Hambre y Libertad – por Ayn Rand

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[Cita parcial del ensayo Hambre y Libertad, publicado en The Ayn Rand Letter, Vol. III, N º 22, el 29 de julio de 1974.]

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«Es un simple hecho metafísico que el hombre, por naturaleza, no está equipado para sobrevivir «en la naturaleza». Su mente es su herramienta básica de supervivencia, y su mente crea tres logros esenciales para la vida: ciencia, tecnología, y producción industrial. Sin ellas, él no puede arrancarle suficiente sustento a la naturaleza para cubrir sus necesidades físicas inmediatas».

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En la era pre-industrial, el control de la población se conseguía a través del hambre: una hambruna periódica, cada veinte años, eliminaba el exceso de población que los arados y telares manuales de Europa eran incapaces de alimentar. Las hambrunas eran ayudadas por guerras periódicas, guerras que los gobernantes tribales iniciaban para robar unos de otros su precario sustento. Las hambrunas (y las guerras mundiales) pararon cuando llegó la Revolución Industrial – y en el siglo XIX la población de Europa aumentó en más del 300%.

Hoy en día, mientras la libertad desaparece en un área cada vez mayor del mundo – el hambre vuelve, la hambruna en masa matando a millones de seres humanos a los que las economías controladas son incapaces de alimentar.

Ante un espectáculo de este tipo, ¿qué hemos de pensar de los presuntos “humanitarios” que nos piden ayuda y compasión, gritando que el horror de la hambruna masiva es más importante que cualquier preocupación política y egoísta? ¿Lo es…?

Si un empresario americano con auto-estima declarara que no puede y no quiere ayudar a los hambrientos porque su capacidad productiva no es ilimitada y no tiene ganas de descender al nivel de vida haitiano, es fácil imaginar los gritos de indignación que oiríamos por parte de los intelectuales de hoy. ¿Por qué están practicando un doble criterio? ¿Por qué gritan que las necesidades de los hambrientos son más importantes que nuestra vida, nuestra libertad, nuestro futuro, y todos los valores, excepto su odio hacia el capitalismo? ¿Por qué nos piden que lo sacrifiquemos todo mientras ellos se niegan a sacrificar su ansia de poder y su letargo mental el tiempo suficiente para descubrir la cura, la única cura, para el hambre mundial?

Al considerar estas cuestiones, considera también los siguientes hechos: la historia contemporánea ha demostrado que la vida de las personas, de las grandes masas, no ha mejorado en ningún sistema colectivista, sino que se han convertido en una miseria perenne. Pero siempre ha habido los que se aprovechan de tal sistema: la burocracia gobernante – los parásitos del parasitismo – un puñado miserable de mediocridades fingidoras que, incapaces de competir en un mercado libre, extorsionan un inmerecido «prestigio» y una vida de lujo «de las llagas de los pobres y la sangre de los ricos».

Éstos son los hombres capaces de dejar a la humanidad morirse de hambre, pero no de renunciar a su poder, éstos son los hombres a quienes el mundo está siendo sacrificado, éstos, no los pobres desgraciados de Rusia, China o India que están pereciendo porque sus últimos y escasos ingresos han sido saqueados para soportar los armamentos nucleares de sus gobernantes.

Es a estos gobernantes a los que ahora se nos pide que sacrifiquemos la última y la mejor esperanza que queda en la tierra: los Estados Unidos de América.

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Publicado por: junio 2, 2012 12:29 am

3 Comentarios

3 Comentarios

3 respuesta a “Hambre y Libertad – por Ayn Rand”

  • Miguel says:

    Por cierto, sería interesante que en relación con estos temas económicos se hiciese una especie de post titulado John Rawls versus John Galt, colocando las tesis de rawls criticadas por Ayn Rand en muchos de sus ensayos filosóficos y contraponiéndolo con las tesis objetivistas puestas en boca de Galt.

  • Miguel says:

    Pero como siempre, los colectivistas de todo signo evadirán la evidencia, y seguirán diciendo que la causa de la pobreza en África, (es curioso que ya no hablen de Asia — por qué será –), estriba en las relaciones económicas neocoloniales, sin parar a pensar que precisamente gracias a los miles de millones que los Estados occidentales han tirado a la cloaca de dictadores como Robert Mugabe, Mohamed VI, o Teodoro Obiang, dichos dictadores siguen en pie, y que la relación es de chantaje abierto en contra de los intereses occidentales y del dinero de los sufridos ciudadanos de estos países que tiene que ver su riqueza drenada en los pantanos infectos y en los desiertos africanos, neocolonialismo del cual ha pasado ya más de 60 años, y además obviando el hecho de que no existen empresas occidentales en África apenas de que allí no se invierte por razones obvias de inseguridad jurídica y violación de los derechos de propiedad, con lo cual las alegaciones de los colectivistas sobre la pobreza africana son falsas. Por otro lado, si occidente en base a la llamada Conferencia de Berlín de 1885 es culpable de la pobreza mundial, entonces, Japón, Corea del Sur, Singapur, Honk Kong, que fueron regímenes semicoloniales, coloniales o protectorados, ¿por qué ahora son países punteros?. Además no es cierto que Occidente se aproveche de África, porque la mayor parte de los productos que Occidente consume son producidos bien en Occidente o bien en países asiáticos que ahora están emergiendo y a los que les falta tan sólo libertad política para que se produzca su eclosión total. No se consume apenas nada que proceda del continente africano, aparte del hecho de que si uno estudia atentamente la situación política de dichos países encontramos que están en manos de dictadores que se sostienen en base a las muy cuantiosas ayudas al desarrollo proporcionadas por la ONU y los Estados occidentales, a costa de los ciudadanos occidentales, con lo cual, lejos de ayudar al desarrollo de esos países, que no se puede obtener en base a sacrificios ya que el sacrificio de una porción de riqueza en contra de quien la produjo y a favor de quien es incapaz de producirla no genera riqueza sino que es un juego no de suma cero sino de resta, porque estás no sólo repartiendo riqueza para que sea consumida por quien es incapaz de producirla, sino que además estás destruyendo la capacidad productiva de quienes usan esa riqueza para seguir generando más riqueza con lo cual ni solucionas la pobreza allí ni generas riqueza aquí sino que la destruyes, eso es lo que deberían pensar los altruistas y defensores de las ayudas a África.

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