Valores

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Para desafiar la premisa básica de cualquier disciplina, hay que empezar por el principio. En Ética, tenemos que empezar preguntándonos: ¿Qué son valores? ¿Por qué los necesita el hombre?

“Valor” es algo que uno actúa para obtener y/o mantener. El concepto de “valor” no es algo primario, sino que presupone una respuesta a la pregunta: ¿de valor para quién y para qué? Presupone una entidad capaz de actuar para lograr una meta, enfrentando una alternativa. Cuando no hay alternativas, ni metas ni valores son posibles.

Cito del discurso de Galt: “Sólo hay una alternativa fundamental en el universo: existencia o no-existencia – y tiene que ver con una única clase de entidades: con organismos vivos. La existencia de la materia inanimada es incondicional, la existencia de la vida no lo es: depende de un curso específico de acción. La materia es indestructible, cambia sus formas pero no puede cesar de existir. Sólo un organismo vivo enfrenta una constante alternativa: la cuestión de vida o muerte. La vida es un proceso de acción auto-sustentada y auto-generada. Si un organismo fracasa en esa acción, muere; sus elementos químicos perduran, pero su vida abandona la existencia. Sólo el concepto de “Vida” hace posible el concepto de “Valor”. Sólo para una entidad viva pueden las cosas ser buenas o malas.”

Para aclarar totalmente este punto, intenta imaginarte un ser inmortal, un robot indestructible, una entidad que se mueve y actúa, pero que no puede ser afectada por nada, que no puede ser cambiada en ningún aspecto, que no puede ser dañada, herida o destruida. Tal entidad no podría tener valores; no tendría nada que ganar o que perder; no podría considerar que algo está a su favor o en su contra, ni sirviendo ni amenazando su bienestar, ni satisfaciendo ni frustrando sus intereses. No podría tener intereses ni objetivos.

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“Valor” es lo que uno actúa para obtener y / o conservar, “virtud” es la acción por la cual uno lo obtiene y lo conserva. “Valor” presupone una respuesta a la pregunta: ¿de valor para quién y para qué? “Valor” presupone un criterio, un objetivo y la necesidad de acción frente a una alternativa. Donde no hay alternativas no hay valores posibles.

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Es sólo una meta final, un fin en sí mismo, lo que hace posible que existan valores. Metafísicamente, la vida es el único fenómeno que es un fin en sí mismo: un valor adquirido y mantenido por un proceso constante de acción. Epistemológicamente, el concepto de “valor” es genéticamente dependiente y derivado del concepto anterior de “vida”. Hablar de “valor” como algo aparte de “vida” es peor que una contradicción en términos. Sólo el concepto de “Vida” hace posible el concepto de “Valor”.

En respuesta a esos filósofos que dicen que no se puede establecer una relación entre fines últimos o valores y los hechos de la realidad, me permito resaltar que el hecho que las entidades vivientes existan y funcionen requiere la existencia de valores y de un valor fundamental, que para cada determinada entidad viviente es su propia vida. Así, la validación de los juicios de valor debe lograrse haciendo referencia a los hechos de la realidad. El hecho de que una entidad viviente existe determina lo que debe hacer. Esto resuelve la cuestión de la relación entre “ser” y “deber“.

Ahora bien, ¿de qué manera descubre un ser humano el concepto de “valor”? ¿A través de qué medios se da él cuenta por primera vez de la cuestión del “bien o el mal” en su forma más simple? A través de las sensaciones físicas de placer o dolor. Al igual que las sensaciones son el primer paso hacia el desarrollo de una consciencia humana en el ámbito de la cognición, también son el primer paso en el ámbito de la evaluación.

La capacidad de experimentar placer o dolor es innata en el cuerpo de un hombre; es parte de su naturaleza, es parte del tipo de entidad que es. Él no tiene opción al respecto, y no tiene opción sobre la norma que determina lo que le hará experimentar la sensación física de placer o de dolor. ¿Cuál es esa norma? Su vida.

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Dado que un valor es lo que uno actúa para obtener y/o mantener, y que la cantidad de acciones posibles está limitada por la duración de la vida de cada persona, es parte de su vida lo que cada uno invierte en cada cosa que valora. Los años, meses, días y horas de pensamiento, de interés, de acción, dedicados a un valor son la moneda con la que uno paga por el disfrute que recibe de él.

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Los objetos materiales como tal ni tienen valor ni dejan de tenerlo; ellos sólo adquieren el significado de valor cuando son relacionados con un ser vivo – específicamente en lo que respecta a si favorecen o dificultan los objetivos del hombre.

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Los valores son el poder motivador de las acciones del hombre y una necesidad para su supervivencia, tanto psicológica como físicamente.

Los valores del hombre controlan el mecanismo emocional de su subconsciente funcionando como un ordenador que sintetiza sus deseos, sus experiencias, sus realizaciones y frustraciones – como un guardián muy sensible que está constantemente observando y evaluando su relación con la realidad. La cuestión clave que este ordenador está programado para responder, es: ¿Qué es posible para mí?

Hay una cierta similitud entre la cuestión de la percepción sensorial y la cuestión de los valores. . . .

