Deber

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Uno de los anti-conceptos más destructivos en la historia de la filosofía moral es el término “deber”.

Un anti-concepto es un término artificial, innecesario y racionalmente inútil, creado con el fin de reemplazar y borrar algún concepto que sí es legítimo. El término “deber” destruye más que conceptos individuales; es un asesino metafísico y psicológico: niega todas las cosas esenciales para una visión racional de la vida y hace que se vuelvan inaplicables a las acciones del hombre. . . .

El significado del término “deber” es: la necesidad moral de realizar ciertas acciones sin otro motivo que la obediencia a alguna autoridad superior, sin tener en cuenta ningún objetivo personal, motivación, deseo o interés.

Es obvio que ese anti-concepto es producto del misticismo, no una abstracción derivada de la realidad. En la teoría mística de la ética, “deber” se refiere a la noción de que el hombre *debe* obedecer los dictados de una autoridad sobrenatural. A pesar de que el anti-concepto se ha secularizado, y que la autoridad de la voluntad de Dios se atribuye hoy a entidades terrenales como padres de familia, país, Estado, humanidad, etc., su supuesta supremacía sigue descansando en un edicto místico. ¿Quién demonios puede tener el derecho a exigir ese tipo de sumisión u obediencia? Esa es la forma correcta de hacer la pregunta (y a quién), porque nada ni nadie puede tener tal derecho o exigencia aquí en la Tierra.

El archi-defensor del “deber” es Immanuel Kant; él fue mucho más allá que otros teóricos, tan lejos que éstos parecen inocentemente benevolentes en comparación. El “deber”, Kant afirma, es la única norma de virtud, pero la virtud no es su propia recompensa: si hay una recompensa de por medio, deja de ser virtud. La única motivación moral, afirma, es la dedicación al deber por el propio deber; sólo una acción motivada exclusivamente por esa dedicación es una acción moral. . . .

Si uno aceptase eso, el anti-concepto de “deber” destruye el concepto de “realidad”: hay un poder inexplicable y sobrenatural que tiene prioridad sobre los hechos y dicta las acciones de uno, independientemente del contexto o de las consecuencias.

El “deber” destruye la razón: sustituye el conocimiento y el juicio de uno, haciendo que el proceso de pensar y de juzgar sea irrelevante para sus acciones.

El “deber” destruye los valores: exige que uno traicione o sacrifique sus valores más altos en aras de un mandato inexplicable, y convierte a los valores en una amenaza para el valor moral de uno, puesto que la experiencia del placer o del deseo pone en duda la pureza moral de los propios motivos.

El “deber” destruye el amor: ¿quién podría querer ser amado, no por “inclinación”, sino por “deber”?

El “deber” destruye la autoestima: no permite que haya un “yo” que pueda ser estimado.

Si uno acepta esa pesadilla en nombre de la moralidad, la ironía infernal es que el “deber” destruye la moralidad. Una teoría deontológica (centrada en el deber) de la ética relega los principios morales a una lista de “deberes” prescritos, dejando al resto de la vida del hombre sin ninguna guía moral, desgajando la moralidad de cualquier aplicación a problemas reales y a las cosas importantes de la existencia del hombre. Asuntos tales como trabajo, carrera, ambición, amor, amistad, placer, felicidad, valores (en la medida en que no sean perseguidos como deberes) son considerados por estas teorías como *amorales*, o sea: fuera del ámbito de la moralidad. Si es así, ¿con qué criterio va un hombre a tomar sus decisiones cotidianas, o a encauzar el curso de su vida?

En una teoría deontológica, todos los deseos personales son desterrados del reino de la moralidad; un deseo personal no tiene ningún significado moral, sea el deseo de crear o el deseo de matar. Por ejemplo, si un hombre no está sustentando su vida por deber, tal moralidad no distingue en absoluto entre sustentarla con un trabajo honesto, o robando. Si un hombre *quiere* ser honesto, no merece ningún crédito moral; como diría Kant, esa honestidad es “loable”, pero no tiene “relevancia moral”. Sólo un malvado represor, alguien que siente un profundo deseo de mentir, de engañar y robar, pero que se obliga a actuar con honestidad en aras del “deber”, él es quien recibirá un reconocimiento de su valor moral por parte de Kant y sus secuaces.

Ese es el tipo de teoría que le da mala fama a la moralidad.

