Cómo las grandes empresas, ávidas de lucro, ayudaron a crear la clase media

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Cuando comentaristas liberales como Paul Krugman hablan del crecimiento de la clase media – básicamente, del aumento del nivel de vida para una familia media – siempre lo atribuyen a regulaciones tales como leyes laborales y prestaciones obligatorias a empleados, entre otras cosas. Pero lo que rara vez comentan es el papel de las grandes empresas en ese aumento del nivel de vida de un país. Si lo hicieran, más gente cuestionaría, y con razón, el papel del gobierno en el progreso económico de cualquier país.

Por centrarnos en USA: el americano medio sólo consiguió disfrutar de un aumento en su nivel de vida cuando pudo pagarse una casa, un coche, una cocina llena de alimentos nutritivos y electrodomésticos modernos, y las muchas otras comodidades que existen en la sociedad de consumo moderna. Los centros comerciales no siempre estuvieron rebosantes de productos asequibles. Lo que hizo eso posible no fue la Junta Nacional de Relaciones Laborales ni ningún otro organismo estatal, sino las grandes empresas que buscaban su propio beneficio y trabajaban sin parar para ofrecer bienes de consumo cada vez mejores y a precios cada vez más bajos.

Por ejemplo, mira esta cita de Marc Levinson en su libro El gran A&P [una empresa de supermercados] sobre cómo era la vida antes de las cadenas de supermercados:

La comida era enormemente cara en relación a los salarios. Una familia media de clase obrera en la década de 1920 dedicaba la tercera parte de su presupuesto a alimentos, y en el campo era un porcentaje aún mayor. La mayoría de los hogares gastaban más en poner comida en la mesa que en alquileres o hipotecas. Y para un ama de casa, comprar alimentos le llevaba una buena parte del día. Ese dinero, tiempo y esfuerzo conseguía comprar muchas calorías, pero sólo una cantidad limitada de nutrición. Sin espacio para vender y sin refrigeración, muchas tiendas de barrio vendían sólo unas pocas frutas y verduras frescas. Pescado fresco y pollos eran rarezas. El tercio más pobre de los hogares estadounidenses consumían diariamente una cantidad inadecuada de vitaminas y minerales, porque no había mucho de eso ni en la comida ni en las tiendas del barrio.

Las grandes corporaciones cambiaron todo eso. Al construir supermercados, las empresas proporcionaron una gran variedad de alimentos de calidad a precios asequibles, y en un único (y conveniente) lugar. Al establecer marcas de confianza, las empresas ofrecieron productos con un nivel de calidad con el que los clientes sabían que podían contar. Al adoptar nuevas tecnologías, como técnicas de refrigeración en tránsito, las empresas fueron capaces de ofrecerles a los americanos productos procedentes de tierras lejanas. Al aprovechar las economías de escala, las empresas pudieron reducir sus precios, haciendo que los lujos de ayer fuesen asequibles para las masas de hoy.

Hoy día cualquier ciudadano puede entrar en una tienda de Walmart y, en palabras del periodista Charles Fishman, «comprar una enorme variedad de cosas de todos los rincones del mundo que no estaban disponibles, ni siquiera para los más ricos y poderosos, cien años antes».

Como ejemplo de cómo las grandes corporaciones fomentaron el progreso económico, considerad esta otra descripción de Robert Slater sobre la historia de General Electric en su libro La nueva GE: Cómo Jack Welch hizo revivir una institución americana:

Donde no había ni uno solo 10 años antes, en 1928 había 125 millones de frigoríficos y 7,5 millones de radios en los hogares estadounidenses. Al mismo tiempo, el número de hogares con electricidad aumentó de 7 a 19 millones. Eso produjo un aumento en el consumo de energía, que pasó de 25 millones a casi 100 millones de kilovatios-hora por año.

Con eso, GE amplió su línea de productos de consumo para incluir una batidora eléctrica y una aspiradora hacia finales de los años 20; y, en los años 30, relojes, ropas, lavadoras, lavavajillas, aparatos de aire acondicionado, radios, y trituradores de desperdicios. Durante los años de la gran depresión, GE adoptó este slogan publicitario: «Más artículos para más gente y a menos costo».

La lista puede seguir. Al liderar la producción masiva de automóviles, la Ford Motor Company puso a los estadounidenses sobre ruedas. Al producir en masa una amplia gama de marcas y modelos de vehículos, General Motors transformó la industria del automóvil pasando de ofrecer un forma común de transporte a «un auto para cada bolsillo y propósito» (en palabras del famoso ejecutivo de GM, Alfred Sloan). Al ayudar a poner un ordenador personal en cada escritorio, empresas como IBM, Intel y Microsoft transformaron la forma que teníamos de compartir y almacenar información, nuestra forma de hacer negocios, y nuestra forma de vida.

