de todas esas otras actividades mentales, que pueden o no acompañar una situación específica. Al llegar a este punto, el niño ha aislado varios ejemplos de la actividad de “pensar»: esas son las primeras unidades de su futuro concepto.

A pesar de sus similitudes, cada caso difiere en varios aspectos. Lo que es necesario ahora, por lo tanto, es un acto de abstracción, es decir, de omitir medidas. En lo que respecta a un proceso de pensamiento, eso tiene dos aspectos.

Un aspecto tiene que ver con el contenido. Pensar es pensar, independientemente del contenido del pensamiento; el contenido es una variable que no está especificada en el concepto. El concepto “pensar» por lo tanto omite todas las medidas que distinguen a un contenido de otro. (El contenido es un atributo medible, porque es, a fin de cuentas, algún aspecto del mundo exterior. Como tal, es medible por los métodos aplicables a existentes físicos).

El segundo atributo medible del pensamiento es su intensidad. «La intensidad de un proceso psicológico», escribe Ayn Rand, “es un resultado automáticamente integrado de muchos factores: su alcance, su claridad, su contexto cognitivo y motivacional, el grado de energía mental o de esfuerzo requerido, etc.». 22

Los procesos de pensamiento, por seguir con el ejemplo, varían en cuanto a la materia que abarcan, y (un tema relacionado) en cuanto a la longitud de la cadena conceptual necesaria para tratar con tal materia, la cual indica cuánto un hombre tuvo que saber para poder realizar un determinado proceso. Algunos pensamientos tratan con amplios aspectos de la realidad y requieren complejas abstracciones de abstracciones; otros pensamientos tratan con menos elementos y emplean conceptos que están más próximos al nivel perceptual. Por ejemplo, contrasta lo que supone pensar en los principios de la formación de conceptos con pensar en la ropa que te vas a poner para ir a trabajar mañana. Las dimensiones – el tamaño, si quieres – del primer proceso son mucho mayores. El primer proceso, dice Ayn Rand, es más intenso que el segundo.

Estamos describiendo el pensamiento aquí en términos cuantitativos: estamos hablando de más o menos – de cuántos elementos y de cuánto más uno tiene que saber – y de esa forma estamos colocando a los procesos de pensamiento en un tramo continuo de intensidad, comparándolos entre sí por medio de una medición aproximada. Como sabemos, eso es todo lo que se requiere para conceptualizar, y la conceptualización no requiere que usemos números.

Hay otros aspectos medibles de la intensidad de un proceso de pensamiento – tales como el grado de esfuerzo que un determinado pensador dedica a ese pensamiento, o el nivel de claridad que logra su pensamiento – y diferentes factores intervienen al medir la intensidad de otros tipos de procesos mentales. Yo me he limitado a sugerir los rudimentos de un ejemplo. (Hay un análisis más detallado sobre conceptos de consciencia en el capítulo 4 de Introducción a la Epistemología Objetivista). Pero es suficiente indicar que cada caso concreto de un proceso de pensamiento variará en las medidas tanto de su contenido como de su intensidad. Aún así, el concepto «pensar» subsume todos esos casos. ¿Qué hace que tal integración sea posible? El hecho de que nuestras mentes omiten las medidas, reteniendo así sólo las características de cada unidad, que son las mismas.

Así es cómo Ayn Rand expresa el principio general en este tema:

«Un concepto referente a la consciencia es una integración mental de dos o más casos de un proceso psicológico que poseen las mismas características distintivas, omitiendo los contenidos específicos y las medidas de la intensidad de la acción; todo ello bajo el principio que esas medidas omitidas deben existir en alguna cantidad, pero pueden existir en cualquier cantidad (es decir, un determinado proceso psicológico debe poseer algún contenido y algún nivel de intensidad, pero puede poseer cualquier contenido o nivel de la categoría apropiada)». 23

Algunos conceptos de consciencia no denotan procesos psicológicos. Por ejemplo, hay conceptos que denotan productos de procesos psicológicos (como «conocimiento», “ciencia», “concepto»); una sub-categoría de esos conceptos es la de conceptos que denotan métodos, tales como “lógica». Esos tipos de conceptos (mencionados en el tratado de Ayn Rand) son esenciales para el desarrollo humano, y para la filosofía. La epistemología se ocupa exclusivamente de metodología; una de sus tareas básicas es analizar el concepto de «concepto».

Además de lo anterior, observa Ayn Rand, existe

«una vasta y compleja categoría de conceptos que representan integraciones de conceptos existenciales con conceptos de consciencia, una categoría que incluye la mayoría de los conceptos que tienen que ver con las acciones del hombre. Los conceptos en esta categoría no tienen referentes directos al nivel perceptual de consciencia (aunque incluyen componentes perceptuales) y no pueden ni ser formados ni ser comprendidos sin una larga cadena precedente de conceptos». 24

Por ejemplo, el concepto «amistad» denota una relación entre dos personas, una relación que implica un cierto esquema de comportamiento derivado de algún tipo de estima mutua. Ese concepto no puede ser formado o captado simplemente observando lo que los individuos hacen o cuánto tiempo pasan juntos. Requiere que sus acciones sean integradas con varios otros conceptos de consciencia, conceptos como «valor», “interés» y «afecto».

Puesto que la ética, la política y la estética se ocupan todas ellas de las acciones humanas en la medida en que éstas están dirigidas por decisiones y normas conscientes, los conceptos que tienen que ver con el tipo de integración que acabamos de estudiar son especialmente prominentes en filosofía, y en el transcurso de nuestro avance seguiremos analizándolos regularmente.

Referencias

Obras de Ayn Rand en versión original: Ayn Rand Institute
Obras de Ayn Rand traducidas al castellano: https://objetivismo.org/ebooks/

Al referirnos a los libros más frecuentemente citados estamos usando las mismas abreviaturas que en la edición original en inglés: 

AS     (Atlas Shrugged) – La Rebelión de Atlas
CUI    (Capitalism: The Unknown Ideal) – Capitalismo: El Ideal Desconocido
ITOE (Introduction to Objectivist Epistemology) – Introducción a la Epistemología Objetivista
RM    (The Romantic Manifesto) – El Manifiesto Romántico
VOS   (The Virtue of Selfishness) – La Virtud del Egoísmo

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Notas de pie de página

Las notas de pie de página no han sido traducidas al castellano a propósito, pues apuntan a las versiones de los libros originales en inglés (tanto de Ayn Rand como de otros autores), algunos de los cuales ni siquiera han sido traducidos, y creemos que algunos lectores pueden querer consultar la fuente original. Los números de las páginas son de la edición del libro de bolsillo correspondiente en la versión original.

Capítulo 3 [3-3]

  1.   The problem of defining which concepts are objectively first-level, regardless of any options that exist in the order of learning concepts, is discussed in Introduction to Objectivist Epistemology, Appendix, pp. 204-17.
  2.   Ibid. p. 31.
  3.   Ibid. pp. 31-32.
  4.   Ibid. p. 36.

 

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Publicado por: septiembre 6, 2018 8:00 am

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