Vida, egoísmo y dinero en Atlas

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En La Rebelión de Atlas, en un discurso en el que Francisco d´Anconia defiende el “hacer dinero” contra «el dinero es el origen de toda maldad», ¿cómo completarías la siguiente cláusula?:

“El dinero exige de ti el reconocimiento de que los hombres han de trabajar para su propio beneficio, no para [ . . . ] ”

Podrías pensar que es algo así como «…no para beneficio de otros a costa propia», ¿verdad? O «…no subordinando su propio beneficio en beneficio de otros». O «…no para algún supuesto bien superior en otra dimensión». Pues no, no es nada de eso. La disyuntiva no es el beneficio de unos contra el beneficio de otros, es algo mucho más básico: “… han de trabajar para su propio beneficio, no para su propio perjuicio”.

¿Por qué?

Porque el egoísmo es un corolario de la vida como estándar de valor. No existe ninguna otra prueba que demuestre que el egoísmo es bueno. La vida es acción AUTO-generada y AUTO-sostenida; que algo sea bueno para *la vida* de un organismo y que sea bueno para ese organismo, ambas cosas quieren decir exactamente lo mismo.

En cierta forma, la esencia de la ética Objetivista y uno de los principales temas de La Rebelión de Atlas es que «bueno» significa: «beneficioso para la vida del sujeto». Vivir egoístamente es vivir de forma completa y consistente; vivir “sin egoísmo» es una contradicción. En la novela, los personajes de Francisco, Rearden, Galt, Dagny, etc., dramatizan vivir la vida al máximo; los personajes de James Taggart, Philip y Lillian Rearden, Wesley Mouch, etc., dramatizan la muerte viviente. (Robert Stadler dramatiza la transición de la pro-vida a la anti-vida, motivada por la dicotomía mente-cuerpo.)

Volviendo al discurso del dinero, aquí está el pasaje citado:

“El dinero exige de ti el reconocimiento de que los hombres han de trabajar para su propio beneficio, no para su propio perjuicio; para ganar, no para perder – la aceptación de que no son bestias de carga nacidos para transportar el peso de tu miseria – que tienes que ofrecerles valores, no heridas – que el lazo común entre los hombres no es el intercambio de sufrimientos, sino el intercambio de bienes”.

Analicemos los diferentes puntos.

1. » los hombres han de trabajar para su propio beneficio, no para su propio perjuicio; para ganar, no para perder «

Ese es el bosquejo de *vida o muerte* como la única alternativa que da pie a todos los valores. En el análisis final, «ganar» sólo existe donde hay acción auto-generada. Una «ganancia» es una adición a la capacidad de actuar. Una piedra no puede «ganar» (ni perder). Además, hay otra premisa en «ganar»: la acción que mejora debe ser tal que beneficie al sujeto. Un incendio puede aumentar o disminuir, pero eso no es “una ganancia o una pérdida», porque el fuego no sustenta a ninguna entidad en existencia (de hecho, las quema a todas). Así que el contexto que da pie a la opción de «ganar» o «perder» es: la acción, la posibilidad de actuar, que requiere energía interna, acción auto-generada, y es lo que mantiene a la entidad que actúa. Y sabemos que eso es lo que la *vida* significa (aunque el público de Francisco aún no lo sabe, Galt se lo dirá en su discurso).

2. «…– la aceptación de que no son bestias de carga nacidos para transportar el peso de tu miseria –…»

Este es el párrafo en el que introduce el egoísmo. Puesto que el egoísmo es sólo una consecuencia de basar el concepto de «valor» en el concepto de «vida», Francisco corrobora el egoísmo sólo después de haber apelado a la alternativa de «ganar o perder».

3. «…que tienes que ofrecerles valores, no heridas…».

Aquí ha cambiado el punto de vista al de la otra parte (ahora el sujeto eres «tú», no «los hombres»). Es decir, si quieres algo de otra persona, puesto que ella debe actuar para no dañarse a sí misma, ofrécele algo de valor: una ganancia, no «heridas» (o sea, no el hecho de tu «necesidad»).

4. «…que el lazo común entre los hombres no es el intercambio de sufrimientos, sino el intercambio de bienes

Este último párrafo hace dos cosas: 1) nos translada al nivel psicológico-emocional («lazo», «sufrimiento»), que refleja la integración de mente y cuerpo; y 2) nos lleva de vuelta al nivel concreto en el que se inició la discusión: el dinero y el comercio («el intercambio de bienes»).

