Organismos vivos como dirigidos a una meta y condicionales — OPAR [6-1]

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Capítulo 6- El hombre

Organismos vivos como dirigidos a una meta y condicionales  [6-1]

Objectivism: The Philosophy of Ayn Rand
(“OPAR”) por Leonard Peikoff
Traducido por Domingo García
Presidente de Objetivismo Internacional

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Si una diferencia fundamental es aquella que presenta enormes y extensas manifestaciones, entonces la diferencia más fundamental entre las entidades que percibimos es la que hay entre lo animado y lo inanimado. El punto de partida de nuestro estudio, por lo tanto, es el hecho de que el hombre es cierto tipo de organismo vivo. ¿Qué *es* un organismo? Más específicamente, ¿cuál es su modo de acción esencial y distintivo?

Las acciones de un organismo vivo son auto-generadas y dirigidas a una meta. Son acciones iniciadas por el organismo para poder lograr un objetivo.

Algunas entidades actúan para ganar o mantener diversos objetos; otras entidades no. Esta diferencia es directamente observable. Un animal, por ejemplo, busca comida, agua, refugio; una mesa o una piedra no buscan nada. Este último tipo de cosas o bien permanecen inertes o, cuando se mueven, lo hacen al azar, sin ninguna finalidad propia, simplemente en reacción a cualquier fuerza externa que incida sobre ellas (como la fuerza del músculo humano empujando la mesa, o el viento soplando la piedra).

La vida es lo contrario de lo inerte o lo fortuito. Una planta, un animal o un hombre son una integración de componentes compleja, delicada y auto-regulada. Cada uno de sus órganos y procesos tiene una función que cumplir para sustentar a la entidad como un todo, y cada uno de ellos funciona continuamente, en armonía con los demás, para este fin. La acción de vivir es una acción dirigida hacia una meta; consiste en que una entidad tome materia prima del medio ambiente, y luego (a través de las actividades del metabolismo) use ese material con el propósito de crecer hasta la madurez, auto-sustentarse y auto-repararse. Esto último, aun siendo sólo un aspecto del proceso, es un aspecto significativo. Si invadimos una mesa (digamos, cortándola con un cuchillo), nada ocurre excepto el corte; pero si invadimos el cuerpo de un animal con un corte (o con un germen dañino), instantáneamente moviliza sus recursos para repeler el ataque, contrarrestar cualquier efecto adverso y sanar sus heridas. La materia inanimada no persigue metas; es indiferente a las consecuencias. Una entidad viva no es indiferente.

En el plano físico, como observa Ayn Rand, “las funciones de todos los organismos vivos, desde el más simple hasta el más complejo – desde la función nutritiva de la única célula de una ameba hasta la circulación de la sangre en el cuerpo de un hombre – son acciones generadas por el propio organismo y dirigidas a una única meta: el mantenimiento de la vida del organismo”. 1

La mayoría de las entidades vivas no tienen poder de elección. Ese tipo de organismo funciona sólo como su naturaleza requiere, sin ninguna voluntad o incluso sin darse cuenta de su conducta (por ejemplo, las acciones de una planta o los procesos corporales internos de un animal). Pero lo que su naturaleza requiere es que, dentro del límite de sus capacidades, actúe para su auto-sustentación. Un organismo sin capacidad de elección y sin consciencia, como una planta, actúa en respuesta a factores externos (por ejemplo, el clima o la composición del suelo); pero tal entidad no es un “mero” receptor; lo que hace como respuesta es usar factores externos para sus propios fines. Siendo un ser vivo, su respuesta consiste en iniciar el tipo de acción que puede mantener su vida (por ejemplo, una planta girando sus hojas hacia la luz solar, estirando sus raíces hacia un suelo húmedo lejano, o creciendo alrededor de obstáculos).

