Ideas Falsas = Sexo Aburrido

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 La revolución sexual tuvo lugar hace más de 40 años. ¿Por qué, entonces, continúa la gente bostezando en el dormitorio…?

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Una encuesta reciente de la Universidad de Chicago sugiere que el sexo es una de las últimas cosas en la mente de muchas parejas. El estudio llega a la conclusión que el 31% de los hombres y el 43% de las mujeres normalmente no tienen interés en sexo, y que el aburrimiento es la causa principal.

Dejando de lado los aspectos médicos de la disfunción sexual, ¿por qué dicen tantos americanos que les aburre el sexo, que no obtienen ningún placer de él, que no están interesados en él, que los orgasmos son inexistentes o no valen la pena, e incluso que el sexo es doloroso?

Hace cuarenta años se alegó que las actitudes puritanas producían culpa, frustración y aburrimiento en el dormitorio, y fue lanzada una “liberación sexual”. Este asalto sobre las actitudes puritanas produjo una cultura saturada de sexo: ahora el sexo se enseña en la escuela primaria; está estampado en las portadas de revistas y en los clips de música de MTV; manuales de autoayuda están por todos lados; la promuiscuidad está a la orden del día entre adolescentes y es considerada por muchos un “estilo de vida” válido.

¿Por qué, entonces, continúa la gente bostezando en el dormitorio?

¿Es posible que las más profundas ideas de los americanos sobre el sexo – tanto puritanas como libertinas – sean la causa de la disfunción? ¿Es posible que el problema sea filosófico?

Los moralistas, desde Platón a la Madre Teresa, nos dicen que el cuerpo es algo vulgar, y que la pureza consiste en negar los placeres terrenales. El verdadero amor es “espiritual”, y el sexo que no se haga para procrear es “sucio”, predican. Practicar esto obliga a reprimir el deseo sexual. Así, una pareja que obedezca esa norma está condenada a una vida de frustración. Pero esta disciplina “es parte de la pureza” y “le confiere un valor más alto” a la relación – dice una encíclica papal.

Quienes sucumben a este punto de vista sufren una vida entera de culpa si satisfacen sus deseos sexuales, o de aburrimiento si no lo hacen. Claro que la mayoría de la gente no se toma la moral – ni nada – tan en serio hoy, así que acaban mezclando un poco de “virtud” con un poco de sexo. La misa no produce tanta exaltación como antes los domingos, pero tampoco la produce el sexo los miércoles.

Una larga fila de libertinos – desde Baco hasta los hippies de Woodstock – nos instan a rechazar el enfoque “espiritual” de los puritanos. A cambio, los defensores del “amor libre” nos han estado diciendo durante mucho tiempo que el placer físico es el principio, el fin y todo lo que tiene que ver con sexo. El amor romántico es una farsa, y la fidelidad a tu pareja romántica ideal es una prisión. Para de perder el tiempo buscando a tu amante ideal, dicen, ve adelante y ten sexo con múltiples parejas.

Con la sombra de la Virgen María o de Don Juan coloreando cualquier imagen, artículo y opinión sobre sexo, ¿aún hemos de preguntarnos por qué los americanos no disfrutan de él? ¿Debemos sorprendernos del aburrimiento sexual de quienes piensan que el placer sexual es perverso? ¿Y debemos sorprendernos de que quienes abogan por un enfoque “animal” no-espiritual, se percaten de que el sexo a fin de cuentas no les estimula más que las chocolatinas, las montañas rusas o cualquier otro tipo de placer puramente sensorial?

Tanto los “liberales sexuales” como los defensores de la auto-negación están equivocados. No somos meros animales, y no somos almas sin cuerpo, somos humanos. Tenemos mente y cuerpo, y el placer sexual depende de ambos; es a través del cuerpo que las almas de los amantes se encuentran.

El amor romántico, que sólo puede derivar de una relación seria basada en valores, incluye y une espíritu y cuerpo. Cuando dos amantes hacen el amor, lo hacen no sólo con otro cuerpo, sino también con los valores y las virtudes – con el espíritu – de la otra persona. El amor romántico, escribió la novelista y filósofa Ayn Rand, es “una respuesta integrada de mente y cuerpo, de amor y de deseo sexual”. Esto es verdad para los millones de americanos que tienen una relación feliz y romántica, aquellos que no han separado valores espirituales de deseos sexuales.

La disfunción sexual de muchos americanos es una verdadera crisis, y solucionarla requirá una verdadera revolución sexual que comience derrocando las ideas anti-sexo que aún dominan a tantos americanos.

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por Larry Salzman, Publicado originalmente el 16 de febrero de 1999

(Nota del Traductor: Aunque el artículo alude a los norteamericanos, el tema y las conclusiones se aplican a cualquier nacionalidad y época.)

Publicado por: mayo 20, 2012 3:14 am

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