Sobre la pena de muerte — por Ayn Rand

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¿Usted es partidaria de la pena capital?

Sí y no, desde dos puntos de vista diferentes.

En principio, un hombre que ha matado deliberadamente a otro ser humano (es decir, un asesinato en primer grado) debería perder el derecho a su vida. Moralmente merece perderlo.

El argumento válido contra la pena de muerte proviene del hecho que los seres humanos, incluyendo los jueces, son falibles; errores pueden ser cometidos. Es moral dejar que sean liberados diez hombres culpables en vez de ejecutar a uno inocente. Ese es un principio estadounidense válido: poner a la inocencia por encima de la culpabilidad.

Es mejor condenar a los asesinos a cadena perpetua que quitarle la vida a un hombre inocente por causa de un posible error judicial. Así que estoy en contra de la pena de muerte por razones epistemológicas, no morales. Moralmente, el acto de quitarle la vida a otro deliberadamente es algo tan monstruoso que nadie puede expiarlo; en ese sentido, incluso la pena de muerte no es suficiente castigo.

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Fuente:

(del libro Ayn Rand answers, the best of her Q&A, en respuesta a una pregunta después de su presentación «The Moratorium on Brains», en el Ford Hall Forum de Boston, 1971).

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Publicado por: abril 23, 2013 8:52 am

16 Comentarios

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16 respuesta a “Sobre la pena de muerte — por Ayn Rand”

  • Alberto says:

    Otra pregunta en relación al ámbito del derecho;

    Es legítimo usar la tortura para conseguir información de un criminal grave?

    Obviamente, pensando que es culpable y se sabe. Por ejemplo, para que un terrorista confiese donde está su base con sus compañeros, o un asesino (como el de Marta del castillo con su «no me compensa») para que confiese donde está el cadáver.

    Es decir, son gente que ha usado la fuerza, pero la tortura no es defensa propia como tal, sino el uso de la fuerza para obtener un valor (información).

  • Alberto says:

    Vale, entonces es lo que creía.

    La primera vez que lo leí (hace ya algún tiempo) creía que estaba en contra *en general* porque los humanos podemos estar equivocados. Gracias por las respuestas, bastante aclaratorias,

  • Alberto says:

    Sí, en eso estoy de acuerdo. Pero aquí Rand dice literalmente que «»El argumento válido contra la pena de muerte proviene del hecho que los seres humanos, incluyendo los jueces, son falibles; errores pueden ser cometidos.»»

    Por eso pregunto que sucedería si estuviéramos totalmente seguros, si podría ser aplicada o también dejaría de serlo por las razones que comenta Rand, que existe la posibilidad de error.

    • god mino says:

      Sabemos que se pueden cometer errores, pero también sabemos que se puede estar seguro. ¿Estamos seguros de quién puso la bomba a la llegada del Boston Marathon? ¿Estamos seguros de quién atacó a la empresa Charlie Hebdo? En estos casos, la pena de muerte no depende del nivel de certeza, pues es del 100%, sino de que haya sido aprobada a-priori como castigo válido en esa sociedad. En USA existe la pena de muerte (no en todos los estados), y en Francia no. La certeza es total en ambos casos, pero en un país la pena de muerte es legalmente aplicable y en otro no.

      Si en USA hubiera una situación en la que no hay certeza de que el acusado es quien de hecho cometió el crimen, entonces no se debe aplicar la pena de muerte a pesar de ser un castigo legalmente institucionalizado. (Esta es la posición de Ayn Rand. En caso de duda, no ejecutar a quien puede ser inocente.) Por eso hablé de separar ambos temas.

      Quien quiera profundizar sobre la certeza puede leer una presentación más detallada en el libro «Objetivismo: La Filosofía de Ayn Rand», disponible en http://www.larebeliondeatlas.org/ebooks y en Amazon.

  • Alberto says:

    ¿Y si toda la evidencia apunta a que es el asesino?

    Lo ha hecho en pleno día, con testigos, con sus huellas en el arma y ha confesado. Es decir, se sabe que ha sido él. ¿Seria apropiado el condenarlo a muerte? ¿O se seguiría manteniendo algo de escepticismo ‘por si acaso’? (Obviamente con la perpetua y/o el castigo correspondiente?