+ + +

En la realidad y en la ética Objetivista, no existe tal cosa como “deber”. Sólo existe la elección, y el reconocimiento claro y total del principio encubierto por la noción de “deber”: La ley de causalidad. . . .

Para tomar las decisiones necesarias para lograr sus objetivos, un hombre necesita la consciencia constante y automatizada del principio que el anti-concepto “deber” prácticamente ha borrado de su mente: el principio de causalidad; específicamente, el principio aristotélico de *causa final* (que, de hecho, sólo se aplica a un ser consciente), es decir: el proceso por el cual un fin determina los medios; es decir: el proceso de elegir un objetivo y tomar las medidas necesarias para alcanzarlo.

En una ética racional, es la causalidad – no el “deber” – la que sirve como principio rector, al considerar, evaluar y escoger las acciones de uno, sobre todo aquellas que son necesarias para alcanzar objetivos a largo plazo. Siguiendo este principio, un hombre no actúa sin saber el objetivo de su acción. Al elegir un objetivo, él considera los medios necesarios para alcanzarlo, sopesa el valor del objetivo contra las dificultades de los medios, y contra el contexto total y jerárquico de todos sus otros valores y objetivos. Él no exige lo imposible de sí mismo, y no decide con demasiada facilidad qué cosas son imposibles. Él nunca ignora el contexto del conocimiento del que dispone, y nunca evade la realidad, dándose cuenta plenamente de que su objetivo no le será concedido por ningún otro poder que no sea su propia acción, y que, si evadiera, no estaría engañando a ninguna autoridad kantiana, sino a sí mismo.

+ + +

Un kantiano (o incluso un semi-kantiano) no puede permitirse valorar nada profundamente, puesto que un inexplicable “deber” puede exigirle el sacrificio de sus valores en cualquier momento, destruyendo cualquier plan o esfuerzo a largo plazo que haya podido emprender para lograrlos. . . .

La noción de “deber” es intrínsecamente anti-causal. En su origen, un “deber” desafía el principio de causa eficiente, puesto que no tiene causa (es sobrenatural); en su efecto, desafía el principio de causa final, puesto que ha de ser realizado sin que importen las consecuencias.

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El aceptar con plena responsabilidad las propias decisiones y acciones (y sus consecuencias) es una disciplina moral tan implacable que muchos hombres intentan escapar de ella rindiéndose a lo que creen que es un refugio fácil, automático e irreflexivo: la moralidad del “deber”. Luego aprenden, aunque a veces es demasiado tarde.

El discípulo de la causalidad encara una vida sin cadenas inexplicables, responsabilidades no contraídas, exigencias imposibles, o amenazas sobrenaturales. Su actitud metafísica y el principio moral que le guía están resumidos en un antiguo refrán español: “Dios dijo: Toma lo que quieres y págalo”. Pero saber lo que uno quiere, su significado y su costo requiere la más alta de las virtudes humanas: la racionalidad.

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Fuente: “Causality Versus Duty”, Philosophy: Who Needs It

Publicado por Omingod   @   17 November 2011 19 Comentarios
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19 Comentarios

Comentarios
Jan 31, 2012
11:33 am
#1 Luis Tovar :

Todo esto que leo es terriblemente confuso y absurdo.

Todo lo que dice Rand está contradicción con su propia filosofía. Porque el deber moral está directamente relacionado con los principios lógicos de identidad y causalidad. Debemos actuar siguiendo la lógica. Ya que podríamos perfectamente no hacerlo.

La propia Ayn Rand basa su filosofía en la lógica. Así que no comprendo toda esta perorata absurda contra Kant y el concepto de deber. Lo que Kant decía básicamente era que si somos racionales entonces debemos actuar siguiendo la razón. Porque también existe la posibilidad de que no actuemos según la razón sino bajo otro criterio (obedecer órdenes, seguir la tradición, dejarnos llevar por las emociones,…).

