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Por qué Ayn Rand rechaza la fe

Incluso entre los no religiosos, tener una fe religiosa profunda es algo generalmente considerado como una fortaleza y una fuente de consuelo. Pero hay por lo menos una persona atea que tenía una visión diametralmente opuesta en cuanto al valor de la fe religiosa. Ayn Rand era un firme defensora de la razón y se oponía a la fe. Mira este pasaje suyo tomado del gran discurso hacia el final de La rebelión de Atlas:

“La razón es un absoluto que no permite concesiones. . . Una concesión a lo irracional invalida la propia consciencia y convierte la tarea de percibir en la de falsear la realidad. . . Ese supuesto atajo al conocimiento que es la fe es sólo un cortocircuito destruyendo la mente. . .”.

Para entender por qué Rand fue tan intransigente al oponerse a la fe, vale la pena explorar su visión tan diferente de lo que la fe exige.

Como hablamos recientemente en un webinar titulado “¿Debería yo basarme en la razón, o en la fe?”, hay mucha confusión sobre lo que “fe” realmente significa. Por ejemplo, tener fe no es lo mismo que confiar en otras personas: a veces podemos tener buenas razones para confiar en otras personas. Como mínimo, fe significa aceptar algo como verdadero sin que haya razones o evidencia para ello.

Pero aún así, la fe no es simplemente la ausencia de la razón. ¿Por qué aceptan las personas alegaciones sin evidencia? Para Rand, la fe es el producto de una emoción. Y hay un tipo específico de emoción en la raíz de lo que la gente llama fe. No es ningún sentimiento cálido y difuso lo que impregna la mente cuando uno contempla varias ideas religiosas. Al contrario, uno cree en la fe, no porque tenga alguna alegría interna positiva, sino por miedo a algo negativo:

“Un místico es un hombre que rindió su mente en su primer encuentro con las mentes de otros. En algún lejano momento de su infancia, cuando su propio entendimiento de la realidad chocó con las afirmaciones de otros, con las órdenes arbitrarias y las exigencias contradictorias de otros, él cedió a un temor a la independencia tan cobarde que acabó renunciando a su facultad racional. En la encrucijada de la elección entre “yo sé” y “ellos dicen”, eligió la autoridad de otros, eligió someterse antes que entender, creer en vez de pensar. Fe en lo sobrenatural empieza como fe en la superioridad de otros”.

Una cosa que hace plausible esa visión de la fe es que ayuda a explicar por qué muchas personas tienen las creencias religiosas que tienen. ¿Por qué, por ejemplo, hay tantos musulmanes en el Oriente Medio? ¿Han comparado todos ellos, o incluso la mayoría de ellos, han comparado cuidadosamente diferentes textos religiosos y tradiciones religiosas y casualmente han decidido que el Corán es el más confiable? ¿O simplemente han aceptado sin crítica lo que les enseñaron cuando fueron criados? Esto último es mucho más probable. Obviamente, la misma explicación se aplica a los hindúes en la India, a los judíos en Israel, y los cristianos en la mayoría de las culturas occidentales.

La visión de Rand de que la fe es fundamentalmente un miedo a la independencia ayuda a distinguir aún más su opinión de la idea que la fe es simplemente una confianza que ponemos en otras personas. Creer en base al miedo está lejos de ser una creencia derivada de ser consciente de la experiencia o la confiabilidad de otros. Por la misma razón, también está muy lejos de ser algún tipo de luz divina con la cual Dios ilumina directamente las verdades que nosotros contemplamos en la privacidad de nuestras mentes.

Todo esto debería ayudar a aclarar por qué la fe no puede ser una fuente de fortaleza o de consuelo, según Rand. No hay nada que otorgue poder o que sea reconfortante en el hecho de vivir tu vida encadenado a tu tribu, de vivir una vida entregando tu “yo sé” al “ellos dicen”. Y tampoco lo es engañarte a ti mismo pensando que realmente estás contemplando unas verdades eternas a través de una luz interior. Por esa razón pensaba Ayn Rand que era crucial actuar basándose en la razón —todo el tiempo— y nunca en la fe.

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por Ben Bayer, Ph.D. en filosofía y ex-profesor, actualmente fellow del Ayn Rand Institute. Enlace original aquí.

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Traducción: Objetivismo.org, con permiso del autor

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