    • god mino says:

      Yo creo que hay que separar dos cosas: Una, la certeza. La otra, cómo tratar al criminal. No es válido decir: «como nunca podemos estar 100% seguros de nada…» (eso es falso), «no podemos juzgar a nadie» (falso también). Primero es la evidencia, los hechos (con las variaciones en su grado de certeza, con su probabilidad), y luego cómo actuar en base a esa evidencia.

  • Julito says:

    Omingod, no estoy confundido en absoluto. Ese «creo» viene sencillamente de que no sé si la entrevista de Gerald Goodman es auténtica. Honestamente, no tengo pruebas. Creo que es una entrevista de radio que le hizo a Ayn rand la Universidad de Columbia en la serie de entrevistas «Ayn Rand on Campus».
    Una vez más, no estoy seguro de la veracidad de esa entrevista ni de sus transcripciones. No obstante, tanto si son ciertas como si no, les veo pleno sentido y total lucidez.

    La justicia y la moral sí son frutos de la vida. Si algo me ha faltado en la explicación, es que son fruto de la razón y del libre albedrío. Es decir, de la vida del ser humano según su naturaleza e identidad.
    Y sí, me temo que sí es lógica. Se ha discutido arriba y se ha dicho con claridad: Si A requiere B, B posibilita (o legitima) A. Para mí con eso es suficiente.

    Y eso de que uno sí pierde sus derechos por violar los ajenos… me parece un absurdo. Creo que Murray Rothbard profundizó bastante en ello, e igualmente cayó en «misticismo matemáticos» de proporcionalidad. Con el tema de que alguien pierde sus derechos «en proporción a su agresión». Diría que sus premisas de hecho no eran las de Rand, y diría que ni siquiera compartían una misma definición de qué fundamenta los derechos individuales. (Una vez más, sólo supongo.)

    Creo que en general entiendo los conceptos objetivistas bastante bien, y también en este caso, pero hay algunas conclusiones de Ayn Rand con las que no estoy de acuerdo. Aquí, por ejemplo, se ha discutido el tema de los contextos donde se legitima la tributación, algo que Ayn Rand siempre ignoró. Y con los temas de derechos, razón, voluntad, vida y justicia, creo haber entendido bien las premisas de Rand, pero considero un gran non sequitur llevarlas a la Ley del Talión como conclusión.

  • Julito says:

    Juan Wedel, quienes aquí estamos en contra de la pena de muerte no somos como David Friedman: no apelamos a lo caro o a lo gratis. En realidad, tomamos la vida como el valor supremo porque creemos que la moral y la justicia, al ser frutos de ella, han de estar al servicio de la misma. Creemos que una moral atente contra ella o la descuide es una moral contradictoria.

    Por esa razón el proceso de la justicia no puede concluir en que una vida sea dañada, que es lo que propone la Ley del Talión. Si la justicia está al servicio de la vida, de la razón, de la salud, de la felicidad, etc, no puede consistir en responder al daño con daño.

    La cuestión más importante de esto es: cuando una persona viola el derecho de otra, ¿pierde el propio? Atendiendo a lo arriba citado, respondemos que la vida y el derecho a la misma, como fuente de todos los valores, no puede formar parte de una «deuda por pérdida de los mismos».

    Arriba se ha citado el problema: la idea de «no tienes derecho a matar y a que luego no te maten», por lógica pura, conduce a: «tienes derecho a matar si luego te matan». En realidad, esta es la consecuencia lógica de los valores de la Ley del Talión, aunque muchos partidarios de ella la ignoran o simplemente la niegan.
    La idea de que, una vez se ha arrancado un ojo, restauras las justicia con arrancar el ojo del agresor, es sencillamente un absurdo. Dos ojos arrancados son dos ojos arrancados.

    En realidad, no proponemos dejar los crímenes sin castigar. Yo por mi parte ni siquiera creo en el castigo como valor o como fin en sí mismo. Pienso que cuando enviamos a un asesino o a un ladrón a la cárcel, en el primer caso lo hacemos para estar a salvo de él y tenerlo en su jaula, y en el segundo, para que se lo piense mejor antes de volver a robar (esto no es aplicable al asesino). Y en el mejor de los casos para ambos, para que ambos comprendan el mal de su obra y se arrepientan. Y aunque su conciencia jamás llegue a estar limpia, por lo menos que sea la de un ser humano.