Feb 9, 2012
8:04 pm
#2 Miguel :

El deber precisamente destruye la razón, actuar únicamente siguiendo los dictados de un deber impuesto que está por encima de las inclinaciones, deseos, contexto, realidad, un deber que se enuncia en forma de imperativo categórico, es decir, deber que se justifica en sí mismo y no de acuerdo con la realidad, es precisamente lo contrario a la razón. Por ejemplo, el famoso deber de no mentir según Kant, la conducta de un hombre al no mentir no debe estar inclinada por un interés personal, por ejemplo, no debo mentir si quiero tener buenas relaciones con los seres humanos o no debo mentir porque mentir hace imposible que uno pueda obtener algún valor de los demás seres humanos, sino que no debe mentirse por sí mismo en sí y por sí. Esto implica que si una persona siguiera la moral de Kant ha de cumplir con dicho mandato en toda circunstancia, pues, si no no sería válida y universal dicha regla moral, ello implica que si por ejemplo, una persona en plena segunda Guerra Mundial esconde a un Judío en su casa y viniese la Gestapo, si esa persona fuese un devoto Kantiano debería no mentir en esa circunstancia a los Agentes de la Autoridad porque es su deber el no mentir, aunque sus inclinaciones sean la de salvar la vida de una persona inocente porque según Kant no se deben tener en cuenta los deseos e inclinaciones ni siquiera la realidad empírica, con lo cual, cumpliendo con ese deber Kantiano conduciría a la muerte a ese judío e incluso a él mismo. De hecho el concepto deber es contrario a la lógica o la razón, porque destruye el concepto de causalidad, ya que se dice porque es bueno hacer esto, y en vez de decir, porque si haces esto ocurre aquello, no, te dice un Kantiano, porque es tu deber, y ahora dices, de donde emana la fuente del deber, y aquí dice Kant, el deber es algo que se siente en sí mismo y que en todo caso siempre implica que la conducta sea universalizable y que en toda circusntancia y por todo el mundo tenga que ser hecha, con lo cual la moral es impracticable como he dejado patente en el anterior ejemplo, además de que un deber es una conducta ordenada por una Autoridad, la cuestión de porque lo ordena esa autoridad o la Ley es algo que uno no tiene que cuestionar.

Kant te pide que te pongas fuera de la realidad, porque basa su idea de moralidad en la existencia de un reino universal de fines que prescinde de los medios, en este caso por medios quiere decir realidad y valores a perseguir en la realidad, reino universal de fines que no existe como Kant afirma pero que el hombre tiene que imaginarse para actuar así, o sea, se le da como guía de moralidad a un hombre algo que no puede conocer porque está más allá de lo cognoscible, por ende, la ética Kantiana es mística basada en sentimientos, emociones y afirmaciones arbitrarias y absurdas. Por ejemplo, el imperativo categórico formulado como obra conforme a una máxima tal que quieras ser un legislador en un reino universal de fines. Con ello Kant quiere decir, que el fin o las buenas intenciones que uno tenga justifica los medios , aunque el fin sea en la realidad irrealizable o lo sea a un gravísimo coste, para Kant eso es irrelevante, de forma que da igual si esa conducta realizada sin tener en cuenta más que el fin en sí mismo te lleve a la capitulación y rendición de tu vida y valores. Es una ética inaplicable a este mundo y además basada en postulados que Kant conceptúa como irreales, porque según Kant el hombre no puede saber que es libre ya que es un concepto nouménico y según Kant la libertad es un concepto metafísico, y él dice que la metafísica es pura superchería, y que el hombre al tener un conocimiento limitado del mundo no puede saber que es libre ya que está sometido a la estructura cognitiva de su mente y a su capacidad de sensibilidad, es decir, a captar los objetos por medio de los sentidos, entonces, el hombre es preso de fuerzas que no puede dominar, al serlo Kant dice el hombre no puede conocerse a sí mismo, el alma, y en consecuencia, tampoco puede saber si es libre.

Y a partir de ahí Kant basa su canon de moralidad o eticidad en un postulado que él mismo reconoce en su filosofía que es irreal, y le pide al hombre que funde su moralidad en un basamento irreal. Ello conlleva dos consecuencias, una que el hombre sienta culpa por no poder practicar la moral Kantiana que es irracional e impracticable, no obstante intente practicarla con dosis de sufrimiento crecientes para la vida del practicante, o bien es un intento deliberado de sumisión a la autoridad, ética colectiva o sociedad que va a ser la legisladora en el reino universal de fines, ( Hegel, Comte y otros), o bien, a prescindir absolutamente de la moralidad, Karl Mark para quien la libertad no existe y sólo existe la materia que moldea al hombre cual si fuese un cadaver o un trozo de barro, un cadaver sin mente que produce en virtud de reflejos al igual que un animal, un cadaver andante, o bien puro subjetivismo ético, es decir, la moral y los principios no existen en cosencuencia cada uno que haga lo que quiera, ( Hume, pragmatistas, hedonistas etc), Kant lo que quiso es lo que todos los filósofos destructivos de la mente, sustraer del reino de la realidad y de la razón, la moralidad o Ética, porque saben perfectamente que si un hombre confía en la guía de su mente para descubrir los principios éticos adecuados para regir su vida, entonces jamás se someterá a un dictador o a un lider religioso,. Por último, decir que Kant es el gran responsable de que la mayoría de la gente no entienda los fundamemtos morales del capitalismo, ya que Kant dice que la moral está por encima de la realidad, que él llama fenoménica.