“Meta” no es sinónimo de “propósito” (este último término se aplica sólo a metas de seres conscientes, que se dan cuenta de ciertos objetos que desean y actúan para conseguirlos). Objetivismo no apoya la “teleología”, si eso significa la teoría de que las entidades inanimadas pueden actuar con un propósito, o que todos los organismos están movidos por un afán consciente o subconsciente. “Dirigido a una meta” en este contexto, explica Ayn Rand, “designa el hecho de que las funciones automáticas de los organismos vivos son acciones cuya naturaleza es tal que resultan en la preservación de la vida de un organismo”. 2

Los organismos vivos inician un tipo de acción consistente que conduce (dentro de los límites de lo posible) a un resultado consistente. Ese es el sentido en el que su acción está “dirigida a una meta”.

Los organismos vivos pueden (y deben) actuar para conseguir metas porque un organismo, a diferencia de un objeto inanimado, enfrenta la alternativa de vida o muerte.

“La existencia de la materia inanimada es incondicional”, escribe Ayn Rand en un pasaje crucial,la existencia de la vida no lo es: depende de un curso de acción específico. La materia es indestructible; cambia sus formas, pero no puede dejar de existir. Sólo un organismo vivo enfrenta una alternativa constante: la cuestión de vida o muerte. La vida es un proceso de acción auto-sustentada y auto-generada. Si un organismo fracasa en esa acción, muere; sus elementos químicos permanecen, pero su vida deja la existencia. 3

Muchos objetos inanimados – tales como una casa, una estatua, incluso un planeta – pueden ser irremediablemente destruidos. Pero esos objetos no tienen el poder de afectar su destino de una forma u otra. No pueden emprender una conducta de auto-sostenibilidad, ni su existencia requiere tal comportamiento (sólo requiere que se les deje tranquilos). En ese sentido, la existencia de un objeto inanimado es incondicional, un punto claramente explicado por el Dr. Harry Binswanger:

La existencia de objetos inanimados no está condicionada por sus acciones: 1) los objetos inanimados no son capaces de acción auto-generada, y 2) continuarán existiendo en tanto en cuanto no sean afectados por fuerzas externas. Un organismo vivo enfrenta la constante alternativa de vida o muerte – no simplemente en que pueda ser aniquilado por una catástrofe externa (como, por ejemplo, una piedra puede ser pulverizada por un glaciar que avanza) – sino porque a menos que pueda utilizar los materiales y la energía de su entorno para alimentar sus complejos procesos internos de auto-mantenimiento, se desintegrará. 4

Como Ayn Rand expresa este punto, la vida es movimiento, un curso específico de movimiento; si ese movimiento no se cumple o fracasa, lo que sobreviene es la antítesis de la vida: la inacción, que es la esencia de la muerte. 5 La muerte es el cese irreversible de los procesos vitales. Dejando de lado la desintegración que le sigue, la muerte es un estado que no envuelve ni requiere ninguna acción. Para alcanzarla, lo único que necesitas es abstenerte de hacer cualquier cosa: acuéstate, no te muevas, no comas, manda parar las actividades vitales de las que tienes control (y, si estás con prisa, el bombeo de tus pulmones y el latido de tu corazón); no se necesita más nada.

El hecho de la vida – de entidades condicionales dirigidas a una meta – tiene un profundo significado filosófico. Es una clave a la naturaleza del hombre y, como veremos en el siguiente capítulo, una condición necesaria y suficiente para la existencia de valores. Debo enfatizar, por lo tanto, la realidad del hecho. Para Objetivismo, la distinción entre lo animado y lo inanimado es fundamental.

Los materialistas de hoy, dedicados al monismo (y a re-escribir la realidad), insisten en que toda ciencia sea “reducible” a la física en un sentido que niega la consciencia (ver capítulo 1) y la vida. Según esta visión, los organismos vivos son meras “apariencias”; ellos realmente no son más que un tipo de mecanismo inanimado, como un robot muy complejo o un súper-ordenador. Esta noción niega todo un campo de datos observados.