Así, en unas cortas y breves frases dentro de un párrafo, Francisco nos lleva al más profundo nivel metafísico – la alternativa de la existencia o la no-existencia (la ganancia contra la pérdida) – y, en una transición perfecta, nos vuelve a traer a la ética social y a la economía.

Sólo Ayn Rand es capaz escribir de esa forma. De hecho, antes de Ayn Rand nadie había elaborado el tipo de pensamiento jerárquico necesario para hacerlo; desde luego, no en filosofía. (La principal excepción es Aristóteles, cuyo pensamiento es bastante jerárquico; por ejemplo, ver el inicio de la Ética a Nicómaco.)

Pero aún más impresionante es que Ayn Rand fuese capaz de realizar este revolucionario trabajo filosófico – solucionando el problema milenario del “ser y el deber” – como escritora, como novelista, y que lo hiciera en el proceso de identificar qué hace que sus héroes en Atlas sean héroes. Además, estilísticamente, que fuese capaz de empaquetar todo eso en algo que «funciona» de forma tan maravillosa como es el discurso del dinero de Francisco, de forma que alguien como yo, un filósofo, pueda leer el discurso una docena de veces y ser transportado sin esfuerzo y sin tener que pararse a examinar la estructura que lo hace todo ello posible.

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Publicado por Harry Binswanger en su lista www.hbletter.com, editado y traducido por Objetivismo.org con permiso del autor.

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Publicado por: junio 18, 2012 12:58 am

12 Comentarios

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12 respuesta a “Vida, egoísmo y dinero en Atlas”

  • Leandro says:

    Yo tengo una pregunta. ¿Es moralmente correcto según objetivismo que una persona recupere el dinero que le fue arrebatado por los impuestos a través de subsidios, jubilación pública, escuelas públicas, notebooks escolares, etc.? ¿O es moralmente incorrecto hacerlo porque la forma de obtención de ese dínero sería a partir del robo a otras personas, como dijo john galt en atlas? ¿Cómo estar seguros de que el dinero que recuperamos es nuestro sin tomar el de otro? Gracias

  • Miguel says:

    La Rebelión de Atlas se ha agotado en edición de papel en todas las librerías españolas al parecer, es curioso como un libro que supuestamente no tiene mercado en España se ha agotado tan rápidamente, quizás lo que habría que hacer es revisar la premisa de que no tiene mercado e igual comprobaríamos que es falaz en sí misma, o bien es que se han producido muy pocas existencias para el mercado español.

  • El osito Teddy says:

    Es evidente que si quieres tener una gran musculatura has de seguir un sistema muy definido de ejercicios (y por tanto utilizarás varias máquinas), alimentación, preparación (del cual incluso necesitarás un preparador físico), hábitos… Y eso es lo que pregunto sobre mi cuestión de como desarrollar la mente. Si Induraín llegó a tener un corazón mucho más desarrolado de lo normal ¿por qué no va a poder ser así si hablamos del cerebro?

    • omingod says:

      Si quieres comparar desarrollar la mente con desarrollar tu forma física, yo diría que el «gimnasio» para la mente es la realidad, cualquier situación que te rodea; los aparatos, las pesas, las bicicletas, etc. para ejercitarla son tus sentidos, tu voluntad de pensar, to capacidad de concentración, etc.; el método para hacerlo es tu compromiso más tajante con la lógica, con la integración de ideas, con que tus ideas y conceptos estén organizados jerárquicamente y siempre conectados y anclados a la realidad (o sea, no «flotando»), y usar tu mente constantemente y para todo. No hay nada misterioso en esto, cualquier persona tiene acceso a los elementos para ser un «atleta mental» (aunque pocos lo consiguen).

      La analogía es interesante porque, además, Ayn Rand nos mostró por primera vez la conexión entre usar la mente y ser moralmente bueno, entre epistemología y ética: «La perfección moral es una *racionalidad inquebrantable*: no el grado de tu inteligencia, sino el pleno e implacable uso de tu mente; no la extensión de tu conocimiento, sino la aceptación de la razón como un absoluto.» Supongo que, según esto, cualquier persona tiene acceso a los elementos para ser «moralmente bueno», con una moralidad definida objetivamente (aunque pocos lo consiguen).