Feb 28, 2012
4:50 am
#3 El Pato :

Kant recibe constantes imputaciones por su “impracticable” moral. No olvidemos aquí que podemos pecar de anacrónicos si le juzgamos tan duramente.

Kant es hijo de la modernidad y la ilustración, lógicamente esto genera su incondicional fe en la razón. Kant pretendía precísamente terminar con el mal sabor de boca que había dejado el “escepticismo” moral humeano y nos dice que no sólo es posible encontrar principios morales sólidos, sino que además estos son accesibles desde la razón (a priori, y por ende universales). ¿qué pretende Kant con esto? simplemente cerrarle el paso a los inmorales y desvergonzados. Tal es la aportación kantiana: se trata de un regreso a la estabilidad que nos otorga el hacer juicios morales y perseguir un mundo mejor, de fines y utópico si se quiere (un regreso a la esencia de la ética).

Otra cosa que no debe olvidarse: Kant precisamente concibe el imperativo categórico como la más alta expresión de autonomía, pues quien ha decidido seguirlo sólo se obedece a sí mismo, a su razón. Y además a sus acciones, a la razón práctica. Pues es a partir de nuestras acciones que Kant nos exhorta a observarlas y establecer si sería deseable que estas se tornasen cual leyes universales, es decir: que actuemos como si quisiéramos que todos los individuos actuasen NECESARIAMENTE como nosotros estando en las mismas circunstancias. Puede notarse desde esta formulación que la moral kantiana no es ninguna mística fuera de la realidad. Lo único que pretende es abstraer las contingencias de lo fenoménico (lo empírico) y llevar dichas situaciones a una solución incuestionable, aquí sí podemos aceptar la objeción de que las contingencias son vitales en ética, podemos refutarla diciendo que Kant nos pide que ACTUEMOS de acuerdo al imperativo categórico, esto es sin abstraer en la enunciación de nuestras acciones, de esta manera el problema del judio y la gestapo se vuelve como sigue: miento a la gestapo para salvar a un judio tal que deseara que mi acción se volviera una ley universal. Vemos que no causa problemas, nadie tendría peros en ello.

Hago la pertinente aclaración, el hecho de que Kant ofrezca un ejemplo parecido y le resulte conflictivo en vez de ilustrativo para ejemplificar por qué no se debe mentir, se debe precísamente a que no lo estamos entendiendo correctamente. Kant intenta ilustrar que, lejos de nuestras inclinaciones afectivas, es inmoral proporcionarle un escape injusto a cualquiera, pues si existen asuntos pendientes con la justicia, estos deben afrontarse. Tal es la mentira repudiable en su ejemplo, aquella que pretende librar injustamente del castigo a un transgresor.

Por último, si no se está de acuerdo con Kant, encuentro más constructivo intentar entenderlo y encuadrarlo dentro de su contexto en lugar de juzgarlo tajantemente. Si algo hemos de aceptar es que Kant no era ningún ingenuo, más bien un titán filosófico y en definitiva su legado de conocimientos y teoremas da para muchísimo más que simples calumnias en base a sus debilidades.

