Lucy (Película)

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LucyEste post no es realmente sobre la película recién estrenada, “Lucy”, sino sobre la ridícula idea en que está basada: “usamos sólo el 10% de nuestro cerebro”. Recuerda, ese número se refiere no a la mente sino al cerebro, a esa masa de tejido gris dentro de tu cráneo.

Suponte que alguien dijera: “Usamos sólo el 10% de nuestro hígado”. ¿Te parecería razonable? ¿Crees que la selección natural favorecería, o que tal vez eliminaría tal situación?

Es verdad que a veces hay una redundancia innata en nuestra fisiología; por ejemplo, no necesitamos dos riñones – en condiciones *normales* – así que es posible que haya reservas sin usar en el cerebro. No el 90%, pero sí algunas. Aún así, eso no sería “potencia cerebral sin usar”, serían simplemente “reservas”.

Pero le estoy dando demasiada importancia a esta noción, la cual no está basada en ningún análisis científico en absoluto, sino que fue algo que se le ocurrió a alguien años atrás. Snopes.com, una web que desmantela creencias populares, la considera falsa, diciendo que “el origen de ese mito no está claro en absoluto”, y calculando que empezó hace unos cien años, a principios del siglo XX.

Pasemos ahora del cerebro a la mente. Uno podría afirmar: “la mayoría de la gente usa sólo el 10% de su mente”, queriendo decir que activan sólo 10% de su potencial para conceptualmente identificar la realidad. Pero algunas personas (me viene a la mente una cierta novelista y filósofa) usan el 100% de sus mentes.

Finalmente, consideremos la relación entre mente y cerebro. La mente es la facultad conceptual y volitiva. Su volición se reduce a la cuestión de enfocar la mente o no. [N. del T. El término “enfocar” está resumido y explicado con precisión en OPAR]. Estar totalmente enfocado es estar usando la mente al máximo, usarla en su función de dirigir la cognición, lo que implica dirigir el cerebro. Pero la diferencia entre enfocar y no enfocar *no significa* que en un caso se use “más cerebro” que en otro. Significa que una mente enfocada usa el cerebro correctamente, y una mente desenfocada y evasiva usa el cerebro incorrectamente. (Aunque técnicamente, un hombre que está mentalmente a la deriva no está *usando* su cerebro, sino más bien está siendo usado por su cerebro).

La diferencia entre usar tu cerebro de forma correcta o incorrecta no es cuestión de actividad *física*. Si pudiéramos medir con un aparato supermoderno la actividad cerebral de James Taggart y de John Galt, la diferencia no sería que uno de esos cerebros tiene pocas neuronas funcionando y el otro tiene muchas. O, para ser más precisos, ese tipo de diferencia electrofisiológica no puede concluirse ni es necesaria a partir de la idea de que uno de ellos está enfocado en pensamiento racional y el otro está en un estupor mental o activamente evadiendo.

Míralo de esta forma. Ves a dos individuos usando un ordenador. Uno de ellos es un super-informático con enormes conocimientos técnicos que hace cosas maravillosas desarrollando un software fantástico; el otro es un novato – o un negado – que no deja de hacer cosas realmente estúpidas y que constantemente se mete en problemas innecesarios. La diferencia entre ellos no es que uno use más ciclos del procesador que el otro. No es que uno esté usando más memoria o más pantalla o más teclado que el otro. Es simplemente que uno está haciendo un uso lógico, creativo y racional de la máquina y el otro no.

Y la lógica, la racionalidad o la creatividad no se pueden medir en términos físicos. No puedes decir que presionar un conjunto de letras en el teclado es usar la razón para escribir un programa de software.

Pero ¿no podemos decir que el típico “usuario tonto” usa sólo el 10% de la potencia del ordenador? Sí, en cierto sentido, así es. Pero eso significaría de hecho que está activando sólo el 10% de la potencia del ordenador *para hacer tareas productivas*, no que su factura eléctrica va a ser un 10% de lo que podría ser. De la misma manera, la gente logra solamente una pequeña fracción de lo que podría lograr si usaran sus cerebros *correctamente*. No es que el cerebro de alguien esté parado, con poca actividad, o que haya enormes áreas en él que raramente se “iluminan”, excepto si es una persona racional. Sin embargo, esa es exactamente la imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos que “la gente usa sólo el 10% del cerebro”.

La gente usa sólo una fracción de su potencia muscular. Cualquiera podría correr en vez de andar, gritar en vez de hablar, agarrar con mucha fuerza un lápiz o aporrear un teclado… pero¿y eso qué? Nadie haría una película sobre un tipo que decidiera usar toda su potencia muscular de esa forma.

La cuestión de fondo aquí no es la cantidad de actividad neuronal, sino su calidad. Y esa calidad está determinada por una mente consciente que está ejerciendo su actividad esencial, primaria y volitiva.

La gente (la mayoría de la gente) usa sus cerebros *correctamente* sólo el 10% del tiempo.

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Por Harry Binswanger, publicado en su lista HBL en agosto 2014, publicado y traducido con permiso de su autor

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Publicado por: agosto 25, 2014 9:41 am

4 Comentarios

4 Comentarios

4 respuesta a “Lucy (Película)”

  • Alberto Iron says:

    Lo unico malo de esta pelicula es su filosofia, subjetivista con sus bases en la fisica cuántica frases como todo es uno… en realidad nunca morimos, estoy en todas partes. ?. Llegando al punto en el que Lucy controla el universo con su cerebro, filosoficamente le debe haber encantado a Deppak Chopra y sus amigos misticos.

  • Alberto Iron says:

    Acabo de ver la pelicula Lucy y esta buenísima Morgan es un muy buen actor,

  • Alberto says:

    Vaya, no tenía ni idea de que el mito (ahora sé) de que cada hemisferio cerebral corresponde a un tipo era falso, siempre creí que era cierto…

    Muchas gracias por el artículo del NYTimes, el tema del cerebro siempre es muy interesante

  • Omingod says:

    The New York Times tiene un artículo sobre los orígenes de los tres mitos principales sobre el cerebro, incluyendo el de los lóbulos derecho e izquierdo y también el que Harry Binswanger analiza en este post. El artículo muestra los tres mitos como ejemplos de inferencias inválidas.

    Citando del artículo:

    “Los mitos sobre el cerebro normalmente surgen así: Un resultado experimental intrigante da lugar a una interpretación posible aunque totalmente especulativa (por ejemplo, que una pequeña parte del lóbulo parece suficiente) la cual más tarde se extrapola o se distorsiona (usamos sólo el 10% de nuestro cerebro). Esa caricatura más adelante se va infiltrando en la cultura popular y va adquiriendo vida propia, sin tener nada que ver con los hechos que la originaron”.

    http://www.nytimes.com/2014/08/03/opinion/sunday/three-myths-about-the-brain.html?src=me&_r=0

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