Vale la pena destacar que muchos de esos crecimientos – de automóviles asequibles, electrodomésticos, etc. – tuvieron lugar mucho antes del New Deal y de los otros programas de intervención gubernamental a los que se les atribuye generalmente el haber elevado el nivel de vida americano. En vez de aceptar la fantasía convencional de que todo eso se le debe al gobierno, deberíamos reconocer que el aumento en el nivel de vida norteamericano se debió, sin duda, no al intervencionismo, sino a los elementos de libertad en la economía.

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Publicado en julio del 2013 por Doug Altner, analista del Ayn Rand Center especializado en regulaciones gubernamentales, capitalismo y economía de libre mercado.

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Publicado por: agosto 17, 2013 12:21 am

6 Comentarios

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6 respuesta a “Cómo las grandes empresas, ávidas de lucro, ayudaron a crear la clase media”

  • Toxin says:

    Siempre hubo solo ricos y pobres, siempre se ha dividido a la gente en fuertes, débiles aptos no aptos cuando en realidad no somos más que polvo en el espacio, pero volviendo al tema la clase media solo surge cuando las cosas van «bien» pero que desaparece cuando algo se tuerce

  • Alberto says:

    ¿Entonces solo hay ricos y pobres?

    Es decir, alguien que cobre lo suficiente como para vivir «bien» (sin deudas, o sin muchas al menos), pero sin poder permitirse ahorrar mucho (o, directamente, sin poder permitirse tener lo que desearía), ¿qué es?

    No es pobre, puede vivir, pero no es rico, le falta dinero.

  • Toxin says:

    En mi opinión la clase media nunca existió sólo es un maquillaje que desaparece cuando los tiempos van mal

  • AlphaColumbia says:

    «PYME» es solo una forma de dividir al sector empresarial, de la misma forma que se usan las razas, o la estatura.

    Hasta aquí no hay ningún problema, es solo un criterio de diferenciación. El problema surge cuando éstos criterios, al parecer, otorgan derechos de unos grupos sobre otros, sin atender a la esencia de cada entidad, ya sean individuos – sin atender a su color, estatura, u origen – o empresas – sin importar su tamaño, sector, o antigüedad – .

    El error parece provenir siempre de la misma fuente; el olvidar la esencia de las cosas y otorgársela a los atributos; por ej- IBM es en esencia lo mismo que el panadero de un pueblo, y deben de ser considerados de la misma forma en cuanto a derechos.
    En cambio, la gente parece percibir de forma negativa a IBM (por su tamaño, o riqueza acumulada, y en definitiva por ser una empresa multinacional seguramente dirigida por ricachones) y apreciar al panadero de su pueblo (por que no es mas que una humilde persona que trata de llegar a fin de mes)…
    así, se consigue eliminar completamente el concepto de derechos individuales del mapa, y otorgar éstos a quienes cumplan unos atributos concretos.

  • Jan says:

    Apoyar a las pequeñas empresas, usando la riqueza de otros, es como si yo le robara a alguien y usara ese dinero para niños subnormales y lo presumiera, pero el problema no es que yo robe, el problema es que tanto el resto de las personas como los beneficiados fomentan, exigen y creen que es mi deber y razón de existir el que yo robe y done dicha riqueza a otros. Es lo que muchos consideran un noble propósito, revelando su altruismo, pues lo consideran así porque hay un sacrificio de por medio y un beneficiaro con dicho sacrificio.

  • Omingod says:

    El concepto de «pyme» – pequeña y mediana empresa – es una aberración, una excusa más para confiscar la riqueza tanto de individuos como de grandes corporaciones, y repartirla entre «algunas» empresas seleccionadas por su tamaño y sobre todo por los caprichos del político de turno.

    Las grandes empresas, en un mercado libre, han llegado a tener el tamaño que tienen porque el público las ha hecho grandes, porque valoran sus productos y servicios y los han adquirido voluntariamente. Es inmoral redireccionar recursos del gobierno (o sea, riqueza confiscada) para cualquier empresa, independientemente de su tamaño.

    Está claro que muchas otras empresas (de cualquier tamaño) han crecido y se mantienen gracias a su influencia política, al «amiguismo», al monopolio o quasi-monopolio que les ha concedido el estado, y esas deben desaparecer por lo menos en la medida en que usan la fuerza para mantenerse en funcionamiento; su existencia no se justifica en un país libre.

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