Mar 2, 2012
5:41 pm
#4 Miguel :

Kant fue el promotor del escepticismo al decir que la razón no podía conocer el mundo en sí mismo, y fenomenoménico no significa empírico, sino en la filosofía Kantiana, el conocimiento obtenido a partir de la combinación entre lo que recibimos de la sensación, experiencia, y lo que según Kant nuestra mente le añade a esos datos para formar el objeto, añadidos a priori o sea independentes de la experiencia de los sentidos, las intuiciones puras del entendimiento, el espacio y el tiempo, y todo eso forma el fenómeno una vez que el hombre lo piensa mediante las categorías que para Kant son conceptos innatos y automáticos que se añaden al material que antes de pensarse ha sido procesado por las intuiciones puras.
Segundo, la moral de Kant es irracional, puesto que pese a llamarla racional, el imperativo categórico es incognoscible por el pensamiento, sino que el hombre lo intuye o siente por el deber y además dice Kant que el hombre nunca podrá estar seguro de si sus acciones son morales o no, con lo cual Kant propone una moral irracional e incognoscible y por supuesto alejada de la realidad, puesto que una voluntad que es limitada según Kant, no va a poder pensar cuáles son los principios morales adecuados. Kant lo que hizo fue intentar racionalizar el altruismo y la moralidad del deber.

Mar 2, 2012
7:36 pm
#5 Miguel :

El ejemplo de la gestapo es válido para enjuiciar el sistema moral de Kant, porque aquí son irrrelvantes que las consecuencias sean injustas o no, de hecho Kant declara que una maxima moral no tiene que tener en cuenta elementos empíricos, sino que ha de ser cumplida siempre puesto que para Kant sí ha de existir una moral racional ésta ha de venir dada por principios a priori, y sí tenemos en cuenta determinadas inclinaciones empíricas, como la de salvar al judío de la muerte, entonces no somos morales, precisamente el hecho de que no mentir haya de universalizarse implica que ha de ser norma observable siempre, cual si fuera una ley de la naturaleza, por tanto, la autonomía de Kant significa únicamente autonomía contra la Realidad, puesto que, si tenemos en cuenta otras consideraciones como el hecho de que si no mentimos, nuestra vida y la de los judíos estarán perdidas, entonces ya estamos guiándonos por consideraciones heterónomas, por un poder ajeno a nuestra voluntad según Kant, que nos influye.

Mar 2, 2012
9:41 pm
#6 Miguel :

Pero es que además la voluntad autonóma de Kant es una pura contradicción, porque sí para Kant una inclinación o un deseo presupone heteronomía volitiva y no autonomía, conduce a un absurdo como que una persona no es libre cuando ama a otra persona, porque su conducta está guiada por la inclinación, y si llevamos hasta sus últimas consecuencias la teoría de Kant entonces un hombre jamás podría actuar porque siempre su voluntad estaría condicionada por algo, el algo que lo mueve a actuar.
Sin embargo, Kant habla de someterse al imperativo del deber, pero eso es una contradicción con la autonomía, puesto que, el deber es una conducta que se hace sin un fundamento causal, como algo que está fuera de tu control, y de hecho el deber ya también presupone heteronomía, puesto que estás guiado por un fin que es cumplir con el deber. Y aquí sí dirá Kant muy bien, estás actuando conforme al deber pero no desde el deber, así que tu voluntad no es autonóma, pero es que entonces, la moral de Kant no se puede practicar puesto que un sujeto no podría jamas actuar porque entonces siempre actuará o conforme a la inclinación o conforme al deber, y además otra cosa, el ejemplo de conservar la vida por deber sin gustarte, sería una contradicción con el principio de autonomía de la voluntad, porque tu odias la vida entonces tu voluntad sería quitartela pero eso para Kant sería estar movido por la inclinación, pero si no te la quitas aún deseando hacerlo, entonces estás coartando tus acciones voluntarias con lo cual en cualquiera de las dos formas tu acción es heterónoma.
La ética de Kant es una maraña de contradicciones.

Mar 2, 2012
10:49 pm
#7 Miguel :

De hecho la voluntad autonóma de Kant, sólo puede tener un sentido, el querer por el querer, pero ello es imposible porque el querer siempre presupone lo querido, es decir, querer es querer algo, y aunque un sujeto esté movido en su voluntad por el deber siempre realizará una conducta, luego querrá algo, aunque sea únicamente porque sea su deber, que por otra parte, Kant jamás define, puesto que, es imposible a partir de su definición abstracta del imperativo categoríco, saber cúales son las concretas normas morales adecuadas según Kant. La abstracción del imperativo categórico es inconcretable en concretos mandatos.