Si es suficientemente aguda y prolongada, la ausencia de un flujo normal y activo de estímulos sensoriales puede desintegrar la compleja organización y las funciones interdependientes de la consciencia del hombre.

El mecanismo emocional del hombre funciona como el barómetro de la eficacia o impotencia de sus acciones. Si es suficientemente aguda y prolongada, la ausencia de un flujo normal y activo de experiencias de valor puede desintegrar y paralizar la consciencia del hombre – diciéndole que ninguna acción es posible.

La forma en que el hombre experimenta la realidad de sus valores es el placer.

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La teoría objetiva de los valores es la única teoría moral incompatible con el imperio de la fuerza. El capitalismo es el único sistema basado implícitamente en una teoría objetiva de los valores – y la tragedia histórica es que esto nunca se ha mostrado de forma explícita.

Si uno sabe que el bien es objetivo – es decir, que está determinado por la naturaleza de la realidad, pero que ha de ser descubierto por la mente del hombre – uno sabe que el intento de alcanzar el bien a través de fuerza física es una monstruosa contradicción que niega la moralidad en su raíz al destruir la capacidad del hombre para reconocer el bien, es decir, su capacidad de valorar. La fuerza invalida y paraliza el raciocinio de un hombre, exigiéndole que actúe contra él, convirtiéndole de esa forma en moralmente impotente. Un valor que uno es forzado a aceptar al precio de rendir su mente no es un valor para nadie; lo forzado y sin mente no puede juzgar ni elegir ni valorar. El intento de lograr el bien por la fuerza es como el intento de darle a un hombre una galería fotográfica al precio de sacarle los ojos. Los valores no pueden existir (no pueden ser valorados) fuera del contexto total de la vida de un hombre, de sus necesidades, sus metas, y su conocimiento.

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Fuentes:

“Discurso de Galt”, For the New Intellectual

“¿Qué Es Capitalismo?”, Capitalism: The Unknown Ideal

“The Objectivist Ethics,” The Virtue of Selfishness

Galt’s Speech, For the New Intellectual

Introduction to Objectivist Epistemology

“From the Horse’s Mouth,” Philosophy: Who Needs It

“Our Cultural Value-Deprivation,” The Voice of Reason

“What is Capitalism?”Capitalism: The Unknown Ideal

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Publicado por: enero 27, 2011 3:55 am

4 Comentarios

4 Comentarios

  • Omingod says:

    Soy el primero en sorprenderme de haber podido ver tres películas *excelentes* en los últimos diez días. Aparte de estar muy bien hechas, tienen en común que las tres muestran a los protagonistas persiguiendo sus valores (una buena forma de concretar el concepto abstracto de valor: ver cómo individuos concretos actúan y luchan para conseguirlos, por muy diferentes que sean esos valores).

    – A Most Violent Year (El año más violento)
    http://www.imdb.com/title/tt2937898/

    – The imitation game
    http://www.imdb.com/title/tt2084970/

    – Whiplash
    http://www.imdb.com/title/tt2582802/

  • Cristian says:

    Ahora entiendo un poco mejor.

    No había hecho la relación entre respeto y autoestima.

    Supongamos, a modo de cierra de este tópico, que un valor que quiero obtener es una novia/esposa.
    Para ello debo actuar.
    Si yo no desisto en mis intentos, la virtud sería perseverancia.
    Si yo soy un buen conversador, la virtud sería comunicación (no se me ocurrió otro termino)
    Si yo digo las cosas como percibo que son, la virtud sería honestidad.
    Si yo acepto los rechazos sin exasperarme, la virtud sería paciencia.
    Si yo logro hacerla reir, la virtud sería sentido del humor.
    Si yo creo que puedo conseguirlo (sería otra forma de decir autoestima), la virtud es la confianza.

    ¿Es correcto todo eso, verdad?

    Y gracias realmente por tu respuesta y el tiempo que te tomaste en redactarla.

  • Cristian says:

    Buenas tardes, me estoy adentrando de a poco en todo el tema del objetivismo y tengo unas dudas con respecto a los valores y las virtudes. Estuve leyendo también la Ética nicomaquea de Aristóteles como para tratar de pulir un poco más el asunto pero me quedan cosas sueltas o que no llego a comprender en su totalidad.

    Precisamente con el “Respeto”. El respeto seria una virtud, el hecho de reconocer los logros y otras virtudes de otra persona de acuerdo con lo que yo considero respetable. ¿Pero no podria ser tambien un valor? Si yo tuviese la virtud de la integridad y/o productividad y fuesen mi medio para conseguir un valor, y ese valor para mi es respeto. ¿No sería ambas cosas?
    ¿Es correcto mi razonamiento, que “respeto” es virtud y valor dependiendo de cómo se lo mire?

    Si el valor que busco conseguir es un fisico marcado y gozar de buena salud, en ese caso las virtudes podrían ser constancia, dedicacion, paciencia, por ejemplo?

    Gracias desde ya.

  • AlphaColumbia says:

    El valor económico del trabajo de un hombre está determinado, en un mercado libre, por un solo factor: El consentimiento voluntario de aquellos con la voluntad de comerciar con él a cambio de sus productos o de su trabajo. AR

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