    Se ha postulado la idea de que los presos trabajen en las cárceles para que estas se amorticen solas y además los presos tengan, desde el momento en que llegan la responsabilidad de ganarse su pan. Creo que ese puede ser un paso interesante a agregar a la rehabilitación de las personas.

    Y sí, hay casos de gente que jamás se podría rehabilitar. Y para ellos está la cadena perpetua que en este país no tenemos. Pero hemos aceptado el derecho a la vida como inviolable. Y en el mejor de los casos, estas personas son estupendos sujetos de estudio para los psiquiatras.

    Y por último, Juan Wedel, te diré que eso que entiendes por justicia no tiene por qué estar por encima de las ganancias obtenidas. ¿Por qué? Porque quien tiene que robar para salvar la vida, la propia o la de un ser amado, lo hace y punto. Muchos objetivistas evaden admitir esto, pero creo que incluso Ayn Rand lo aceptó y declaró abiertamente en una entrevista con Gerald Goodman.
    Dejarse morir no es una opción para nadie, y por ello la ética o la moral lustres no se pueden aplicar a emergencias de vida o muerte, donde las decisiones son pre-morales.

    • Omingod says:

      Sigues sin entender los conceptos Objetivistas de «vida», «moralidad», «justicia», «derechos», etc. La moralidad y la justicia *no son* frutos de la vida. Un individuo *sí* pierde sus derechos al violar los de otros. Lo que entiendes por «lógica pura» al hablar de la Ley del Talión *no es* lógica. Todos estos conceptos hay que entenderlos en un contexto, que tú ignoras.

      Tu último párrafo muestra una caótica forma de pensar: «creo que incluso Ayn Rand lo aceptó y declaró abiertamente…». Aparte de que nunca fue entrevistada por ese tal Gerald Goodman, el que digas «creo» en este punto destruye tu credibilidad. Si Ayn Rand dijo algo relevante a tus argumentos, muéstralo y explica cómo lo interpretas; de lo contrario, no abordes el asunto. Dejar un comentario tan vago es hablar por hablar y no ayuda a convencer a nadie de tus conclusiones.

  • Juan Wedel says:

    La pena de muerte no es un tema de ganancias o de pérdidas, es un tema de justicia, la que por definición corresponde a un castigo en proporción al daño a la persona afectada.
    Ahora explicaré por qué el tema de ganancias o pérdidas no tiene nada que ver con la justicia.
    Los defensores de la cadena perpetua afirman que se obtienen más ganancias dejando al asesino vivo que someterlo a la pena de muerte, sostienen que el asesino es un potencial de futuros valores y que al matarlo estos valores (y por lo tanto estas ganancias) se pierden.
    Desde esta postura surge la siguiente pregunta: ¿Son las ganancias, más importantes que el principio de la justicia?
    Para responder la pregunta utilizaré el siguiente ejemplo: Si un ladrón roba un banco, pero con el dinero robado paga la operación de su esposa que está al borde de la muerte y esta operación es su única alternativa para sobrevivir. ¿Se puede perdonar el robo? la respuesta es NO, aquel ladrón merece ser castigado por el delito que cometió, incluso si con eso salvó la vida de su esposa.
    El principio de la justicia SIEMPRE es y será más importante que las ganancias obtenidas. Un ladrón podría justificar el robo, donando la mitad del dinero a niños enfermos pero eso no impide que se aplique la justicia sobre él, un asesino podría donar miles de dólares para mejorar las investigaciones sobre la cura del cáncer, pero eso no impide que se aplique la justicia sobre él.
    En una sociedad en donde no se aplique la justicia de forma objetiva, cualquier delincuente y asesino podría hacer de las suyas sin preocuparse de las consecuencias. Los defensores de la cadena perpetua están defendiendo de forma implícita una justicia subjetiva, defienden una justicia basada en ganancias y pérdidas, es decir, juzgar por todo menos por lo que realmente es justo.
    Muchos dirán que al matar al asesino no se obtiene nada a cambio ya que la persona afectada está muerta, pues yo digo que si se obtiene algo muy valioso, se obtiene la satisfacción de vivir en una sociedad justa, donde cada uno pague por el delito que cometió.

  • Manfred F. Schieder says:

    Mi aporte argumentativo al tema. Subcapítulo del capítulo 7 de mi libro “Ayn Rand, Yo y el Universo” (Aun no publicado)

    LOS ASESINOS NO SON SERES HUMANOS

    “Piedad por el culpable es traición al inocente”, de
    Ayn Rand en “El Contrabando en el Romanticismo” de «El Manifiesto Romántico».