Mar 2, 2012
10:52 pm
#8 Miguel :

( inconcretable es una cacofonía, mejor dicho irreductible)

Apr 2, 2012
1:50 pm
#9 Adán Suárez Méndez :

Vamos a ver, el gusto (en moral o en lo que sea) de la persona, no lo puede cambiar, eso es cierto, si es a eso a lo que kant se refería con imperativo categórico, pues es así, aunque el gusto requiera algo que guste no se puede escoger y no depende de la racionalidad, que es así “porque si”, o por nuestra naturaleza, lo que pasa es que al cambiar el concepto de algo el gusto que ese concepto tiene asociado, cambia y la filosofía al tratar del ser en general, cambia el gusto, que se use la frase “porque te tiene que gustar una cosa y no otra” deja claro que eso hace alusión po narices a un gusto que contiene una de esas cosas y que no se puede cambiar. Lo que es ridículo en Kant es considerar ee “imperativo” algo ajeno al gusto, un “deber”, eso es lo que llama Rand adoración al cero, porque como ella dice es contradictorio hacer algo que no sea en nuestra propia felicidad. Debemos satisfacer nuestra felicidad según requiere nuestra naturaleza, que no podemos escoger ni conocer de forma directa porque se conoce a través del gusto secundario, que depende del conocimiento adquirido (de lo que sabemos que existe y de como es) y no es constante, lo que es seguro es que lo que gusta (y no hago distinción en este caso entre gusto y moral, me refiero a lo que guía la actuación) se conoce pensando, es decir, que no puedes saber lo que te gusta antes de saber si existe siquiera.

Apr 2, 2012
6:03 pm
#10 Miguel :

La moral de Ayn Rand no se basa en el placer ni en el gusto, eso es hedonismo, algo que condenaba Ayn Rand firmemente.

Apr 3, 2012
12:19 am
#11 Adán Suárez Méndez :

No lo has comprendido, ¿por qué te gusta lo que te gusta? ¿puedes escoger lo que te gusta? vale, supongamos que puedes, ¿en función de que si no es de gusto? pues eso, es lo que no puedes cambiar.

Apr 3, 2012
12:22 am
#12 Adán Suárez Méndez :

Y la moral si se basa en gusto, todo se basa en gusto si llamas gusto a la búsqueda de la felicidad, a lo que guía la actuación, no distingo entre tipos de gustos, para mi son todos racionales.

Apr 12, 2012
3:32 pm
#13 Miguel :

La moral se basa en una necesidad objetiva, y es la de tener unos principios abstractos que puedan guiar las acciones y elecciones de los hombres para vivir su vida y alcanzar valores que la expandan y no la destruyan.

No en el gusto, en la urgencia, en el capricho, en decretos revelados por una autoridad secular o religiosa etc.

Apr 22, 2012
2:16 am
#14 Adán Suárez Méndez :

Lee mi definición de gusto, gusto es la búsqueda de la felicidad, luego lee “La moral se basa en (…)alcanzar valores”. El gusto primario no se puede escoger, el resto de acciones van encaminadas a satisfacer al gusto primario del mejor modo posible (racional) y nos gusta de modo secundario aquello que creemos que es el mejor método por el qe obtener el primario, el gusto secundario erróneo deja de gustar en cuanto uno se da cuenta de que no conlleva gusto primario, pero actuamos (y la moral es un código de actuación) únicamente para ser felices y ser felices es hacer lo que nos gusta.

May 17, 2012
8:36 pm
#15 Miguel :

No estoy de acuerdo con dicha definición de la moral, eso es subjetivismo ético, decir que la moral es hacer lo que nos gusta, es decir, que el patrón por el que juzgamos nuestro código moral es el capricho, o sea, que cualquier cosa es buena o mala segú nos apetezca hacerla, es fácil ver adonde nos lleva dicho código moral, a realizar cualquier atrocidad solo porque así satisfacemos cualquier urgente necesidad que consideremos apetecer, pero en cualquier caso, la moral Kantiana no está absada en el gusto, digamos que la moral Kantiana en realidad está hecha para destruir a la moral, se propone una moral irrealizable e impracticable con un criterio de valor que según kant es arbitrario que es la libertad de obrar conforme a un deber que es inefable e irreductible, y a partir de ahí cualquier cobertura bajo la pretensión de moralidad es posible, en realidad la ética de Kant lo que pretende es destruir la moral, la ética Kantiana es una antiética, porque al pretender fundar una ética formal sin contenido valorativo de hecho estás destruyendo el contenido que una ética debe tener, que es el de darte los valores que son buenos o malos para ti, sean para conseguir disfrutar de tu vida en la Tierra, objetivismo, sea para salvar a tu nación a costa de ti mismo incluso, fascismo y comunismo, o bien, sea para alcanzar la salvación ultraterrena, éticas religiosas, pero la ética de Kant a lo más que se puede parecer es a la praxeología de Mises, y en ese sentido Kant ha sido el primer praxeólo de la historia, dado que proporcionó una guía para la acción humana carente de todo contenido valorativo, cosa que también ocurre con la praxeología misiana, solo que esta última tenía el fin de mostrar como el hombre actúa en el mundo desde un punto de vista económico y kant pretendía que todos los fines últimos del hombre se guiarán por un criterio imaginario, o sea que no se guiaran por ningún criterio racional o real.

