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Ayn Rand sobre Amor y Sexo

Entrevista a Ayn Rand en la revista Playboy, marzo 1964.

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PLAYBOY: Usted ha denunciado la noción puritana de que el amor físico es feo o malo; sin embargo usted ha escrito que «un deseo y una complacencia sexual indiscriminados sólo son posibles para quienes se consideran malvados a sí mismos y al sexo». ¿Diría usted que una vida sexual que discrimina y es selectiva es la que es moral?

AYN RAND: Yo diría que una vida sexual que discrimina y es selectiva no es un lujo, una complacencia. La palabra complacencia implica que es una acción que se toma a la ligera y de forma casual. Yo digo que el sexo es uno de los aspectos más importantes de la vida del hombre y que, por lo tanto, nunca debe ser abordado a la ligera o casualmente. Una relación sexual es correcta solamente si está basada en los valores más altos que uno puede encontrar en un ser humano. El sexo no debe ser nada más que una respuesta a los valores. Y es por eso por lo que considero inmoral la promiscuidad. No porque el sexo sea malo, sino porque el sexo es demasiado bueno y demasiado importante.

PLAYBOY: ¿Significa esto que, en su opinión, que el sexo debe incluir sólo las parejas casadas?

AYN RAND: No necesariamente. Lo que el sexo debe implicar es una relación muy seria. Si esa relación debe o no convertirse en un matrimonio es una cuestión que depende de las circunstancias y del contexto de la vida de las dos personas. Considero el matrimonio una institución muy importante, pero es importante siempre y cuando dos personas hayan encontrado a la persona con quien desean pasar el resto de sus vidas – una cuestión de la cual ningún hombre o mujer puede estar automáticamente seguro. Cuando uno está seguro de que su elección es definitiva, entonces el matrimonio es, por supuesto, un estado deseable. Pero eso no quiere decir que cualquier relación basada en menos de una certeza total sea incorrecta. Creo que la cuestión de una relación o de un matrimonio depende del conocimiento y de la situación de las dos personas implicadas y la decisión debe dejarse en sus manos. Cualquiera de las opciones es moral, siempre que ambas partes se tomen la relación en serio, y que ésta esté basada en valores.

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PLAYBOY: Usted ha dicho que el tipo de hombre que se dedica a correr atrás de mujeres es un hombre que se «desprecia a sí mismo». ¿Podría usted explicar?

AYN RAND: Ese tipo de hombre está invirtiendo causa y efecto en cuanto al sexo. El sexo es una expresión de la auto-estima del hombre, de su propio valor. Pero el hombre que no se valora a sí mismo trata de revertir este proceso. Trata de obtener su auto-estima a través de sus conquistas sexuales, y eso no es posible hacerlo. Él no puede adquirir su propio valor a través de todas las mujeres que le consideran valioso. Y sin embargo, ese es el absurdo empeño que intenta lograr.

PLAYBOY: Usted ataca la idea de que el sexo es «impermeable a la razón». Pero ¿no es el sexo un instinto biológico no-racional?

AYN RAND: No. Para empezar, el hombre no tiene instintos. Físicamente, el sexo no es más que una capacidad. Pero cómo un hombre ejerce esa capacidad y a quién considera atractiva depende de su estándar de valor. Depende de sus premisas, las cuales puede que esté manteniendo de forma consciente o subconsciente, y ellas son las que determinan sus elecciones. Es así cómo su filosofía rige su vida sexual.

PLAYBOY: ¿No está el individuo equipado con poderosos impulsos biológicos que no son racionales?

AYN RAND: No, no lo está. Un hombre está dotado de un cierto tipo de mecanismo físico y de ciertas necesidades, pero sin ningún conocimiento de cómo satisfacerlas. Por ejemplo, el hombre necesita alimentarse. Siente hambre. Pero a menos que aprenda primero a identificar lo que siente como hambre, y luego se dé cuenta de que necesita comida y aprenda cómo conseguirla, se morirá de hambre. La necesidad, el hambre, no le dirá cómo satisfacerla. El hombre nace con ciertas necesidades físicas y psicológicas, pero no puede ni descubrirlas ni satisfacerlas sin hacer uso de su mente. El hombre tiene que descubrir lo que es bueno o malo para él como ser racional. Lo que llamamos su «instinto» no le dirá lo que tiene que hacer.

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Fuentes:

Entrevista en la revista Playboy, marzo 1964. Traducción: Objetivismo.org.

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Blas Cortés HerrerosLisandroALPHACOLUMBIA Autores de comentarios recientes
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Blas Cortés Herreros
Blas Cortés Herreros

Me parece que: Uno. Considera dos extremos: el del sexo simple y barato, digamos que desde el sexo «comprado » hasta el frívolo, superficial, casquivana y banal. Y el otro extremo en el que el sexo o mejor, la relación… Leer más »

Lisandro
Lisandro

Es excelente este artículo. Me canso de decir esto y que me digan calificativos negativos por pensar así. Sobre todo lo que dice en la última respuesta.

Saludos.

ALPHACOLUMBIA
ALPHACOLUMBIA

La última respuesta de Ayn Rand es muy buena

Ayn Rand

El objetivo de la ley no es prevenir una ofensa futura, sino castigar la que de hecho se ha cometido.

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