    “No creo que después de haber cumplido los 25 años de edad pueda continuar culpándose a los padres o al ADN por cosa alguna que se haga.”
    (Ken Follett, autor de “El tercer Mellizo” en un comentario sobre la novela en su webpage personal http://www.ken-follett.com/bibliography/thirdtwin.html)

    “Cuando la razón de un ser humano se vuelve perversa y cruel, hay más maldad en su cerebro que en el de cualquier otro ser viviente sobre el planeta.”
    (El investigador Philo Vance en “Los Crímenes del Dragón”, de S.S. van Dine)

    El título citado puede impresionar al lector pero, tal como demostraré, corresponde a la verdad. A pesar del hecho de que la historia humana, tanto en la guerra como en la vida civil, se encuentra colmada con ellos, los asesinos no son seres humanos.
    Naturalmente poseen apariencia humana, pero esto es todo lo que los relaciona con el resto de la humanidad (1).
    Lo que caracteriza a los asesinos es su odio hacia los seres humanos y esto constituye prueba suficiente de que no son seres humanos, ya que los sentimientos, como enseñara la filósofa Ayn Rand, no son herramientas para obtener conocimiento. El fundamento y el medio para alcanzar la condición humana es la facultad de la razón. En consecuencia, afirmar que los asesinos no son seres humanos en el sentido adecuado del término, es deducir las consecuencias correctas a partir de las enseñanzas de Ayn Rand. Sus cerebros pueden haberse desarrollado hasta el nivel en el cual la facultad de la razón comienza a actuar, pero o bien lo abandonaron antes de llegar hasta el punto de funcionamiento correcto o sino [si no] retuvieron un mínimo de la facultad de la razón, alienando su función adecuada como conductor de la vida propia y correcta de un ser humano. Existen a un nivel que se encuentra incluso por debajo de lo que Ayn Rand describiera en su artículo “El eslabón perdido” (“The Missing Link”). Su nivel es superior al de los animales irracionales pero inferior al de un ser humano con mentalidad restringida. Existen a un nivel que combina los instintos de un animal superior, tal como es un león que se encuentra capacitado para acechar a su próxima presa pero completamente incapaz de razonar las consecuencias del rifle que lo apunta. Como veremos, esto presenta un factor muy interesante que se considerará en el punto 4), cuando pasaré a tratar el castigo que corresponde imponer jurídicamente.

  • Rapaz says:

    Yo concretamente soy vizcaíno y os aseguro que por aquí los de ETA tienen algunos admiradores que son tela marinera. De todas formas, pienso que para referiros a ETA deberíais usar una palabra y solo una, sin concesiones: NAZI. No solo son socialistas a ultranza, sino que además son híper-nacionalistas, sólo tenéis que echarle una lectura algunos textos de Sabino Arana.
    Nacionalismo y socialismo son una mezcla explosiva, y si no sentaros a hablar cinco minutos con un «batasuni» de 18 años. Hay en esa ideología un profundo resentimiento moral, una actitud vital pusilánime de odio hacia los triunfadores o los afortunados, un profundo odio hacia uno mismo proyectado hacia los demás.

    Juan Antonio, en tus comentarios no he acabado de entender si eres partidario de la pena de muerte o no, pero el de ETA es sin duda un ejemplo muy bueno para instaurar la cadena perpetua. Y curiosamente aquí, en las fiestas de Bilbao, es fácil ver en las txosnas pancartas que dicen: «Euskal Presoak Euskal Herrira!» (Que los presos vascos vuelvan al país vasco). Sorprende la complicidad que puede tener la gente de a pie.

    Y no digáis que preferís a Fidel Castro a ETA, ¡si los de ETA están como locos por ponernos a un Fidel Castro de Lehendakari!

    De todas formas, pienso que esa política pacífica para procurar que la organización se frene es más segura que lanzarles amenazas, pues considero mucho más peligroso lanzarles algo que pudiera interpretarse como una provocación cerrada.