      Podéis ver también este video de Peikoff: http://www.youtube.com/watch?v=UlxZ3R2hnhE

  • Miguel says:

    Bueno, ITOE, yo lo he pedido a través de una librería que me ha servido como intermediaria entre la editorial Fire Rex 21 y yo, supuestamente me lo traen en una semana o al menos eso espero, bueno creo si no estoy equivocado que Ayn Rand decía que en gran medida el proceso de conceptualización era matemático, pero básicamente el ejercicio mental viene determinado por tu capacidad de ejercitar la mente, luego depende del ámbito del conocimiento en que estés pues tienes que hacer unas cosas u otras, de todas formas te recomiendo la lectura aparte de ITOE cuando la consigas, el organon de aristóteles, y la Metafísica, la Física, y las Éticas y la Política de Aristóteles, esos libros te serán muy útiles, amén de las obras de no ficción de Ayn Rand que supongo habrás leído.

  • El osito Teddy says:

    Miguel, ¿ya tienes introducción a la epistemología objetivista? Yo estoy teniendo problemas para conseguirlo.

    Me refiero a que, como Rand dijo que el razonamiento es, esencialmente, cálcúlo matemático buscaba un metódo procedimiental. Como ir al gimnasio a trabajar a los abductores. A lo mejor el moderador sabe algo por el estilo.

  • Miguel says:

    Y por cierto, para mostrar una aplicación concreta de la moral de Kant a la vida real simplemente diré que cuando los hombres ven con sospecha los logros ajenos — cuando miran con envidia a las personas de éxito — están actuando bajo premisas kantianas. Precisamente en España es muy frecuente apelar a la humildad como pretexto para expropiar el reconocimiento moral de las virtudes ajenas, y eso se ve en la escuela, en la universidad, en el trabajo y en la vida social, y todo ello tiene una raíz metafísica Kantiana.

  • Miguel says:

    La mente se entrena leyendo y comprendiendo las buenas teorías y tratando de aplicarlas a la práctica, así se entrena. Depende también del campo de conocimiento del que estemos hablando, porque la mente puede ser entrenada en el campo matemático, en el campo filosófico, linguístico etc, de todas formas ITOE si se comprende y asimila bien te dará una muy buena base para poder entender las ideas, pero hay otro consejo que es útil y lo dio Ayn Rand en su libro «Filosofía: Quién la necesita», y es que cuando uno trata con ideas abstractas tiene que identificar los conceptos en la realidad, es decir, que uno no puede leer un texto filosófico de prisa y corriendo quedándose con un mero resumen, sino que uno tiene que saber exactamente lo que el autor quiere decir con un concepto, así por ejemplo, el marxismo mismo usa mucho el concepto de explotación identificándolo vagamente con opresión, pero lo que significa en realidad explotación es extracción de una utilidad económica o la obtención de un beneficio, y entonces sabiendo eso y leyendo la doctrina marxista cuando se refiere a explotación de los trabajadores uno se da cuenta de que lo que Marx condena es que las personas se ganen la vida (al igual que lo hace Kant). Es cierto que el capitalista y el empresario explotan al trabajador, pero el trabajador también explota a aquellos, es que es el modo correcto de tratar con las personas para obtener beneficios uno del otro, que no uno a costa del otro, tanto material como espiritualmente, entonces uno se da cuenta de que Marx como tal lo que odia es la división del trabajo, el hecho de que los hombres traten entre sí de forma egoísta, es decir, de forma que cada uno sustente su vida. Marx desea acabar con ese tipo de trato y enarbolar la bandera de «de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades», y para conocer las exactas implicancias de este principio remito al relato de Jeff Allen (personaje de La Rebelión de Atlas), que lo ilustra perfectamente.

    De todas formas uno puede darse cuenta de que en la raíz de todas las doctrinas irracionales de la historia está la aceptación como buena de la moral del altruismo, uno puede fijarse como en Kant, en Marx, en Platón, en Sartre, en todas sus obras aparece la palabra egoísmo como signo de maldad y su contrario como signo de bondad. Todas las doctrinas irracionales de esos filósofos justifican de una forma u otra el darse a los demás a costa de uno mismo, en actuar teniendo presente siempre a toda la humanidad y a uno mismo como un simple grano dentro de ella; o, para formularlo en térmnos Kantianos y de acuerdo con su tercera fórmula del imperativo categórico: » Obra de tal forma que uses siempre a la humanidad tanto en ti mismo como en los demás siempre como un fin y nunca como un medio».

