Wall Street: El Dinero Nunca Duerme (Película)

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El director Oliver Stone sugiere que la naturaleza de todos los hombres es intrínsicamente mala, y que la principal manifestación de esa naturaleza es la práctica del capitalismo.


El pecado original es un concepto religioso que dice que el hombre nace malo o pecaminoso. La cura de esta maldad es pasarse la vida entera intentando ganar bondad para poder reencontrarse con Dios, y eso se consigue con la servidumbre altruista hacia otros mientras se rechaza el materialismo.


De la misma forma, en ‘Wall Street: El Dinero Nunca Duerme’, el director Oliver Stone sugiere que la naturaleza de todos los hombres es inherentemente mala, y que la principal manifestación de esa naturaleza es la práctica del capitalismo. Según su visión del mundo, los pecados del capitalismo sólo pueden ser perdonados con una servidumbre altruista hacia otros y rechazando el materialismo, y trata de demostrarlo al desarrollar sus principales personajes.


Hay siete personajes principales en esta confusa y desastrada película que torpemente explica la explosión de la burbuja de la economía, intentando culpar a la “naturaleza intrínsicamente codiciosa del hombre”, como dice Stone.


Jake Moore (Shia LeBeouf) es un joven y exitoso analista financiero en Wall Street, y su interés amoroso es Winnie Gekko, nada menos que la hija de Gordon Gekko.


Winnie Gekko (Carey Mulligan) es una apasionada blogger de izquierdas, que dice interesarse por el dinero, pero que vive con Jake en un desván caro y moderno de Manhattan. No parecen importarle las comodidades que el dinero le traen, y da la impresión de ser muy superficial.

Gordon Gekko (Michael Douglas), famoso por la frase “la codicia es buena” que dijo en 1987, salió de la cárcel hace unos años y ha escrito un best-seller donde intenta explicar su tendencia anterior a la codicia (explicárnosla a nosotros, al público), y absolverse a sí mismo. Ha cumplido una larga condena por usar información privilegiada, y el día que salió de la cárcel no había nadie esperándole. Nos enteramos que no fue Bud Fox (Charlie Sheen, quien hace una aparición inoportuna y cursi) quien le hizo ir a la cárcel.

Luis Zabel (Frank Langella), con pajarita y todo, es parte de la realeza de Wall Street. Es dueño de una de las instituciones financieras más importantes, y responsable de llevar a Jake Moore de “caddie” en un club de golf privado a “player” en Wall Street. Al principio de la película vemos a Zabel dándole a Jake un cheque de más de un millón de dólares, y pronosticando el desplome del mercado.

Bretton James (Josh Brolin) es otro figura clave en Wall Street, y uno de los principales competidores de Zabel. El desplome del mercado que Zabel predijo ocurre de hecho (representando la caída real del mercado de hace unos años; los nombres de las empresas han sido cambiados, pero claramente se están refiriendo a Goldman Sachs y otros). James y su socio de mucha más edad, Julio Steinhardt (Eli Wallach), son miembros de la Reserva Federal, al igual que Zabel. Durante una importante reunión para asesorar a la Casa Blanca sobre cómo evitar un desastre inminente, Zabel es lanzado a los leones, y James y Steinhardt consiguen zamparse su empresa y su vida entera por pocos centavos por dólar.


Zabel, incapaz de aceptar que su vida entera está siendo engullida, se suicida.


La madre de Jake Moore (Susan Sarandon) es una agente de la propiedad inmobiliaria en Long Island que está metida a fondo en varias situaciones de bienes raíces como resultado de la burbuja. Es obvio que el negocio inmobiliario fue bueno para ella antes, pero ahora está constantemente acosando a Jake para que le haga préstamos considerables y poder mantenerse a flote.


A pesar de este complicado desarrollo de personajes, básicamente no está nada bien pensado, y la ridícula trama que sigue a continuación sufre de una seria crisis de identidad.


Jake hace todo lo que puede por reunirse con Gordon Gekko a espaldas de Winnie, motivado por conocer a esa “leyenda”, y para que Gekko y Winnie hagan las paces. Winnie se resiste y le advierte a Jake lo peligroso que es Gekko bajo su nueva piel de cordero.


Uno tiene la impresión que Gekko probablemente está tramando algo a pesar de parecer un personaje inofensivo. Gekko le dice a Jake que sabe que fue Bretton James (no Bud Fox) quien lo metió en la cárcel. Jake descubre también que las acciones de James y Steinhardt llevaron a Louis Zabel a la muerte, y emprende lo que equivale a una confusa venganza: primero inicia rumores que le cuestan una fortuna a James y Steinhardt, y luego empieza a trabajar alegremente para ellos intentando montar algún tipo de inversión en energías limpias y de esa forma agradar a Winnie.
Lamentablemente, para Oliver Stone cada uno de estos personajes representa algún aspecto de la destrucción a la que conduce el “pecado” del capitalismo.


El capitalismo de Gekko hizo que lo encarcelaran por fraude, le costó su familia, y luego hizo que se convirtiera en alguien sumiso y sin rumbo. Stone hace que Jake sólo pueda ser moral si deja de lado totalmente la razón y busca alguna solución verde para el uso de energía, sin ningún afán de lucro.

El multimillonario James es un doble depredador interesado exclusivamente en una opulencia excesiva. Zabel al final no consigue nada, lo que supuestamente significa que el capitalismo no es ni moral ni práctico. Steinhardt es un viejo sin alma que construyó su imperio pisando los cuerpos de innumerables cientos de personas. La tranquila Winnie, que no alberga ningún materialismo, es el “héroe” – si hay tal cosa. La madre de Jake es una triste infeliz mientras se dedica a la venta de inmuebles, hasta que toca fondo y vuelve a ser enfermera.

Winnie vive en su caro desván de moda y controla una cuenta bancaria de $100 millones en Suiza que le confió Gekko mientras él estaba ausente. En el clímax – de nuevo, si hay tal cosa – Gekko engaña a Jake y a Winnie para que le entreguen los $100 millones (que ellos pensaban que irían a ser invertidos en algo de energía verde). Y esto es algo terrible que hace Stone: aunque era el dinero de Gekko, Stone lo presenta como un ladrón simplemente por querer que se lo devuelvan. Esto hace que Jake y Winnie de separen, a pesar de que ella está embarazada.


Es triste que Stone no se dé cuenta de que “codicia” es la idea de tratar de conseguir valores materiales que uno no se ha ganado. Pero el capitalismo consideraría esta definición de codicia como una violación de los derechos individuales o de la propiedad; el capitalismo es la antítesis de todo esto: es el sistema político-social que prohíbe que se tome lo inmerecido. Bajo el capitalismo, el robo depredador de los derechos individuales y de la propiedad sería abolido.


Pensé erróneamente que “Wall Street: El dinero nunca duerme” iba a desencadenar un ataque frontal y directo contra el capitalismo, pero lo hace en forma de una trama absurda con demasiadas piezas en movimiento y una gran estupidez en el desarrollo de los personajes.


Por suerte, no lo consigue, porque el capitalismo continúa siendo una necesidad apremiante.

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Publicado por: diciembre 8, 2010 3:50 am

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