  • JUAN ANTONIO says:

    Estoy de acuerdo con lo expuesto sobre nuestros políticos, no con preferir a un dictador en vez de a otro u otros. La misma categoría moral y humana me merecen Fidel Castro, como dictador, que gente que prefiera vivir en una dictadura, o que colabore con terroristas en su proyecto. Por supuesto, si desde el primer asesinato se les hubiera presentado batalla, de una forma categórica, las cosas habrían sido de otra manera. Todo el mundo se echó las manos a la cabeza cuando Franco fusiló a cuatro terroristas en 1975. Nadie en este amilanado país, salvo unos pocos, es consciente del proyecto totalitario y disgregador que esa vil organización representa. Si Ayn Rand viviera, estoy seguro que tendría mucho que decir frente al fenómeno del terrorismo Internacional de hoy en día, ya sea Yihadista musulman o de extrema izquierda, que vienen a ser casi lo mismo.

  • JUAN ANTONIO says:

    Estoy de acuerdo. Aquí en España hemos visto como una miserable organización terrorista-socialista, llamada (ETA),lleva asesinando y poniendo bombas desde hace casi 50 años. Eso sin hablar de abominables secuestros (Ortega Lara estuvo metido en un zulo 512 días). A mí me pide el cuerpo ponerlos a todos delante de un paredón. Pero no podemos dejarnos llevar por lo irracional, ni por la sed de venganza. Se trata de hacer justicia y reparar el daño causado. Para eso hace falta que cumplan íntegramente sus condenas y paguen por sus crímenes resarciendo a sus víctimas. Por desgracia en este país se intenta irlos soltando de la cárcel, a ver si así dejan de matar. A mí me da una gran tristeza comprobar los niveles de cobardía tremendos a los que ha llegado esta sociedad putrefacta, que olvida tanto dolor y sufrimiento,con tal de que la bestia deje de matar. Repugnante.

  • Guido says:

    La respuesta debería ser sí. Los problemas técnicos para probar que alguien asesinó, son iguales para cualquier pena. No se puede juzgar a alguien si no hay evidencia de que cometió un delito. Pero asumiendo que el problema técnico está resuelto y hay una cámara en donde se comprueba que el acusado mató, entonces la pena de muerte es justa.

  • Rapaz says:

    Sería interesante trasladar algunos de los comentarios que hiciemos en el apartado de los derecho del hombre.

    Yo, por mi parte, me declaro en contra de la pena de muerte y sí lo hago por razones morales, siempre que por ello entendamos la ejecución de una persona que ya ha sido neutralizada.

    La razón moral es la inalienabilidad del derecho a la vida del hombre, y el hecho de que la violencia sólo es legítima como medio de defensa, que nada tiene que ver con una ejecución. Tendría sentido que un asesino perdiera su derecho a la vida si ello tuviera algún tipo de función reparativa, pero no puede hacerse tal cosa con la vida. Si yo robo una cartera, tendré que devolvérsela a su dueño, y además con creces, pero eso no supondrá nunca una sanción sobre mi derecho a tener mi propia cartera.

    Habrá quien afirme que un castigo de proporción inferior al crimen es irracional, mas yo le responderé que la justicia está ideada para la protección de la vida, y que por ello la justicia nunca habría de contemplar la muerte en sí misma como un valor.
    La justicia de la Ley del Talión, de hecho, sigue un sistema muy concreto: cuando un crimen es irreparable, debemos intentar hacerlo encajar en una situación «justa», que entendemos por un «intercambio equivalente», compensando el daño con daño. El único valor que se obtiene de ello es satisfacción personal, y el resultado físico es una dosis más de violencia en el mundo.

    Me llama la atención la forma en que Ayn Rand nos habla del concepto de «castigo», pues habla del fenómeno como un fin en sí mismo, en un sentido puramente kantiano.

    Las razones prácticas, a parte de los errores racionales de los jueces, apuntan que aún está por probarse que la pena de muerte (o cualquier castigo, de hecho) tenga un efecto disuasorio real. En tiempos pasados, las ejecuciones eran mucho más cruentas e incluso se torturaba a la gente en público, y no eran tiempos menos violentos.

    Pienso que, siendo realistas para con la naturaleza de las personas y sus relaciones en un contexto civil, la única justicia a la que debemos aspirar es una justicia puramente reparativa. La justicia retributiva se nos está quedando cada vez más pequeña.

    Por supuesto, las alternativas que tenemos a hoy día son mejorables. Ya os dije lo que pensaba sobre el trabajo carcelario y las cadenas perpetuas revisables.

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