    Esa fórmula podría parecer una bella declaración de individualismo por parte de Kant, pero ese es el engaño, esa frase no significa lo que Ayn Rand dice sobre tratar a los demás como un fin en sí mismos. No, para Kant «fin» significa en el contexto de su ética algo relacionado con la voluntad misma sin referencia a la realidad y a los deseos, fines individuales etc. Ahí Kant lo que realmente te dice es que siempre actúes relacionándote con los demás, sin pensar en obtener de ellos algún valor que te gratifique a ti; por ejemplo, una persona obraría en contra del imperativo categórico si se relacionase con su esposa en términos que le supongan un placer personal, eso sería usar a la humanidad como un medio porque tu estás obteniendo de ella valores, tú no te relacionas con ella considerándola en sí misma. Entonces, para actuar conforme a la doctrina de Kant uno tiene que tratar con los demás de forma desinteresada sin tener ningún tipo de deseo, o sea, siéndole indiferente las cualidades de quien trate.

    O para decirlo más gráficamente como dice John Galt: «Una moralidad que profesa la creencia que los valores del espíritu son más preciosos que la materia [por materia para los místicos es la referencia al cuerpo, al comercio, a este mundo], una moralidad que te enseña a despreciar a una prostituta que entrega su cuerpo indiscriminadamente a todos los hombres, esa misma moralidad exige que entregues tu alma al amor promiscuo por todos los que aparezcan.» Y «Les debes tu amor a quienes no lo merecen, y cuanto menos lo merecen, más amor les debes – cuanto más odioso el objeto, más noble tu amor – cuanto menos meticuloso tu amor, mayor tu virtud – y si puedes convertir tu alma en un estercolero que acepta de buena gana cualquier cosa en cualquier condición, si puedes cesar de valorar valores morales, habrás conseguido el estado de perfección moral.»

    Esa es la esencial de la moral Kantiana y eso es lo que en la realidad quiere decir el imperativo categórico Kantiano en sus relaciones con los seres humanos.

    Pues bien, entrenar la mente requiere un duro esfuerzo pero se hace básicamente leyendo buenos libros y analizando críticamente lo que dicen, es decir, tratando de usar el sentido común y de aplicar a la práctica las doctrinas. Por ejemplo, diciendo: si hago lo que Kant me dice de convertirme en un ser que sólo actúa por actuar sin tener deseos, intereses, e incluso deseos de ganarme la vida, entonces ¿Cómo sería de agradable mi vida?, porque Kant lo que propone es convertir al hombre en una mezcla entre un zombi que no actúa más que por actuar sin tener iniciativa propia y un robot programado para decir «sí, señor», al mejor estilo Hegeliano.

  • El osito Teddy says:

    Esperando a IEO ¿hay algún artículo dando consejos para entrenar tu mente como si fuera un músculo?

  • Miguel says:

    Se puede perfectamente comprobar el contraste entre el benévolo discurso de Francisco d´Anconia en La Rebelión de Atlas, con la denigración que hace el irracional y místico Inmanuel Kant en Fundamentación Crítica de la Metafísica de las Costumbres, donde se refiere de esta forma a la figura del comerciante tildándolo de no honrado:

    «Es conforme al deber, desde luego, que el comerciante no cobre más caro a un comprador inexperto, y en los sitios donde hay mucho comercio el comerciante avispado no lo hace, en efecto, sino que mantiene un precio fijo para todos en general, de forma que un niño puede comprar en su tienda tan bien como otro cualquiera. Así pues, uno es servido honradamente, pero esto no es ni mucho menos suficiente para creer que el comerciante haya obrado así por deber o por principios de honradez: lo exigía su provecho. Tampoco es posible admitir además que el comerciante tenga una inclinación inmediata hacia los compradores, de manera que por amor a ellos, por decirlo así, no haga diferencias a ninguno en el precio. Por consiguiente, la acción no ha sucedido ni por deber ni por inclinación inmediata, sino simplemente con una intención egoísta.»

    Aquí Kant nos dice que una persona que se gana la vida por honradamente y que es diligente en su trabajo no es moral según él porque obra así no desinteresadamente sino por interés egoísta, o sea, que una persona para ser moral según Kant no puede actuar por provecho propio, tendría que ser honrado no cobrando directamente nada a los clientes, es decir, produciendo sin obtener beneficio, es decir, para Kant ganarse la vida es inmoral, esa es la esencia malvada del credo de Kant.

  • Miguel says:

    Vaya no había pensado en esa perspectiva desde luego La Rebelión de Atlas da para muchísima reflexión después de 9 lecturas que he hecho a la novela me encuentro con algo nuevo sobre la misma, sencillamente magnífico.

Comentarios

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