Aug 1, 2012
12:50 am
#16 Adán Suárez Méndez :

La moral se tiene para la vida, pero la vida se tiene para ser feliz, así que la moral se tiene para ser feliz. Y no puede ser de otra forma, una moral que no consiguiese felicidad, no sería apropiada. No puedo escoger lo que me hace feliz, igual que no puedo escoger lo que me mantendrá con vida y lo que me matará. Por ejemplo no me haría feliz conseguir amor con mentiras, si pudiese conseguirlo sabiendo que nunca se descubriría el engaño, que nadie sufriría por ello y que mi vida y la sociedad pudiesen funcionar bien aunque todos lo hiciesen, aun así, no sería feliz haciéndolo, no lo puedo escoger. Sé que la humanidad podría mantenerse sin que nadie se dedicase a pensar cosas nuevas, pero no soy feliz si vivo sin pensar. No es subjetivismo ético, lo que quiero no lo puedo escoger y la moral me sirve para ser feliz, igual que mi vida me sirve para ser feliz.

¿por qué me gusta comer? ese gusto es un gusto secundario, que se deriva de un gusto primario que consigo mejor al obtener esegusto secundario, ¿por qué lo obtengo mejor? porque permaneciendo con vida tengo posibilidades de conseguir cualquier gusto y si me quedo sin comer me muero, sin embargo, lo único que quiero no es sobrevivir, vivo para ser feliz, para conseguir ese gusto primario que no puedo escoger. Puedo escoger objetivos, puedo tomar decisiones, si, ¿qué es escoger un objetivo? es pensar cual es el mejor método por el que obtener gusto primario. ¿Qué es una decisión o un pensamiento? algo en lo que yo no tengo elección. Porque como digo, si escojo, lo hago en función de algo que no puedo escoger, si pienso, lo hago en función de un “para que” y un “que” que no puedo escoger. Lo cual no tiene nada de malo y no niega a objetivismo ni hace que las decisiones dejen de serlo.

Aug 27, 2012
2:24 am
#17 Omegaleo :

Adán suarez- las únicas habilidades con las que nace el hombre son la de aprender y desarrollarse, entonces los gustos se aprenden?, claro que si,de eso se trata la virtud de la razón, los gustos y disgustos no son nada mas que el resultado de los principios que te forjes, pero a veces los gustos se arraigan tanto que resulta difícil cambiarlos si así se quiere.

¿como explicas que antes odiabas algo y ahora no, que entes te gustaba algo y ahora te disgusta?
piensa en eso(y no digas que no te ha pasado).

antes odiaba la música clásica pero cambie mis criterios de valor por mi mismo y ahora me encanta.

y casi lo olvido, no me malinterpretes, cada quien los gusto que quiera, pero si es posible cambiarlos siempre y cuando lo haga por propia convicción no por nada mas.

Nov 27, 2012
8:49 pm
#18 Hombre que rie :

Lo que Adán dice está relacionado con lo que hace que algo te guste. Si antes te gustaba un tipo de música y luego otro, eso será por algo. No solamente porque dijeses “ahora me va a gustar la música clásica”. Hay algo en tu propia naturaleza, que has descubierto que encuentras más escuchando música clásica, ese algo estaba antes de que escuchases esa música y no está sujeto a elección. No cambiaste tus criterios de valor, no “los más profundos”, lo que cambiaste lo cambiaste en función de algo. Precisamente el único modo de ser racional es considerar que existe ese gusto que no puedes escoger.

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