“Después de mí, el diluvio”

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Una noticia intrigante a la que vale la pena seguirle la pista: el dictador venezolano Hugo Chávez – quien, además de dirigir un gobierno gángster en su propio país, le ha dado un punto de apoyo en el hemisferio occidental a Irán y a Hezbollah – está en Cuba, puede que gravemente enfermo. Un hombre acostumbrado a arengar a su pueblo durante varias horas al día por televisión ha desaparecido de repente.

Como el artículo abajo deja bien claro, esta es una receta para el caos, porque Chávez ha convertido a Venezuela en un Estado “de un solo hombre”. No existen instituciones independientes ni sucesores con una clara posición de legitimidad. Chávez no los permitió porque habrían sido posibles rivales.

Podemos llamar a esto el “Principio de Luis XV”, pues se aplica a todos los enemigos de la libertad. Los dictadores gobiernan basados en la misma premisa que los demócratas usan para hacer sus presupuestos: “Après moi, le deluge”.

«Si Hugo se va«, por Michael Shifter, Foreign Policy, 28 de junio del 2011

Desde el 10 de junio, Chávez está hospitalizado en La Habana, Cuba…

Los informes de La Habana han sido pocos y raros y sin muchos detalles. Hay quien cree que Chávez está realmente en tan buena forma como siempre, y está simplemente disfrutando de no ser el centro de atención mientras se prepara para volver a la multitud que le vitorea. Otros citan las declaraciones de la semana pasada del ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, diciendo que Chávez está «luchando por su salud», señalando que su hija y sus nietos lo visitaron en La Habana; están convencidos de que su condición es mucho más grave de lo que se le ha dicho al público.

Pero independientemente de cuál sea la teoría correcta, la primera prolongada ausencia de Chávez de las riendas del poder sugiere lo precarias que son ahora las instituciones de Venezuela. También muestra hasta qué punto el país depende de su poder arbitrario. Es cierto que la Constitución de 1999 dice que el vice-presidente del país asumirá el poder en caso de que el presidente quede incapacitado. Pero pocos pueden imaginarse que se cumplan estrictamente las reglas – y mucho menos en una época en la que Chávez ha reescrito ese libro, básicamente, a su antojo – y ni digamos lo difícil que es imaginarse al soso de Elías Jaua sucediéndole al presidente.

En cambio, dentro del amplio movimiento conocido como chavismo que sostiene la continua revolución bolivariana, es casi seguro que se produciría una feroz lucha por el poder. De hecho, las maniobras ya han comenzado: el domingo, 26 de junio, el hermano mayor de Chávez, Adán, actualmente gobernador de su estado natal de Barinas, llamó la atención al sugerir que, como “auténticos revolucionarios», los venezolanos ciertaemente podrían usar «otros métodos de lucha», incluyendo «la lucha armada», para asegurar la continuidad del gobierno. Es un signo ominoso de las batallas que están por venir dentro del chavismo…

Como era de esperar, la oposición al régimen ha tomado cartas en el asunto, adquiriendo armas para protegerse de las milicias respaldadas por el gobierno, las cuales han sido movilizadas por Chávez como una capa más de defensa contra las amenazas internas, en caso de que las fuerzas armadas no obedecieran una orden…

Da igual lo mal que esté el presidente y si se recupera totalmente o no: lo que está claro es que no existe ningún plan para la sucesión. Y un vacío político en un país polarizado, un país con serios problemas económicos, fuertemente armado y sin instituciones – como lo es la Venezuela de Chávez – es la receta perfecta para problemas muy muy serios.

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Por Robert Tracinski, publicado el 29-junio-2011

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Publicado por: julio 1, 2011 8:42 am

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