Sea cual sea la explicación última de los fenómenos biológicos – si la vida procede de algún elemento hasta ahora desconocido (pero no místico) combinado con la materia de la forma como ahora la entendemos, o de alguna combinación especial de ingredientes materiales conocidos – en cualquiera de los casos, no alterará la existencia o la identidad de un organismo vivo; igual que una explicación de la consciencia, si tal cosa fuese descubierta, no alteraría su existencia o identidad. Una explicación no borra la realidad que ella explica. Ningún descubrimiento en física o en biología puede borrar la diferencia entre lo vivo y lo inanimado; ningún conocimiento futuro puede invalidar ese conocimiento.

Un niño incapaz de captar una distinción tan fundamental como la que hay entre lo vivo y lo inanimado sería incapaz de progresar mucho más en la formación de conceptos; nunca alcanzaría el nivel de la ciencia o la filosofía. La noción de una ciencia sofisticada que socavase retroactivamente una diferencia observada es absurda de entrada. Como las observaciones son la base de la ciencia, cualquier noción de ese tipo niega la estructura jerárquica de la cognición. Representa la falacia del concepto robado (o de la ciencia robada).

Los materialistas son ladrones de conceptos en otro sentido, también. Los robots y similares, a los que esos teóricos buscan reducir la vida, son invenciones humanas inspiradas en organismos vivos, y diseñados para lograr propósitos humanos. Por su naturaleza, por lo tanto, tales invenciones presuponen el conocimiento de la vida y la realidad de un propósito.

No importa lo que el estudio de la óptica descubra, nunca afectará a la distinción entre rojo y verde. Lo mismo se aplica a todos los hechos observados, incluyendo el hecho de la vida. Nadie podrá demostrar jamás que un hombre que recibe un disparo y la bala que perfora su cuerpo son entidades metafísicamente intercambiables, ya que ambos son “meras colecciones de átomos en movimiento”. Una “colección” puede morir; la otra no. En este profundo sentido, Ayn Rand tiene razón indiscutiblemente cuando dice que un organismo vivo es destructible, pero no lo es la materia como tal. Uno puede convertirse en inanimado; el otro ya lo es.

Es con esta diferencia – estoy tentado a decir: esta diferencia de “vida o muerte” – con la que comienza el estudio de la naturaleza humana.

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Referencias

Obras de Ayn Rand en versión original: Ayn Rand Institute
Obras de Ayn Rand traducidas al castellano: https://objetivismo.org/ebooks/

Al referirnos a los libros más frecuentemente citados estamos usando las mismas abreviaturas que en la edición original en inglés: 

AS     (Atlas Shrugged) – La Rebelión de Atlas
CUI    (Capitalism: The Unknown Ideal) – Capitalismo: El Ideal Desconocido
ITOE (Introduction to Objectivist Epistemology) – Introducción a la Epistemología Objetivista
RM    (The Romantic Manifesto) – El Manifiesto Romántico
VOS   (The Virtue of Selfishness) – La Virtud del Egoísmo

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Notas de pie de página

Las notas de pie de página no han sido traducidas al castellano a propósito, pues apuntan a las versiones de los libros originales en inglés (tanto de Ayn Rand como de otros autores), algunos de los cuales ni siquiera han sido traducidos, y creemos que algunos lectores pueden querer consultar la fuente original. Los números de las páginas son de la edición del libro de bolsillo correspondiente en la versión original.

Capítulo 6 [6-0]

    1. 1.   The Virtue of Selfishness, “The Objectivist Ethics,” p. 16.
    2.   Ibid.
    3. 3.   Atlas Shrugged, 939.
    4.   H. Binswanger, The Biological Basis of Teleological Concepts (Marina Del Rey, CA: Ayn Rand Institute Press, 1990), p. 63.
    5.   See The Virtue of Selfishness,“The Objectivist Ethics,” p. 16.

 

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Publicado por: febrero 7, 2019 8:00 am

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